Hay niños que miran el cielo y ven estrellas. Otros lo miran y hacen preguntas. Y hay algunos —los Astrognomos— que hacen ambas cosas al mismo tiempo: observan, imaginan y dicen el mundo en voz alta. En el 2.° Festival del Libro Infantil de Medellín, su presencia no fue solo una participación dentro de la programación, sino la manifestación de un proceso que lleva años tejiéndose entre la poesía y la ciencia, entre la contemplación y la palabra, a través de encuentros mensuales, talleres y libros publicados.
Bajo la mediación de Diana Lucía Restrepo (directora del Festival de Poesía Infantil), El árbol que dice poemas reunió a estos niños en un espacio donde la voz no era individual, sino compartida. Los Astrognomos leyeron textos escritos por otros niños que, como ellos, habían hecho parte del Festival de Poesía Infantil a lo largo de los años. Más que una lectura, fue un gesto de continuidad en el que distintas generaciones se encontraban y se reconocían en la palabra.
Algunos poemas hablaban de la naturaleza; otros, del humor —incluso del humor negro—; y otros se detenían en preguntas profundas sobre la existencia. Según Diana, después de estar años acompañando estos procesos, se puede concluir que “los niños son los mayores filósofos de este planeta, pero están silenciados”. Y lo que ocurrió en el grupo y en el Festival fue precisamente lo contrario: se abrió un lugar para que esa voz existiera. Lejos de la idea de “acercar” la poesía a la infancia, Diana proponía algo más radical: reconocer que los niños ya son poesía y que lo único que necesitan es que alguien los escuche.
Esa escucha implicaba tiempo, disposición, una pausa que no siempre estaba disponible en la vida cotidiana. Pero cuando aparecía, sucedía algo inesperado: en media hora, un niño podía decir un poema que ningún adulto sería capaz de escribir. No porque fuera mejor o peor, sino porque nacía de un lugar distinto, menos filtrado, más cercano al asombro. Por eso, más que un escenario, el Festival se convirtió en un espacio de legitimación, un lugar donde lo que dicen los niños importa.






Detrás de los Astrognomos hay una historia que explica esa sensibilidad particular. Hace más de una década, lo que comenzó como la “Confederación Galáctica” —un semillero impulsado por el Festival de Poesía Infantil, el Planetario Distrital y el centro educativo Paraísos de Color — se transformó hasta convertirse en el grupo actual. Hoy, estos niños combinan formación en astronomía con procesos artísticos en literatura, poesía e ilustración.
Esa mezcla no era casual. Como explicó Johann Vivas, uno de los acompañantes del proceso por parte del Planetario, tanto la ciencia como la poesía comparten un mismo punto de partida: la observación. “Hay un ejercicio de contemplación en ambas. Y desde ahí se generan encuentros, cruces, formas de entender el mundo que no están separadas”.
Así, mientras algunos niños llegaban atraídos por el universo —por las estrellas, las misiones espaciales, la posibilidad de viajar a la NASA—, otros lo hacían desde la sensibilidad artística. Pero en el camino descubrían que esas dos formas de mirar no estaban en tensión, sino en diálogo.
En el Festival, los Astrognomos se mostraron como lo que eran: niños. Contentos, nerviosos, concentrados. Algunos con sus textos memorizados, otros leyendo con cuidado. Pero todos atravesados por una misma seriedad, una disciplina que sorprendía, que parecía desbordar la edad.
Y, sin embargo, lo más potente no estaba en la perfección de sus intervenciones, sino en lo que representaban: una posibilidad. La posibilidad de que existan espacios donde los niños no solo participen, sino que sean protagonistas; donde su voz no sea decorativa, sino central; donde puedan decir lo que sienten sin ser interrumpidos, corregidos o traducidos.
“Yo escribo porque no me quiero guardar las palabras. Porque quiero decirle al mundo: ‘ve, esto está mal’. Y no me lo voy a guardar. Yo soy, como decían los profes, un polvo de estrellas… y el polvo de estrellas se esparce. Entonces yo quiero esparcir mis palabras al mundo”, dijo María Antonia, una de las niñas participantes de la lectura de poemas.



Algunos de los poemas que fueron leídos
Sentimientos
Hoy estaba en el tiempo sobrenatural
Sin futuro, sin pasado, sin presente,
Solo la imaginación amorosa.
Por un momento me sentí científico, como Einstein,
Me sentí einstentado,
Como si pudiera hacer cualquier cosa,
Sentí que podía hacer inventos,
Me sentí el nuevo creador universal,
Entre estrellas, cometas, planetas y el cosmos.
Me sentí el ganador de una carrera intergaláctica
Y dejaba a todos atrás,
Porque yo era el único que podía activar
Mi corazón y mi cerebro, los dos a la vez juntos
Sin hacer corto circuito,
Los dos a la vez en Paz.
Fue lo que sentí mientras soñaba.
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Poema escrito por Unanda Álvarez de la comunidad Embera en 2015
Leído en el 2.° Festival del Libro Infantil por Dylan Díaz
Colección juguetes de la nueva humanidad
Yo pienso que todos los niños y adultos
somos pequeños juguetes en paquetes
hechos de sueños, versión limitada,
marca la nueva humanidad.
De nuestro paquetico de voz con infinitas frases,
nos encanta la palabra paz,
incluye nuestro paquete un pastel solar.
No necesitamos pilas, el amor que nos tiene el universo
nos mantiene activos.
Somos series futuristas y antiguas
estamos en diferentes partes,
tanto en nuestro mundo como en otro,
el universo nos brinda la vida,
sin él, no hubiera tantos soñadores como sueños.
Sueños que nos brindan lo que necesitamos,
ganas de crear seres iguales a nosotros,
unos muñequitos con ganas de soñar.
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Poema escrito por Julián Salgado Martínez en 2015
Leído en el 2.° Festival del Libro Infantil por María Antonia Rúa
Tierra
Hola Tierra.
¡Tierra!
Hola Tierra, te estoy hablando.
Tierra, ¿por qué no me respondes?
¡Tierra, Tierra!
¡Responde!
¿Qué te pasa?
La Tierra no me volvió a hablar,
Pensé que estaba dormida,
Pero esperé mucho,
No volvió a jugar, no volvió a comer, no volvió a hablar…
No fui yo, pero siento culpa, de pronto fuimos todos,
Tengo que hacer algo,
No sé qué es,
De pronto fue el humo de las industrias, pero…
Todos pensábamos que no iba a hacer daño,
De pronto, fue que tiramos basuras a los ríos,
Pero todo el mundo pensaba que lo iban a limpiar, algún día…
Ese día no ha llegado,
¡Tierra!
Tienes fiebre…
Te quiero decir que lo siento,
Nunca pensé que iba a llegar este día…
…Tierra… ¿es el fin?
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Poema escrito por Luisa María García Ortega en 2007
Leído en el 2.° Festival del Libro Infantil por Samantha Muñoz
Nacimiento de un poema
En mi alma hay bosques y esperanzas,
Es una noche sin fin,
Sueña,
Sueña, por tu sangre,
En las ramas de mi cuerpo hay sueños
Y amor lunar que me arma
Como un rompecabezas
Y se desarma en mi almohada.
Cuando sueño con los planetas
Se me hace un nudo en mi garganta
Que no me deja expresar,
Como un huevo sin romper
Que no sale del cascarón,
Que se siente encerrado y quiere salir
No lo puede hacer porque necesita
Silencio para su nacimiento.
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Poema escrito por Juan David Pino en 2012
Leído en el 2.° Festival del Libro Infantil por Samadhi Alzate Correa