20.a Fiesta del Libro y la Cultura

Septiembre 11 al 20 de 2026 · Jardín Botánico y zona norte de Medellín

Entrevista | Corea del Sur en la 20.ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín

En 2026, Corea del Sur llega a los Eventos del Libro para compartir con Medellín su literatura, sus artes y las historias que atraviesan su cultura. Su participación en los 20 años de la Fiesta del Libro y la Cultura abre una nueva etapa de intercambio y creación entre ambos territorios.

Compartimos una entrevista con la delegación del país invitado para conocer un poco más sobre su presencia y participación en la Fiesta 2026.

Fotos. Anuncio del País invitado en la Fiesta del Libro y la Cultura (2025) y de la visita de Choy Hyun-gook, Embajador de la República de Corea en Colombia, al Jardín Botánico de Medellín con el equipo de Eventos del Libro y del Jardín (2026).

¿Qué significa para Corea del Sur ser el país Invitado de Honor de los Eventos del Libro 2026 y, especialmente, de una edición tan significativa como los 20 años de la Fiesta del Libro y la Cultura?

Para Corea del Sur, participar como Invitado de Honor en los Eventos del Libro 2026 y acompañar una edición que conmemora los 20 años de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín representa un hecho profundamente significativo y, al mismo tiempo, una importante responsabilidad.

Esta participación va más allá de presentar la cultura coreana. Significa sumarse a la trayectoria cultural y ciudadana que Medellín ha construido durante los últimos 20 años en torno a los libros y la lectura, así como abrir una nueva etapa en el intercambio literario y cultural entre Corea y Colombia.

Durante el último siglo, Corea del Sur atravesó la guerra y la división, una rápida industrialización y democratización, además de profundas transformaciones sociales y culturales. Esta trayectoria no puede entenderse únicamente como una historia de éxito. También contiene heridas, tensiones, luchas por defender la dignidad humana y un esfuerzo constante por reconstruir la vida en común. La literatura y las artes coreanas han registrado, interpretado y cuestionado durante décadas esas luces y sombras de la sociedad.

Visita del Embajador de Corea del Sur al Jardín Botánico de Medellín con el equipo de Eventos del Libro (4)

Medellín tampoco puede ser comprendida desde una sola imagen ni reducida a su pasado. Corea y Medellín han vivido procesos históricos muy distintos, pero comparten una voluntad: no darle la espalda al pasado y, al mismo tiempo, construir un nuevo futuro mediante la educación, la cultura y la participación ciudadana.

Por ello, entendemos esta participación como algo más que una acción de promoción nacional. La concebimos como un encuentro cultural en el que ambas sociedades se acercan a sus respectivas historias, reconocen los caminos que han recorrido y dialogan a través de la literatura y las artes.

Esperamos que esta Fiesta, con Medellín como punto de encuentro, abra una nueva etapa en la relación cultural entre Corea y Colombia, basada en el conocimiento mutuo, el diálogo y la creación compartida.

¿Qué encontraron en Medellín y en los Eventos del Libro que los motivó a aceptar esta invitación?

Nuestra relación con Medellín no comenzó con esta invitación. La Fundación Cultural Asia-Iberoamérica y el Centro Coreano para la Cultura y el Emprendimiento Creativo del ITM han mantenido un intercambio constante con universidades, instituciones culturales, artistas, estudiantes y ciudadanos de Medellín.

Visita del Embajador de Corea del Sur al Jardín Botánico de Medellín con el equipo de Eventos del Libro

A lo largo de este proceso, hemos comprobado que el interés por la cultura coreana no es momentáneo. Existe también una curiosidad profunda y genuina por comprender mejor la historia, la sociedad, la lengua y las distintas expresiones artísticas de Corea.

Uno de los aspectos que más nos ha impresionado de Medellín es que la cultura no ocupa un lugar secundario ni meramente decorativo en la ciudad. Por el contrario, forma parte de la vida cotidiana, de la educación y de la construcción de lo público. Lo hemos visto en el lugar que ocupan sus bibliotecas, universidades, instituciones culturales y comunidades locales, así como en la participación activa de la ciudadanía en sus proyectos culturales.

Los Eventos del Libro son una de las expresiones más claras de esta capacidad cultural. Su propuesta lleva los libros y la literatura más allá del ámbito de los especialistas o de los lectores habituales y convierte la lectura en una experiencia ciudadana en la que participan niñas y niños, jóvenes, familias, comunidades educativas, escritoras, escritores y lectores. En una ciudad que se reúne y dialoga alrededor de los libros, encontramos la fuerza de la literatura para conectar a una comunidad.

El tema de la Fiesta del Libro y la Cultura 2026, Las travesías de la lectura, se vincula profundamente con el sentido de este encuentro. A través de los libros, las lectoras y los lectores de Medellín podrán emprender una travesía hacia las historias y sensibilidades de Corea. Al mismo tiempo, Corea emprenderá su propia travesía hacia la memoria, la cultura y el mundo lector de Medellín.

Aceptamos esta invitación no solo por la importancia y el alcance de los Eventos del Libro, sino porque reconocemos en ella una oportunidad construida sobre una base previa de confianza y cooperación. Vemos en esta Fiesta un espacio en el que Corea y Medellín pueden leerse mutuamente con mayor profundidad a través de la literatura, la cultura y el diálogo.

Sin revelar aún la programación, ¿qué tipo de experiencia esperan ofrecer al público de la Fiesta?

Queremos que el público no se limite a “ver” Corea, sino que pueda leerla, escucharla, sentirla y experimentarla de manera directa.

La propuesta de Corea como País Invitado de Honor tendrá los libros y la literatura como eje central, en diálogo con las artes visuales y escénicas, la lengua, la conversación y diversas experiencias participativas. No buscamos presentar una simple suma de contenidos separados, sino construir un recorrido en el que el público pueda descubrir de manera natural las historias y sensibilidades de Corea mientras transita por el espacio.

Visita del Embajador de Corea del Sur al Jardín Botánico de Medellín con el equipo de Eventos del Libro (3)

Tampoco queremos presentar la tradición y la contemporaneidad coreanas como mundos separados. Nos interesa mostrar cómo los relatos antiguos y la literatura actual, la sensibilidad estética tradicional y las expresiones contemporáneas se conectan, se reinterpretan y siguen produciendo nuevos sentidos. De este modo, el público podrá encontrarse con Corea no como una imagen fija, sino como una cultura viva en la que conviven distintos tiempos, voces y lenguajes.

Las y los visitantes encontrarán historias que viajan entre el coreano y el español; leerán y contemplarán obras; podrán formular preguntas, conversar y participar en distintas experiencias. Lo importante no será acumular contenidos, sino crear las condiciones para que cada persona pueda interpretar la cultura coreana desde su propia experiencia y sensibilidad.

Lo que buscamos construir no es simplemente una “exposición de la cultura coreana”, sino un espacio vivo de encuentro entre Corea y Medellín. Esperamos que quienes visiten el Pabellón de Corea puedan detenerse, recorrerlo sin prisa y descubrir una historia, una imagen, un sonido o una palabra que conecte con su propia vida.

La literatura será el punto de partida de este encuentro. ¿Qué rasgos de la literatura coreana consideran que sorprenderán o conectarán con los lectores colombianos?

La literatura coreana no puede explicarse desde un solo género, una sola sensibilidad ni una sola generación. En ella conviven formas y voces muy diversas: desde los relatos clásicos y las tradiciones orales hasta la novela contemporánea, la poesía, el thriller, la novela gráfica y la literatura juvenil. Uno de sus rasgos más interesantes es cómo las tradiciones antiguas se reinterpretan en el lenguaje del presente y cómo la literatura dialoga con las artes escénicas, la imagen, la música y otros lenguajes contemporáneos.

Otro rasgo fundamental es que, aunque parte de historias, espacios y experiencias profundamente vinculados con la realidad coreana, plantea preguntas universales capaces de interpelar a lectores de contextos muy distintos. La guerra y la división, la rápida urbanización y las transformaciones sociales no aparecen únicamente como grandes acontecimientos históricos. También se hacen presentes en la mesa familiar, en los silencios cotidianos, en el cuerpo y la memoria de una persona, en la ansiedad de las nuevas generaciones, en la vida de las mujeres y en la soledad de quienes habitan la ciudad.

No pretendemos equiparar las experiencias históricas de Corea y Colombia. Sin embargo, existen preguntas que pueden resonar profundamente entre los lectores colombianos: cómo recordar las heridas, cómo reconstruir la vida después de la violencia, cómo preservar la dignidad humana frente a poderes injustos y cómo comprender al otro en medio de los conflictos familiares, generacionales y sociales.

Al mismo tiempo, la literatura coreana no se limita al dolor o a las heridas. En ella también encontramos emociones intensas expresadas mediante un lenguaje contenido, una mirada delicada sobre la vida cotidiana, humor, ternura, imaginación y la posibilidad de pensar otras formas de vida. Las antiguas preguntas sobre el amor y las jerarquías sociales, la elección individual y la responsabilidad colectiva, la resistencia frente al poder y la dignidad humana se reformulan constantemente desde distintas épocas y sensibilidades.

Conoce los invitados de Corea del Sur a la Fiesta del Libro 2026

La narrativa coreana de género tampoco se limita a la tensión de la trama. El thriller y el noir revelan las tensiones estructurales de la ciudad y la sociedad, las zonas oscuras del ser humano y los dilemas éticos de sus personajes. La novela gráfica y las narrativas visuales, por su parte, combinan imagen y texto para transmitir de manera sensible la memoria individual y colectiva. La literatura juvenil también ocupa un lugar importante: aborda con delicadeza el crecimiento, la familia, los conflictos generacionales y los cambios sociales, y plantea preguntas profundas no solo a los jóvenes lectores, sino también al público adulto.

Finalmente, la traducción es lo que hace posible este encuentro literario. Traducir no consiste únicamente en trasladar al español frases escritas originalmente en coreano. Es un proceso en el que las memorias y sensibilidades de sociedades distintas se encuentran, se interpretan mutuamente y adquieren nuevos sentidos en otra lengua. A través de la traducción, la literatura coreana entra en diálogo con el mundo de los lectores colombianos y abre nuevas conversaciones.

¿Cuál les gustaría que fuera la principal impresión con la que se quedaran los visitantes después de encontrarse con Corea del Sur en la Fiesta del Libro?

Nos gustaría que los visitantes se llevaran la impresión de que Corea, a pesar de la distancia geográfica y de las diferencias históricas, no es una sociedad lejana: sus historias también pueden dialogar con sus propias vidas.

Esperamos que el público que ya se ha acercado a Corea a través de su cultura popular contemporánea pueda descubrir, esta vez, facetas más profundas y diversas de la cultura coreana por medio de los libros y las historias. Nos gustaría que Corea no permaneciera únicamente como una imagen de éxito, sino como una sociedad que, aunque ha vivido una historia distinta, se ha formulado preguntas semejantes sobre la dignidad humana, el amor, la memoria y la comunidad.

Si quienes visiten la Fiesta llegan a sentir que “las historias de Corea también pueden conectarse con mi propia historia”, ese sería el logro más importante. Esperamos que una frase de la literatura coreana, un símbolo del minhwa —la pintura popular coreana—, una escena de las artes tradicionales o una palabra aprendida en coreano permanezcan durante mucho tiempo en la memoria de cada persona.

Sin embargo, no buscamos únicamente que el público recuerde una imagen o una escena específica. Queremos que, al salir de la Fiesta, las personas sientan curiosidad por leer más libros coreanos, conocer mejor Corea y dialogar con su gente. Al mismo tiempo, esperamos que este encuentro les permita volver a mirar su propia ciudad, su historia y su vida desde otra perspectiva.

No concebimos el Pabellón de Corea como un destino final, sino como un punto de partida para emprender, junto con la ciudadanía de Medellín, una travesía hacia nuevas historias.

Deseamos que este encuentro no quede limitado a una actividad puntual de 2026, sino que se convierta en una relación duradera en la que Corea y Medellín sigan leyéndose, conociéndose y compartiendo sus historias.

DESCRIPCIÓN ACTIVIDAD

Entrevista | Corea del Sur en la 20.ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.