Bienvenidos a Medellín 2132, queridos visitantes intergalácticos. Aquí podrán encontrar uno de los primeros centros de criogenización de la humanidad construido en un pasado ya remoto. En este espacio, catalogado por los ancianos de Trantor como el canal tridimensional entre el pasado histórico y el futuro deconstruido, se albergan los microrrelatos rescatados del año 2020, recuperados con imágenes aún más antiguas del Archivo Fotográfico de la Biblioteca Público Piloto, más conocida por los viajeros del tiempo como BPP.

Cada relato alojado aquí ha sido sonorizado por máquinas de inteligencia artificial y lo sumergirán en un estado anómalo del tiempo y el espacio. No tema dejarse llevar a urbes imaginadas por ciudadanos de esta y otras dimensiones, en ellas se encontrará vestigios de un futuro calculado desde la distopía y el apocalipsis, y podrá contemplar un hábitat más limpio y amable, donde el imperio del solarpunk ha dominado la naturaleza en beneficio de la humanidad.

Fotografías: Archivo Fotográfico de la Biblioteca Pública Piloto
Ilustraciones: Juan Esteban Tobón Alzate

Tomás Jiménez Cardona

José David Villegas Franco

David Alonso Quintero Fernandez

Juan Domingo Arellano Valdivia

María Paula Restrepo Flórez

Alba Vergara Franco

Juan José Henández

Karen Lopera

Ana María Toro

Andrés Rámirez Restrepo

Github

Sin Título

Sobre una pila de esculturas regordetas y olvidadas se encontraba un hombre sin naturaleza. De la columna que sostenía su cabeza nacían cables que conectaban sus ideas con las de la serpiente recta y oxidada que recorría el valle del olvido.

El hombre cansado del tono que tenía el valle, un gris profundo y falto de valor, optó por la decisión. ¿Qué es la decisión? Aquello que le devolvería la naturaleza al hombre muerto. Desconectó los cables que lo ataban y el gris profundo se transformó en el color del recuerdo.

Autor
Tomás Jiménez Cardona
@TomsJC3

Un vistazo al cardenal

Se encontró de repente en una habitación de aspecto antiguo, bajó de su pequeña cápsula y vio a una mujer mayor sentada frente a un caballete. En el lienzo se observaba el bosquejo de seis monjas apreciando a un bello pájaro enjaulado. La mujer sobresaltada se dio la vuelta y… notó que un hombre le sonreía. El hombre se introdujo de nuevo en su cápsula y desapareció sin notar que un papel doblado había escapado de su bolsillo. Una expresión de asombro se adueñó del rostro de la mujer al descubrir su imagen plasmada en un billete.

Autor
José David Villegas Franco
@Josedavidvf

Sin Título

Hablar era cosa del pasado. Ya nadie recordaba por qué, pero existía la leyenda urbana que, comenzando el siglo pasado, más del 80% de la humanidad se había extinguido por causa de la saliva que brotaba de los labios. Medellín, siempre innovadora, fue la primera ciudad que documentó casos de pares que se podían comunicar telepáticamente, y lentamente ellos fueron dominando el mundo. Y acá estoy yo, diciendo “mamá”, encerrado en el baño, con un casco de acero en la cabeza para que no puedan detectar que me gusta hablar.

Autor
David Quintero Fernández
@frases_de_otro

Pablo Luen

Yadira vio a Zhan cerrar los ojos con el trago aún en la mano y esperó. Después, tomó la pastilla del microbolsillo de su sostén y emergió de la borrachera como nueva. Se conectó a la unidad interna de Zhan y copió todo. Se vistió y salió a ver a don Pablo. Al llegar pasó a la sala privada y apareció el holo del Patrón. La negociación fue rápida. En el hotel Nutibara Accor, Zhan despertó y comprobó la copia de los files. A esta hora la IA conocida como Pablo ya estaría hackeada. Los Luen tendrían que ascenderlo, mínimo.

Autor
Juan Arellano Valdivia
@Cyberjuan

Hambre

Se comía una vez al día. Por la tarde sacábamos a los muertos que se tendían, como una ofrenda al sol, sobre las aceras. Veíamos pasar los oficiales en medio de himnos marciales, recogiendo enfermos y repartiendo raciones de comida. Preferíamos no saber a dónde se los llevaban. A pesar de todo, en la pared agrietada del solar de la abuela se ven las ramas de un guayabo que germina en el cemento. Esas raíces se alimentan de la misma terquedad que nosotros.

Autora
María Paula Restrepo
@mariapa93393663

La huida

Descubrí un NanoLab que hace que pueda cambiar mi aspecto reconfigurando partes de mi ADN. Esta tecnología fue creada después de la gran pandemia que azotó el mundo, hace ya 335 años, pero fue prohibida por el supremo líder. La electrodinámica cuántica ha permitido que nuestros pensamientos puedan ser leídos por la red de la colonia, antes llamada Medellín, y esto hizo que me descubrieran, por eso huyo. Ellos acabarían conmigo. No soy la criminal más peligrosa, pero sí la más buscada.

Autora
Alba Vergara Franco
@unamanecerazul

Prófugo

El algoritmo controlador lo sentenciaría a muerte por entrar a las zonas verdes prohibidas si es identificado. Un paso en falso y una cámara reconoce su código facial; el chip implantado en su brazo, al nacer, le da una descarga que lo hace desmayar. Despierta en un auto rumbo a la zona de ejecución a las afueras de la ciudad, pasa por el poblado antes de tomar las palmas y nota, además del afán de la gente, sus caras tristes y el perceptible vacío de su vida; mientras, él sonríe recordando el sabor de su fruta favorita.

Autor
Juan José Hernández Botero
@JuanJos35450485

Diseño monumental

La criogenización había sido un éxito. Fue teletransportada hasta Santa Elena para comprobar si también lo fue su diseño. Sin rastro de contaminación, pudo vislumbrar los edificios convertidos en bosques verticales, en el marco de florecidos jardines colgantes. Medellín era ahora una silleta monumental.

Autora
Karen Lopera
@Una_DeUna

Todo se compensa

Uso para leer luz del día, mi transporte es una vieja bicicleta, nunca he visto más allá de la delimitada área metropolitana, mis pocos ahorros están destinados a la siembra de un árbol al mes. En mi era, con el nacimiento de cada nuevo ser, se entrega un chip implantado que calcula la posición y la huella de carbono generada por el portador, obligándolo a compensarla si excede el límite permitido. Los más ricos, normalmente, lo compensan con dinero y los demás pensamos más de dos veces antes de tomar un trago de agua.

Autora
Ana María Toro
@sinpuntodefuga

La Torre Aguja

Cuando salgo sin compañía, casi siempre me pierdo por contar los peces que saltan en el río en vez de atender a la estación del Metro en que debo quedarme; pero hoy voy con mi abuela. Al salir del vagón siento bajo mis pies la línea de precaución hecha de musgo fluorescente: me encantan las texturas. Mi abuela aún usa zapatos, aunque ya no hacen falta por que el suelo es limpio e inofensivo, pero no la juzgo: el pasado me parece interesante y ella lo sabe. Por eso venimos a conocer la Torre Aguja, esa que ella insiste en llamar Coltejer.

Autor
Andrés Ramírez Restrepo
@ArelaEstudio

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