5.º Seminario de Periodismo Cultural Narrando territorios

¡Silencio! las palabras importan

Manifiesto

Muy pocas cosas surgen por generación espontánea. Para que una hierba crezca entre el asfalto, primero tiene que haber un poco de tierra colada por entre una grieta, alguna semillita debió viajar con el viento, también caer muchas lloviznas y esa planta debió escabullirse bajo una suela gigante de algún sujeto que camina de prisa o hasta de una locomotora. 

Sin el aire húmedo y sin el prisma de las gotas sobre cualquier superficie, y sin un poco de sol que las alumbre, se queda un arcoíris sin alguien que lo aprecie. Pero como cualquier otro fenómeno que ocurre ante nuestros sentidos, de no ser percibido y de no pasar su sentido por el lenguaje, permanece en la zona oculta del pensamiento: donde la imaginación tiene origen pero también los miedos, y donde se aloja el silencio.

No siempre todo lo que vemos es como se muestra, ni todo lo que nos encuentra es como lo vemos. Lo que se oye con más volumen no siempre es lo más armónico porque no todo lo que suena es música. Nada es por su cuenta, nada crece sin abono. Tampoco las palabras adquieren valor sin unas coordenadas explícitas que les den cuerpo, sin su carne.

El territorio es todo lo que el lenguaje nombra a nuestro alrededor. Es lo que y quien tenemos cerca. Es la vida que transita sobre las calles, aceras y es la muerte que permanece inerme en el río hasta que un pescador la aviste. Son las luces en las casas, los refugios y sus sueños bajo techos hechizos, y es todo lo que el lenguaje oculta: la misma zona de sombra. 

A pesar del exceso de rabia, tristeza, dolor, de reconocer que se arrebató la capacidad de confianza o hasta el sentido del perdón, ¡silencio! Las palabras importan. La sobre excitación de imágenes no se corresponde con el estrecho campo para escucharnos, la ausencia de encuentros no es proporcional a la viralidad de las imágenes y a la velocidad de las fake news. ¿Qué nos espera afuera? ¿Todavía existe un afuera? ¿Estamos dentro de dónde? ¿De qué hacemos parte? ¿Cuál es nuestro telescopio? ¿Qué historia estamos contando? 

En este 5.º Seminario de Periodismo Cultural: Narrando territorios llega Soraya Bayuelo como invitada especial, creadora hace casi tres décadas del Colectivo de Comunicaciones de los Montes de María Linea 21, en el Caribe Colombiano. Desde su ejercicio de liderazgo ha promulgado que la comunicación va más allá de la muerte, que la palabra necesita de quienes la transmiten y protegen, que tiene que ser más fuerte que todo lo que la calla. 

Bayuelo se considera una Mochuela, pájaro ancestral de la región que ven como un símbolo de resistencia. Y decir elevar no es lo mismo que decir subir porque para esta mujer, Premio Nacional de Paz de Colombia (2003), 450 paramilitares se metieron con lo más sagrado: la cultura. Los tambores compitieron con las ejecuciones de la gente del pueblo. Nadie sabía cuál era el momento de morir. La Masacre del Salado fue solo una de las 117 masacres entre 1985 y 2007 en esta región. Las masacres no son asesinatos colectivos, la muerte no es paisaje. La soledad no es lo mismo que el silencio. Las palabras importan, el relato y el vuelo del ave prevalece. Narrar territorios es hacer visible la realidad que la historia se niega a dejar en reserva. “Nadie es una mancha de sangre”, somos también hierba y prisma.

Fechas y Horarios

Sábados 11 virtual y 18 de septiembre presencial

8:00 a. m. a 12:00 m.

Lugar

Auditorio Torre de la Memoria de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín.

Temática

Este Seminario se programa anualmente desde los Eventos el Libro de Medellín con el fin de aportar a la consolidación del interés local por el periodismo cultural y fortalecer los conocimientos adquiridos principalmente en los comunicadores, comunicadoras y en la generación  de contenido. 

Este Seminario aportará gran contenido para quienes se inscriban en busca de herramientas, técnicas y estrategias que les permitan complementar y potenciar sus saberes, así como explorar nuevas maneras de lograr sus objetivos periodísticos a través de la experiencia de las invitadas.

En esta quinta edición, se afianzan lazos al impulsar procesos y medios de comunicación de la ciudad alternativos,  independientes, comunitarios y ciudadanos -(MAICC)-, validando y apoyando el fortalecimiento de estas iniciativas ciudadanas que acercan a la ciudad. El 5.º Seminario de Periodismo Cultural: Narrando territorios proporcionará herramientas y conocimientos a los proyectos de periodismo alternativo,  independiente, comunitario y ciudadano para visibilizar las iniciativas culturales de los territorios. 

Los tres mejores proyectos que surjan de este encuentro, tendrán cupo asegurado en el Seminario de Formación para Editores que tendrá lugar en el 6.º Salón de Editoriales Independientes de la 15.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

INVITADA

Soraya Bayuelo

Es Comunicadora Social – Periodista y Gestora Cultural. Recibió el Premio Nacional de Paz en 2003. Es lideresa Latinoamericana AVINA, fue becaria de Investigación Periodística para el Desarrollo Sostenible con: “Palabra de Mujer la fuerza y la Convicción de la Vida en los Montes de María”. También mereció el premio Nacional de Periodismo Revista SEMANA – PETROBRAS, El País Contado desde las Regiones, en la categoría de Mejor Medio Comunitario con el Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea 21 que fundó en 1994.

INVITADA

Manuela Saldarriaga Hernández

Es Comunicadora social-periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magíster en Periodismo de la Universidad de los Andes. Ha escrito para los medios nacionales El Tiempo, El Espectador, VICE y otros. Ha trabajado en la Fiesta del libro y la Cultura de Medellín, Parque Explora, Universidad de Antioquia, Universo Centro y con la Fundación Gabo. Asistente docente de periodismo en la Universidad de los Andes.

Metodología de convocatoria

Invitación a procesos y MAICC a través de correo electrónico y confirmación de asistencia con gestores de comunicación por comunas.

Fecha inicio de convocatoria:

Septiembre 4, 2021

Público objetivo:

  • Profesionales del periodismo, la comunicación social, las humanidades y de todas las áreas, que estén interesados en el periodismo cultural.
  • Directores e integrantes de los procesos y medios de comunicación  alternativos,  independientes, ciudadanos y comunitarios (MAICC)
  • Estudiantes universitarios con mínimo cuatro semestres cursados (o título profesional) en las áreas artísticas, en comunicación, periodismo o humanidades.

Metodología 5.º Seminario de Periodismo Cultural: Narrando territorios

Primera sesión

A cargo de Soraya Bayuelo • Septiembre 11

Este será un encuentro virtual de 4 horas con Soraya Bayuelo quien, a través de unas horas de cátedra, detonará en las y los participantes preguntas que propicien la creación de contenidos narrativos en diferentes formatos con miras a su realización. La sesión consta de cinco momentos y cada uno comprende las temáticas que se exponen a continuación. Pero antes, el avance de cada una de estas se asociará a teoría práctica sobre el énfasis de este seminario: el periodismo cultural. 

Tendrá en cuenta las siguientes preguntas y consideraciones alrededor: 

  • ¿Por qué los medios masivos de comunicación deberían estar al servicio de visibilizar y robustecer las manifestaciones culturales populares?
  • ¿Por qué es importante la creación de un lenguaje afín con las expresiones culturales que permitan efectivamente la producción, circulación y consumo de bienes simbólicos dentro de un territorio?
  • ¿Cómo es posible hacer rentable un proyecto cultural que, de acuerdo con E. B. Taylor (1874), su materia primera es el conocimiento, creencias, el arte, la moral, la ley, las costumbres y otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad?
  • ¿En qué y cómo contribuye a la cohesión social y a la producción identitaria la reinterpretación mediante la comunicación de las manifestaciones culturales?
  • ¿Qué sentido hace y tiene la cultura dentro del discurso que erigen los medios de comunicación masivos?
  • ¿Qué papel y por qué ese debería ocupar la comunicación cultural dentro de la cadencia de los medios de comunicación masivos y tradicionales?
  • ¿Por qué es importante la distinción entre la alta cultura y la cultura popular para reivindicar el papel de la comunicación territorial?
  • El periodismo cultural no es lo mismo que el periodismo de espectáculo y por tanto no contribuye esencialmente a la creación de cánones nominales, en cambio establece plataformas de visibilidad horizontal.
  • El periodismo cultural comprende la diferencia entre visibilidad y representación e identifica los márgenes en su manera exponer a las comunidades al servicio de un relato que muchas veces no le es propio.
  • El periodismo cultural, basado en la experiencia de comunicación territorial, defiende las expresiones como un modo de organización, como un medio y no como un fin.

La comunicación territorial

Proceso de fundación del Colectivo de Comunicaciones de Montes de María Línea 21

En 1994 un grupo de comunicadoras y comunicadores, maestros y maestras, trabajadores y trabajadoras sociales de Montes de María, subregión ubicada entre los departamentos de Bolívar y Sucre en el Caribe colombiano, crearon la Corporación de Comunicaciones de Montes de María Línea 21, la misma que hoy ajusta 27 años vinculando a la comunidad a la libertad de expresión, asociación y al lenguaje de paz. ¿Cómo lo hicieron? Por aquí comienza la historia. 

La comunicación comunitaria de Montes de María es un proceso reconocido nacional e internacionalmente por fortalecer la construcción identitaria mediante una voz singular, no impuesta y que pretende hilvanar lo que desde hace años parecía rasgado. Este esfuerzo, sin embargo, fue liderado por Soraya Bayuelo quien desde que propuso la idea, asumió la dirección y representación de la Corporación dentro y fuera. Hoy es ampliamente reconocida no solo por esto, también por su rol activo en la defensa de derechos humanos, un esfuerzo y empatía que le hizo merecer el Premio Nacional de Paz de Colombia (2003) y participar en la tercera Delegación de las 60 Víctimas que asistieron a la Mesa de Diálogos de Paz en La Habana (Cuba). 

Bayuelo, oriunda de la región, tuvo el coraje para proponer a sus congéneres producir una memoria no oficial del conflicto y lo hizo tras convertirse en una víctima del horror al ver morir a parte de su familia en enfrentamientos de grupos armados ilegales. Por esto, la primera parte del 5.º Seminario de Periodismo Cultural: Narrando territorios se concentrará tanto en la experiencia vital de Bayuelo, con especial enfoque en cómo ella, quien también recibió en 2007 el Premio Nacional de Periodismo Revista SEMANA, logró convertir su dolor en un destacado proceso de comunicación popular, alternativa y resiliente y, no menos importante, que ha logrado sobrevivir al paso del tiempo. 

La palabra compleja

El lugar de la comunicación en contextos de guerra

Bayuelo obtuvo en 2016 la distinción de la Fundación Liderazgo por Colombia, Revista Semana y Movistar y fue nombrada entre las 28 Mejores Líderes del país. Su rol en la gestión cultural así como en el activismo en defensa de los derechos humanos son tan reconocidos como su destreza en el área de comunicación y periodismo con acento, como se ha dicho, en la comunicación territorial. 

Bayuelo venía cubriendo la presencia de grupos armados en su región del Caribe, siendo los Montes de María una de las zonas más afectadas por la guerra. Según datos del portal Verdad Abierta, a la fecha se conoce un saldo de cerca de 60 masacres y casi “cuatro mil asesinatos políticos, doscientos mil desplazados, campos desolados y tugurios en las ciudades”.

Pero ese no es el mismo discurso que ella, junto a las y los habitantes de la comunidad, han logrado destacar aún con las dificultades en la capacidad instalada, el alcance con la audiencia o el nivel de conectividad. Por esto, en este segundo momento se abordará no solo el tono de la comunicación sino también la voluntad expresiva de un proceso que demanda tiempo pero sobre todo interés. La voluntad de Bayuelo es poder explicar cuál es el estímulo que mantiene vivo el deseo de narrar el acontecer, la memoria y las historias incluso ancestrales de un lugar pero también el peso importante que tiene la no negación de su historia, contexto y los márgenes que pese a que están establecidos, han logrado mover. 

Bayuelo defiende la construcción de la memoria en clave de testimonio que aporte a la reconciliación. Uno de tantos de sus intereses consiste en no contribuir con la violencia y sin embargo recuperar la memoria de las víctimas desde la comunicación, el lenguaje, la búsqueda de la palabra acertada y destapar lo necesario en tiempos donde muchas voces permanecían con solapa. Como el título de una investigación de la cual fue coautora: Lo que le vamos quitando a la guerra y de la investigación Memorias y Relatos con sentido. Un viaje por la memoria. 2008-2011, el resultado de la sistematización del proceso Memoria, Comunicación y Territorio.

El lenguaje del cine territorial

Rostros y voces de la pantalla comunitaria

Bayuelo se armó de parlantes y sábanas para proyectar cine en la región montemariana y con ello dar un mensaje a los violentos de su territorio. Desde que miembros de las FARC detonaron una explosión que cobró la vida de su sobrina, Bayuelo decidió quedarse en su territorio así esto le costara la vida. Desde muy temprano y por su formación profesional entendió el poder de los medios para elevar o suprimir discursos, y el de la comunicación para controvertirlos. 

El cine, así como la televisión, ha llegado a ser considerado como poder blando o poder suave, que aunque podría traducirse como si tuviera un poco alcance y capacidad de mover masas; en realidad infiere lo contrario. Los gobiernos terminan valiéndose de medios sutiles, por llamarlo de alguna forma, y entonces emplean la cultura, el modelo social o los valores políticos para transmitir mensajes dentro y fuera del Estado que controlan. Lo cierto es que no solo pueden hacerlo los gobiernos, también la ciudadanía, y eso fue lo que Soraya Bayuelo decidió hacer, valiéndose del deseo de no otorgar el espacio público únicamente a quienes se van por el poder fuerte: los hombres armados. 

Bayuelo siempre insistió en la necesidad de que las niñas y los niños montemarianos escucharan la música y el cine en lugar de las balas, de las granadas y los gritos. Por eso, y porque la noche había sido arrebatada tanto como la naturaleza, los fértiles recovecos y las calles del pueblo, tomó tiempo llevar a los habitantes montemarianos a recuperarlos. La toma de la guerrilla y de los grupos paramilitares permaneció en la región por un largo tiempo, ni siquiera periodistas asomaban por la zona y ella, junto a voluntarias y voluntarios, repartían hojas en el parque principal con pinceles para que, al menos, mientras no hubiera una cámara para la gente hubiera la posibilidad de mostrarlo en un dibujo.

Desde el horror hasta las historias míticas y ancestrales del territorio han tenido lugar en un largo avance de formación y ejecución de proyectos desde que el territorio ha logrado quitarse de encima parte de su miseria. El Colectivo de Comunicación de los Montes de María, además, se ha propiciado como productora para la comunidad siendo una plataforma de concepción, desarrollo y promoción de trabajos cinematográficos populares con el fin de cohesionar alrededor de relatos que permitan una reparación, al menos simbólica, a esta sociedad civil.  

Comunicación para la memoria

Palabras para la reconciliación, el caso del Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María (MIM)

¿Cómo construir y producir comunicación para la paz? Esa pregunta fue una de las primeras que se hizo Bayuelo cuando, en los años 90, mucho de lo que se producía invitaba más a ser parte del sistema de guerra que a la reconciliación y al diálogo. 

En Colombia, las palabras “paz”, “justicia”, “perdón” o “reparación” tienen connotaciones disímiles a su significado, esto quiere decir que en lugar de descompresionar tienden a irritar, desagregarse como parte de una narrativa difícil, que pareciera nos confronta de manera permanente. Y no es precisamente a lo que las palabras invitan, ¿cómo ir a contracorriente, cómo obtener un lugar en el entendimiento colectivo?

Más allá del esfuerzo en la consolidación de un proceso comunitario que permanezca en el tiempo, prevalece en esta región del Caribe y en el Colectivo de Comunicaciones Montes de María la intención explícita de que ese proceso convenga y contribuya a la comunidad que lo abraza. Como si esto fuera fácil, hay un fin superior: el de buscar mediante el arte, ese lenguaje más supremo, el peso simbólico y práctico de las palabras, así como recuperar la dignidad.

El Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María (MIM) es una plataforma para reivindicar a las víctimas. En palabras de Bayuelo, un espacio de diálogo en medio de la esperanza cercenada. Un escenario para recuperar las palabras, arrebatarlas al silencio.

Cierre del espacio con preguntas de las y los asistentes.

Segunda sesión

A cargo de Manuela Saldarriaga H. • sábado 18 de septiembre

Encuentro presencial de 4 horas con Manuela Saldarriaga quien, a través de un taller teórico práctico, detonará la urgencia de creación de historias auténticas, con capacidad de movilizar frente a intereses particulares y ofrecer una taxonomía aproximada al y desde el territorio que ocupan. El avance de cada una de estas se asociará a teoría práctica sobre el énfasis de este seminario: el periodismo cultural. 

Por tanto, tendrá en cuenta las siguientes consideraciones alrededor de las temáticas que abordará: 

  • El periodismo cultural no es una carpeta o tapete rojo que se desenvuelve para que alguien pasee o modele con un producto dentro de la cadena del valor del arte. Lo que se destaca es el fenómeno o manifestación social y no quien lo produce nominalmente.

  • La movilización social y las luchas populares, de la mano de las manifestaciones culturales, son en sí mismas y no un instrumento de proselitismo político. Pese a que cada gesto tiene una intención concreta, lo que prevalece es la afirmación social y el método de esa afirmación, más allá de distinguir a quién le sirve o a quién beneficia.

  • Quien sobresale en un mundo celebrity no es el periodista, tampoco el entrevistado o la entrevistada. El periodismo cultural debe velar por mostrar algo más que un rostro, a menos de que este represente un factor de cambio, resistencia o ejemplo dentro de la comunidad a la que pertenece.

  • El periodismo cultural pretende ordenar el presente y otorga el sentido de esto en perspectiva de lectura de la historia, la memoria, la identidad y de cara también a cómo esa manifestación contribuye en la consolidación de procesos en el corto, mediano y largo plazo.

  • El periodismo cultural es tan riguroso como el de cualquier otro campo y no descree de la veeduría del poder, la defensa de los derechos humanos y las garantías civiles y protege, como cualquier otro, los derechos de libertad de expresión e información.

  • El periodismo cultural sabe de antemano que muchas de las expresiones que tienen que ver con las “bellas artes” o las “bellas letras” hacen parte de un proceso de ilustración que no recibió toda la sociedad porque se reservó para una franja elitista que estaba restringida. Por eso, reconoce que parte de sus avances democráticos tienen que ver con destapar y darle una libre circulación a las ideas apoyándose en una intención pedagógica que termine por derribar las brechas de clase que desde la misma cultura se imponen.

Narrarnos sin dominación

¿Cómo ver con el telescopio de la intuición?

La comunicación territorial, así como la de comunidades específicas en nuestro país (y en muchos otros países de América Latina), ha tenido un reto singular y nada fácil –muy afín además a la prensa independiente–: ser abrecaminos camino a un discurso propio, auténtico y contundente en medio del vasto poder de un discurso totalizante, homogeneizador y monolítico que imponen quienes tienen plataformas pesadas, robustas e históricamente establecidas. 

Los medios tradicionales, por ejemplo, hacen eco de quienes tienen atriles con más de un micrófono abierto pero en esos espacios tiene muy poca resonancia quienes cuentan, aparentemente, con menos herramientas para dar a conocer sus propios relatos, sean o no propios del horror. 

Muchas veces, incluso, las comunidades afrodescendientes, raizales, cimarronas, indígenas, campesinas, LGBTIQ+ o incluso hasta quienes no se sienten identificadas con lo heteronormativo, no se sienten reflejadas por ese gran discurso que los medios y la publicidad erigen sobre ellxs, instrumentalizando, y es por esto y por el lugar al margen destinado para expresarse que decidieron buscar sus propios canales y encontrar el lenguaje y tono preciso para contraproducir un lenguaje menos excluyente, prejuicioso y hasta perjudicial. 

Las expresiones de la cultura popular tienen una responsabilidad enorme, sin duda, pero bellísima. En el ejercicio de cultivarlas y otorgarles un lugar que muchas veces se salen del canon, terminan volviéndose más atractivas y poderosas en medio de la comunidad en que emergen. La clave está en la creatividad, pero sobre todo autenticidad, con que sea posible producir la comunicación necesaria y no reproducir la que incluso puede llegar a pesar.

La urgencia de un manifiesto

¿Cómo declarar intenciones y principios?

Suele pasar, y no solo en el ámbito periodístico sino también en gestión cultural, que se encuentran textos que fueron concebidos como manifiestos y que, sin embargo, terminan siendo solo un pliego misional de un proyecto, empresa o colectivo. 

Esto quiere decir que el manifiesto no es, por ejemplo, el mismo plan de acción que comprende visión, objetivos generales y específicos, y aunque tiene mucho al menos de lo que se entiende por misión, no es lo único ni es todo. 

Los manifiestos, quizá, pueden ser vistos como banderas que se elevan en medio de la multitud, se ven de lejos sin haber tocado tierra o hasta aquellas que traslucen por su abundante blanco o exceso de colores porque hablan de “eso”, y no de otra cosa. Lo más importante del manifiesto casi siempre tiende a ser “eso”, donde está condensado el mensaje que detonará la acción. Que movilizará. Que tendrá como consecuencia no solo un pensamiento o idea, sino una intención o gesto.

El manifiesto es esa taxonomía con coordenadas claras sobre el destino o mapa de ruta de un proyecto, más allá de sí mismo, es decir, es la declaración de lo que ese proyecto es y no es a la vez, resultado que le es útil no solo al proyecto mismo y al tiempo a quienes se identifican con ese sistema de valores. El manifiesto, entonces, si bien puede ser una confesión hecha en voz alta, también puede ser el ejercicio por transparentar lo que más se pueda aquello que se hace. 

Comunicación interseccional

Escribir para incluir, no para marginar

Hay, sin duda, una suerte de desprestigio de los medios tradicionales que, en su promesa ética de ofrecer la verdad, ofrecieron únicamente la suya. Hoy por hoy, y ante el desmantelamiento de los intereses económicos de muchos de esos medios, los ejercicios comunitarios, alternativos y autogestionados tienen una tarea enorme: su aporte a la verdad colectiva. 

Para ello, es necesario identificar qué de todo lo que nos sorprenda y se considere como un material a ser comunicado (sea de denuncia, programación cívica y cultural, iniciativas barriales, movilización ciudadana, etc.) preguntarnos por qué eso ocupa un lugar importante en la discusión común, cuál es su incidencia en el espacio público, a quiénes convoca a la conversación y a quiénes, en cambio, saca de tajo. 

Hay diversos medios de comunicación popular que funcionan guiados por una intención. Hay juntas de acción popular o acción local que deciden sacar su página web con el propósito de visibilizar los procesos de inversión municipal o, por ejemplo, otros grupos de asociación espontáneos que terminan con el deseo de agrupar un sinnúmero de iniciativas en comunicados públicos para que los y las habitantes de un territorio sumen fuerzas y logren la meta establecida. 

También, y siguen siendo ejercicios sobresalientes, están aquellos que logran dar identidad a un grupo que se reúne por cualidades o intereses particulares que comparten y establecen un tipo de comunicación menos pensada, más efusiva, hasta jovial, y que sino se presenta a manera de manifiesto logra hacerlo desde lo panfletario o cartonero pasando por el grafiti y el cartelismo. Lo cierto es que los ejercicios de comunicación no tienen que ser interseccionales a toda una población, entre más concretos y dirigidos quizá mejor funcionen; pero deben evitar excluir en el interés de un ejercicio participativo y hasta lograr convencer a quienes impacta que por ahí podría estar su camino vocacional o su servicio social en el territorio que ocupa.

Comunicación asertiva

¿Cómo no aportar con el lenguaje al discurso de guerra?

El periodista argentino Chani Guyot tiene la teoría de que en la discusión pública se pueden identificar dos tipos de emisores: los halcones y las palomas. Y, asimismo, deduce de esto la idea de que siempre ocupa un mayor espacio de escucha quien se comunica como un halcón y, en consecuencia, es casi inaudible quien emite como una paloma. Esto es importante porque Colombia es un país con una pobreza en el debate enorme y una debilidad de la cual se jacta para dialogar.

Este segmento tiene el propósito de establecer parámetros de reflexión sobre cómo elevar la calidad del lenguaje para producir realidades palpables. Pasar del deseo a la puesta en práctica de una comunicación que oriente a una comunidad, grupo o territorio a establecer mecanismos de intercambio menos agresivos, más sanos y que propendan, en efecto, al establecimiento de modos de pensamiento y acción provocadas por la comunicación pública. 

Quienes emiten mensajes con tanta vehemencia terminan por no ser escuchados y por esto es necesario encontrar ese pequeño intersticio en donde la comunicación proponga un modo de habitar el mundo y no, por el contrario, orillas por las que todo se derrumba. En palabras sencillas, ¿qué del lenguaje puede convertirse en un punto de encuentro social y no en la narrativa vacía, donde nadie quepa?

Cierre del espacio con preguntas de las y los asistentes.
* Este proyecto deberá estar ligado estrictamente al acontecer cultural del territorio, no se aceptará propuestas de índole proselitista, político o religioso.
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