Los Eventos del Libro son un proyecto de la Alcaldía de Medellín que responden al Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, y de la mano del Sistema de Bibliotecas Públicas de la ciudad, fomentan la lectura, promueven el arte y la cultura y generan espacios de encuentro y convivencia alrededor del libro. Cuatro encuentros ciudadanos donde se celebra la palabra en todas sus formas y manifestaciones.
El Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad (PCLEO) tiene un nombre: En Medellín tenemos la palabra. Llega con un espíritu: Encontrar en las palabras muchas alternativas para un mejor vivir. Y nos trae un mensaje sencillo y contundente: las palabras funcionan.
Es un plan en tanto hoja de ruta, en lugar de un recorrido obligatorio o una camisa de fuerza. Es ciudadano porque se construyó con la participación de la academia, los gremios, las ONGs, los representantes del ecosistema LEO y las comunidades. Y es de lectura, escritura y oralidad porque hoy las palabras viajan en diversas formas y en múltiples formatos.
La Casa de la Literatura San Germán, ubicada en el centro occidente de la ciudad, fue creada especialmente para que la comunidad se encuentre alrededor de la lectura, la escritura y la oralidad; respire libros de manera intensa y celebre la palabra. Es por esto que proyectos como los Eventos del Libro, el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad y el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín tienen su sede aquí, iniciativas gubernamentales que durante años habían sido nómadas, pero que ahora tienen un espacio en donde realizar promoción de lectura e invitar a los ciudadanos a reconocer en las palabras muchas maneras de vivir mejor.
La Casa de la Literatura es un lugar de encuentro en donde se abrazan las historias y se establecen nuevos puentes entre escritores, investigadores, pedagogos de las letras, editores y lectores.
Un lugar lleno de programación para toda la familia: niños, jóvenes y adultos que podrán habitarla entre lecturas en voz alta, exposiciones, actividades para público infantil y talleres para los más grandes. Un espacio para perderse en las historias y en los diferentes mundos traídos por la imaginación, la fotografía, el cine, el teatro y los libros.
Todo empezó como un pequeño festival cultural en una ciudad que se despertaba de una pesadilla. En 2007 Medellín no imaginaba que ese encuentro de libreros que sacaban sus mercancías a la venta en el Jardín Botánico se iba a convertir en uno de los principales eventos feriales de América Latina. Pero la continuidad y la persistencia permitieron que los habitantes tuvieran la oportunidad de valorar la importancia de un evento público de calidad, con énfasis en la formación de lectores.
El origen de los recursos con los que se hace la Fiesta marca una diferencia con la mayoría de las ferias del libro en América Latina, pues en algunos países del área son las cámaras del libro, es decir, el gremio de la industria editorial, las dueñas de los eventos. Esto obliga a que la administración de la ciudad tenga muy claro el panorama del desarrollo de este sector de las industrias culturales y su voluntad de intervenir activamente para impulsar la economía en términos equitativos.
Crear el gusto por la lectura es la tarea central de los eventos. Las ferias privadas responden al objetivo de vender libros y asumen que la venta creará como consecuencia un universo lector. Esta lógica dice que si hay libros en el mercado, habrá lectores. Sin embargo, en Medellín hemos invertido este razonamiento y formulamos la ecuación en términos de la creación de una atmósfera propicia para que la ciudad sueñe con la fantasía y la imaginación, que valore el conocimiento y sienta que es parte integral de la vida en nuestra sociedad. Luego vendrán los libros y seguramente llegarán las ventas para la industria editorial. Esta es una declaración de principios que la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín ha mantenido vigente durante estos 16 años de existencia.
En 2007, cuando se hizo la primera edición de la Fiesta del Libro, hubo 13 entidades participantes en el área de promoción de lectura que hoy ocupa buena parte del Jardín Botánico. En 2017 participaron 37 y en total han trabajado, en las 15 ediciones, más de 70 entidades especializadas en la tarea de animar a los potenciales lectores para que asuman la lectura como una opción de vida. No hay otra manera de realizar un proceso efectivo con nuestros niños, niñas, jóvenes y demás personas interesadas en la lectura en Medellín y en Antioquia.
El resultado es una oferta de talleres diversa, rica y profesional para los estudiantes y para el público general, preparada por los incansables gestores culturales y promotores de lectura con los que cuenta nuestra ciudad. En nuestra 14.ª edición, en 2020, recibimos más de 300 mil de visitas, ofrecimos 110 horas de programación académica, 465 actividades con 794 invitados de 19 países, 105 entidades aliadas y 42.142 conectados en vivo en todas nuestras actividades virtuales.
En la 15.ª edición, en 2021, de regreso a la presencialidad, tuvimos más de 141 mil asistentes y se registró la venta de 161 mil libros por valor de 5900 millones de pesos, lo que benefició a los 130 expositores. Se ofrecieron 2248 actividades, 24 548 niños y jóvenes participaron de los talleres de Jardín Lectura Viva y tuvimos 18 países invitados y 700 personas invitadas, de las cuales 60 fueron internacionales. Fueron diez días de encuentros con escritores, músicos, ilustradores, dibujantes de cómic, editores, libreros, antropólogos y muchos otros amantes de las diferentes formas de la literatura.
En 16 años el crecimiento de la Fiesta se ha hecho evidente en muchos aspectos. Bastaría mencionar que el número de visitas se ha multiplicado por diez desde aquella primera edición para entender que los retos económicos, logísticos y conceptuales son cada vez mayores. El origen de los recursos destinados al evento requiere que su manejo sea transparente y orientado por la filosofía de lo público. Y la vinculación de otros socios públicos y privados a la Fiesta del Libro es una manera de conectar a estos dos pilares de la vida de la ciudad. Es un mensaje a los habitantes de la región que ven en esta alianza la voluntad del Estado y de los habitantes de Medellín de construir colaborativamente una sociedad abierta a las necesidades y a las realidades de los ciudadanos.
La asociación con entidades privadas es un síntoma de fortaleza de la sociedad civil que respalda los proyectos más queridos por la ciudadanía. No hay dudas de que la Fiesta del Libro es mucho más que un evento de 10 días. Durante buena parte del año la ciudad trabaja en función de la Fiesta que se realiza en septiembre. Los colegios, las entidades de promoción de lectura, los libreros, editores, distribuidores, todos los participantes saben que esto es un proceso que involucra a mucha gente y que requiere muchos recursos.
La Alcaldía de Medellín, a través de la Secretaría de Cultura Ciudadana, lleva a cabo además otros dos eventos masivos relacionados con la lectura: la Feria Popular Días del Libro que nació en los años 50 y tiempo después es adoptada por la Alcaldía de Medellín a través de Eventos del Libro en articulación con el Plan de Lectura, Escritura y Oralidad, para fortalecer el circuito editorial de la ciudad formado por creadores, editores y libreros, este evento se realiza a finales de abril o en mayo, y la Parada Juvenil de la Lectura, que se origina en 2009 desde la necesidad de llegar de manera alternativa a los jóvenes, ofreciendo otros formatos desde las nacientes tecnologías con el fin de acercar a este público a la literatura, y que se nutre de otras formas de cultura como muestras artísticas y musicales, la Parada se lleva a cabo en julio de cada año. Estos dos eventos, son el abrebocas del gran encuentro de septiembre, cuando la gente de la ciudad visita la Zona Norte para vivir la Fiesta de todos.
La Fiesta ha cambiado muchas cosas en la ciudad. La Zona Norte, sector donde están localizadas instituciones fundamentales en esta historia de más de trece años de entusiasmo, pasó de ser un lugar en el que a nadie se le ocurriría ir a leer y a reunirse con otros, para convertirse en un punto de encuentro esperado por cientos de miles de personas que creen en la palabra y en el pensamiento. El miedo a la violencia de otro tiempo se transformó en deseos de vivir y de ejercer el derecho de los seres humanos al conocimiento y al disfrute de la imaginación y la fantasía. Durante los días de la Fiesta del Libro los visitantes se contagian del espíritu cívico y asumen actitudes de respeto por las normas como garantía de que todos por igual, sin distingos de ninguna naturaleza, son los dueños de la Fiesta.
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