2019

Grámmata, el lugar donde los libros te encuentran

Por admin en Diciembre 16, 2019 , No hay comentarios

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Por: Kelly Manosalva Fajardo – Eventos del Libro

Una casa para sumergirse en libros, tomarse un café, compartir con amigos, conversar con un librero que primero amó la química, y que por azares del destino, terminó cayendo en las redes de cientos de libros. 

En la bitácora de la memoria, Wilson Mendoza ha escrito su historia como librero. A la par, su curiosidad por las maravillas que hay en la profundidad del mar y la pasión por la madera emergen en sus palabras. Wilson es también instructor de buceo y carpintero empírico. “Hago cosas sencillas”, aclara con modestia. 

En la urdimbre compleja de la vida, los diversos saberes de Wilson se cruzan de forma casi poética. Quiso aprender a bucear cuando leyó Veinte mil leguas de viaje submarino, deseaba ver con sus propios ojos lo que Julio Verne escribió: “De ser posible encontrarme con él, le contaría lo que he visto, porque él todo lo imaginó”.  

De su oficio de carpintero se alimentan sus tres librerías ubicadas en Laureles, Estadio y El Poblado. Las estanterías de Grámmata son fabricadas por él mismo. Para Wilson es clave la concepción de los espacios, porque quiere que las personas sientan un ambiente hogareño, lejos de la frialdad que puedan transmitir las luces blancas de los centros comerciales. 

Con 27 años de experiencia en el terreno de los libros, Wilson hace memoria de sus inicios en este mundo cautivador. Su primera casa fue la Librería de la Universidad de Antioquia, un lugar que habitó durante 11 años y que recuerda con aprecio. Sus días se dividían entre las clases del pregrado en Química y la inmersión en los títulos del inventario. Afirma que la nostalgia que le dejó esta experiencia lo impulsó a abrir Grámmata, pues quería replicar una librería hecha para conversar, recorrer y encontrarse con amigos. 

Por 9 años impulsó y lideró Acentos en la Universidad EAFIT, allí sumó amigos y contactos. Al final de este capítulo, Wilson recibió varias ofertas para emprender con otras personas el proyecto de una librería, puesto que a esta altura, ya era reconocido en el medio como una persona con gran capacidad de gestión. Ninguna de estas iniciativas se materializó, por ello tomó la decisión de arriesgarse y abrir su propia librería. 

En una pequeña oficina se instaló con algunos libros. Pronto el espacio no fue suficiente, quería que sus clientes se sintieran cómodos. Mientras buscaba una sede para su primer librería, pensó en un nombre que había diseñado en algún momento con otros profesores amigos. Partieron del vocablo griego grammatikḗ, que significa «arte de las letras», y en un juego de palabras terminó siendo Grámmata.

Wilson dice que los lugares en lo que están sus librerías lo han elegido a él, en una suerte de coincidencias maravillosas. Su principal sucursal es en el barrio Estadio, un hogar para los libros con dos salas de estar, una con sillas y peluches para los más pequeños. En una ocasión entró a su local una pareja con su hijo, el niño iba en bicicleta y recorrió la librería en sus dos ruedas. Este fue un hecho asombroso para sus padres: “Es el primer lugar donde nuestro hijo puede hacer esto sin problemas”. 

Otra anécdota que está latente en su memoria, es la visita de una mujer preocupada por los hábitos de lectura de su sobrino: “¿Cuál me recomienda para que él se enamore de los libros?”, Wilson pensó que unos cuentos cortos pero envolventes podrían motivarlo, así que le sugirió Crímenes de Ferdinand von Schirach. Al cabo de los días, el joven volvió a la librería ávido de más historias y aventuras. 

“Es que primero son clientes, luego se vuelven lectores y, en poco tiempo, terminan siendo amigos”, esto piensa Wilson sobre su relación con los visitantes de Grámmata, ya que para él no se trata solo de vender, sino de difundir conocimiento, disfrutar de una galería de arte, encontrarse para trabajar en colectivo o ver una película. De esta forma, en sus tres sucursales se llevan a cabo actividades de todo tipo, de acuerdo a las posibilidades que ofrece el espacio.

Esta inspiración es compartida por Luis Alberto Arango, librero de Palinuro, quien en 2015 aceptó la invitación a establecer su negocio en el segundo piso de la sede del Estadio. “Es un aliado perfecto”, asegura Wilson, puesto que muchos lectores quieren llevarse a sus casas libros leídos. En la variedad está el placer, dice el refrán, y es por ello que en Grámmata hay un lema: ¡Encontramos tus libros!

Wilson es conocido por contar con diversidad de títulos y tener contactos en librerías y anticuarias de España, Argentina, México, entre otros países. Sus clientes y amigos le solicitan constantemente libros que se encuentran en otras latitudes, por esto afirma que internet es una herramienta básica para él, allí está pendiente de las novedades, consulta la disponibilidad de ejemplares en otros lugares y se mantiene al día de lo que está llegando a las librerías.

Para aquellos que quisieran emprender en el mundo de los libros, Wilson es contundente al decir que no es un negocio para hacerse rico, sino más bien una aventura quijotesca, que requiere de amor, constancia y fuerza en momentos de incertidumbre: “Quien sea librero necesita pasión”.

 

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adminGrámmata, el lugar donde los libros te encuentran

En Navidad regala un libro, comparte historias

Por admin en Diciembre 10, 2019 , No hay comentarios
  • Regala un libro, comparte historias es una campaña que nace en los Eventos del Libro de la Secretaría de Cultura Ciudadana con el propósito de que, en cada hogar de Medellín, en esta Navidad, se respiren libros y se abracen las librerías de la ciudad.
  • Esta campaña busca promover la lectura en la ciudad en esta Navidad, y que en Noche Buena, las familias y los amigos se regalen libros, compartan historias.
  • Regala un libro, comparte historias también es una invitación para abrazar y habitar las librerías de la ciudad, lugares asombrosos en los que seguramente un aguinaldo para las personas que se llevan en el corazón se podrá encontrar.

A partir del sábado 7 de diciembre las redes sociales de los Eventos del Libro se vistieron de la campaña digital Regala un libro, comparte historias, una invitación a respirar libros, compartir historias y visitar las librerías de la ciudad. Abrazar estos lugares es importante porque durante todo el año, con su trabajo constante, acercan los libros a la ciudadanía, invitan a leer, crean puntos de encuentro, nutren la agenda cultural de Medellín, contribuyen a la imaginación de otros mundos posibles, aportan a una sociedad más reflexiva, crítica, y por supuesto, hacen de Medellín una ciudad lectora.

Como una forma de poner al alcance de la ciudadanía las librerías a las que pueden acudir, se diseñó un directorio con los nombres y especialidades de cada una de ellas: libros leídos, textos infantiles y juveniles, cómics y fanzines, textos universitarios, entre otras categorías. Asimismo, en este documento se encuentra el Centro Comercial del Libro y la Cultura, ubicado en el Pasaje La Bastilla, en el que se congregan alrededor de 70 librerías con gran diversidad de títulos y novedades.

En este directorio encuentras 16 librerías de la ciudad organizadas en seis categorías. Queremos facilitarte la búsqueda del aguinaldo, del libro, de la historia, que deseas regalar en esta Navidad. Recuerda, en cada librería hay un librero esperando por ti para ayudarte a encontrar el aguinaldo perfecto para la persona que llevas en el corazón.

La invitación es a sumarse a esta campaña y permitir que en Navidad los libros brillen en cada hogar, tengan un lugar especial en Noche Buena, como augurio para que permanezcan presentes durante todo el año, alimentando la mente y el corazón de las personas. Además, que sea esta época la oportunidad para habitar las librerías con mayor intensidad, para respirar libros, hacer una pausa, tomarse un café, avivar la curiosidad y dejarse atrapar por la infinidad de historias y personajes que aguardan ser descubiertos.

Los Eventos del Libro son un proyecto de la Secretaría de Cultura Ciudadana que materializan el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, una ruta de trabajo que plantea estrategias y acciones para hacer de Medellín una ciudad lectora, una en la que la palabra sea protagonista.

 

Información para periodistas
Jonatan A. Cuadros Rodríguez
Coordinador Comunicaciones Eventos del Libro
Celular 312 841 3552
comunicaciones1@fiestadellibroylacultura.com

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adminEn Navidad regala un libro, comparte historias

La Fiesta del Libro y la Cultura en el corazón de Robledo

Por admin en Diciembre 3, 2019 , No hay comentarios
  • La tercera y última Fiesta del Libro y la Cultura del año en el corazón de los barrios será en la Casa de la Literatura, un nuevo equipamiento que integrará la oferta de servicios de la Secretaría de Cultura Ciudadana, alrededor de la promoción de la lectura, la escritura y la oralidad.
  • La Casa de la Literatura, ubicada en Robledo, será la sede de proyectos como los Eventos del Libro y el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, un lugar para respirar libros.
  • En esta Fiesta del Libro y la Cultura Comunitaria se liberarán entre los asistentes unos 1.000 libros, habrá exposiciones, talleres de promoción de lectura, una Charla de la Tarde para rendir homenaje a José Libardo Porras, conversaciones sobre ilustración y lecturas en voz alta de Las aventuras de Pinocho.

El sábado 14 de diciembre la Alcaldía de Medellín abrirá las puertas de la Casa de la Literatura, un nuevo equipamiento para la cultura en Medellín ubicado en Robledo, sector de San Germán. Este espacio será un lugar para que la ciudadanía se encuentre, respire libros de manera intensa y celebre la palabra, por lo que proyectos como los Eventos del Libro y el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad tendrán su sede allí, iniciativas gubernamentales que en estos años habían sido nómadas, caminantes de la ciudad. Desde allí, estos proyectos seguirán soñando, pensando los procesos de promoción de lectura en la ciudad e invitando a los medellinenses a celebrar la palabra, reconocer en esta muchas maneras de vivir mejor y así seguir conectando a más ciudadanos con el propósito de hacer de Medellín una ciudad lectora.

Como parte de esta celebración, de 2 a 6 de la tarde, se realizará la tercera  Fiesta del Libro y la Cultura Comunitaria del año, una fiesta en el corazón de los barrios. Dentro de la programación se incluye la liberación  de unos 1.000 libros por parte de los asistentes, quienes podrán llevarlos a casa, leerlos y compartirlos con otras personas, pasarlos a otras manos y mentes ávidas de historias, a propósito de la temporada de Navidad. También se tendrán charlas, talleres de promoción de lectura, escritura y oralidad, exposiciones, programación artística y lecturas en voz alta de Las aventuras de Pinocho, donde los participantes podrán llevarse un ejemplar de la edición cero de la Biblioteca Fiesta del Libro y la Cultura que nació este año en los Eventos del Libro.

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Para Santiago Pérez, secretario de Cultura Ciudadana:

“Este nuevo equipamiento cultural que abre sus puertas es un paso importante hacia el fortalecimiento de proyectos como los Eventos del Libro y el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, pero también para que entidades, corporaciones, colectivos, que en Medellín desarrollan acciones encaminadas a la promoción de la lectura tengan un lugar de encuentro, de conversación, de pensamiento. Es importante destacar que esta casa para la literatura abre sus puertas en una zona de la ciudad con gran desarrollo urbanístico que no tenía espacios cercanos para la cultura con estas características; sin duda será la oportunidad para conectar a más familias de Medellín con la cultura, las artes, los libros y las historias”.

La programación iniciará a las 2 de la tarde con la obra de teatro El almuerzo desnudo de William S. Burroughs, de Teatro Escarlata. Esta obra es un collage para liberar la palabra de la cárcel del lenguaje, del control de los aparatos estatales y los temores morales, del temblor que producen los dogmas religiosos y los adoctrinamientos de las certezas políticas; también podría verse como una sátira sobre la guerra contra las drogas, la pena de muerte, las segregaciones raciales y sexuales.

También, de 2 a 4 de la tarde, se realizarán las lecturas en voz alta de Las aventuras de Pinocho. Contar en imágenes. El papel de la ilustración en la promoción de lectura, será una de las conversaciones que se tendrán en esta Fiesta, donde Jair Vital y Melissa Serna, ganadores del primer Premio de Afiche Ilustrado para el Fomento de la Lectura, la Escritura y la Oralidad, conversarán con Diego Ruiz. Esta conversación será a las 3 de la tarde en el salón La Candelaria.

La programación continúa, a las 4 de la tarde, con la charla del Seminario Abierto del Observatorio, Para los libros no hay bobos. Ni el que lo presta, ni el que lo devuelve o vuelve y lo presta. Una conversación entre Santiago Velásquez y Adela Ortega con Guillermo Cardona, a propósito de las Bibliotecas de la Confianza, una estrategia de Medellín Ciudad Lectora y Medellín está llena de ciudadanos como vos.

A las 5 de la tarde se realizará la séptima Charla de la Tarde mensual, en el auditorio Sitio de Aná, que será un homenaje a José Libardo Porras, una vida habitada en las palabras, donde conversarán Luis Fernando Macías y Jorge Iván Agudelo. En esta misma franja horaria se realizará una conversación convocada por la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra XXV Juego Literario de Medellín: ciudad y patrimonio, en la que participarán Valentina Toro, Leonardo Muñoz y Carlos Albeiro Agudelo, en el salón La Candelaria.

Jardín Lectura Viva, el corazón de los Eventos del Libro, llevará a la Fiesta del Libro y la Cultura en el corazón de Robledo dos talleres de promoción de lectura, escritura y oralidad, para que participen todos los integrantes de las familias.

  • Planes caseros de lectura. Un carrusel de ideas para que las historias lleguen a tu casa, realizado por Comfenalco Antioquia y el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad.
  • Geografías de las palabra: ¿dónde están los límites y las fronteras de las palabras?, ¿cuál es el territorio de lo que se calla y lo que se nombra, acaso la piel, los libros, las palabras?, un taller acompañado por Comfama.

Adicionalmente, se tendrán dos talleres para ilustradores y personas interesadas en el cómic y los fanzines.

  • Ilustrar para conversar. Un taller para encontrar en la ilustración la forma de contar historias secretas y espontáneas, orientado por Carolina Salazar, a las 2 de la tarde.
  • Instrucciones para abrir una ventana. Taller de fanzine-cómic con Yapi, a las 4 de la tarde.

Ambos talleres serán en el salón San Lorenzo y tienen cupo limitado con inscripción previa en el correo electrónico: proyectosespeciales1@fiestadellibroylacultura.com.

En la Casa de la Literatura también estará Las vidas de Condorito, exposición que estuvo en la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura gracias a la vinculación de Chile como país invitado y su Biblioteca Nacional. Esta muestra invita a viajar a Pelotillehue para descubrir los orígenes e historia de Condorito y conocer a su creador. 

Sobre lo que significa tener un espacio con estas características y abrirlo con una Fiesta del Libro y la Cultura en el corazón de los barrios, Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro expresa:

“Abrir un espacio nuevo para la cultura en la ciudad siempre es una razón para sentirnos muy felices, y si ese espacio está dedicado a la literatura tenemos que sentirnos doblemente felices, porque es la posibilidad de encontrar historias en un lugar donde de pronto faltaba más presencia alrededor de los libros. Esta Casa de la Literatura también se vuelve la casa para nosotros, el equipo de los Eventos del Libro, donde después de trasegar durante todo este año, alrededor de las expediciones, por fin llegamos a tierra firme, y la idea es que justamente esa casa se llene de historias, se llene de libros, se llene de literatura, como su mismo nombre lo dice, para alimentar los sueños de las personas de Robledo, de San Germán, de toda esta zona noroccidental de la ciudad de Medellín. Hacerlo con la Minifiesta o la Fiesta del Libro y la Cultura en el corazón de los barrios es también una posibilidad de conversar con la ciudad, de cerrar nuestros Eventos del Libro 2019, que este año nos llenaron de alegría, nos demostraron que es importante el trasegar, el llegar a lugares donde la gente a veces piensa que la cultura está vedada, y nosotros lo que hicimos fue demostrar que no hay ningún espacio prohibido para la cultura, al contrario, la cultura, los libros, están presentes en todas partes, y por eso tenemos que seguir llegando a más espacios de la ciudad, a cada rincón, para transformar de esa manera a cada uno de los ciudadanos, enamorar día a día a las personas de los libros, enamorar a más personas de las historias, hacer soñar esta ciudad que todos los días respira libros”.

Los Eventos del Libro son un proyecto de la Secretaría de Cultura Ciudadana que materializan el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, una ruta de trabajo que plantea estrategias y acciones para hacer de Medellín una ciudad donde la palabra es protagonista, una ciudad lectora.

 ¿Cómo llegar a la Casa de la Literatura?

La Casa de la Literatura es un espacio nuevo en la ciudad, no conocido aún por muchas personas. Hemos diseñado el siguiente mapa con algunos puntos de referencia y dos rutas de transporte público para que te ubiques y llegues fácilmente.

🚊Puedes irte en Metro hasta la Estación Hospital, allí tomas la ruta integrada 254i que te deja en el punto 1 del mapa.

🚌 También puedes irte en el Circular Coonatra. Esta ruta de bus te deja en el punto 2 del mapa.

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adminLa Fiesta del Libro y la Cultura en el corazón de Robledo

Palinuro, casa de libros leídos

Por admin en Noviembre 22, 2019 , No hay comentarios

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Por: Dayana Agudelo Meneses – Eventos del Libro

Sobre una calle silenciosa de Medellín hay una casa corriente. En el segundo piso, un hombre. Administrador de profesión, librero por pasión, escucha jazz rodeado de estanterías cafés, cuadros de Borges y canastas con libros a cinco y a diez.

Palinuro fue el piloto de la nave de Eneas desde su salida de Troya tras la destrucción de la ciudad, en La Eneida. Palinurus es un tipo de crustáceo. Palinuro es una pequeña ciudad italiana, o un barco insignia de la armada, o el nombre de una familia de mariposas, o la segunda novela de Fernando del Paso, o un lugar en Medellín, cerca al Estadio Atanasio, donde venden libros leídos.

El hombre en el segundo piso es Luis Alberto Arango. Al hablar se le asoman los dientes de abajo y sonríe con frecuencia mientras los pliegues que tiene alrededor de los ojos se pronuncian.

La historia del nacimiento de la librería en el centro de Medellín y la posterior mudanza al Estadio, la ha contado por mucho tiempo de la misma manera: “Elkin Obregón, el caricaturista, se mantenía diciendo que quería una librería de viejo, y un día Sergio Valencia, el de Tola y Maruja, le paró la caña”. A Luis le preguntaron si era capaz de administrar la librería y él dijo que sí.

“Muchachos en seis meses nos quebramos pero vamos a quedar todos con muy buenas bibliotecas”, dijo entre risas Héctor Abad Faciolince, otro de los socios fundadores, la noche de la inauguración. Desde un principio, los cuatro tuvieron muy claro que el sueño loco de Elkin Obregón no era un negocio para lucrarse. La materia prima fue el amor por los libros y el gusto por tener una librería de viejos, como se le dice en el gremio a aquellas en las que se venden principalmente libros leídos.

Desde ahí han pasado 16 años y dos crisis. La primera, cuando cumplieron diez años y estaban todavía en el centro de Medellín. Cuenta que llamó a cinco amigos para que fueran socios y llegaron nueve. “Eso significaba que querían mucho la librería. Cada uno aportó lo que pudo y seguimos”, recuerda Luis Alberto.

En el 2015, cuando vino la segunda crisis, tuvieron que salir del centro y llegaron al Estadio, donde están actualmente. En esa oportunidad, Héctor Abad le cedió su parte a Esteban, hijo de Luis Alberto. Igualmente, otro de los socios le cedió su parte a Juliana, también hija de Luis.

-“¿Cómo estás? Seguíte”, dice Luis cada que una cabeza curiosa se asoma por las escaleras al segundo piso. Abajo está Grámmata, otra librería, pero de libros nuevos.

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Luis estudió Administración, trabajó en varias empresas y antes de dedicarse a los libros fue disquero durante 20 años. No necesita poner en palabras lo que significa en su vida la música, y tampoco es capaz de encontrarlas, porque nunca ha estado alejado de ella. No se concibe sin ella. Él se define como un amanuense, un escritor bisiesto que ha parido tres libros: un poemario, otro de cuentos en el que recogió 40 años de escritura privada, y Desorden alfabético en el que escribió sus propios significados sobre algunas palabras como “librero”.

“El librero es un acólito de diario que debe oficiar sobre las estanterías y las mesas de su entorno. Allí donde anónimos, tímidos y locuaces lectores van a confesar sus gustos o a contagiarse de otros, donde se comulga en silencio o a gritos de tertulia ocasional. El librero de alma jamás sana de la úlcera eterna que le producen las bellas ediciones que vende, que entrega con desprendimiento conociendo de antemano el destino incierto de esos libros. Su condición no lo hace maestro pero debe estar dispuesto a serlo cuando intuye que alguien cambiará al transcurso de esas páginas. Al librero lo ronda el enigma, a veces no sabe quién es su próximo cliente y otras lo intuye en la dirección de su mirada”.

Los libros que se venden en Palinuro han sido escogidos uno por uno. Cuando estaban en el centro, tenían que salir a buscar quién vendía bibliotecas o lotes de libros. Ahora la gente les ofrece. Sin embargo, desde un principio decidieron no comprar a puerta cerrada. “Yo veo y escojo para no comprar basura”, dice él. También decidieron vender solo lo que estuviera dentro del área de Humanidades, es decir, ensayo, filosofía, literatura (la cual sostiene la librería), arte, teatro, biografías, cine, música y poesía.

Las estanterías de Palinuro han visto muchas joyas. Hace dos meses, cuenta él, enviaron a Chile una primera edición de un libro de Vicente Huidobro. “Nos llegó hace 10 años a la librería. Estaba ahí, nadie la había visto. Lo montamos en MercadoLibre y un señor chileno se interesó en ella y se la mandamos.

En este tipo de actividad, cuenta Luis Alberto, no hay proyectos. “Esto es lo que ven. Aquí se vive el día a día. Nos preocupamos por tener buenos libros y por tener con qué comprar, nada más”. Dice también que ama su librería y que tenerla después de 16 años es un ejemplo de terquedad.

El Barcón de Eneas, el Hallinuro, el Palimuro y la Vanidoteca son algunos de los espacios que hacen de Palinuro una librería construida en familia, con amigos. Un espacio de encuentro, un lugar para quedarse, conversar, tomar un café o una cerveza.

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Entre las historias que Luis Alberto cuenta en una tarde, porque todo librero es un buen conversador, hay una que habla del origen de su amor por los libros. En la casa de su infancia, la biblioteca eran dos vitrinas: una abierta al público y la otra cerrada con llave. Él, un muchacho de 14 años, veía que su papá abría un libro que se llamaba El cinturón de la castidad, lo leía y lo volvía a guardar con llave. Una vez consiguió el escondite de las llaves, sacó el libro y lo leyó. Eran cuentos de un supuesto corte erótico que terminaron siendo el pasaporte a una vida plagada de libros, personajes e historias.

Ser librero es abrirle la casa entera a otro lector. Dejar sin llave la estantería de los tesoros personales. Servir de cedazo y dejar solo lo que un día le sorprendió, para que haga lo mismo con otros.

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adminPalinuro, casa de libros leídos

Hora de sumergirse en el Cuentico Amarillo

Por admin en Noviembre 5, 2019 , No hay comentarios

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Libros Leídos Pequod, el Cuentico Amarillo número 12, se convirtió en un webcómic, una apuesta de los Eventos del Libro por dar vida a las historias a través de otras formas de leer.

Por: Juliana Vásquez Posada

Clu, blu, clu, blup. El mar llama a la aventura. Las gaviotas que revolotean anuncian la llegada de la gran ballena blanca. Luego, el capitán Ahab y su barco. Es hora de sumergirse en aguas profundas. Lo demás, hay que verlo y escucharlo.

Libros Leídos Pequod, el Cuentico Amarillo número 12, invita a nuevas aventuras. Esta vez, a una en movimiento y con sonidos que trasladan al océano. Y es que la historia basada en Moby Dick, no solo se puede leer en su formato impreso de 24 páginas, en formato digital y en su edición braille. También es un webcómic.

La transición del formato impreso a otras versiones digitales o web comenzó en 2014, como lo cuenta Gregorio Herrera, coordinador de los Proyectos Especiales de los Eventos del Libro de Medellín. Ese año, por primera vez, los lectores pudieron acceder a una versión digital de Hansel y el dolor de estómago que duró veinte años, el Cuentico número 7; y, un año después, además de alojarse en el sitio web, el Cuentico Amarillo también se desarrolló en versión descargable a través de una aplicación, que permite que las expediciones de personajes tan reconocidos como Frankenstein o Pinocho estén disponibles en los dispositivos móviles de los ciudadanos, para que los acompañen cuando lo deseen.

El número de descargas del formato digital que ha ido creciendo año tras año, se convirtió en una motivación para explorar el desarrollo del primer webcómic. “Queríamos que la ciudadanía, sin necesidad de descargar archivos y solo siguiendo un enlace, pudiera acceder a otra forma de leer el Cuentico Amarillo e interactuar con él”, agregó Gregorio Herrera.

En el proceso de creación del webcómic participó también el autor de Libros Leídos Pequod, el periodista e historietista local Pablo Pérez (Altais), quien comentó que en la reconversión del Cuentico Amarillo se apostó por un estilo de cómic en movimiento en el que “más allá de la animación, el valor está en que también se asoció a una musicalización que aporta a la historia, y en el hecho de que permite la lectura expandida a través de un simple enlace, lo que abre la posibilidad de leer el Cuentico en muchos más espacios de la ciudad”.

La edición número 12 del Cuentico Amarillo es especial también porque rinde un homenaje a las librerías de la ciudad y al oficio de los libreros que todos los días contagian a lectores primerizos y experimentados de su amor por las letras y por las expediciones que se viven y se disfrutan con el pasar de las páginas de un libro.

“La experiencia de estar en el Cuentico Amarillo fue muy conmovedora, no solo porque el cambio de texto a cómic fue un giro de 180 grados, sino porque la alegoría con Moby Dick, el homenaje a la figura de los libreros en la sociedad y la circulación de este unos meses antes que en años anteriores, le dieron un carácter muy especial”, aseguró Luis Alberto Arango, librero de la librería Palinuro, que aparece en Libros Leídos Pequod.

Si ya disfrutó del formato impreso, la invitación de los Eventos del Libro es a explorar otras formas de leer y recorrer esta historia a través de elementos inesperados y mágicos. Clu, blu, clu, blup. El mar llama a la aventura.

El webcómic de Libros Leídos Pequod puede verse en: https://librosleidos.fiestadellibroylacultura.com

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Todas las versiones digitales del Cuentico Amarillo se encuentran en: https://fiestadellibroylacultura.com/cuenticoamarillo/pequod-moby-dick.html

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adminHora de sumergirse en el Cuentico Amarillo

Helí Ramírez: su vida fue su mejor poema

Por admin en Octubre 26, 2019 , No hay comentarios

Esta frase del artista Fredy Serna refleja al escritor cuyos poemas hablaron del barrio, de sus luces y sombras. Aquí un homenaje en palabras de los invitados a la Charla de la Tarde que se realizará este miércoles 30 de octubre en Castilla.

Lo conoció por sus letras, mucho antes de poder cruzarse con él en persona. Un profesor, en su época universitaria, le dijo que debía leer a un poeta de barrio, Helí Ramírez. Así que Fredy Serna, sin esperas, compró En la parte alta abajo y fue, expresa emocionado, amor a primera vista.

Tiempo después, en una exposición en la que Serna exhibía su obra, coincidió con el poeta que había leído. “El maestro me dijo, vos sos Fredy Serna, y yo le respondí, vos sos Helí Ramírez. Ya nos conocíamos a través de nuestras obras. ¡Imagínese lo que es para un joven leer un libro y un poeta que puso en palabras lo que estaba pintando!”.

Como lo afirmó alguna vez el curador Alberto Sierra, lo que Serna pinta es su horizonte, esa montaña que tiene delante de sus ojos, que cambia con la polución, con el día, con la noche. “Él pinta ese paisaje: el ambiente y la belleza de esa arquitectura espontánea donde conviven miles de personas”. Y por eso, el artista se conectó con el poeta que hacía surgir de las calles, de las esquinas, del barrio, de Castilla, las palabras que muchos estaban esperando.

El escritor de pocas palabras con el artista efusivo. ¿Qué podía surgir de allí? Encuentros espontáneos, proyectos, silencios. La obra conmemorativa de los 15 años del Fondo Editorial Universidad EAFIT, una reedición de En la parte alta abajo, tuvo como portada la obra de Fredy Serna, llamada de la misma manera. Un regalo, como manifiesta el artista. “Fue Helí el que me dio a mí, me lo dio todo. En el lanzamiento de ese libro se hizo una exposición retrospectiva de 25 años de mi trabajo, con los amigos, con Helí, con el libro”.

Esta y otras anécdotas seguro surgirán el miércoles 30 de octubre, para revelar al poeta, para rendirle un homenaje, para conversar del barrio, en la Charla de la Tarde Una poética del punk en la parte alta abajo. Travesía musical con Helí Ramírez, en la que Serna y el historiador David Herrera conversarán con el escritor y muralista Santiago Rodas, después de una caminata punk por las calles de Castilla.

De Helí Ramírez se dijo que no le gustaban los títulos que lo definieran, ni las entrevistas y menos aparecer en actos públicos. Fredy Serna recuerda que cada que soñaban con tenerlo en algún espacio o proyecto, debían rastrearlo y convencerlo una y mil veces de que los acompañara.

El periodista Juan José Hoyos, en una columna en El Colombiano titulada En memoria de Helí Ramírez, a propósito de su muerte el 20 de febrero pasado, recordó cuando lo conoció en 1975, por la misma época en que los poetas Elkin Restrepo y Carlos Castro Saavedra estaban a punto de publicar su libro, La ausencia del descanso. Hasta ese momento, continuó Juan José, Helí era un joven desconocido del barrio Castilla que no era consciente de lo que escribía, “a pesar de que ya había llenado en silencio tres mamotretos de muchas páginas y estaba a punto de cumplir 25 años. Además, no recordaba cuándo había empezado a escribir. Cuando apareció el libro, se dijo: ‘¿Cómo así que yo dizque soy poeta?’. La sorpresa no fue solamente suya, sino de su familia, sus amigos del barrio y sus compañeros de la Universidad Autónoma. Nadie sabía que él escribía, ni él posaba de escritor”.

El Helí que se quedó en el corazón

Helí Ramírez. Foto Daniel MordzinskiHelí Ramírez bajo la mirada del fotógrafo Daniel Mordzinski.

Cuenta Fredy Serna que David Herrera tiene en su mente y en sus archivos toda una ‘Heliteca’, como buen apasionado por la vida y obra de Helí Ramírez. El historiador, que estará en la Charla de la Tarde, escribió este año en el periódico Universo Centro que al poeta “le bastó la escritura como el arte de repetirse a sí mismo y a los suyos, y con ella, más que promocionar cualidades, difuminó un sinnúmero de defectos, vicios y flaquezas; en los abismos interiores de ese recóndito silencio engendró una poética de lo inexpresado, una estética de lo no escrito y lo no expuesto. De pensamiento irreverente, rebelde, revolucionario, volado, sin control, más indomable que el punk, gambeteó clichés, evitó prédicas, concibió la educación como un camino digno para salir de la pobreza y se dirigió de lleno a los jóvenes cada vez que fue convocado a discurrir en público”.

En la charla en la que Helí Ramírez participó en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, en 2018, se refirió, precisamente, a esos jóvenes que se cuelan en sus versos:

“¿Por qué creo en la juventud? Y más en una juventud popular que veo por aquí muchos exponentes de ella, ¿por qué creo en una lucha por una subsistencia digna? Porque veo gente de mi barrio que, con hambre, hasta sin pasajes bajan a la universidad, se graduaron, lograron superar un poco y mejorar su calidad de vida, sus condiciones de vida. Y esto que acabo de decir es para reconocer una cantidad de jóvenes populares y de clase media que ni son de arriba que ni son de abajo, pero son necesarios ahí en la mitad, por cuestiones económicas de desarrollo social; frente a todos los obstáculos, luchan, perseveran”.

Probablemente, cree David Herrera, muchos jóvenes leen hoy los libros de Helí porque también encuentran en ellos, como otras generaciones, un tono único, un ritmo sencillo, una manera de hablar especial, una voz que sienten cercana, vecina, incluso propia. “Helí Ramírez es y está en la escritura. En el corazón, en la mente de cada lector, siempre queda el eco de las palabras leídas, series de recuerdos asociados a los relatos, una conexión viva entre la imaginación y la realidad conservada y transmitida en los textos como mundos posibles de un patrimonio compartido: el territorio y el lenguaje”.

¿Y cuál es el Helí Ramírez que se quedó en el corazón de Santiago Rodas? “Yo creo que hay un solo Helí Ramírez, uno difícil de conseguir, tosco, barrial y sin parafernalia social. Ese Helí reacio al mundillo literario, sincero, concentrado en sus textos, en los problemas de su barrio, es el que está en mi corazón. En sus poemas descubrí esa ciudad que él representa, ese dolor del barrio: la violencia, la economía de sus habitantes, el amor por el fútbol, lo que significa desayunar tristeza con sal”.

En una entrevista que concedió a Reinaldo Spitaletta, el poeta de la barriada reveló que En la parte alta abajo se descubrió a sí mismo:

“Eso del título es porque habitando arriba en las montañas que rodean la ciudad, estamos abajo, abajo, abajo… en lo social, en lo económico. Ese libro llegó después del primero, aún sin título y que conservo después de una rigurosa poda; después del segundo, La ausencia del descanso, o sea que no fue un libro gratuito; fue un libro producto de un proceso en búsqueda de mí mismo como ser individual, como ser social. En él encontré la palabra, o mejor, la palabra me encontró a mí”.

Al artista Fredy Serna se le hace difícil definir a Helí, “el poeta del silencio quizás”, asegura después de una pausa. Ellos, que después de perder el contacto por meses o años, se reencontraban en algún bar de Castilla, no siempre lo hacían para conversar. “De qué hablaba con Helí, me preguntan, desde el silencio es que hablábamos”.

Rememora que el poeta Jesús Gaviria le insistía mucho sobre la importancia de los títulos de sus obras. Siempre le aseguró que debían tener la dignidad del verso, por eso, reconoce, “todos los días le robo frases a Helí para titular mis cuadros y sigo haciéndolo”.

Y es que abrir las páginas de sus libros o ver sus letras en títulos de obras de arte traen de vuelta a Helí Ramírez. Por eso, insiste Santiago Rodas, sus libros necesitan reeditarse, estudiarse y conocerse más. “Las palabras de Helí Ramírez son un reflejo para muchos de nosotros, ahí nos vemos, ahí nos encontramos”.

Uno es algo
De Helí Ramírez

Y no me diga que uno es nada en la vida. ¿Somos nada? Somos.
Yo soy.
Es imposible no ser algo. Uno es algo.
¿Que uno es nada si no se tiene un peso en el bolsillo
ni tarjeta en un cajero?
De acuerdo. Muy estúpido sería decirle que no. No tenemos un
peso, ni tarjeta para meter en la ranura de un cajero,
pero de ahí a que somos nada, mal me huele esa idea.
Y para que se muerdan las uñas: eso tiene solución en uno de esos
pensamientos que llaman malos bien parado en la mente
por una carretera sembrada en pinos de ilusiones.
Y no me diga que así lo quiso el destino.
A la una, a las dos, o a las cuatro de la tarde o del amanecer
uno es lo que quiera ser o sea
a no ser que de pereza nos quedemos sentados…
sentados a esperar que el billete
del cielo caiga por un hueco en el techo
a la sala del rancho.
Yo sí tengo muchas cosas que ser para hacer.

Charla de la Tarde

Miércoles, 30 de octubre. Castilla

Programación
5:00 p. m. Caminata punk.
Punto de encuentro: Cancha Francisco Antonio Zea.

6:00 p. m. Una poética del punk en la parte alta abajo. Travesía musical con Helí Ramírez.
David Herrera y Fredy Serna conversan con Santiago Rodas.

7:00 p. m. Concierto. IV Tiempos (punk).
Bar El Sub. Bulevar de Castilla. Carrera 68 N.º 96 – 36.

Entrada libre.

Ilustración del poeta que hizo parte del Tren de la Cultura 2015: Entre líneas, el gran momento de la literatura en Antioquia.

Helí Ramírez en la Fiesta del Libro y la Cultura 2018. Foto cortesía Juliana Restrepo Santamaría.

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adminHelí Ramírez: su vida fue su mejor poema

Una expedición por Castilla, el punk y las letras de Helí Ramírez

Por admin en Octubre 25, 2019 , No hay comentarios
  • La sexta de las Charlas de la Tarde mensuales de 2019 será el próximo miércoles 30 de octubre en Castilla. Esta vez se rendirá un homenaje al poeta Helí Ramírez y a la cultura punk de la ciudad.
  • La Charla tendrá tres momentos: caminata para conocer la historia del punk en la zona noroccidental de la ciudad, conversación con artistas y escritores influenciados por la obra de Helí Ramírez y presentación musical de la banda de punk IV Tiempos.
  • La ciudadanía ha podido vivir este año una fiesta eterna alrededor del libro con seis Charlas de la Tarde, dos Fiestas del Libro y la Cultura Comunitarias, la 13.ª Feria popular Días del Libro, la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura y la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

El próximo miércoles 30 de octubre, la Charla de la Tarde se va de expedición por el barrio Castilla para hablar de poesía y de cultura punk. La programación comenzará a las 5:00 p. m. con una caminata punk que partirá de la cancha Francisco Antonio Zea; continuará a las 6:00 p. m. en el bar El Sub, ubicado en el bulevar de la carrera 68, donde se desarrollará la Charla de la Tarde Una poética del punk en la parte alta abajo. Travesía musical con Helí Ramírez; y cerrará a las 7:00 p. m. con un concierto de punk de la banda local IV Tiempos, que incluirá lectura de poemas del escritor al que se le rendirá homenaje.

La obra de este poeta, que vivió y transitó las calles de Castilla, retrató la vida que palpitaba en las esquinas de los barrios periféricos de Medellín, esos que, como él mismo decía, estaban en la parte más alta de las montañas, pero abajo en lo social y lo económico. En los mismos lugares que inspiraron a Helí Ramírez (1948-2019) se gestó la cultura punk al noroccidente de la ciudad.

La caminata punk estará guiada por el punkero y baterista de la agrupación Desadaptados, Carlos David Bravo. El recorrido abordará el contexto sociopolítico de los años 80 y 90, los comienzos del rock, la conformación de las galladas, las mujeres roqueras, los recorridos barriales y la configuración de la estética que permeó expresiones como el arte, la literatura y el cine durante aquella época.

Una poética del punk en la parte alta abajo. Travesía musical con Helí Ramírez, será el segundo momento de la jornada. En el bar El Sub se conversará sobre el punk, la memoria barrial, los jóvenes, la educación, la violencia y la literatura, a propósito de los 40 años que se cumplen de la primera publicación del libro En la parte alta abajo, la obra más conocida y más veces editada de este poeta.

Para Fredy Serna, maestro en Artes Plásticas de la Universidad Nacional y uno de los invitados a esta Charla de la Tarde, la vida de Helí Ramírez fue una poesía en sí misma; además, el poeta fue una gran influencia en su obra, “cuando empecé a pintar y leí a Helí, pensé que se me habían adelantado. Él pintaba con la palabra y yo he tratado de hacer poesía con la pintura”.

Junto con Fredy estará el historiador David Herrera, un convencido de la vigencia de la obra de Ramírez, “probablemente muchos jóvenes leen hoy los libros de Helí porque también encuentran en ellos, como otras generaciones, un tono único, un ritmo sencillo, una manera de hablar especial, una voz que sienten cercana, vecina, incluso propia”.

El escritor y muralista Santiago Rodas moderará esta conversación, para que la Charla sea ese encuentro en el que los ciudadanos escuchen “una voz barrial, transgresora, que desmitifica la poesía como algo puro y de difícil acceso. La poesía de Helí es una invitación a habitar la ciudad con otros pliegues, con otras preguntas a las acostumbradas en la poética de la ciudad. En los textos de este poeta estamos relatados los habitantes de la parte alta abajo de esta ciudad”.

La Charla de la Tarde terminará con los sonidos de la banda IV Tiempos, que se mezclarán con la lectura en voz alta de algunos de los poemas de Helí Ramírez.

Las Charlas de la Tarde de 2019

La del próximo 30 de octubre será la sexta Charla de la Tarde mensual de 2019. En enero, se adelantó la primera con la escritora Sabrina Duque, denominada Emprender el viaje, una expedición para ver el mundo, en el marco del Hay Festival Medellín. El Hospital San Vicente Fundación fue el escenario en marzo para la segunda, Expedición botánica en Medellín, una conversación con las plantas, un recorrido guiado por el doctor en Ciencias Biológicas, Ricardo Callejas Posada.

En la Casa de la Cultura de Manrique se realizó en abril, la primera Fiesta del Libro y la Cultura Comunitaria del año. Allí se dio la tercera Charla de la Tarde, con caminata por la 45, con un nombre que motivó a muchos a asistir, Manrique y sus aires de bandoneón: refugios del tango en Medellín, en compañía del periodista Luis Alirio Calle y el integrante del grupo Memoria & Ciudad, Sebastián Pérez. También en abril, en la presentación de la Fiesta del Libro y la Cultura en FILBo, fue protagonista la Charla Diálogos del valle y la sabana. Dos historias que navegan por un mismo río, en la que los guías de la expedición fueron Juan Luis Mejía, rector de Eafit, y Germán Ferro, director académico del Museo del Río en Honda.

La más reciente Charla de la Tarde mensual fue en la Fiesta del Libro y la Cultura Comunitaria en Santa Elena, una charla que trató sobre Migrantes del cielo. Pequeños viajeros que recorren el mundo sin equipaje, que salió del auditorio de la recién inaugurada Casa de la Cultura, para que los asistentes recorrieran territorio rural con binóculos en mano para un ejercicio de avistamiento de aves con la orientación de la ingeniera ambiental Natalia Ruiz Giraldo.

Los Eventos del Libro son un proyecto de la Secretaría de Cultura Ciudadana que materializan el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, una ruta de trabajo que plantea estrategias y acciones para hacer de Medellín una ciudad donde la palabra sea protagonista. 


Información para periodistas

Paola A. Cardona Tobón

Jefe de Prensa Eventos del Libro

Celular 318 311 3147

prensa@fiestadellibroylacultura.com

Jonatan A. Cuadros Rodríguez

Coordinador Comunicaciones Eventos del Libro

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adminUna expedición por Castilla, el punk y las letras de Helí Ramírez

Cuando Pinocho cobró vida en las voces de sus lectores

Por admin en Octubre 14, 2019 , No hay comentarios

Por: Juliana Vásquez Posada

Cuando el sol se escondía y la tarde refrescaba, en el Centro de las Expediciones ocurría un momento literario, mágico. La obra escrita por el italiano Carlo Collodi esperaba paciente para cobrar vida en las voces de padres, abuelos, niños, adolescentes y todos esos lectores curiosos que formaron una cadena de palabras.

Allí, en el Patio de las Azaleas del Jardín Botánico, surgía ese Pinocho aventurero que hacía reír, que enternecía, que unía a tantos, sin importar la edad. Cinco de la tarde y siete de la noche. La voz se pasó y los asistentes a la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura acudían para leer un fragmento, para conocer la historia o redescubrirla.

Las lecturas en voz alta de Las aventuras de Pinocho, historia de un títere de madera, el primer título de la Biblioteca Fiesta del Libro y la Cultura que se presentó este año, fueron creciendo en público e hicieron parte de esa receta que alimentó las expediciones. El primer día de las lecturas, el 8 de septiembre, unas cuantas familias se acercaron y aceptaron tomar el micrófono:

– Había una vez…

– ¡Un rey! -dirán de inmediato mis pequeños lectores.

– No, niños, se equivocan. Había una vez un tronco de leña.

La historia de ese tronco de leña que se convirtió en un títere en las manos del carpintero Geppetto comenzó una y otra vez durante toda la semana. Cada uno podía leer con su propio libro, un bello ejemplar editado por Tragaluz, con ilustraciones de Alejandro García, que los asistentes recibieron como un regalo de la Fiesta del Libro y la Cultura.

Como en una danza sincronizada, los lectores iban pasando las páginas y las voces iban cambiando. En el espacio, cada vez con menos lugares libres, todos querían leer. El ejercicio demostró que

“la gente en esta ciudad sí quiere leer; que todos, de forma espontánea, amamos los libros”, resaltó Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro.

Cuando la Fiesta cumplió su sexto día, José Alejandro Yepes sonreía para la cámara de un celular que lo grababa para invitar a otros niños a disfrutar de las lecturas en voz alta:

“Estoy muy feliz en esta Fiesta del Libro porque ahora puedo leer sobre las aventuras de Pinocho”,

explicaba mientras sostenía el libro que ya había recibido por participar de esta iniciativa que se desarrolló por primera vez en la Fiesta del Libro y la Cultura.

El domingo 15 de septiembre, en la última lectura en voz alta de Pinocho, Beatriz Arbeláez fue una de las primeras en llegar al Patio de las Azaleas, junto con su sobrino Juan Pablo. Se enteraron por redes sociales de este espacio y, como buenos seguidores de la Fiesta, supieron que era una actividad en la que se querían aventurar.

Ella, con la entonación de una lectora experimentada, fue la primera en leer y él, un poco más temeroso pero decidido a vencer ese miedo de hablar en público, la siguió con su voz alegre de niño.

“Nos encantó poder leer en público, no es algo que hacemos a menudo porque lo normal es leer solos, en la mente, pero hacerlo aquí, delante de todos, fue muy interesante. Y lo mejor de todo es que leímos un clásico para que muchos niños se motivaran a conocerlo”, aseguró Beatriz.

Al final, ambos salieron felices, cada uno con su libro en la mano y con la satisfacción de haber participado en una construcción en equipo, la de los sueños y aventuras compartidas, la de la polifonía de voces, la de la Fiesta de todos que invita a leer y a mantener viva la curiosidad y el asombro durante todo el año.

Las aventuras de Pinocho, seguro, siguen viajando por muchos lugares, a donde quiera que hayan ido los lectores que se llevaron su edición consigo, que se llevaron la historia en su corazón.

 

RECUADRO

La edición cero de la Biblioteca Fiesta del Libro y la Cultura

La Biblioteca Fiesta del Libro y la Cultura se presentó el sábado 7 de septiembre de 2019, bajo la premisa de que un libro, aún cerrado, es una gran compañía, y con el propósito de que

“en las casas de nuestra ciudad exista al menos un libro físico, uno que tenga un lugar especial y espere curioso al compañero del próximo año”, aseguró el director de los Eventos del Libro, Diego Aristizábal.

Las aventuras de Pinocho, historia de un títere de madera es el título de la edición cero, de la que se distribuyeron, de forma gratuita, 4.000 ejemplares, durante la más reciente edición de la Fiesta del Libro y la Cultura. La idea es que cada año se edite un nuevo libro que podrá tener un valor distinto, y así, poco a poco, completar una biblioteca con el sello de los Eventos del Libro.

Con Pinocho nació también esta maravillosa aventura de las lecturas en voz alta.

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adminCuando Pinocho cobró vida en las voces de sus lectores

Philip Potdevin y su experiencia en Adopta a un Autor

Por admin en Octubre 16, 2019 , No hay comentarios

Testimonio acerca de mi participación en el programa Adopta a un Autor

Por: Philip Potdevin

Haber participado en el Programa Adopta a un Autor organizado por la Alcaldía de Medellín y la Fiesta del Libro de Medellín fue una experiencia de singular importancia en mi carrera como escritor. Siempre suelo decir que, como creador de obras literarias, tengo dos momentos de inmensa satisfacción personal: el primero, sorprenderme en el acto creativo, el instante mismo de la creación cuando plasmo en un cuaderno o en una pantalla, las líneas que constituirán, más adelante, una obra terminada a disposición de lectores; el segundo, el encuentro con los lectores de mi obra. Allí se cierra el ciclo y se comprueba una vez más, el para qué escribo.

Cuando este encuentro con lectores se da, como fue el caso con estudiantes de séptimo a noveno, que leyeron durante el año escolar —acompañados de su tutora—,dos de mis obras, La sembradora de cuerpos y Los juegos del retorno, la experiencia se potencia al máximo posible. Una vez los muchachos se “soltaron” (muy rápidamente, valga la pena anotar) a hacer preguntas, entramos en un profundo diálogo, como raras veces sucede, entre autor y sus lectores. Su agudeza, su perspicacia, su curiosidad y su asombro fueron herramientas para avivar el diálogo y generar, de parte y parte, profundas introspecciones sobre las obras leídas, en particular, y sobre la literatura y la creación literaria en general. La conversación nos llevó a plantearnos profundas preguntas sobre la situación social y política de nuestro país, y de qué manera es necesario dejar a un lado la indiferencia y la apatía para tomar parte en la creación de una Colombia Nueva. Por todo lo anterior, para mí, la experiencia tuvo el carácter de una verdadera epifanía. Quedé inmensamente agradecido con los estudiantes del Centro Autónomo Educativo CEA, con su profesora, Andrea Benítez, y con los organizadores y promotores del programa Adopta a un Autor y con la Fiesta del Libro, en general. Es una iniciativa y un esfuerzo que se debe mantener y seguir multiplicando en muchos lugares del país.

Philip Potdevin

30 de septiembre de 2019

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adminPhilip Potdevin y su experiencia en Adopta a un Autor

Un paso al frente

Por admin en Octubre 7, 2019 , No hay comentarios

Un paso al frente

La autora chilena Sara Bertrand fue la encargada de abrir la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura con una charla dedicada al alma expedicionaria. Se tituló Un paso al frente y hoy la reproducimos para recordar esos diez días mágicos que vivimos en la Ciudad de los Libros. Una invitación, también, a que las expediciones no se detengan en nuestros días, a seguir alimentando el asombro y la curiosidad.

Por: Sara Bertrand

Foto destacada Sara Bertrand (5) (1)

Una larga raya al final del planeta, apenas una rajadura, línea de valles transversales entre la cordillera y el mar, en definitiva, un país minúsculo; 17 millones de habitantes, a todo lo largo y ancho. Somos ese rincón, y, quizás, por lo mismo, podríamos decir que sabemos de expediciones, abrirnos paso supone franquear el macizo de Los Andes o atravesar las aguas del Pacífico, fronteras gigantescas que nos obligaron a forjar cierto carácter, cierta porfía y, en nuestro imaginario, ese chiste nacional que asegura que, en toda catástrofe mundial o evento de importancia, siempre habrá un chileno para contarla. Ese ciudadano de a pie, ese caminante que un día abandonó el estado de hibernación en que vivimos atrapados y salió de casa. 

Hasta hace poco, esa travesía, cruzar la cordillera o surfear el mar, suponía una cuota importante de coraje, no habíamos descubierto la luz eléctrica ni mapeado el océano con GPS, se viajaba a oscuras, en medio de esa forma vaga y tenebrosa de la niebla, con fantasmas y monstruos que se levantan en la oscuridad y el corazón vibrante, cierto temblor de quien espera, porque esperar tiene algo de búsqueda y, un día cualquiera, el caminante entiende. 

Que viajar puede ser una epifanía.

Que va solo

o sola.

Que los encuentros se agradecen cuando te vence la fatiga y las fantasías de deserción te dominan y sueñas con volver a tu lugar seguro, en mi caso, mi biblioteca, mi café, mi música, una cápsula de protección, porque en el camino entiendes que sentir a veces duele, mucho, que salir al encuentro del otro es una posibilidad, esa distancia; Eros, ese deseo; una caída libre, golpe seco contra el pavimento, y saltan pedazos de estructura y pensamiento. Todo contacto es crisis y las preguntas, ¿quién soy?, ¿qué quiero?, ronronean a tu lado. Como si hubieses permanecido en estado de latencia, como esos hongos en medio de la selva, bastan unas gotas de rocío para multiplicarse, en el momento en que te echas a andar, en tu cuerpo, tu mente, tus formas de hacer y sentir, el extrañamiento. Otra geografía, otro clima, otra temperatura que te mantiene sudando, ese acento que, si te pilla desprevenida, no comprendes y te transformas en un nervio capaz de alucinar con cualquier estímulo. 

Quién soy. ¿Qué quiero? Todo entra en 3 o 4 D. 

Personas y paisajes te hablan al oído, llegaste a una cima, abajo, la ría y el valle y más allá, ¿cuánto falta? ¿Cuánto más tendrás que caminar? 

A veces, te domina la ansiedad,

llegar, llegar,

¿a dónde quieres llegar? 

En el camino aprendes a valorar el fin del viaje. Soñar ese momento, entregarte a su finitud.

Para salir de casa necesitas tener fe, creer que afuera está lo que buscas, de todas formas, te preguntas por qué, por qué caminas lo que caminas, yendo de pueblo en pueblo, de conversación en conversación, de lengua en lengua. Por qué. También aprendes a no hacer preguntas inútiles, como esa que repites, entiendes que la vida es movimiento continuo y la cabeza corriendo a mil kilómetros por hora, todo es posible, nada tiene sentido.

A veces, sientes rabia. 

A veces, quieres hacer trampa;

a veces, mientes;

a veces, quieres escapar de ti misma, no saber que te engañas dando vueltas en las mismas preguntas, la misma gente. Siempre todo igual.

¿El viaje es una especie de exilio? En momentos, se le parece mucho.

¿Todos los caminantes son viajeros? En cierto sentido. 

¿Exploradores?, ¡de todas maneras!, basta con mirar por la ventana para entender que nuestra existencia en este planeta frágil y hermoso es un milagro de azar. 

Nuestra exploración del espacio físico comienza de pequeños, muchas veces, con una maceta y esos chanchitos de tierra que se vuelven pelotita en la palma de tus manos, la hipnosis de ese movimiento es definitiva:

la vida que se manifiesta afuera es distinta a la tuya, allá, al otro lado del cerco, las cosas son de otra forma.

Pero nuestra exploración no es solo física, sino, hoy no estaríamos celebrando libros, relatos e imágenes.

En toda cultura, lo primero que exploramos es la música de la lengua, su prosodia, algo que no siempre se enseña, pero se transmite en canciones, juegos de palabras, ta-ta, na-na, la-lá, comenzamos nuestro andar balbuceando palabras que no necesariamente sentimos propias, pero que nos permiten apropiarnos del mundo, pequeños exploradores de sonidos y silencios, nuestra poética nos abriga y, poco a poco, nos introduce en el mundo. Debiéramos atender a la lengua infantil, los niños borran fronteras a cada rato y buscan saber de la Iliada, ¡de Homero!, aunque vivan en Latinoamérica, esos dioses caprichosos y malgenio los llenan de curiosidad; más cerca, Quetzalcóatl, Huitzilopochtli, mitos y aventuras en palabras imposibles de pronunciar, esas zetas y te-eles, la complejidad del lenguaje, sus interdicciones se vuelve un juego. Plasticina.

Nuestra lengua no es un instrumento neutral, lo aprenderemos en el contacto con el otro. Contar es escuchar, nos dice Úrsula K. Le Guin, porque el silencio de los libros, ese efecto colateral que devino con Gutenberg y la imprenta, a los niños les tiene sin cuidado. Suenan y prestan oído a la lengua, la suya, la de otros, la de cualquiera. Por eso nuestros viajes comienzan desde pequeños, como esas miniaturas representadas en El señor de los anillos, una idea y una vuelta de Bilbo Bolsón, vamos y volvemos, sin importar cuánto nos tome la ruta, los niños se toman todo el tiempo para aprender y cito a Gabriela Mistral cuando escribió: “Continúo viviendo a la caza de la lengua infantil, la persigo desde mi destierro del idioma, que dura ya veinte años. Lejos del solar español, a mil leguas de él, continúo escudriñando en el misterio cristalino y profundo de la expresión infantil”.

Hoy celebramos esa fiesta de exploración. 

Salimos al encuentro de esa música, nosotros, los chilenos invitados, deseosos del acento paisa que proyecta cavidades y valles, ansiosos porque algo de esa forma fonética se vaya con nosotros a casa, para devolverle la música a sus libros, para que suenen y podamos escucharlos.

Pero también, celebramos esta fiesta en un momento particular de la historia de la humanidad, cuando la migración, ese movimiento de aquí para allá, que ha sido parte de las exploraciones de nuestra especie, nuestra forma de apropiación del mundo, se ve con desconfianza e intentamos colonizar la lengua, territorio e imaginario, de la misma manera en que los yaquis colonizaron el Lejano Oeste: a manotazos y patadas. 

Alambradas, niños separados de sus padres, formularios ridículos repartidos entre caminantes muertos de miedo, metralletas, anteojos de larga distancias, tanques, verdaderos corredores militares se levantan entre países, porque el otro, el distinto, es mi enemigo, mi amenaza. Y recibimos al recién llegado con una sonrisa congelada, ¿quién es? ¿qué quiere? Mis preguntas y las suyas bajo sospecha. Y hacemos lo imposible por cortarles el paso y si logran franquear el alambrado, pasar por el ojo del fusil e instalarse, la desconfianza se vuelve contra su acento, su lengua. 

Nadie debiera desterrarse de su lengua. 

Nunca. 

Eso debiera estar prohibido bajo apercibimiento, porque migrar no tiene que ver con perder mi prosodia, tiene que ver con la capacidad que demostremos de escuchar la música del otro.

Con nuestra capacidad de traducirla, lo que equivale a entender y quererla, como se quiere todo lo que nos enriquece y complementa.

Y cito a Giorgio Agamben: “Escribir significa contemplar la lengua, y quien no ve ni ama su lengua, quien no sabe deletrear la tenue elegía ni percibir el himno silencioso, no es un escritor”.

Los libros son expertos migrantes, se abrieron paso entre fronteras desde que existieron, así, en maletas y morrales viajaron mitos, conocimientos naturales y elaborados, fantasías e imaginarios. Decir soy escritora es asumir esa migración, porque no sabemos dónde irán a parar nuestras palabras, donde caerá nuestra música, pero esperamos que llegue a otro para cargarlo de sentido, esperamos que ese otro, en el lugar donde se encuentre, considere necesaria la conversación que proponemos en nuestro libro, nuestro lenguaje.  

Termino citando un fragmento del libro Tipos de agua de Anne Carson que le dio el título a esta charla: “Sería una historia de amor casi perfecta, ¿no? Ésa entre el peregrino y el camino. Sin duda, es una cosa hermosa, el camino. Se extiende lejos de ti. Te conduce hasta el oro real: mira cómo brilla. Y solo te pide una cosa. Que resulta ser precisamente aquello que anhelas dar. Un paso al frente”.

En esta tarde de septiembre, en medio de este jardín hermoso, los invito a moverse entre libros, a escuchar su música, sus lenguas, dar ese paso al frente.

Foto secundaria. General apertura de Fiesta (1)

 

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adminUn paso al frente