Los libros también se van de expedición

Por admin en Julio 5, 2019 , No hay comentarios

Alrededor de 8 mil Libros Libres despegarán de San Javier para viajar por toda la ciudad en la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura, que se realizará este fin de semana. La invitación es a leerlos, disfrutarlos y compartirlos.

Alejandra Cuartas tiene guardado en su memoria el título del primer libro que encontró en Libros Libres: Tito y Pepita, de la escritora colombiana Amalia Low. “Lo recuerdo con mucho cariño porque, aunque es para niños, me trae a la mente esa primera experiencia de tener en mis manos un libro liberado, que además se conecta mucho con mi profesión, pues soy profesora de preescolar”.

Para ella se ha vuelto un ritual asistir a la Parada Juvenil de la Lectura y, por supuesto, visitar el domo de Libros Libres. Cada año llega acompañada de sus amigas Valeria Bermon y Valentina Urrea y disfrutan de la programación hasta ver el amanecer. En la edición de 2017, por ejemplo, prefirió participar de la liberación especial de literatura en inglés y se encontró con The Girl on the Train (La chica del tren) y, luego, en 2018, se llevó a casa varios de literatura infantil que utilizó en procesos pedagógicos en el aula y al final del año los liberó y dejó que siguieran su camino en las manos de algunos de sus estudiantes.

Como ella, otros amantes de las historias vivirán este 6 y 7 de julio en la UVA Huellas de Vida en San Javier, la experiencia de encontrarse con una obra y llevársela con el compromiso de liberarla para que más personas puedan conocerla y degustarla.

Este año serán alrededor de 8 mil libros los que se liberarán y que se sumarán a los más de 30 mil que han tenido el mismo destino en los últimos seis años. Pero ¿de dónde salen estos libros y cómo llegan al lugar elegido para la Parada Juvenil?

La liberación es posible gracias a la vinculación de grupos editoriales, editoriales independientes, librerías, universidades, museos y bibliotecas, entre otras entidades, que donan una selección de sus libros, y que llegan a los Eventos del Libro en cajas y cajas (como una gran Navidad para lectores) o en enormes contenedores.

“Nos vinculamos a Libros Libres porque sabemos que hay muchos lectores que no tienen la facilidad económica para comprarse un libro. Además, es muy bonito que por azar alguien se encuentre un título y un autor que no conocía, que tenga la oportunidad de llevárselo a su casa y que descubra o redescubra su amor por la lectura”, comenta Janeth Posada, propietaria de la editorial independiente Hilo de Plata.

Con ella coincide Gabriel Fajardo, librero hace más de 35 años y propietario de la librería Ediciones Hispánicas, quien emocionado agrega que “Libros Libres es la oportunidad perfecta para llevar libros hasta muchos niños y jóvenes, y sembrar desde ya esa semilla del amor por la lectura, para que cada vez tengamos más adultos lectores. Cada libro es una oportunidad de educar y si un libro puede pasar por las manos de varias personas, mucho mejor”.

 Un momento especial

Katalina Porras lleva cinco años explorando libros en esta actividad. “La experiencia de entrar al domo y verlos colgando, es mágica. Recuerdo haber tomado ‘Amor enemigo’, una novela sobre el conflicto armado en Colombia, de Patricia Lara, y mi favorito ha sido ‘La masai blanca’, de la escritora Corinne Hofmann, este se lo compartí a mi mamá porque me gustó mucho”.

Juan Ríos, otro visitante del domo de Libros Libres, asegura que su hijo Jacobo disfrutó mucho el texto del año pasado. “Luego lo dejamos continuar su viaje y se lo pasamos a una amiga que tenía un hijo de cuatro años y que lo podía disfrutar tanto como Jacobo”.

El equipo de los Eventos del Libro de Medellín comienza a recolectarlos desde febrero. Las donaciones llegan hasta su sede, en Casa del Patrimonio, o algunas veces es preciso recogerlas en otras ciudades. En mayo se emprende la tarea de clasificarlos por géneros literarios y marcarlos con un sello característico que los identifica como Libros Libres, una actividad que toma unos dos meses y que es necesaria para recordar a los lectores que el propósito de esta iniciativa es compartir los libros con alguien más después de haberlos leído. Esta labor se convierte en un momento muy especial para el equipo, que invierte muchas horas con la convicción de que todo lo que se emprenda para que la ciudad respire libros, vale todo el esfuerzo.

“Quienes han participado en la Parada Juvenil de la Lectura saben de Libros Libres y los esperan con ansias. Liberaremos todo el día, hasta que nos coja el amanecer. Es una actividad que nos demuestra, a nosotros en la ciudad, que efectivamente los jóvenes sí quieren leer y sí leen, y no solo ellos, también los adultos y los niños. Son libros que hemos venido seleccionando con mucho cuidado para que quien asista a la Parada regrese a su casa con algunos de ellos, los lea, los comparta con su familia y los deje después en el metro, en un bus, con un amigo o haga clubes de lectura. Que el libro circule, que el libro abra sus páginas y siga volando”, manifiesta Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro.

Se acerca la noche más bonita del año. Miles de libros ya fueron transportados hasta la UVA Huellas de Vida en San Javier y están esperando por unas manos que los tomen con emoción. Este fin de semana los Libros Libres encontrarán nuevos lectores y emprenderán sus expediciones por toda la ciudad.

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