Raúl Orozco: el ilustrador de ratas blancas y conejos azules

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Febrero 24, 2020 , No hay comentarios

RAEIOUL

Por: Dayana Agudelo Meneses – Eventos del Libro

A Raúl Orozco nunca le dijeron en la universidad que en las empresas había lugar para ilustradores. Cuando comenzó a trabajar en publicidad aspiraba a ser redactor, y al graduarse en 2007, se dio cuenta de que Tribal Worldwide, una de las mayores redes de compañías digitales y creativas del mundo, buscaba a un ilustrador. “Para mí fue como una epifanía darme cuenta que podía vivir de hacer ilustración”, dice Raúl, publicista de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Comenzó su vida laboral como diseñador, pero no le gustó. Luego, trabajó como ilustrador en agencias de publicidad en las que estuvo cinco años. Desde 2011 trabaja de manera independiente pero sigue ilustrando para campañas publicitarias y editoriales. “He trabajado en proyectos para revistas, animación, merchandising, he hecho mapas, de todo. Afortunadamente tengo una línea muy versátil. A veces la gente conoce mucho lo que publico en redes sociales, pero hay un trabajo comercial”.

Luego de la epifanía, Raúl empezó a interesarse más por lo que pasaba en la industria. Un año después de empezar a trabajar, estuvo en Argentina. Ahí se dio cuenta de todos los proyectos que se podían hacer con la ilustración. Entonces nació una idea.

“Me di cuenta que puedo ser ilustrador y que puedo hacer muchos estilos de ilustración. Tengo esa ventaja frente a otros ilustradores que conservan su estilo siempre. La publicidad me aportó eso, la posibilidad de ser versátil y poder habitar varias líneas de ilustración”.

Raeioul Incorporated es la marca que reúne los productos con las ilustraciones de Raúl. Lleva dos años pensándose como editorial, en los que ha autopublicado cuatro libros: Aeiou, Guau, Abecedario animalario y Consejos prácticos para creativos. Este último es su primer libro no infantil, una compilación de historietas que hizo en colaboración con Bacánika, una revista de cultura y tendencias.

Raúl luce callado y serio. Desvía la mirada cuando habla y mira a los ojos cuando escucha. Alguna vez se dibujó como el tipo de ilustrador que todos imaginan simpático y chistoso como sus dibujos, pero que no lo es en realidad. En su biografía de Facebook dice que es un publicista que decidió dedicarse a la ilustración por ser, tal vez, la única cosa que sabe hacer. En su trabajo hay comida con brazos y piernas, conejos azules y ratas blancas. Estas últimas, según él, son los animales de poder de Raeioul. Su ilustración parece tierna, y a pesar de ser catalogado comúnmente como ilustrador infantil, no lo es tanto y no lo es siempre. En Consejos prácticos para creativos trata de desmarcarse un poco de esa categoría. “Yo sí quiero ser ilustrador infantil, me gusta hacer libros para niños, pero no es todo lo que hago en la vida”, cuenta Raúl.

Lo que es y hace hoy es resultado de una mezcla de influencias y referencias que ha tenido a lo largo de su vida, entre las que destaca los dibujos animados, el cómic y el humor gráfico. Además, es resultado de mucho trabajo, “tener muchos proyectos en los que uno pueda equivocarse y probar cosas nuevas. Con el tiempo uno va definiendo una paleta de color, una identidad”.

 

A pesar de que la marca lleva diez años haciendo producto ilustrado (postales, cuadros, stickers, camisetas, tatuajes, imanes, libretas y pines), los libros han sido referentes importantes en su vida. Los libros infantiles que ha publicado han sido escritos para Lucía, su hija de seis años. Guau, por ejemplo, fue un libro que hizo porque a ella le gustan los perros. Aeiou, un libro para colorear, fue para enseñarle las vocales. El Abecedario animalario lo hizo cuando ella estaba empezando a escribir, para enseñarle las letras de manera divertida. “Digamos que sí, ella es el centro de los libros, sea por algo que yo quiera enseñarle o por algo que a ella le guste mucho”.

Los juegos de Raúl con Lucía, cuando aprendía la “d” dibujando a un dinosaurio diseñador, se trasladaron el año pasado a la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura, donde Raeioul Incorporated, además de participar por segunda vez con su producto ilustrado en la muestra comercial de Cómic e Ilustración, estuvo en Jardín Lectura Viva. Con Melissa Cardona, psicóloga, montaron talleres a partir de cada libro. “Era algo que yo ya hacía con Lucía: nos poníamos a dibujar juntos cosas sobre un libro. Hablé con Melissa, que también tiene una hija de cinco años que se llama Antonia, nos juntamos con más niños y empezamos a pensar qué podíamos hacer. Que nazca del libro pero que se vuelva algo más interactivo, que no se quede solo en un ejercicio de lectura. Ahí nacieron los talleres”.

En Jardín Lectura Viva descubrieron, en primer lugar, que podían hacer los talleres para muchos otros niños. Además, que recibieron muy bien la lectura de los libros, a pesar de que no todos se sentían buenos dibujantes. “Nos enseñan una forma de dibujar bien y a veces me pongo a pensar cuando yo era niño. Uno siente que no dibuja bien, pero no se trata de eso, sino de dibujar siempre o dibujar todos los días. Si dibujas siempre es inevitable que seas bueno algún día. Con los niños vimos eso, que estaban interesados por aprender, que disfrutaban el momento en que estaban en los talleres”, recuerda Raúl.

Hoy Raúl vive de dos cosas: prestar servicios de ilustración a clientes, sea ilustración para publicidad, libros o contenidos para merchandising, y vender los libros y los productos ilustrados. “Le estoy metiendo mucho tiempo y muchos recursos a eso”.

Este ilustrador sueña con una tienda donde estén sus productos y libros, pero aún no sabe si eso sea algo lejano o cercano. Por ahora seguirá autopublicando, además de seguir trabajando para sus clientes. Sueña también que en un par de años publique muchos más libros, de los que muy seguramente, Lucía seguirá siendo no solo su “editora en jefe”, sino su inspiración.


 Conoce más sobre Raúl y su marca en:  raeioul.com

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