Mi propia diáspora

Este año en los Eventos del Libro hemos decidido reflexionar acerca de la diáspora. Ese término que con frecuencia lo pensamos en la distancia y nos evoca el desplazamiento judío o el de otros grupos en tierras lejanas, está muy cerca de nosotros: venimos de migrantes y migramos, nos desplazamos por gusto o a disgusto, recibimos el saber de los otros y les compartimos el propio. Nuestra riqueza cultural está en la diversidad y esto nos hace únicos.

En la 14 Fiesta del Libro y la Cultura abordaremos esta temática desde diferentes enfoques y estamos seguros que, después de estos diez días de encuentro virtual, la diáspora no solo será una temática, será el recorrido de cada uno, su vivencia.

Por- Ana Piedad Jaramillo Restrepo, directora Eventos del Libro

Mis primeros viajes fueron fantásticos. Recorrí países desconocidos cuyos nombres apenas podía deletrear. Encontré personas de diferentes sociedades y culturas, pasaron ante mí animales exóticos e imágenes de tiempos idos y tiempos por llegar. Las historias que viví en ellos se me quedaron grabadas en la piel y el corazón. 

Fueron los libros mis primeros viajes. Ellos me transportaron de mi pequeña casa en el barrio Boston de Medellín a los más remotos lugares, con las alas que estos despliegan, bajo las cuales se pierde todo el sentido de la realidad, del aquí y del ahora. Aterrizar era doloroso, y se volvió más doloroso con el paso de los años y de tiempos difíciles en nuestra ciudad. Tal vez por eso se anidó en mí el deseo de partir, de viajar, de explorar. 

Me fui sola, ligera de equipaje. Empecé con el sueño de visitar el Amazonas y la vida me llevó a París a estudiar. Fue ahí en donde nació ese sentimiento inexplicable que me ha acompañado siempre, una mezcla de curiosidad, de nostalgia, de lejanía y de cercanía. Allí empecé mi ruta, o mis rutas, la literaria, la política, la del amor y la del dolor. Sentí lo que es emigrar y el significado de migrante. Conocí desde la distancia mi país y mi ciudad, me cuestioné mi sitio, mis orígenes, mi sexo y mi lugar. Recorrí caminos físicos y mentales, e inicié esa marcha sin retorno que, aunque me llevó a diferentes continentes y culturas, me trajo de nuevo a la ciudad, dejando raíces en el viento.

Ahora estoy aquí, de directora de los Eventos del Libro de Medellín, reflexionando sobre las diásporas. Pensando en todos aquellos que renunciaron a su territorio conocido y tuvieron que refugiarse en uno desconocido. En los que migran del campo a la ciudad, migran de barrio, de país o de sexo.  En los que son obligados a migrar y en los que lo hacen queriendo. En tantas historias de éxitos y fracasos, y en nuestra propia historia que es el resultado de múltiples migraciones que le han dado la verdadera riqueza al país: su diversidad.

En la Fiesta del Libro y la Cultura queremos abrir las puertas a las diásporas desde sus voces y sus pensamientos, tender puentes, remontar a los orígenes y soñar futuros, haciéndolo de manera virtual y sin fronteras.

¡Bienvenidos todos!

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