sobre librerias y libreros

Libros del Fuego, una editorial sin fronteras

Por admin en Julio 18, 2019 , No hay comentarios

Por: Daniela Gómez

El fuego hace relación a la censura que ha tenido el libro en toda su historia, por dictaduras, ignorancia. Es un homenaje a todos los libros que se han perdido en las hogueras, bien sea por censura o autocensura. 

Rodnei Casares, editor de Libros del Fuego.

Entre tres países de Suramérica se teje Libros del Fuego, una editorial sin fronteras que nació en Venezuela en 2013. En esa época, la industria editorial no era una opción económica, era casi que inclinarse por la quiebra sin haber nacido. Y aun cuando las circunstancias no eran las mejores, el cariño por los libros animó a Rodnei Casares y a Alberto Sáez a avivar una historia que ya lleva seis años.

La crisis en el vecino país generó la salida de grandes grupos editoriales como Penguin Random House y Océano. Sin embargo, en medio de ese panorama desalentador hubo una luz que dio vida a pequeños proyectos independientes como la editorial Libros del Fuego.

Entre los retos que tenían para emprender este nuevo proyecto, era pensar cómo continuar en la industria cuando el libro en Venezuela se había convertido en un producto de lujo. Además, ¿cómo mantener  el concepto que Libros del Fuego quería para su editorial? ¿Cómo crear libros que brindaran una experiencia visual y con un diseño que permitiera una lectura integral? ¿Cómo reducir costos sin afectar la estética? Ese era el mayor reto de Libros del Fuego.

Su primera publicación la hicieron con materiales costosos, pero lograron reinventarse y ajustarse a un país en crisis, donde había pocos insumos para hacer libros. Gracias a esto llegaron a Santiago se va, del venezolano José Urriola. “La gente puede decir que es un material barato, pero esto nos ha dado satisfacciones, por ejemplo, con este libro ganamos en 2016 un premio en Buenos Aires sobre diseño editorial en una muestra de más de 600 editoriales”, cuenta Rodnei.

Desde ese momento entendieron que diseño no es sinónimo de materiales costosos. Asimismo, debían adaptarse para salir adelante. Junto con Juan Mercerón, diseñador gráfico ganador del premio Schönste Bücher aus aller Welt (Los libros más bellos del mundo), construyeron una propuesta gráfica que ha perdurado hasta hoy y por la cual son reconocidos y premiados.

Además del Diploma de Honor por el trabajo de diseño con el libro II Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas, que ganó Juan Mercerón con Libros del Fuego; también recibieron un premio de diseño en Canadá con el libro La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca.

Libros del Fuego inició construyendo un catálogo con escritores que no eran tan conocidos en Venezuela. A los dos años y medio dieron un salto y editaron El fin de la lectura del argentino Andrés Neuman, un libro de 29 cuentos organizados en seis temáticas: Las cosas que no hacemos, Familiares y extraños, El último minuto, La prueba de inocencia, Fin y principio del Léxico y Dodecálogos de un cuentista. Con Neuman, la editorial hizo su apertura al catálogo internacional y empezó a acercarse a escritores latinoamericanos como el mexicano Juan Villoro, el colombiano Alberto Salcedo Ramos y la chilena Constanza Ternicier.

En 2016, Wilson Mendoza, librero de Grámmata, los contactó para tener los libros de la editorial en el Salón de Editoriales Independientes de la Fiesta del Libro y la Cultura, año en el que se inauguró este Salón. Después de esa experiencia en Medellín, en la que no solo exhibieron sus libros durante el evento, sino que también conversaron sobre su oficio, decidieron quedarse en esta ciudad y emprendieron toda una expedición.

En noviembre de 2017, Rodnei se mudó a Medellín y comenzó a trabajar como librero en Grámmata. Allí revivió su principal oficio, su oficio del alma. En esta librería entendió el consumo cultural del colombiano, qué libros compra, qué escritores hay y las temáticas de interés; para Rodnei, Grámmata fue como hacer un posgrado.

Para ese entonces, Libros del Fuego ya operaba desde tres países: en Venezuela, con Alberto; en Colombia, con Rodnei, y en Chile, con Juan Mercerón. Entonces comenzaron a cuestionarse: “¿qué te hace ser una editorial independiente?, ¿que se hagan libros allí o que se viva allí?”. En estas preguntas se encuentra lo poético de Libros del Fuego: ellos son una editorial independiente de Venezuela, pero también son de Colombia y son de Chile.

En palabras de Rodnei: “queremos que las personas nos vean como una editorial latinoamericana, ese es nuestro sentir. ¿Realmente hay que encasillarse en una sola ciudad? Las fronteras son más algo político. Nosotros nos sentimos parte de la ciudad, nos gustan los eventos que hacen en torno al libro. Entonces, ¿por qué escoger una sola nacionalidad si nos sentimos cómodos en los tres países donde habitamos?”.

Con ese sentir, Libros del Fuego se consolida cada vez más como una editorial independiente que cree en la literatura como un lenguaje que rompe fronteras y acerca a las ciudades que habita.

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El Acontista: un oasis de libros en el centro de Medellín

Por admin en Junio 5, 2019 , No hay comentarios

Por: Olga Lucía Pérez Molano

“Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire. Todavía no habré descendido la primera nube. Mas la delicia está en curvar el arco y en suponer la flecha donde la clava el ojo”;

así es la vocación del librero, utópica y quijotesca, con un universo inconmensurable ante sus ojos y con un sentido especial para guiar a cada persona en el descubrimiento de un nuevo mundo.

León de Greiff con su poema Relato Guillaume de Lorges, inspiró el nombre de El Acontista, este lugar ubicado en el corazón de Medellín. Dentro de su estructura antigua se encuentra, en el primer piso, un restaurante que encierra, a eso de las tres, un agradable olor a café vespertino y los sonidos agitados que produce la ciudad.

Al subir las escaleras, esos sonidos se van disipando paulatinamente hasta convertirse en jazz; se comienza a apreciar una gran cantidad de estanterías llenas de libros de todos los colores, que casi tocan el cielo y se integran a los cuadros de escritores y músicos, además de las mesas que dan la posibilidad de reunirse con amigos a conversar y compartir un café.

En medio de los libros, con una gran sonrisa en el rostro, está Alejandra Cifuentes, una mujer apasionada, siempre con la mejor actitud para atender a quienes llegan. Ella es la administradora y librera, guía a las personas al encuentro con nuevos mundos, recibe los pedidos, atiende a los visitantes y se encarga de cuantas labores resulten de manera intempestiva.

Alejandra es Ingeniera de Sistemas de profesión, pero el azar la llevó a convertirse en librera de vocación. Llegó a este mundo porque al terminar su práctica en la Librería Científica, le ofrecieron quedarse trabajando como cajera mientras encontraban una oferta que se acomodara a su carrera, pero fue gracias a sus grandes maestros: Marta Múnera, Sigifredo y Bárbara, que entendió que su vida eran los libros, a partir de ahí emprendió un largo viaje con ellos.

También estuvo en la Librería Acentos de la Universidad EAFIT, donde tuvo la oportunidad de comprender los textos especializados; en la Librería Interuniversitaria, aprendió todo lo relacionado con el bodegaje. Luego de estos pasos, Alejandra adquirió un conocimiento holístico del mundo literario.

En 2011, motivado por su pasión por la literatura y la cultura, Ricardo Lopera, dueño de El Acontista, decide montar la librería en el segundo piso del restaurante. Al buscar una persona, el nombre de Alejandra llegó a los oídos de Ricardo como la persona idónea. 

La librería desde sus inicios fue organizada de manera estratégica, por un lado está ubicada la literatura universal, latinoamericana y colombiana, por otro, los libros infantiles y juveniles, en la parte superior tienen autoayuda. Con el paso del tiempo, el área de derecho se hizo un espacio entre las vastas estanterías. 

Así mismo, durante los siete años de vida de El Acontista, Alejandra y Ricardo han visto ante sus ojos la necesidad de estar en constante innovación, por eso han emprendido el viaje de las redes sociales y las ventas virtuales, gracias a esto han logrado aumentar su público y diversificarlo. Esto sin dejar a un lado sus eventos culturales de música y literatura, que les permite dar a conocer este oasis del centro.

A pesar de tener una gran variedad de visitantes con distintos gustos, tienen autores que no pueden faltar dentro del inventario, porque siempre hay alguien que llega preguntando por él, por ejemplo, el estadunidense John Katzenbach con su libro El psicoanalista; el portugués Fernando Pessoa con sus poemas y el estadunidense Henry James. De manera personal, los autores que acompañan a Alejandra en su vida son Sándor Márai, Fernando Pessoa y Antón Chéjov, porque a pesar de pertenecer a épocas pretéritas, siguen vigentes.

Hasta el momento Alejandra ha tenido un sinnúmero de aprendizajes y satisfacciones en El Acontista, las que más la han marcado han sido: ver cómo la librería ha aportado a la estructuración del hábito de lectura de niños y jóvenes a través de los años, y la creación de un club de lectura sólido con clientas que tienen un gran interés por la literatura y con las cuales ha formado un lazo de amistad.

El sueño de Alejandra es seguir trabajando fuerte para tener la librería siempre por lo alto, y que cada día las personas reconozcan El Acontista como un café – restaurante, pero también como una librería, un espacio que permite abstraerse de la realidad e inmiscuirse en nuevos mundos.

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Libros buenos, libros bellos

Por admin en Abril 26, 2019 , No hay comentarios

Por: Vanessa Villa Muñoz

 La espeletia o frailejón es una planta que solo existe en un ecosistema en particular: los páramos. Es una planta capaz de absorber el agua que llega en forma de neblina a su ambiente y albergarla dentro, como una esponja. Sus hojas nunca mueren en realidad, porque las que mueren se quedan para proteger el tallo, que crece apenas un centímetro cada año.

 El frailejón, el monje de los páramos, conjuga el tiempo y el espacio, la vida y todo lo que la hace posible. Es una planta única, que guarda la vida, que para conocerla es necesario atreverse a explorar, a caminar, a ir en su búsqueda. El frailejón es símbolo de rareza, de protección y de lujo, es en el planeta Tierra, un resguardo, una casa, un templo para el agua, bien preciado para la vida, para la existencia del ser humano.

 Hay frailejones que se vuelven metáforas y en Medellín se encuentra uno: Frailejón Editores. En su sitio web se lee: “Libros para la sed del espíritu” y por eso es difícil no entender el por qué del nombre de esta editorial. Todo se explica en una frase de su creador, Iván Hernández: “si el libro sobrevive, hay muchas posibilidades de que la especie humana sobreviva”.

 Es ahí donde se comprende la identidad de esta editorial independiente, creada hace 5 años por Iván y Ana María, su esposa. Ambos perseguían el sueño de hacer libros “como les gustaban”. Es por ello que la esencia de Frailejón Editores es hacer libros  en los que creen, y que los mismos editores quieren hacer. Los autores, por lo tanto, son amigos, son protagonistas y al final reciben como pago un 10 % del tiraje.

Otra de sus características más notorias, en la línea de hacer únicamente lo que les gusta, es que no prestan servicios editoriales o hacen libros por encargo. Todo esto porque Frailejón no está pensada como un negocio; sus creadores han ideado estrategias que les permitan llevar a cabo lo que les apasiona (hacer y editar libros) y que la editorial se pueda sostener a sí misma.

 Hoy Frailejón tiene tres personas trabajando a tiempo completo en este sueño, un sueño en el que el libro es un artículo de lujo, de recordación y de colección. “Un buen libro no se le olvida a uno, y un buen libro de regalo es un regalo para toda la vida”, es la premisa del equipo de trabajo. Así, además de un contenido minuciosamente trabajado, los libros son hechos a mano, cosidos y armados en talleres artesanales, con materiales naturales como la tela.

 A manos del lector llegan, entonces, artículos de colección que llevan consigo toda la carga de lo que simboliza Frailejón como editorial y porque, en palabras de Iván “es distinto leer los libros a la experiencia de tenerlos”, y de lo que simboliza el monje de los páramos, porque desde el contenido, pasando por la ilustración, la portada y hasta su textura, los  libros de Frailejón invitan a viajar, a leer, a conservar la lectura, a absorber lo que se lee, a calmar la sed del espíritu. Por eso son libros buenos, libros bellos.

 

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Una ciudad de libros en el centro de Medellín

Por admin en Febrero 12, 2019 , No hay comentarios

Por: Vanessa Villa Muñoz

A Jose el destino lo eligió como librero. Hoy, cerca de 30 años después de comenzar su primer empleo, esta es una de sus certezas. Pudo haber trabajado en cualquier otro lugar: una oficina de abogados, una empresa de las grandes de la época en Medellín o un banco quizá, pero no. Jose salió del colegio, a los 17 años, para trabajar como mensajero en una de las librerías más representativas de Medellín: la Librería Continental.

Y fue allí donde los libros, aquellos que escogen quién los rodeará, lo eligieron a él. A los 3 meses de estar trabajando como mensajero pasó a la bodega. La fascinación por los libros, entonces, se combinó con la curiosidad por conocer otros mundos, otras formas de leer y de recolectar memorias:

“yo fascinado, porque en la bodega recibíamos libros de Argentina, de España, de México, en grandes cantidades, y a mí me encantaba ver cuando llegaban esos paquetes”.

Más tarde llegó el momento esperado, el de ser vendedor. La Librería Continental, según recuerda Jose, era muy grande y estaba dividida por secciones: Administración, Economía, Filosofía, Literatura Universal, Literatura Colombiana, entre otras. Los libreros de cada sección se volvían conocedores de los temas que, todos los días, tenían que recorrer, recomendar y explorar. A Jose, por casualidad,  le tocó la sección de Esoterismo, que disfrutó mucho por ser una novedad en aquellos años.

De la Librería Continental recuerda con mucho cariño a don Rafael, el dueño y  librero, su pasión por la música y los objetos musicales que siempre fueron símbolo del lugar. Recuerda también que fue allí donde descubrió su gusto por la música y por las estampillas que traían los libros y que coleccionaba con devoción. En su mente también están las casas de los compradores asiduos de los libros: lugares que tenían las bibliotecas más extraordinarias que sus ojos hubieran visto y que forjaron en su mente un recuerdo grato de aquellos días.

Y como quien ya se contagió de la enfermedad de la lectura y del amor por los libros, después de 12 años en la Continental,  Jose eligió, una vez más, el camino de las librerías en su vida, en su oficio, esta vez en otra casa: la Librería Nacional, donde estuvo 11 años. Durante ese tiempo, este librero de corazón eligió la administración como camino y fue lo que estudió en la Universidad, pero nuevamente la vida lo puso en el sendero de los libros y fue así como decidió, junto con su esposa Cielo, abrir una librería, la suya: así nació Librópolis y así se consolidaron Jose y Cielo en la profesión de ser libreros.

Librópolis significa ciudad de los libros. Nombre propicio para una librería que está situada en el centro, el corazón de Medellín y donde han crecido y desaparecido muchas de las librerías simbólicas de esta ciudad, como la Nueva,  La Pluma de Oro, la Continental, la Aguirre, la América, la Dante y la Científica, además de El Acontista, Librería Interuniversitaria y el Centro Comercial del Libro, que siguen con sus puertas abiertas.

Librópolis es un oasis en medio del comercio, los transeúntes y el movimiento propio del centro. Este lugar es atendido por el mismo Jose, quien siempre recibe a los ‘Profes’ o ‘amigos lectores’, como suele decirles, con una sonrisa, un recomendado literario o una nueva historia. Por ello  muchos de los visitantes se han hecho grandes amigos de la librería.

Y para que este oasis funcione, no solo se necesita poesía: una librería es una receta que se compone de pasión, pero que también requiere de  organización, sentido financiero y mucha estrategia, porque no se debe olvidar que también es un negocio. Es así como Cielo y Jose se complementan para que esta ciudad de libros siga en pie, llenando a las personas de libros, de magia y de literatura.

Por lo anterior, Cielo y Jose buscan estratégicamente los libros o editoriales que tengan contenidos sobre lo que se está hablando en la ciudad y se preparan para tener una oferta muy especial para que cada lector pueda llevarse a su casa el libro que busca, o el que lo atrapó, como le dice cariñosamente este librero a una visitante que dejó caer un libro como si el azar los encontrara, los hiciera cruzarse en su camino, porque como afirma Jose

“en este lugar todos los libros tienen su momento”.

Y en la receta de la pasión y la organización, es imposible no mencionar su “Plan separe”, que se basa únicamente en la confianza y la voluntad del lector y el librero. Aquí se puede separar desde un libro y  sin límite de tiempo, lo que hace que a esta ciudad de los libros los visitantes siempre vuelvan por aquel escrito que los enamoró.

En su estrategia también está salir, de vez en cuando, del centro de Medellín, cuando esta pareja de libreros van a visitar a algún amigo o amiga  con recomendados especiales para ellos. Pero su salida más importante es cuando Librópolis se traslada a los Eventos del Libro. Su encuentro ciudadano favorito es la  Feria Popular Días del Libro, porque en palabras de Jose

“es un espacio muy importante para el sector librero y editorial de la ciudad”.

En un futuro no muy lejano, cuenta Jose, planean abrir una nueva librería en otro sector de la ciudad, para seguir llevando la ciudad de los libros a otros lectores y nuevos escenarios. Por lo pronto, Jose y Cielo seguirán al frente de Librópolis en el centro, esa librería que escucha el murmullo de Junín, del Coltejer, el Parque Berrío y que recibe a los lectores en el Centro Comercial Orquídea Plaza, en el Local 118.  

Estos son los libros que hoy recomienda Librópolis, en cabeza de Jose, a nuestros lectores:

  1. Por su amor por el campo: La bendición de la tierra- Knut Hamsun (1920).
  2. Por este libro nace el nombre de Librópolis: La sombra del viento- Carlos Ruiz Zafón
  3. Por ser un clásico: ¿Cuánta tierra necesita un hombre? León Tolstoi
  4. Por ser un gran libro de la literatura colombiana: Germán Espinosa- La tejedora de coronas
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25 años de amor por los libros

Por admin en Febrero 12, 2019 , No hay comentarios

Por: Daniela Gómez Tamayo

“Hoy le veo más futuro a las librerías porque creo que las personas leen más y se debe, en parte, a eventos como la Fiesta del Libro y la Cultura”.

Gloria Melo, librera de Al pie de la Letra.

 En una familia en la cual el padre fue maestro y la madre era una lectora fiel, el libro se convirtió en un objeto infaltable del día a día. De ocho hermanos, se puede decir que cinco se dejaron cautivar por la magia de los libros y se quedaron en ese mundo. Los Melo, son hoy, una familia de sangre librera.

Moisés fue uno de los primeros socios y fundadores de la librería Al pie de la Letra, ha trabajado en la editorial Norma y en la Cámara Colombiana del Libro. Jorge Orlando es escritor, periodista, historiador y autor del libro Historia mínima de Colombia, uno de los libros más vendidos de 2018. Patricia es dueña de la librería Exlibris y Gloria y Blanca son hoy las dueñas de la librería más antigua de Medellín: Al Pie de la Letra.

Tras el cierre de la librería América, Al pie de la Letra se convirtió en la librería más antigua de Medellín. Lleva 25 años cautivando y formando lectores, por esto ver crecer a los niños entre los libros es algo común en esta librería. Los hijos de los vecinos del barrio Suramericana, donde se abrió la primera sede, se formaron entre las estanterías de la librería, sus padres los llevaban y les compraban libros; ahora son ellos mismos los que entran, recorren el lugar y escogen por gusto y afinidad alguna novela o libro de su carrera profesional. El paso del tiempo los fue llevando de la sección infantil al mundo de la literatura universal.

Un caso que Gloria recuerda mucho es el de Susana, la dueña de la librería 9 ¾ Bookstore. Ella era una de las clientes asiduas, su padre la llevaba y le compraba libros; después fue creciendo y consolidando la idea y el sueño de crear una librería infantil. Hoy 9 ¾ Bookstore es una de las librerías más prestigiosas y curiosas, por su enfoque infantil, del Valle de Aburrá.

Adicionalmente, Patricia Melo, su hermana, dio sus primeros pasos en Al pie de la Letra.

“Ella siempre me propuso montar un café con la librería y vender cachivaches literarios, pero el tema del café y la repostería no eran lo mío. Ahora ella tiene su propia librería – café”,

recuerda Gloria.

Para las dueñas de Al pie de la Letra cumplir 25 años es un mérito a su labor como libreras y administradoras. Por un lado, como buena economista, Gloria explica que no se puede olvidar que la librería es un negocio, “aunque no da para mucho sí alcanza para vivir bien y proporcionar empleo” y por otro, hacen todo lo posible para que sus clientes se vayan felices o encontrarles lo que quieren.

Por esto, parte de entender que la librería es un negocio, es buscar estrategias para la venta del libro, no solo la del cliente que visita la librería, sino hacer alianzas con empresas para que sus empleados puedan comprar y esto sea descontado por nómina. Esta estrategia funciona muy bien con los empleados del Grupo Sura, quienes utilizan la hora de almuerzo para “lolear” y comprar libros.

Por otro lado, también se debe pensar y fortalecer la librería como espacio cultural. Para ello, las hermanas Melo, realizan Las tertulias literarias el último viernes de cada mes que comenzaron entre cervezas, conversaciones y unas copas de vino entre amigos en el murito de al lado de Al pie de la Letra.

En este tiempo la librería ha abierto y cerrado varias sedes. Inició en Suramericana tras el cierre de la librería La Mesa del Silencio, de allí abrieron un local en el Centro Comercial Oviedo, una sucursal en Bogotá, también en Carlos E. Restrepo, al final, esas sedes fueron cerrando, la única que ha perdurado es con la que iniciaron el viaje de los libros.

Actualmente Al pie de la Letra también se encuentra en el MAMM, sede que lleva tres años y se ha dado a conocer a otros públicos,  como los extranjeros, que gracias al Museo llegan allí. Este nuevo espacio ha dado buenos frutos, por este motivo, Blanca y Gloria esperan que para las bodas de oro las dos sedes sigan abiertas.

 

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admin25 años de amor por los libros

Libros leídos, un tesoro por encontrar

Por admin en Diciembre 4, 2018 , No hay comentarios

Por: Daniela Gómez Tamayo

“Para ser librero de una librería de libros leídos se debe ser bibliófilo, para ser librero de una librería de libros nuevos, no”.
Juan Hincapié, librero de Los libros de Juan

El amor por los libros nace, principalmente y como casi todo, desde el hogar. Así nació la pasión de Juan Hincapié por los libros, viendo las bibliotecas de sus padres, tíos y abuelos, “hablar de la biblioteca era hablar de una parte común de la casa. Era un espacio para estar, visitar, recibir personas. Por eso, siente uno una familiaridad física y emocional con los libros y el espacio de los libros leídos”.

Decidir abrir una librería no es una decisión fácil de tomar, se debe tener una gran pasión y amor por los libros y además, según Juan, se requiere desapegarse de querer ganar dinero. Ahora, decidir abrir una librería de libros leídos es aún más complejo porque se requiere ser bibliófilo. “Yo veo la librería de libros leídos como una cotidianidad con el libro, que no lo vemos como un producto de negocio sino como un convivir. El libro nuevo no tiene el encanto del libro viejo leído, raro, curioso”.

Por eso tiene una conciencia sobre el valor que tiene cada libro, y no hablamos de un valor comercial, porque aunque su labor diaria es vender libros, él asegura que siempre busca que estos terminen en buenas manos. No permite que los libros queden en coleccionistas privados sino que busca que lleguen a salas patrimoniales, unos de sus principales clientes, siendo enfático en que hay una diferencia sustancial entre ser librero y ser comerciante de libros.

De las cosas que más valora Juan de su librería, donde hace las veces también de curador, es que están los libros de él, los de su gusto, un factor diferenciador de otras librerías de la ciudad. Los temas que no le gustan no los vende, porque considera que vender libros también implica una responsabilidad social sobre lo que se cuenta y lo que se lee.

Ese factor diferenciador le hace tributo al nombre de su librería, aunque en 2008, cuando abrió las puertas al público, el nombre que deseaba ponerle era El escaparate del bibliófilo, sin embargo su esposa lo hizo reflexionar, argumentando que este era un nombre difícil de recordar, así, por sugerencia de ella, surgió el nombre, Los libros de Juan, pues al fin y al cabo, en sus inicios la librería fue la extensión de su biblioteca personal.

 

Los libros más antiguos no los vende, los exhibe en vitrinas porque reconoce la importancia que tiene que las personas los vean y aprecien su valor patrimonial e histórico.

Entre los libros que exhibe en las vitrinas de su librería y los que ha llevado a la Fiesta del Libro y la Cultura, están: el primer libro que se publicó en Colombia, El cristo paciente, una primera edición de El origen de las cosas de Charles Darwin, una pre-edición de 100 años de soledad, los manuscritos de “El Cojo Benítez”, primer cronista de Medellín, El Index librorum prohibitorum o Índice de libros prohibidos por la Iglesia católica en el que aparece un colombiano, Rafael Uribe Uribe con su libro De cómo el liberalismo político colombiano no es pecado y muchas más reliquias que datan de 1500, 1600 y 1700.

Juan es un personaje muy conocido en el mundo del libro de Medellín, al igual que su amigo Luis Alberto, librero de Palinuro. Ambos se apoyan y hablan sobre el pasado, el hoy y el futuro de las librerías de libros leídos y su importancia en la ciudad. En estas librerías se encuentran patrimonios, historias y memorias no solo de Medellín sino del país.

Y es que como lo dice Neil Gaiman, creador de la serie de cómics The Sandman, “una ciudad no es una ciudad sin librerías”. Estas se vuelven un espacio cultural, de Historia e historias, de tertulias y aprendizajes. Un pequeño paso para acercar las personas a lectura, para que el libro esté presente en la vida de las personas.

Entrar por ejemplo a Los libros de Juan es encontrarse con una casa de nueve habitaciones llenas de libros. Es una recreación en gran tamaño de la biblioteca de un hogar en la que se encuentran paradojas –muy al estilo de Juan- como tener sobre la parrilla la literatura erótica, justo al lado de una colección de iglesias y de la teología.

Para los libreros de libros leídos cada día es magia, un descubrimiento. “Uno nunca sabe qué le va a llegar. Qué tesoro se va a encontrar. Por esa puerta qué va a entrar. Siempre es una sorpresa y una ansiedad cuando alguien te llama a decir que tiene una biblioteca o te llegan con una caja para revisar. Ese día, de verdad que no duermo”.

Escritores recomendados por Juan, entre voces nuevas y escritores para volver a leer:

● Gustavo Arango
● Luis Miguel Rivas
● Pablo Montoya
● Juan Diego Mejía
● Rubén Pérez
● Germán Espinosa

● Pilar Quintana
● María Cristina Restrepo
● María Cano
● Rocío Vélez de Piedrahita
● Elisa Mújica
● Soledad Acosta

Yo creo que la calidad de lectura de los jóvenes es buena, tienen buen criterio, buena selección pero tienen un problema, el espectro de lectura es muy pequeño, se quedaron con Cortázar, Borges, Dostoievski…, no se atreven a leer la nueva literatura colombiana. Por ejemplo, la generación García Márquez mató muchos escritores. Quedaron en su sombra. Hay una gran cantidad de escritores colombianos de gran calidad, olvidados, no leídos.  Que se atrevan a leer más, no solo a los consagrados porque hoy en día, también se está creando una sombra detrás de algunos escritores”.

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Exlibris, un lugar para evadirse y encontrarse

Por admin en Junio 18, 2018 , No hay comentarios

Afuera, el bullicio propio de una calle comercial de la ciudad. Automóviles, transeúntes y bares aledaños, una especie de concierto de voces y sonidos que se unen en un solo murmullo. Un restaurante, una tienda de barrio, un bar, una pizzería, algunos carros, varias bicicletas, muchos árboles. Todo eso contrasta con los libros que se exhiben en una de las vitrinas de la calle, la vitrina de Exlibris, la librería, café y repostería del barrio Carlos E. Restrepo.

Adentro, un deleite para los sentidos. Música, estanterías llenas de libros, productos literarios y unas coloridas sillas. Al fondo, una vitrina con variada oferta de repostería, la misma que emana un olor exquisito que invade el espacio. Todo el ambiente invita a hacer una pausa, a agudizar los sentidos y a quedarse, durante horas, leyendo, conversando o trabajando.

Este local ha estado siempre impregnado de la esencia literaria. Antes era sede de la librería Al pie de la letra, donde trabajaba Patricia Melo. Ella siempre soñó con combinar dos de sus grandes pasiones, la repostería y los libros y, como ella misma cuenta “siempre  proponía que vendiéramos café o una tortica”. Por eso, cuando las propietarias de Al pie de la letra decidieron cerrar esta sede, le propusieron que se quedara con el local y pudiera abrir una librería como se la soñaba.

Así, en el año 2015, nació Exlibris, cuyo nombre es una palabra del latín que significa “desde los libros” y es la marca de propiedad que se estampa o imprime en los libros o documentos. Patricia cuenta que cuando el lugar era solo librería, el negocio era difícil y que la idea de combinar la repostería con los libros y el café ha sido un acierto, según sus palabras, “se venden muchos más libros que antes, porque la gente que entra a tomarse un café se antoja de un libro”.

Exlibris es un negocio familiar en el que Patricia, su esposo e hijo invierten su tiempo y corazón. Allí es tan importante ofrecer un café de calidad, un buen postre, o una comida deliciosa, como escoger cuidadosamente los libros que componen los estantes literarios. Es por eso que la característica principal de Exlibris y de la que más se enorgullece su propietaria es de poder escoger por sí misma todos los títulos que componen las ventas.

Desde el principio fue importante para ellos escoger qué tipo de libros ofrecer. Las editoriales independientes fueron su prioridad y, aún hoy,  tienen un lugar destacado en los estantes. El cómic y la ilustración, al no existir en ese momento oferta en la ciudad, se volvieron predominantes. Hoy también se puede encontrar literatura y ciencias sociales y, por supuesto, literatura infantil que es el tipo de literatura más vendida y que, en su extenso inventario, cuentan con cerca de 1400 títulos.

Pero los libros y el contenido del local no serían nada sin los visitantes que alimentan el lugar con sus historias y las horas que pasan aquí. Algunos de estos visitantes son lectores asiduos y otros tantos se han dejado seducir por los libros después de las recomendaciones que aquí se les hacen. Es por ello que muchos vuelven, con una sonrisa en el rostro y el agradecimiento por aquel contacto con las historias, los libros y la palabra.

Para conquistar a nuevos lectores, para enamorar a los de siempre y para dar originalidad al negocio, también hay un espacio dedicado a lo que Patricia llama “chécheres”. Objetos coleccionables, souvenirs y productos literarios. Ella cuenta que desde que abrieron la librería ha sido importante tener siempre este tipo de accesorios en el inventario porque, según dice,  “yo siento que la gente le tiene miedo a las librerías, la gente que no ha tenido contacto con el libro se intimida en una, no sabe qué mirar. En cambio, si ven un lugar donde hay de todo, checheritos, separadores y libretas, se acercan mucho más fácil”.

Exlibris es un lugar para evadirse y para encontrarse. Ya son tres años en los que han pasado por allí muchos lectores, visitantes y comensales. Ahora sus puertas también se abren a la cultura, dando espacio a los autores para presentar sus libros y a los artistas para hacer presentaciones. Exlibris es una receta compuesta de libros, café, repostería, regalos  y recomendados literarios, que da como resultado un plato exquisito para la cultura, la literatura y la palabra en nuestra ciudad.

El recomendado de Exlibris a propósito de Las formas de la memoria

De los libros recientes, el que más ha enamorado a Patricia es Patria, de Fernando de Aramburu. Cuenta la historia de dos familias en la España Vasca, alrededor del conflicto de la ETA.  Según ella misma, “Es un libro que nos toca mucho a nosotros, que también hemos vivido mucho el asunto de la guerra y el terrorismo. En cada familia de la historia hay unas mujeres muy importantes, que son muy parecidas a las mamás nuestras, e incluso hablan parecido. Habla del conflicto, de la discriminación, pero que la ETA entra en el proceso de paz y después entra en el asunto del perdón y de la reconciliación. Le saca a uno lágrimas. Es un libro muy hermoso y que nos enseña mucho de ese asunto”. 

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adminExlibris, un lugar para evadirse y encontrarse

Un Hilo de Plata para conectar autores, lectores, librerías, historias y ciudad

Por admin en Abril 10, 2018 , No hay comentarios

Por: Vanessa Villa Muñoz

La leyenda cuenta que el hilo de plata es un cordón que permite al que lo posee la comunicación con otros mundos. Gracias a este hilo es posible viajar a todas partes del planeta, pero también es una herramienta de conexión con lo astral y con otros planos que están más allá del mundo físico. El hilo de plata es, entonces, un instrumento para viajar, para conocer y para conectarse con nuevos mundos.

En Medellín existe, desde 2014, Hilo de Plata Editores. Esta editorial independiente, que tiene en su catálogo cerca de veintiséis títulos, es ese cordón plateado que ha conectado  autores, lectores, librerías, historias y ciudad. Janeth Posada es la fundadora, directora y editora y sabe que los trabajos que se hacen con los hilos de plata son cuidadosos, detallados y sinónimo de calidad.

Hilo de Plata nació como un proyecto de Janeth, ingeniera administradora de profesión, que escogió la escritura como vocación y pasión. Janeth comenzó a trabajar como correctora en El Tambor Arlequín, editorial independiente donde más tarde se convirtió en  editora. En sus palabras, “la edición es el oficio más bonito que le han podido enseñar, porque hay que ir paso a paso, acompañando una idea que luego se vuelve algo físico con lo que la gente se encuentra y disfruta”.

Su casa es también la sede de la editorial. Es allí donde nos recibió. Llama la atención el jardín que tiene en su balcón, con plantas de todas las formas que, como ella lo afirma, son el escape perfecto en los días en los que el estrés y la edición se juntan. Allí, en la sede de Hilo de Plata Editores, conversamos con Janeth sobre el quehacer de esta editorial independiente en Medellín, el proceso de creación de un libro, sus anécdotas y proyectos futuros. Ella respondió a cada una de las preguntas, con la minuciosidad que emplea en las clases de edición de publicaciones que dicta en la Universidad de Antioquia. Aquí reconstruimos la conversación:

¿Cómo comienza el proceso de edición de un libro en Hilo de Plata?

Janeth Posada: Hay varias formas de entrar en proceso de edición. Hay algunos escritores a los que uno les quiere apostar, porque ya se conoce, se ha leído el autor o se ha visto su obra y nos parece interesante; por ejemplo, con Reinaldo Spitaletta, que tiene una novela muy bella que se llama Balada de un viejo adolescente y la publicamos con una empresa de gestión cultural. Hay ocasiones también en las que el autor viene con el libro y nos dice que quiere editarlo.

Hay libros que presupuestalmente no podemos editar, pero buscamos financiaciones como becas, coedición, en la que el autor se encarga de una parte de los gastos, y otra modalidad en la que el autor corre con todos los gastos de edición e impresión.

¿Cuál es el siguiente paso?

J.P.: Yo lo primero que hago siempre es leer, porque se ha pensado que la edición independiente es simplemente un sello que se pone para que se publique cualquier cosa. Cuando me llega un libro que yo no estoy esperando –que pasa todo el tiempo–, si en lo que me dicen yo siento que hay algo que puede ir con mi línea, le digo que me envíe una parte para definir, desde el criterio de la editorial, si puede tener cabida, está listo para comenzar un proceso de edición o definitivamente no, porque es importante que el libro esté listo para comenzar con ese proceso.

¿Cuánto tiempo lleva la edición de un libro desde que se recibe hasta que llega al lector?

J.P.: A veces la gente cree que dice Libro y ya está hecho, pero no es así. Hay libros que son muy breves o están muy listos, y pueden tomar entre 3 y 6 meses.  

El primer paso es la lectura y el proceso de corrección, aquí es fundamental  que el autor esté presente. Se hace el primer borrador en word, para pasarlo a diagramación. Luego, otra revisión, porque no es lo mismo verlo en word a verlo en el pdf y se vuelve a mostrar al autor. Se definen las propuestas de carátula y posteriormente se pasa a impresión, que puede durar entre 20 días y un mes, más o menos. Finalmente llega a las librerías. En las librerías locales se puede entregar inmediatamente, pero con el distribuidor se demora más.

¿Cuál es el recorrido del libro después de la editorial?

J.P.: El camino, que yo siento que los libros recorren, se ve es a largo plazo, por eso es que hay que tener mucha paciencia en este sector. No es como una camiseta, que la gente la usa o no y te das cuenta inmediatamente. Se dice que uno sabe si un libro funcionó o no en un periodo de 3 años.
Nuestros libros, que van por ahí haciendo su camino, son nuestra mayor publicidad. Por ejemplo, el de Cristian Romero, que se llama Ahora solo queda la ciudad. Este libro es una Beca de Creación de la Alcaldía de Medellín. Yo lo quise publicar y tuve la suerte de trabajarlo con él. Luego, Cristian quedó en Bogotá 39 y eso le dio muy buena acogida. De hecho, tuvimos que hacer una segunda edición. Es un libro que me gusta mucho, por el hecho de que un autor talentoso también salga del contexto local.

 

 

¿Cuál es el papel de Hilo de Plata en el sector del libro?

J.P.: Yo creo que procuramos que haya un buen trabajo, que sea un libro cuidado y que la gente quiera cogerlo y leerlo, intentar que los libros no sean muy caros y que puedan estar al alcance de las personas.

También generar experiencias significativas y alianzas con otras editoriales. Me gustó mucho la coedición con Eafit y Sílaba Editores para la Biblioteca Mario Escobar. Eso convocó bastante gente y sentimos mucha fuerza, en la presentación nos fue muy bien, porque había más de 160 personas. Eso hace eco y refuerza el círculo del libro en Medellín.

¿Qué proyectos tiene Hilo de Plata en el corto plazo?

J.P.: En este momento estamos haciendo dos libros que van para la FILBo, es la primera vez que vamos a ir. Uno de esos libros es de adivinanzas, y está ilustrado por una pintora; el otro es el primero que hacemos con un escritor extranjero, es una poeta argentina que se llama Carolina Zamudio.

**La recomendación literaria de Hilo de Plata a propósito de Las formas de la memoria:
J.P.: Es un libro nuestro que me parece muy bello y muy entrañable. Se llama Candelaria y su abuela mágica, de Yolanda Astrid Pino Rúa. Es una historia infantil-juvenil en la que se cuenta la recuperación de la memoria. En la historia, la niña no conoció a su abuela y quiere saber qué le pasó, entonces se va tras su camino, llegando a Angostura, que es el pueblo donde vivía la abuela y vuelve a recorrerlo. Es un libro que disfrutamos mucho haciendo y trabajando con la autora.

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adminUn Hilo de Plata para conectar autores, lectores, librerías, historias y ciudad