Libros del Fuego, una editorial sin fronteras

Por admin en Julio 18, 2019 , No hay comentarios

Por: Daniela Gómez

El fuego hace relación a la censura que ha tenido el libro en toda su historia, por dictaduras, ignorancia. Es un homenaje a todos los libros que se han perdido en las hogueras, bien sea por censura o autocensura. 

Rodnei Casares, editor de Libros del Fuego.

Entre tres países de Suramérica se teje Libros del Fuego, una editorial sin fronteras que nació en Venezuela en 2013. En esa época, la industria editorial no era una opción económica, era casi que inclinarse por la quiebra sin haber nacido. Y aun cuando las circunstancias no eran las mejores, el cariño por los libros animó a Rodnei Casares y a Alberto Sáez a avivar una historia que ya lleva seis años.

La crisis en el vecino país generó la salida de grandes grupos editoriales como Penguin Random House y Océano. Sin embargo, en medio de ese panorama desalentador hubo una luz que dio vida a pequeños proyectos independientes como la editorial Libros del Fuego.

Entre los retos que tenían para emprender este nuevo proyecto, era pensar cómo continuar en la industria cuando el libro en Venezuela se había convertido en un producto de lujo. Además, ¿cómo mantener  el concepto que Libros del Fuego quería para su editorial? ¿Cómo crear libros que brindaran una experiencia visual y con un diseño que permitiera una lectura integral? ¿Cómo reducir costos sin afectar la estética? Ese era el mayor reto de Libros del Fuego.

Su primera publicación la hicieron con materiales costosos, pero lograron reinventarse y ajustarse a un país en crisis, donde había pocos insumos para hacer libros. Gracias a esto llegaron a Santiago se va, del venezolano José Urriola. “La gente puede decir que es un material barato, pero esto nos ha dado satisfacciones, por ejemplo, con este libro ganamos en 2016 un premio en Buenos Aires sobre diseño editorial en una muestra de más de 600 editoriales”, cuenta Rodnei.

Desde ese momento entendieron que diseño no es sinónimo de materiales costosos. Asimismo, debían adaptarse para salir adelante. Junto con Juan Mercerón, diseñador gráfico ganador del premio Schönste Bücher aus aller Welt (Los libros más bellos del mundo), construyeron una propuesta gráfica que ha perdurado hasta hoy y por la cual son reconocidos y premiados.

Además del Diploma de Honor por el trabajo de diseño con el libro II Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas, que ganó Juan Mercerón con Libros del Fuego; también recibieron un premio de diseño en Canadá con el libro La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca.

Libros del Fuego inició construyendo un catálogo con escritores que no eran tan conocidos en Venezuela. A los dos años y medio dieron un salto y editaron El fin de la lectura del argentino Andrés Neuman, un libro de 29 cuentos organizados en seis temáticas: Las cosas que no hacemos, Familiares y extraños, El último minuto, La prueba de inocencia, Fin y principio del Léxico y Dodecálogos de un cuentista. Con Neuman, la editorial hizo su apertura al catálogo internacional y empezó a acercarse a escritores latinoamericanos como el mexicano Juan Villoro, el colombiano Alberto Salcedo Ramos y la chilena Constanza Ternicier.

En 2016, Wilson Mendoza, librero de Grámmata, los contactó para tener los libros de la editorial en el Salón de Editoriales Independientes de la Fiesta del Libro y la Cultura, año en el que se inauguró este Salón. Después de esa experiencia en Medellín, en la que no solo exhibieron sus libros durante el evento, sino que también conversaron sobre su oficio, decidieron quedarse en esta ciudad y emprendieron toda una expedición.

En noviembre de 2017, Rodnei se mudó a Medellín y comenzó a trabajar como librero en Grámmata. Allí revivió su principal oficio, su oficio del alma. En esta librería entendió el consumo cultural del colombiano, qué libros compra, qué escritores hay y las temáticas de interés; para Rodnei, Grámmata fue como hacer un posgrado.

Para ese entonces, Libros del Fuego ya operaba desde tres países: en Venezuela, con Alberto; en Colombia, con Rodnei, y en Chile, con Juan Mercerón. Entonces comenzaron a cuestionarse: “¿qué te hace ser una editorial independiente?, ¿que se hagan libros allí o que se viva allí?”. En estas preguntas se encuentra lo poético de Libros del Fuego: ellos son una editorial independiente de Venezuela, pero también son de Colombia y son de Chile.

En palabras de Rodnei: “queremos que las personas nos vean como una editorial latinoamericana, ese es nuestro sentir. ¿Realmente hay que encasillarse en una sola ciudad? Las fronteras son más algo político. Nosotros nos sentimos parte de la ciudad, nos gustan los eventos que hacen en torno al libro. Entonces, ¿por qué escoger una sola nacionalidad si nos sentimos cómodos en los tres países donde habitamos?”.

Con ese sentir, Libros del Fuego se consolida cada vez más como una editorial independiente que cree en la literatura como un lenguaje que rompe fronteras y acerca a las ciudades que habita.

Comparte esta noticia:
adminLibros del Fuego, una editorial sin fronteras