Jardín Lectura Viva es la principal estrategia de formación de Lectura, Escritura y Oralidad (LEO) de los Eventos del Libro de Medellín. En este espacio se congregan instituciones, colectivos, promotores y animadores de lectura, junto a entidades aliadas de la ciudad, para dar vida a talleres y experiencias que crean puntos de encuentro y momentos significativos. Aquí, niñas, niños y jóvenes —principalmente— se acercan a los amplios caminos de las historias: la lectura se despliega en múltiples formas, los libros se encuentran con la vida cotidiana y leer se convierte en una experiencia compartida.
Con una marca visible en cada uno de los eventos del libro, Jardín Lectura Viva alberga escenarios multicolor, abiertos y gratuitos que construyen en vivo cuentos que hacen un aporte significativo a la ciudadanía cultural.
El ecosistema LEO es mucho más y el Jardín se extiende: es una ciudad de lectores y lectoras, donde todos los días se celebra el libro en espacios como las bibliotecas públicas y comunitarias, las casas de la cultura, las bibliotecas escolares, los colectivos y clubes de lectura que congregan, exploran, se pierden y también se encuentran en preferencias, géneros y autores.
Un Jardín abierto y libre porque en Medellín la ciudadanía sabe que en las palabras nos creamos, y compartirlas es la oportunidad de conocer mundos y exponernos en lo que somos como biografías lectoras. Cada uno es una historia, hecho de sus encuentros, de los libros que leyó y sueña, de las historias que escribe y le cuentan. Somos ese Jardín, el de la ciudad que lee.
Jardín Lectura Viva es el corazón de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, es la razón principal de fomento, promoción y animación por la que se denomina Fiesta y no Feria como ocurre en la mayoría de los espacios expositivos del libro en todo el mundo.
En 2009, su origen apeló a un espacio y un público muy específico, La aldea de los niños, que se diseñó como una franja donde las actividades de promoción de lectura le dieran lugar a todos aquellos ávidos por escuchar una historia, para motivar al largo camino de conocer más, contar más. Muy pronto amplió su rango a la población adolescente, y haciendo analogía de las divisiones deportivas se llamó la Zona Sub 17. Para finalmente adoptar su nombre definitivo y darse a conocer como Jardín Lectura Viva.
Durante este tiempo cada año es más sorprendente, en maneras y métodos. Cada barrera es un reto a superar: la pandemia de 2020-2021, le puso un tapabocas a los narradores que siguieron contando sin el gesto en el rostro y con el sonido escondido. Pero además de gesto y voz, somos cuerpo y mirada, un camino para incluir a las amplias poblaciones en condición de discapacidad sensorial, cognitiva, física, mental, congénitas o adquiridas. Tenemos lectores neurodiversos, mundos enteros por descubrir e invitar.
Por eso los quince años marcan un camino, el del Jardín que crece en accesos y programaciones adaptadas, que planteamos para reducir brechas. Un camino que nos reta en inclusión para las últimas páginas del cuento: también exploramos el fomento LEO para aquellos que por la avanzada edad presentan disminución de sus capacidades biológicas y sensoriales, adultos mayores que tienen espacios en este Jardín de la ciudad.
Desde que nació la franja de Jardín Lectura Viva en la Fiesta del Libro de Medellín, más de 145 entidades, colectivos e iniciativas y actores del ecosistema de Lectura, Escritura y Oralidad de Medellín, hacen posible una experiencia única en Colombia, se encuentran y crean una biblioteca viva, una librería contante, el centro cultural y más grande “conversadero” en torno a los libros y las ideas en el vientre vivo del Jardín Botánico de Medellín.
Veinte años, una edad que asimila la estrategia con su público, que habla de su crecimiento y que se puede evidenciar en las trayectorias de quienes han participado: los que ayer recibieron un taller y hoy son promotores; los que no han dejado de ser lectores y hoy construyen sus propias biografías lectoras abiertas para recomendar, comentar y releer.
Un tiempo de celebrar porque representa la conquista de la ciudad, una experiencia que se construye con todos los actores que generosamente ofrecen sus modos de narrar la ciudad.
Ahora, el Jardín se expande cada año, en cada uno de los eventos del libro, en una celebración de miles de niñas, niños, jóvenes, maestras, maestros y familias que reaparecen, porque es aquí donde las palabras siempre abren fronteras para descubrir otros mundos, ser expedicionarios que viajan al pasado para descubrir entre páginas y palabras esa renovada ilusión de empezar una nueva historia.
Gracias a todas las entidades que todos estos años han permanecido, persistido y reinventado estos encuentros en el Jardín de Lectura Viva.
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