Helí Ramírez: su vida fue su mejor poema

Por admin en Octubre 26, 2019 , No hay comentarios

Esta frase del artista Fredy Serna refleja al escritor cuyos poemas hablaron del barrio, de sus luces y sombras. Aquí un homenaje en palabras de los invitados a la Charla de la Tarde que se realizará este miércoles 30 de octubre en Castilla.

Lo conoció por sus letras, mucho antes de poder cruzarse con él en persona. Un profesor, en su época universitaria, le dijo que debía leer a un poeta de barrio, Helí Ramírez. Así que Fredy Serna, sin esperas, compró En la parte alta abajo y fue, expresa emocionado, amor a primera vista.

Tiempo después, en una exposición en la que Serna exhibía su obra, coincidió con el poeta que había leído. “El maestro me dijo, vos sos Fredy Serna, y yo le respondí, vos sos Helí Ramírez. Ya nos conocíamos a través de nuestras obras. ¡Imagínese lo que es para un joven leer un libro y un poeta que puso en palabras lo que estaba pintando!”.

Como lo afirmó alguna vez el curador Alberto Sierra, lo que Serna pinta es su horizonte, esa montaña que tiene delante de sus ojos, que cambia con la polución, con el día, con la noche. “Él pinta ese paisaje: el ambiente y la belleza de esa arquitectura espontánea donde conviven miles de personas”. Y por eso, el artista se conectó con el poeta que hacía surgir de las calles, de las esquinas, del barrio, de Castilla, las palabras que muchos estaban esperando.

El escritor de pocas palabras con el artista efusivo. ¿Qué podía surgir de allí? Encuentros espontáneos, proyectos, silencios. La obra conmemorativa de los 15 años del Fondo Editorial Universidad EAFIT, una reedición de En la parte alta abajo, tuvo como portada la obra de Fredy Serna, llamada de la misma manera. Un regalo, como manifiesta el artista. “Fue Helí el que me dio a mí, me lo dio todo. En el lanzamiento de ese libro se hizo una exposición retrospectiva de 25 años de mi trabajo, con los amigos, con Helí, con el libro”.

Esta y otras anécdotas seguro surgirán el miércoles 30 de octubre, para revelar al poeta, para rendirle un homenaje, para conversar del barrio, en la Charla de la Tarde Una poética del punk en la parte alta abajo. Travesía musical con Helí Ramírez, en la que Serna y el historiador David Herrera conversarán con el escritor y muralista Santiago Rodas, después de una caminata punk por las calles de Castilla.

De Helí Ramírez se dijo que no le gustaban los títulos que lo definieran, ni las entrevistas y menos aparecer en actos públicos. Fredy Serna recuerda que cada que soñaban con tenerlo en algún espacio o proyecto, debían rastrearlo y convencerlo una y mil veces de que los acompañara.

El periodista Juan José Hoyos, en una columna en El Colombiano titulada En memoria de Helí Ramírez, a propósito de su muerte el 20 de febrero pasado, recordó cuando lo conoció en 1975, por la misma época en que los poetas Elkin Restrepo y Carlos Castro Saavedra estaban a punto de publicar su libro, La ausencia del descanso. Hasta ese momento, continuó Juan José, Helí era un joven desconocido del barrio Castilla que no era consciente de lo que escribía, “a pesar de que ya había llenado en silencio tres mamotretos de muchas páginas y estaba a punto de cumplir 25 años. Además, no recordaba cuándo había empezado a escribir. Cuando apareció el libro, se dijo: ‘¿Cómo así que yo dizque soy poeta?’. La sorpresa no fue solamente suya, sino de su familia, sus amigos del barrio y sus compañeros de la Universidad Autónoma. Nadie sabía que él escribía, ni él posaba de escritor”.

El Helí que se quedó en el corazón

Helí Ramírez. Foto Daniel MordzinskiHelí Ramírez bajo la mirada del fotógrafo Daniel Mordzinski.

Cuenta Fredy Serna que David Herrera tiene en su mente y en sus archivos toda una ‘Heliteca’, como buen apasionado por la vida y obra de Helí Ramírez. El historiador, que estará en la Charla de la Tarde, escribió este año en el periódico Universo Centro que al poeta “le bastó la escritura como el arte de repetirse a sí mismo y a los suyos, y con ella, más que promocionar cualidades, difuminó un sinnúmero de defectos, vicios y flaquezas; en los abismos interiores de ese recóndito silencio engendró una poética de lo inexpresado, una estética de lo no escrito y lo no expuesto. De pensamiento irreverente, rebelde, revolucionario, volado, sin control, más indomable que el punk, gambeteó clichés, evitó prédicas, concibió la educación como un camino digno para salir de la pobreza y se dirigió de lleno a los jóvenes cada vez que fue convocado a discurrir en público”.

En la charla en la que Helí Ramírez participó en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, en 2018, se refirió, precisamente, a esos jóvenes que se cuelan en sus versos:

“¿Por qué creo en la juventud? Y más en una juventud popular que veo por aquí muchos exponentes de ella, ¿por qué creo en una lucha por una subsistencia digna? Porque veo gente de mi barrio que, con hambre, hasta sin pasajes bajan a la universidad, se graduaron, lograron superar un poco y mejorar su calidad de vida, sus condiciones de vida. Y esto que acabo de decir es para reconocer una cantidad de jóvenes populares y de clase media que ni son de arriba que ni son de abajo, pero son necesarios ahí en la mitad, por cuestiones económicas de desarrollo social; frente a todos los obstáculos, luchan, perseveran”.

Probablemente, cree David Herrera, muchos jóvenes leen hoy los libros de Helí porque también encuentran en ellos, como otras generaciones, un tono único, un ritmo sencillo, una manera de hablar especial, una voz que sienten cercana, vecina, incluso propia. “Helí Ramírez es y está en la escritura. En el corazón, en la mente de cada lector, siempre queda el eco de las palabras leídas, series de recuerdos asociados a los relatos, una conexión viva entre la imaginación y la realidad conservada y transmitida en los textos como mundos posibles de un patrimonio compartido: el territorio y el lenguaje”.

¿Y cuál es el Helí Ramírez que se quedó en el corazón de Santiago Rodas? “Yo creo que hay un solo Helí Ramírez, uno difícil de conseguir, tosco, barrial y sin parafernalia social. Ese Helí reacio al mundillo literario, sincero, concentrado en sus textos, en los problemas de su barrio, es el que está en mi corazón. En sus poemas descubrí esa ciudad que él representa, ese dolor del barrio: la violencia, la economía de sus habitantes, el amor por el fútbol, lo que significa desayunar tristeza con sal”.

En una entrevista que concedió a Reinaldo Spitaletta, el poeta de la barriada reveló que En la parte alta abajo se descubrió a sí mismo:

“Eso del título es porque habitando arriba en las montañas que rodean la ciudad, estamos abajo, abajo, abajo… en lo social, en lo económico. Ese libro llegó después del primero, aún sin título y que conservo después de una rigurosa poda; después del segundo, La ausencia del descanso, o sea que no fue un libro gratuito; fue un libro producto de un proceso en búsqueda de mí mismo como ser individual, como ser social. En él encontré la palabra, o mejor, la palabra me encontró a mí”.

Al artista Fredy Serna se le hace difícil definir a Helí, “el poeta del silencio quizás”, asegura después de una pausa. Ellos, que después de perder el contacto por meses o años, se reencontraban en algún bar de Castilla, no siempre lo hacían para conversar. “De qué hablaba con Helí, me preguntan, desde el silencio es que hablábamos”.

Rememora que el poeta Jesús Gaviria le insistía mucho sobre la importancia de los títulos de sus obras. Siempre le aseguró que debían tener la dignidad del verso, por eso, reconoce, “todos los días le robo frases a Helí para titular mis cuadros y sigo haciéndolo”.

Y es que abrir las páginas de sus libros o ver sus letras en títulos de obras de arte traen de vuelta a Helí Ramírez. Por eso, insiste Santiago Rodas, sus libros necesitan reeditarse, estudiarse y conocerse más. “Las palabras de Helí Ramírez son un reflejo para muchos de nosotros, ahí nos vemos, ahí nos encontramos”.

Uno es algo
De Helí Ramírez

Y no me diga que uno es nada en la vida. ¿Somos nada? Somos.
Yo soy.
Es imposible no ser algo. Uno es algo.
¿Que uno es nada si no se tiene un peso en el bolsillo
ni tarjeta en un cajero?
De acuerdo. Muy estúpido sería decirle que no. No tenemos un
peso, ni tarjeta para meter en la ranura de un cajero,
pero de ahí a que somos nada, mal me huele esa idea.
Y para que se muerdan las uñas: eso tiene solución en uno de esos
pensamientos que llaman malos bien parado en la mente
por una carretera sembrada en pinos de ilusiones.
Y no me diga que así lo quiso el destino.
A la una, a las dos, o a las cuatro de la tarde o del amanecer
uno es lo que quiera ser o sea
a no ser que de pereza nos quedemos sentados…
sentados a esperar que el billete
del cielo caiga por un hueco en el techo
a la sala del rancho.
Yo sí tengo muchas cosas que ser para hacer.

Charla de la Tarde

Miércoles, 30 de octubre. Castilla

Programación
5:00 p. m. Caminata punk.
Punto de encuentro: Cancha Francisco Antonio Zea.

6:00 p. m. Una poética del punk en la parte alta abajo. Travesía musical con Helí Ramírez.
David Herrera y Fredy Serna conversan con Santiago Rodas.

7:00 p. m. Concierto. IV Tiempos (punk).
Bar El Sub. Bulevar de Castilla. Carrera 68 N.º 96 – 36.

Entrada libre.

Ilustración del poeta que hizo parte del Tren de la Cultura 2015: Entre líneas, el gran momento de la literatura en Antioquia.

Helí Ramírez en la Fiesta del Libro y la Cultura 2018. Foto cortesía Juliana Restrepo Santamaría.

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