Libros buenos, libros bellos

Por admin en Abril 26, 2019 , No hay comentarios

Por: Vanessa Villa Muñoz

 La espeletia o frailejón es una planta que solo existe en un ecosistema en particular: los páramos. Es una planta capaz de absorber el agua que llega en forma de neblina a su ambiente y albergarla dentro, como una esponja. Sus hojas nunca mueren en realidad, porque las que mueren se quedan para proteger el tallo, que crece apenas un centímetro cada año.

 El frailejón, el monje de los páramos, conjuga el tiempo y el espacio, la vida y todo lo que la hace posible. Es una planta única, que guarda la vida, que para conocerla es necesario atreverse a explorar, a caminar, a ir en su búsqueda. El frailejón es símbolo de rareza, de protección y de lujo, es en el planeta Tierra, un resguardo, una casa, un templo para el agua, bien preciado para la vida, para la existencia del ser humano.

 Hay frailejones que se vuelven metáforas y en Medellín se encuentra uno: Frailejón Editores. En su sitio web se lee: “Libros para la sed del espíritu” y por eso es difícil no entender el por qué del nombre de esta editorial. Todo se explica en una frase de su creador, Iván Hernández: “si el libro sobrevive, hay muchas posibilidades de que la especie humana sobreviva”.

 Es ahí donde se comprende la identidad de esta editorial independiente, creada hace 5 años por Iván y Ana María, su esposa. Ambos perseguían el sueño de hacer libros “como les gustaban”. Es por ello que la esencia de Frailejón Editores es hacer libros  en los que creen, y que los mismos editores quieren hacer. Los autores, por lo tanto, son amigos, son protagonistas y al final reciben como pago un 10 % del tiraje.

Otra de sus características más notorias, en la línea de hacer únicamente lo que les gusta, es que no prestan servicios editoriales o hacen libros por encargo. Todo esto porque Frailejón no está pensada como un negocio; sus creadores han ideado estrategias que les permitan llevar a cabo lo que les apasiona (hacer y editar libros) y que la editorial se pueda sostener a sí misma.

 Hoy Frailejón tiene tres personas trabajando a tiempo completo en este sueño, un sueño en el que el libro es un artículo de lujo, de recordación y de colección. “Un buen libro no se le olvida a uno, y un buen libro de regalo es un regalo para toda la vida”, es la premisa del equipo de trabajo. Así, además de un contenido minuciosamente trabajado, los libros son hechos a mano, cosidos y armados en talleres artesanales, con materiales naturales como la tela.

 A manos del lector llegan, entonces, artículos de colección que llevan consigo toda la carga de lo que simboliza Frailejón como editorial y porque, en palabras de Iván “es distinto leer los libros a la experiencia de tenerlos”, y de lo que simboliza el monje de los páramos, porque desde el contenido, pasando por la ilustración, la portada y hasta su textura, los  libros de Frailejón invitan a viajar, a leer, a conservar la lectura, a absorber lo que se lee, a calmar la sed del espíritu. Por eso son libros buenos, libros bellos.

 

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