2019

Cuando Pinocho cobró vida en las voces de sus lectores

Por admin en Octubre 14, 2019 , No hay comentarios

Por: Juliana Vásquez Posada

Cuando el sol se escondía y la tarde refrescaba, en el Centro de las Expediciones ocurría un momento literario, mágico. La obra escrita por el italiano Carlo Collodi esperaba paciente para cobrar vida en las voces de padres, abuelos, niños, adolescentes y todos esos lectores curiosos que formaron una cadena de palabras.

Allí, en el Patio de las Azaleas del Jardín Botánico, surgía ese Pinocho aventurero que hacía reír, que enternecía, que unía a tantos, sin importar la edad. Cinco de la tarde y siete de la noche. La voz se pasó y los asistentes a la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura acudían para leer un fragmento, para conocer la historia o redescubrirla.

Las lecturas en voz alta de Las aventuras de Pinocho, historia de un títere de madera, el primer título de la Biblioteca Fiesta del Libro y la Cultura que se presentó este año, fueron creciendo en público e hicieron parte de esa receta que alimentó las expediciones. El primer día de las lecturas, el 8 de septiembre, unas cuantas familias se acercaron y aceptaron tomar el micrófono:

– Había una vez…

– ¡Un rey! -dirán de inmediato mis pequeños lectores.

– No, niños, se equivocan. Había una vez un tronco de leña.

La historia de ese tronco de leña que se convirtió en un títere en las manos del carpintero Geppetto comenzó una y otra vez durante toda la semana. Cada uno podía leer con su propio libro, un bello ejemplar editado por Tragaluz, con ilustraciones de Alejandro García, que los asistentes recibieron como un regalo de la Fiesta del Libro y la Cultura.

Como en una danza sincronizada, los lectores iban pasando las páginas y las voces iban cambiando. En el espacio, cada vez con menos lugares libres, todos querían leer. El ejercicio demostró que

“la gente en esta ciudad sí quiere leer; que todos, de forma espontánea, amamos los libros”, resaltó Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro.

Cuando la Fiesta cumplió su sexto día, José Alejandro Yepes sonreía para la cámara de un celular que lo grababa para invitar a otros niños a disfrutar de las lecturas en voz alta:

“Estoy muy feliz en esta Fiesta del Libro porque ahora puedo leer sobre las aventuras de Pinocho”,

explicaba mientras sostenía el libro que ya había recibido por participar de esta iniciativa que se desarrolló por primera vez en la Fiesta del Libro y la Cultura.

El domingo 15 de septiembre, en la última lectura en voz alta de Pinocho, Beatriz Arbeláez fue una de las primeras en llegar al Patio de las Azaleas, junto con su sobrino Juan Pablo. Se enteraron por redes sociales de este espacio y, como buenos seguidores de la Fiesta, supieron que era una actividad en la que se querían aventurar.

Ella, con la entonación de una lectora experimentada, fue la primera en leer y él, un poco más temeroso pero decidido a vencer ese miedo de hablar en público, la siguió con su voz alegre de niño.

“Nos encantó poder leer en público, no es algo que hacemos a menudo porque lo normal es leer solos, en la mente, pero hacerlo aquí, delante de todos, fue muy interesante. Y lo mejor de todo es que leímos un clásico para que muchos niños se motivaran a conocerlo”, aseguró Beatriz.

Al final, ambos salieron felices, cada uno con su libro en la mano y con la satisfacción de haber participado en una construcción en equipo, la de los sueños y aventuras compartidas, la de la polifonía de voces, la de la Fiesta de todos que invita a leer y a mantener viva la curiosidad y el asombro durante todo el año.

Las aventuras de Pinocho, seguro, siguen viajando por muchos lugares, a donde quiera que hayan ido los lectores que se llevaron su edición consigo, que se llevaron la historia en su corazón.

 

RECUADRO

La edición cero de la Biblioteca Fiesta del Libro y la Cultura

La Biblioteca Fiesta del Libro y la Cultura se presentó el sábado 7 de septiembre de 2019, bajo la premisa de que un libro, aún cerrado, es una gran compañía, y con el propósito de que

“en las casas de nuestra ciudad exista al menos un libro físico, uno que tenga un lugar especial y espere curioso al compañero del próximo año”, aseguró el director de los Eventos del Libro, Diego Aristizábal.

Las aventuras de Pinocho, historia de un títere de madera es el título de la edición cero, de la que se distribuyeron, de forma gratuita, 4.000 ejemplares, durante la más reciente edición de la Fiesta del Libro y la Cultura. La idea es que cada año se edite un nuevo libro que podrá tener un valor distinto, y así, poco a poco, completar una biblioteca con el sello de los Eventos del Libro.

Con Pinocho nació también esta maravillosa aventura de las lecturas en voz alta.

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Philip Potdevin y su experiencia en Adopta a un Autor

Por admin en Octubre 16, 2019 , No hay comentarios

Testimonio acerca de mi participación en el programa Adopta a un Autor

Por: Philip Potdevin

Haber participado en el Programa Adopta a un Autor organizado por la Alcaldía de Medellín y la Fiesta del Libro de Medellín fue una experiencia de singular importancia en mi carrera como escritor. Siempre suelo decir que, como creador de obras literarias, tengo dos momentos de inmensa satisfacción personal: el primero, sorprenderme en el acto creativo, el instante mismo de la creación cuando plasmo en un cuaderno o en una pantalla, las líneas que constituirán, más adelante, una obra terminada a disposición de lectores; el segundo, el encuentro con los lectores de mi obra. Allí se cierra el ciclo y se comprueba una vez más, el para qué escribo.

Cuando este encuentro con lectores se da, como fue el caso con estudiantes de séptimo a noveno, que leyeron durante el año escolar —acompañados de su tutora—,dos de mis obras, La sembradora de cuerpos y Los juegos del retorno, la experiencia se potencia al máximo posible. Una vez los muchachos se “soltaron” (muy rápidamente, valga la pena anotar) a hacer preguntas, entramos en un profundo diálogo, como raras veces sucede, entre autor y sus lectores. Su agudeza, su perspicacia, su curiosidad y su asombro fueron herramientas para avivar el diálogo y generar, de parte y parte, profundas introspecciones sobre las obras leídas, en particular, y sobre la literatura y la creación literaria en general. La conversación nos llevó a plantearnos profundas preguntas sobre la situación social y política de nuestro país, y de qué manera es necesario dejar a un lado la indiferencia y la apatía para tomar parte en la creación de una Colombia Nueva. Por todo lo anterior, para mí, la experiencia tuvo el carácter de una verdadera epifanía. Quedé inmensamente agradecido con los estudiantes del Centro Autónomo Educativo CEA, con su profesora, Andrea Benítez, y con los organizadores y promotores del programa Adopta a un Autor y con la Fiesta del Libro, en general. Es una iniciativa y un esfuerzo que se debe mantener y seguir multiplicando en muchos lugares del país.

Philip Potdevin

30 de septiembre de 2019

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adminPhilip Potdevin y su experiencia en Adopta a un Autor

Un paso al frente

Por admin en Octubre 7, 2019 , No hay comentarios

Un paso al frente

La autora chilena Sara Bertrand fue la encargada de abrir la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura con una charla dedicada al alma expedicionaria. Se tituló Un paso al frente y hoy la reproducimos para recordar esos diez días mágicos que vivimos en la Ciudad de los Libros. Una invitación, también, a que las expediciones no se detengan en nuestros días, a seguir alimentando el asombro y la curiosidad.

Por: Sara Bertrand

Foto destacada Sara Bertrand (5) (1)

Una larga raya al final del planeta, apenas una rajadura, línea de valles transversales entre la cordillera y el mar, en definitiva, un país minúsculo; 17 millones de habitantes, a todo lo largo y ancho. Somos ese rincón, y, quizás, por lo mismo, podríamos decir que sabemos de expediciones, abrirnos paso supone franquear el macizo de Los Andes o atravesar las aguas del Pacífico, fronteras gigantescas que nos obligaron a forjar cierto carácter, cierta porfía y, en nuestro imaginario, ese chiste nacional que asegura que, en toda catástrofe mundial o evento de importancia, siempre habrá un chileno para contarla. Ese ciudadano de a pie, ese caminante que un día abandonó el estado de hibernación en que vivimos atrapados y salió de casa. 

Hasta hace poco, esa travesía, cruzar la cordillera o surfear el mar, suponía una cuota importante de coraje, no habíamos descubierto la luz eléctrica ni mapeado el océano con GPS, se viajaba a oscuras, en medio de esa forma vaga y tenebrosa de la niebla, con fantasmas y monstruos que se levantan en la oscuridad y el corazón vibrante, cierto temblor de quien espera, porque esperar tiene algo de búsqueda y, un día cualquiera, el caminante entiende. 

Que viajar puede ser una epifanía.

Que va solo

o sola.

Que los encuentros se agradecen cuando te vence la fatiga y las fantasías de deserción te dominan y sueñas con volver a tu lugar seguro, en mi caso, mi biblioteca, mi café, mi música, una cápsula de protección, porque en el camino entiendes que sentir a veces duele, mucho, que salir al encuentro del otro es una posibilidad, esa distancia; Eros, ese deseo; una caída libre, golpe seco contra el pavimento, y saltan pedazos de estructura y pensamiento. Todo contacto es crisis y las preguntas, ¿quién soy?, ¿qué quiero?, ronronean a tu lado. Como si hubieses permanecido en estado de latencia, como esos hongos en medio de la selva, bastan unas gotas de rocío para multiplicarse, en el momento en que te echas a andar, en tu cuerpo, tu mente, tus formas de hacer y sentir, el extrañamiento. Otra geografía, otro clima, otra temperatura que te mantiene sudando, ese acento que, si te pilla desprevenida, no comprendes y te transformas en un nervio capaz de alucinar con cualquier estímulo. 

Quién soy. ¿Qué quiero? Todo entra en 3 o 4 D. 

Personas y paisajes te hablan al oído, llegaste a una cima, abajo, la ría y el valle y más allá, ¿cuánto falta? ¿Cuánto más tendrás que caminar? 

A veces, te domina la ansiedad,

llegar, llegar,

¿a dónde quieres llegar? 

En el camino aprendes a valorar el fin del viaje. Soñar ese momento, entregarte a su finitud.

Para salir de casa necesitas tener fe, creer que afuera está lo que buscas, de todas formas, te preguntas por qué, por qué caminas lo que caminas, yendo de pueblo en pueblo, de conversación en conversación, de lengua en lengua. Por qué. También aprendes a no hacer preguntas inútiles, como esa que repites, entiendes que la vida es movimiento continuo y la cabeza corriendo a mil kilómetros por hora, todo es posible, nada tiene sentido.

A veces, sientes rabia. 

A veces, quieres hacer trampa;

a veces, mientes;

a veces, quieres escapar de ti misma, no saber que te engañas dando vueltas en las mismas preguntas, la misma gente. Siempre todo igual.

¿El viaje es una especie de exilio? En momentos, se le parece mucho.

¿Todos los caminantes son viajeros? En cierto sentido. 

¿Exploradores?, ¡de todas maneras!, basta con mirar por la ventana para entender que nuestra existencia en este planeta frágil y hermoso es un milagro de azar. 

Nuestra exploración del espacio físico comienza de pequeños, muchas veces, con una maceta y esos chanchitos de tierra que se vuelven pelotita en la palma de tus manos, la hipnosis de ese movimiento es definitiva:

la vida que se manifiesta afuera es distinta a la tuya, allá, al otro lado del cerco, las cosas son de otra forma.

Pero nuestra exploración no es solo física, sino, hoy no estaríamos celebrando libros, relatos e imágenes.

En toda cultura, lo primero que exploramos es la música de la lengua, su prosodia, algo que no siempre se enseña, pero se transmite en canciones, juegos de palabras, ta-ta, na-na, la-lá, comenzamos nuestro andar balbuceando palabras que no necesariamente sentimos propias, pero que nos permiten apropiarnos del mundo, pequeños exploradores de sonidos y silencios, nuestra poética nos abriga y, poco a poco, nos introduce en el mundo. Debiéramos atender a la lengua infantil, los niños borran fronteras a cada rato y buscan saber de la Iliada, ¡de Homero!, aunque vivan en Latinoamérica, esos dioses caprichosos y malgenio los llenan de curiosidad; más cerca, Quetzalcóatl, Huitzilopochtli, mitos y aventuras en palabras imposibles de pronunciar, esas zetas y te-eles, la complejidad del lenguaje, sus interdicciones se vuelve un juego. Plasticina.

Nuestra lengua no es un instrumento neutral, lo aprenderemos en el contacto con el otro. Contar es escuchar, nos dice Úrsula K. Le Guin, porque el silencio de los libros, ese efecto colateral que devino con Gutenberg y la imprenta, a los niños les tiene sin cuidado. Suenan y prestan oído a la lengua, la suya, la de otros, la de cualquiera. Por eso nuestros viajes comienzan desde pequeños, como esas miniaturas representadas en El señor de los anillos, una idea y una vuelta de Bilbo Bolsón, vamos y volvemos, sin importar cuánto nos tome la ruta, los niños se toman todo el tiempo para aprender y cito a Gabriela Mistral cuando escribió: “Continúo viviendo a la caza de la lengua infantil, la persigo desde mi destierro del idioma, que dura ya veinte años. Lejos del solar español, a mil leguas de él, continúo escudriñando en el misterio cristalino y profundo de la expresión infantil”.

Hoy celebramos esa fiesta de exploración. 

Salimos al encuentro de esa música, nosotros, los chilenos invitados, deseosos del acento paisa que proyecta cavidades y valles, ansiosos porque algo de esa forma fonética se vaya con nosotros a casa, para devolverle la música a sus libros, para que suenen y podamos escucharlos.

Pero también, celebramos esta fiesta en un momento particular de la historia de la humanidad, cuando la migración, ese movimiento de aquí para allá, que ha sido parte de las exploraciones de nuestra especie, nuestra forma de apropiación del mundo, se ve con desconfianza e intentamos colonizar la lengua, territorio e imaginario, de la misma manera en que los yaquis colonizaron el Lejano Oeste: a manotazos y patadas. 

Alambradas, niños separados de sus padres, formularios ridículos repartidos entre caminantes muertos de miedo, metralletas, anteojos de larga distancias, tanques, verdaderos corredores militares se levantan entre países, porque el otro, el distinto, es mi enemigo, mi amenaza. Y recibimos al recién llegado con una sonrisa congelada, ¿quién es? ¿qué quiere? Mis preguntas y las suyas bajo sospecha. Y hacemos lo imposible por cortarles el paso y si logran franquear el alambrado, pasar por el ojo del fusil e instalarse, la desconfianza se vuelve contra su acento, su lengua. 

Nadie debiera desterrarse de su lengua. 

Nunca. 

Eso debiera estar prohibido bajo apercibimiento, porque migrar no tiene que ver con perder mi prosodia, tiene que ver con la capacidad que demostremos de escuchar la música del otro.

Con nuestra capacidad de traducirla, lo que equivale a entender y quererla, como se quiere todo lo que nos enriquece y complementa.

Y cito a Giorgio Agamben: “Escribir significa contemplar la lengua, y quien no ve ni ama su lengua, quien no sabe deletrear la tenue elegía ni percibir el himno silencioso, no es un escritor”.

Los libros son expertos migrantes, se abrieron paso entre fronteras desde que existieron, así, en maletas y morrales viajaron mitos, conocimientos naturales y elaborados, fantasías e imaginarios. Decir soy escritora es asumir esa migración, porque no sabemos dónde irán a parar nuestras palabras, donde caerá nuestra música, pero esperamos que llegue a otro para cargarlo de sentido, esperamos que ese otro, en el lugar donde se encuentre, considere necesaria la conversación que proponemos en nuestro libro, nuestro lenguaje.  

Termino citando un fragmento del libro Tipos de agua de Anne Carson que le dio el título a esta charla: “Sería una historia de amor casi perfecta, ¿no? Ésa entre el peregrino y el camino. Sin duda, es una cosa hermosa, el camino. Se extiende lejos de ti. Te conduce hasta el oro real: mira cómo brilla. Y solo te pide una cosa. Que resulta ser precisamente aquello que anhelas dar. Un paso al frente”.

En esta tarde de septiembre, en medio de este jardín hermoso, los invito a moverse entre libros, a escuchar su música, sus lenguas, dar ese paso al frente.

Foto secundaria. General apertura de Fiesta (1)

 

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adminUn paso al frente

Cerró la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura

Por admin en Septiembre 19, 2019 , No hay comentarios

Cerró la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura, pero las expediciones continúan…

  • Este año nació la Biblioteca Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín. Las aventuras de Pinocho es el título de la edición cero, de la que se distribuyeron gratuitamente 4.000 ejemplares, luego de varias lecturas en voz alta.
  • Alrededor de 500.000 visitas se registraron en la Zona Norte de Medellín durante los diez días de Fiesta y las 110 horas de programación en los 184 mil metros cuadrados de espacio público dispuestos para este encuentro ciudadano.
  • En Jardín Lectura Viva se adelantaron unos 2.500 talleres de promoción de lectura, escritura y oralidad en los que participaron cerca de 121.550 personas. Los más pequeños pudieron tener allí su primera experiencia de compra en la Librería Jardín Lectura Viva, exclusiva para niños.
  • La muestra comercial, que estuvo conformada por 106 espacios para expositores de libros y productos literarios ilustrados, más la zona de comidas, dejó un estimado en ventas de 4.361 millones de pesos.

Pinocho, con sus aventuras, hizo de las suyas este año en la Ciudad de los Libros. La Fiesta del Libro y la Cultura cumplió el sueño de tener su propia biblioteca y la obra de Carlo Collodi se convirtió en el título cero de esta colección editorial, que se presentó el primer fin de semana de la Fiesta y que, desde el 9 de septiembre, congregó a los asistentes en el Centro de las Expediciones, para leer en voz alta y compartir esta historia de la que se repartieron unos 4.000 ejemplares de forma gratuita.

Jardín Lectura Viva, corazón de los Eventos del Libro, congregó a 42 entidades que ofrecieron alrededor de 2.500 talleres de promoción de lectura, escritura y oralidad, dirigidos a niños, jóvenes y adultos, que beneficiaron a 121.550 personas, entre público general y estudiantes de instituciones educativas públicas y privadas del Valle de Aburrá. Fue en este espacio en donde, por primera vez, en la Librería Jardín Lectura Viva, los niños pudieron vivir la experiencia de elegir y comprar libros a precios tan bajos como su estatura, para llevarse a casa. El balance de este nuevo espacio es bastante positivo, 2.346 libros ahora están en manos de pequeños lectores.

La secretaria de Cultura Ciudadana, Lina María Botero Villa, resaltó que la Fiesta del Libro y la Cultura es un modelo para toda la ciudad, “quisiéramos que Medellín se pareciera cada vez más a esta Ciudad de los Libros, una ciudad donde los escenarios públicos son los más lindos porque son de todos, una ciudad a la que se llega en transporte público, en la que vemos niños en brazos y de todas las edades, jóvenes y adultos que llegan desde todos los barrios. En esta Fiesta la gente entiende que está bien pensar diferente y no pasa nada, porque en esa misma diferencia nos enriquecemos aún más. Este es un espacio en el que cabemos todos, es una muestra de la ciudad que estamos construyendo, que es incluyente y que le apunta a la diversidad. Vivimos 10 días de mucha alegría donde reafirmamos que vamos por buen camino. Lo que nos queda es seguir cuidando eventos y escenarios como estos, para que se mantengan y sigan creciendo”.

La programación académica y artística cautivó a 71.100 visitantes que acudieron a encuentros con escritores, músicos, ilustradores, dibujantes de cómic, editores, libreros, antropólogos, entre otras personalidades de diversos campos del conocimiento. La presencia de las escritoras y poetas Margo Glantz, Gloria Gervitz, Mariana Oliver y Piedad Bonnett; de los escritores Andrés Neuman, Afonso Cruz y Edmundo Paz; de los ilustradores Alberto Montt, Liniers y Santiago Caruso; de los traductores Martin Simonson y Megan McDowell; de las editoras Sara Kramer y Valeria Bergalli; de la bióloga Brigitte Baptiste; del antropólogo Wade Davis; y de la pintora, escultora y crítica de arte Beatriz González, demostró la gran diversidad temática que ofrece la Fiesta. En total, 400 invitados nacionales e internacionales provenientes de 18 países fueron convocados a esta edición.

Como parte de la programación académica también se desarrolló el primer encuentro de talleres de escritura Texturas inéditas, organizado por el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín y el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad. Escritores como Andrés Burgos, Matías Celedón, Mariana Oliver, José Ardila y otros, ofrecieron talleres prácticos en distintos géneros literarios a 227 participantes.

A su vez, Chile, como el país invitado, dio una gran muestra de su bibliodiversidad en Medellín gracias a una delegación que participó en conversaciones, conciertos, exposiciones, talleres, lecturas en voz alta, seminarios y otras experiencias artísticas y culturales. Además, fue el primer país invitado en participar en Jardín Lectura Viva, al compartir la experiencia de cuatro entidades de promoción de lectura que dictaron talleres para todos los públicos.

“Unir a Chile y a Colombia a través de la mediación lectora fue una oportunidad para que muchos chicos vivieran una pequeña expedición y viajaran a Chile con sus pensamientos mientras permanecían en el Jardín Botánico”, afirmó Alejandro Yarce, promotor de lectura de la fundación chilena Había una vez.

La también chilena Sara Bertrand, reconocida escritora de literatura infantil, fue quien abrió esta edición de la Fiesta con la charla Un paso al frente, en la que habló de la condición natural y nostálgica de viajeros y la importancia de la lengua para descubrir la esencia misma de las personas. Chile, además, invitó a los asistentes a disfrutar de la ‘Casita de los libros’, una librería en Carabobo Norte en la que se expuso la propuesta de unas 70 editoriales.

Ricardo Hernández Menéndez, embajador de Chile, expresó su agradecimiento por permitir que la cultura chilena fuera la invitada a la Fiesta del Libro y la Cultura.

“Sin duda, fue una oportunidad para llevar un poquito de Chile a Medellín. Por eso, hicimos una travesía, trayendo a una tripulación de 40 integrantes entre escritores, ilustradores, editores y otros más vinculados con el mundo de las letras. Ellos permitieron que se hicieran presentes más de 4 mil títulos en nuestra Librería y dos exposiciones”.

La muestra comercial, que estuvo conformada por 106 espacios de exposición, más la zona de comidas, deja un estimado en ventas de 4.361 millones de pesos, sin incluir las de los Salones de los Proyectos Especiales. En total se comercializaron 124.211 libros.

Gabriel Fajardo, librero de Ediciones Hispánicas que ha participado en todas las ediciones de la Fiesta del Libro, manifestó que sus expectativas fueron plenamente colmadas, “sentimos que este evento crece cada año con mucha potencia, cada vez más el público de la ciudad viene porque está motivado por la lectura y por la cultura, porque quiere aprender, conocer, investigar. Este año, la gente correspondió a las expectativas con las que llegamos, porque más allá de las expectativas comerciales, que sí se cumplieron, nos emociona atender personas que vienen con deseos de encontrar a su autor, que lo conocen y que nos enseñan cosas que nosotros, aún con nuestra experiencia de tantos años, no sabemos”.

 Por otro lado, se destacan también los 195 lanzamientos de libros que se realizaron durante la Fiesta y las 103 instituciones educativas públicas y privadas, bibliotecas y otras entidades de la ciudad que se beneficiaron con Adopta a un Autor, un programa que al finalizar este 2019 habrá permitido que unos 18.500 estudiantes y ciudadanía en general se encuentren con el autor de la obra que leyeron durante el año.

En la Ciudad de los Libros también hubo espacio para reconocer la vida y obra de un escritor iberoamericano. El IV Premio León de Greiff al Mérito Literario le fue otorgado al escritor puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá, autor de más de una veintena de libros de crónicas, ensayos y novelas, quien recibió la distinción por recoger en toda su producción literaria el legado cultural del Caribe y explorar temáticas propias de su región como la emigración a Estados Unidos. En la ceremonia de entrega del premio, Rodríguez Juliá compartió una sentida reflexión sobre su amplia carrera literaria, reconocida en Puerto Rico, pero poco explorada en otros países como Colombia,

“recibo con júbilo este honor que me ha sido otorgado (…), porque siempre quise ser un escritor latinoamericano y este premio me da la alegría de revalidarme como tal, porque aunque he residido mucho tiempo en el olvido, mi mundo es este y mi lengua es ese castellano caribeño sazonado, y nada de lo colombiano me resulta ajeno del todo”.

Este Premio es posible gracias a una alianza entre la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín y la Universidad Eafit, con el apoyo del Grupo Argos y sus negocios Cementos Argos y Celsia.

Expediciones, tema que fue eje central en la programación de la Fiesta del Libro, no solo invitó a los ciudadanos a reconocerse como viajeros que recorren, exploran y construyen la ciudad que habitan, sino que también motivó a extender la Fiesta con programación académica, talleres de Jardín Lectura Viva, exposiciones, muestra comercial, el Café del Mañana Arcadia y otras conversaciones al Parque de los Deseos, la Universidad de Antioquia, Parque Explora, Centro de Innovación del Maestro MOVA y Centro de Desarrollo Cultural de Moravia.

Los Proyectos Especiales de esta Fiesta también sumaron al espíritu expedicionario que se respiró durante estos diez días. Los visitantes disfrutaron de talleres dirigidos, conversaciones y muestra comercial en el 6.° Salón de Nuevas Lecturas, el 6° Salón del Libro Infantil y Juvenil, el 5.° Salón Iberoamericano del Libro Universitario y en el 4.° Salón de Editoriales Independientes. En este último se realizó por primera vez el seminario El libro es un oficio, con el apoyo de Acción Cultural Española, en el que Luis Alberto Arango, de la librería Palinuro, expresó que “el cierre de una librería le hace más daño a una ciudad que a sus socios”. Valeria Bergalli, de Editorial Minúscula, fue otra de las invitadas a este seminario, quien indicó que

“la literatura tiene la capacidad de iluminar los lugares e incluso transformarlos. Muchas de nuestras visiones del mundo vienen determinadas por la literatura, el cine y la fotografía. No podemos pensar París sin Balzac, por ejemplo”.

En los Salones de los Proyectos Especiales se lograron ventas por 371.576.242 millones de pesos, que corresponden a 8.076 libros comercializados. Además, profesionales de la industria editorial se dieron cita en el 5° Encuentro de Profesionales, en el que editores, libreros, distribuidores, agentes literarios, bibliotecarios y traductores se encontraron para establecer alianzas e impulsar futuros proyectos editoriales.

Moby Dick se paseó por la Zona Norte como personaje invitado de la literatura universal y del Cuentico Amarillo, Libros Leídos Pequod, que también tuvo su versión en braille y un webcómic que se encuentra disponible en https://librosleidos.fiestadellibroylacultura.com. Para conocer más de la obra del estadounidense Herman Melville, se adelantaron exposiciones, talleres y un montaje especial en el Bibliocirco.

Para Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro, experiencias como la de la Librería Jardín Lectura Viva o la Biblioteca Fiesta del Libro y la Cultura, resumen muy bien lo que pasó en estos 10 días en la Ciudad de los Libros,

“el hecho de invitar a la gente a que, antes de llevarse el libro de la Biblioteca para la casa, lo lea en voz alta y lo comparta con otros, es una demostración de que las personas quieren leer y que esta ciudad se está enamorando de los libros. Luego vamos a Jardín Lectura Viva y vemos cómo los niños salen felices de un espacio donde los libros están al alcance de ellos, y en el que pudieron leer, compartir, recomendar y comprarse alguno; eso es muy emocionante. Esta Ciudad de los Libros es, sin duda, un logro municipal en el que la ciudad misma ha entendido que la Fiesta le pertenece, que es de todos los adeptos y los visitantes espontáneos”.

La 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura bajó su telón con el stand up de los ilustradores Liniers y Alberto Montt, que se encontraron en la Tarima Sura para deleitar a los visitantes con su humor irreverente. Esta puesta en escena fue el espectáculo final para completar la programación artística que convocó 56 presentaciones, 13 de ellas internacionales.

Las expediciones en la Ciudad de los Libros terminaron, pero se mantendrán vivas durante el resto del año a través de las historias de libros y lectores que viajarán desde la Zona Norte a todos los barrios.

La Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín agradece a todos los visitantes por haber hecho parte de esta celebración que tuvo en el libro y en la cultura una oportunidad para propiciar el diálogo, el encuentro ciudadano y la construcción de pensamientos críticos y diversos, un espacio para celebrar la palabra en todas sus formas y manifestaciones, y para explorar diversas formas de leer.

 

Información para periodistas
Paola A. Cardona Tobón
Jefa de Prensa Eventos del Libro
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Jonatan A. Cuadros Rodríguez
Coordinador Comunicaciones Eventos del Libro
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adminCerró la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura

Un recorrido por ríos literarios

Por admin en Septiembre 5, 2019 , No hay comentarios

Una exposición rodante en los vagones del Metro atravesará aquellos ríos que se han hecho palabras para invitar a los viajeros a expedicionar en la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura y en cada viaje cotidiano por la ciudad.

Por: Manuela Molina Cerezo

En la colección de caminos y rutas, de encrucijadas y viajes de esta ciudad, el río ha sido esa expedición que nunca olvidamos o que tenemos pendiente. A orillas de él, varias generaciones se han narrado y cantado. Sus aguas dulces son el espejo en el que se han construido pueblos y ciudades que levantan sus desarrollos urbanísticos sobre sus riveras y que lo contemplan como esa presencia silenciosa que traza los caminos por los que se mueve toda una sociedad.

El río ha sido el escenario para el juego y la recreación, pero también para detenerse a pensar. Y su paso, frente a los ojos de quienes lo habitan, ha servido como excusa para hablar del movimiento, de la vida, de lo efímero y de lo que perdura. A ese río que acompaña permanentemente el desarrollo, la Fiesta del Libro y la Cultura le rendirá un homenaje a través de una exposición en el Tren de la Cultura del Metro de Medellín.

El Tren de la Cultura será una exposición rodante de ríos literarios. Un tren que viajará desde La Estrella hasta Niquía, recordando a sus viajeros algunos fragmentos y versos ilustrados de poetas y narradores que han hecho del río el protagonista de sus expediciones literarias.

Este recorrido por ríos literarios partirá el viernes 6 de septiembre, a las 6:00 p. m., desde la Estación Alpujarra del Metro de Medellín, entidad aliada en este sueño, como parte del acto inaugural de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

“El Tren de la Cultura ha sido la forma en la que algunos de los miles de viajeros desprevenidos que se mueven en Metro, se dan cuenta de que algo está pasando en la ciudad durante esos días. Queremos que el viaje en este tren sea una expedición más, que pongan los ojos sobre el río, ese compañero que a lo largo de la historia ha acompañado muchas expediciones. Queremos que el río, que ha sido narrado por muchos escritores, sea visto como metáfora, como fuente de navegación. Lo que van a encontrar los usuarios del Metro es una expedición por un río literario, a lo largo de diferentes fragmentos de varios autores de la literatura”, cuenta Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro.

Un río es un lugar de tránsito, un reto para el viajero que quiere cruzar fronteras, pero también un lugar de espera, una pausa en su andar. El río se ha hecho símbolo y punto de partida para muchas culturas en el país, ha sido una de las grandes motivaciones para la literatura colombiana y latinoamericana, de allí que existan ríos que se han quedado en la memoria y en el corazón de muchos lectores, como el de Gabriel García Márquez en El amor en los tiempos del cólera: “Navegaban muy despacio por un río sin orillas que se dispersaba entre playones áridos hasta el horizonte. Pero al contrario de las aguas turbias de la desembocadura, aquellas eran lentas y diáfanas, y tenían un resplandor de metal bajo el sol despiadado”.

El Tren de la Cultura será una oportunidad para reunirse en torno al río, real y metafórico, para repensarlo, para imaginarse a través de él, para que “cualquier viajero que esté esperando, que no tenga nada que hacer durante su trayecto, de repente levante la mirada y vea una ilustración muy bella alrededor del río literario y un fragmento que pueda evocarlo, y sacarlo de esa dinámica a veces agobiante de la cotidianidad. Si va más allá, sería fabuloso que buscara la obra, que buscara el autor o que fuera a la Fiesta a antojarse de otras expediciones. Este museo rodante es una provocación para mostrarle a la gente que la literatura llega a todos los rincones”, agrega Diego Aristizábal.

Algunas actividades
El río también será tema central de varias conversaciones y otras expediciones en la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura. Aquí algunas de ellas:

Lunes 9 de septiembre. 6:00 p. m. Hall Edificio de Extensión
Expedicionar la naturaleza de la ciudad. Trazos y alturas urbanas alrededor del río. Luis Fernando González Escobar (profesor de la Escuela del Hábitat, Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín). Ilustra: La Espesura Colectivo.
Convoca: Departamento de Extensión Cultural

Martes 10 de septiembre. 6:00 p. m. Sala de Lectura y Cultura Jardín Botánico
Tertulias botánicas
A mitades del Magdalena: entre ríos y tormentas. Conversan Gabriela Parra Gómez y Laura Foronda Cano (estudiantes del programa de Estudios Literarios de UPB).
Convoca: Jardín Botánico de Medellín

Miércoles 11 de septiembre. 10:00 a. m. y 2:00 p. m. Auditorio El Colombiano Orquideorama
Taller. Cuando el río suena, historias lleva. Voces y sentidos sobre el río Cauca. Carolina Hernández y Andreina Zúñiga.
Convoca: Fundación Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano (Cinde)

Sábado 14 de septiembre. 7:00 p. m. Teatro Explora
Charla de la Tarde
Poéticas del río. Narraciones de una fotógrafa y un escritor que navegan por caminos sinuosos. Juanita Escobar y Philip Potdevin conversan con Anamaría Bedoya.

“Como el sol en los ríos / va mi alma en tus venas / y tu amor que es mi vida / aunque tú no lo creas / vivirá mientras vivas, / morirá cuando mueras”.
Rosario de besos. Tartarín Moreira.

“El río más bello del mundo es el primer río, donde nos bañamos desnudos, / Y los demás son los otros ríos, así como las otras mujeres, y los otros amigos”. 
Sarta del río Cauca. Jaime Jaramillo Escobar.

 
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adminUn recorrido por ríos literarios

Asombrarse con las exposiciones de la Fiesta

Por admin en Septiembre 2, 2019 , No hay comentarios

Recorrer la Ciudad de los Libros a partir de sus exposiciones será otra propuesta para los expedicionarios que llegarán a la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

Las exposiciones que se dispondrán en la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura serán puertas de acceso a otros mundos, a otras maneras de leer. Aquí algunas de ellas:

Navegar el Pacífico en el siglo XVII, el Museo de la Calle
En la celebración del quinto centenario (1520-2020) del paso de Hernando de Magallanes por el estrecho que lleva su nombre, el Centro de Investigaciones Diego Barros Arana de la Biblioteca Nacional de Chile presentará en la Calle Carabobo la exhibición Navegar el Pacífico en el siglo XVII, basada en el manuscrito de 1675, Un derrotero del Mar del Sur, manual de navegación para el litoral del océano Pacífico, desde Acapulco en Nueva España hasta el Estrecho de Magallanes. La muestra nos invita a recorrer algunos lugares del litoral del Pacífico americano con los ojos de los viajeros del siglo XVII, a través de mapas y otras imágenes.

Exposición Pacífico (1)

Condorito: nuestro y de todos
Cóndor y humano, chileno y universal, estrella y marginado, venerado por algunos y enjuiciado por otros, ídolo popular y marca registrada, histórico y actual, Condorito no se deja clasificar. Esta muestra, conformada por 24 piezas que destacan lo mejor de los primeros 70 años de Condorito, es un reconocimiento al personaje creado por el dibujante chileno René Ríos Boettiger, conocido como ‘Pepo’.

Desde su nacimiento hasta hoy, varias generaciones han tenido el placer de ver cómo Condorito ha cambiado una y otra vez. Esta exposición es una invitación a viajar en el tiempo, a llegar hasta Pelotillehue para conocer los orígenes de esta historia y para acercarse al talento del artista que le dio vida. Este homenaje a Condorito estará disponible en la Sala de Exposiciones de la Casa de la Música, ubicada en el Parque de los Deseos.

Exposición Condorito (1)

Llamadme Moby Dick
El personaje de la literatura universal invitado de este año también está presente en el componente expositivo de esta Fiesta. Moby Dick ha motivado una de las más grandes expediciones que se han emprendido en el mundo literario; por eso, Llamadme Moby Dick le rendirá un homenaje a esta obra y a su autor, Herman Melville, a propósito de los 200 años de su natalicio.

Este espacio, convocado por Comfenalco, se concentra en la figura del cachalote blanco que es el protagonista de una historia considerada como la gran epopeya estadounidense. La exposición ofrece la posibilidad de sumergirse en reflexiones sobre el ser humano y su relación con la naturaleza, y propone un recorrido por aventuras, lugares, curiosidades y personajes de la novela. Podrá encontrarse en el Salón Restrepo, en el Jardín Botánico.

Ana Frank: una historia vigente
Medellín, la ciudad lectora, recordará a Ana Frank, esa niña que a muchos marcó con los relatos y las confesiones de su diario mientras vivía ocultándose de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Ana Frank, una historia vigente es un recorrido por su historia y la de su familia, desde su nacimiento en 1929 hasta su muerte en el campo de concentración de Bergen-Belsen en 1945.

En el corredor de la Casa de la Música, en el Parque de los Deseos, estarán los paneles con fotografías, acompañadas del contexto de la época: el surgimiento del nazismo, el auge de Hitler y la persecución a los judíos, entre otros momentos importantes. Este espacio, en alianza con la Casa Ana Frank y la Fundación Las Golondrinas, invita a reflexionar en torno a asuntos como la discriminación, los derechos humanos, la tolerancia, la formación de identidad y la democracia.

Exposición Ana Frank (1)

Exposición del Premio de Afiche Ilustrado
Como otra forma de invitar a la lectura, la escritura y la oralidad, este año estarán expuestas las obras finalistas del primer Premio de Afiche Ilustrado, una iniciativa que hace parte de la Convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura que promueve la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín.

Tanto el Premio como la exposición son el reconocimiento a la labor de ilustradores, artistas visuales, historietistas y apasionados por el dibujo que, con su arte, se convierten en creadores y narradores al mismo tiempo. La obra de Manuela Moreno, ganadora del primer puesto de este premio, y la de otros ocho artistas de la ciudad, estará en la entrada del Jardín Lectura Viva, como símbolo de que la imagen y el fomento de la lectura se conectan para un mismo fin.

En busca del instante literario
Una expedición por los rostros de la literatura. Isaac Meneses presentará en esta exposición su trabajo como retratista de escritores con una serie de 32 fotografías. Desde niño ha viajado, ha expedicionado a través de la imagen. A los siete años realizó su primer curso sobre fotografía estenopeica y fue ‘amor a primera vista’. Años después acompañó a Daniel Mordzinski, conocido como “el fotógrafo de los escritores”, y encontró allí su motivación y su felicidad. Las fotografías, que revelan detalles de la historia personal de este artista, irán acompañadas por textos de Lucas Vargas Sierra y se encontrarán en la salida de la estación Universidad del Metro hacia el Parque de los Deseos.

Una invitación a redescubrir a León de Greiff
El Salón de Nuevas Lecturas es un viaje y el destino es León de Greiff. La propuesta es hacer un recorrido por la vida tranquila y rutinaria de un empleado público que imaginó el mundo. Se vivirá una aventura por los recovecos de una obra compleja, diversa y original. ¿De cuántas formas puedes leer un poema de León? Es imposible decirlo. Cada lectura está cargada de condiciones únicas. Cuando se relee uno de sus poemas, es como si se leyera un poema nuevo y, en consecuencia, como si nos embarcáramos en un viaje diferente. En los salones Mutis y Lineo, del Jardín Botánico, la expedición será por la villa de los muchos nombres, por sus lugares emblemáticos y por sus palabras.  

Todas las exposiciones que se instalarán en la Zona Norte durante los diez días de Fiesta son posibles gracias a la vinculación y trabajo conjunto de entidades dedicadas al fomento de la lectura, la escritura y la oralidad, y del mundo editorial, que creen en la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura como un escenario de encuentro de diferentes miradas y expresiones artísticas y culturales que acercan al inacabable universo literario.

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Sílaba: 10 años dando vida a nuevos libros

Por admin en Agosto 29, 2019 , No hay comentarios

La editorial independiente celebra una década de labores en el inagotable mundo del libro. Sílaba festejará esta fecha especial en la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

Por: Mariana Upegui

“Renovamos en este cumpleaños nuestros votos de amor por el libro y nuestra tarea editorial: enlazar y abrazar autores, libros y lectores en el fecundo encuentro de voces y sentidos que encarna la escritura y la lectura”.

Con estas inspiradoras palabras, Sílaba Editores agradeció a todos aquellos que los han apoyado en este proyecto que “alcanza miles de páginas”. En esta primera década como editorial independiente se han interesado en publicar, principalmente, novelas y cuentos, pero sin dejar de lado el ensayo, el periodismo, los libros académicos y otros géneros híbridos; se han orientado en promocionar autores colombianos y en siempre dar un trato profesional y cuidadoso a los escritores y sus obras.

En estos diez años, Sílaba ha editado más de 230 libros, de los cuales 62 son colectivos. “La publicación de un libro es un trabajo largo y complejo, es un parto sin cesárea posible”, afirma Lucía Donadío, fundadora de Sílaba Editores.

La casa editorial Sílaba “se creó por el azar de la vida”, agrega Lucía, cuyas rutas terminaron llevándola al lugar y momento indicados. Después de haber trabajado en otras editoriales, fue contactada en 2009 por la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín para trabajar en una publicación especial para la Fiesta del Libro y la Cultura de aquel año. Buenos Aires, portón de Medellín, se llamó.

La sensación que le quedó después de esta experiencia, esas ganas de crear un espacio para los autores y libros que buscaban una oportunidad para ver la luz y crecer, la hicieron ir estructurando la idea de una editorial. Sílaba nació del amor por los libros, por la lectura y, especialmente, por la literatura, el campo más fértil y donde más se han publicado títulos. Lucía Donadío siempre se plantea cómo impulsar a los escritores, que cada vez son más: “A veces pienso que hay más autores que lectores, me asombra que haya tantas personas escribiendo”.

En el camino de construir Sílaba, Lucía se asoció varios años después con Alejandra Toro, quien hoy es una de las editoras principales. Al barco también subieron otros editores y colaboradores, un equipo pequeño, valioso y con un cariño infinito por los libros, que siempre los motiva a mantenerse en esta expedición por las letras.

En Sílaba, lo primero es el autor, por eso cuidan que la relación siempre sea cercana y que se valore el sentido de sus escritos, porque “nosotros lo que hacemos es ayudar a que ese texto se convierta en libro”, asegura Donadío. Un lugar de primeras oportunidades para muchos autores que soñaron alguna vez con publicar su libro, en eso se ha convertido Sílaba en estos 10 años de trabajo.

El proceso de publicación explica Lucía, comienza por la evaluación del texto, la calidad y el nivel de atracción. “Buscamos textos que tengan carne, que sean de calidad, que tengan a un escritor fuerte detrás, que haya una historia para contar”, agrega.

Detrás de una buena editorial siempre hay una gran responsabilidad. El afecto por el texto, la empatía con el libro y con el autor, entre otros asuntos, ayudan a que la labor fluya. El nacimiento de un libro es un proceso largo y complejo que no siempre se da bajo las mismas circunstancias, pero que, en cada caso, termina siendo muy emocionante. Y es un proceso que piensan seguir con la misma mística. “Esperamos poder brindarles muchas páginas de buenas lecturas en los próximos años”.

Durante diez años, Sílaba Editores, como casa editorial independiente ha visto nacer muchos libros que han nutrido el universo literario y que han permitido que autores y lectores disfruten de ese encuentro de voces que solo se hace posible a través de la escritura y la lectura.

Sílaba Editores estará presente en la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura para compartir con todos esos expedicionarios que exploran el mundo a través de los libros. Además, de hacer parte del Salón de Editoriales Independientes, el sábado 7 de septiembre habrá una celebración especial por su aniversario, con una programación que se desarrollará en el Auditorio de El Colombiano-Orquideorama, con conversaciones, presentación de libros y recital de poesía.

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Encuentros literarios en el patio de un colegio

Por admin en Agosto 23, 2019 , No hay comentarios

Por: Dayana Agudelo Meneses

“Al verlo en fotos siento que es una persona muy relajada, como si fuera un amigo más”, dice una estudiante. “¡Ay no! – reprocha otra- yo lo imaginaba más viejito, porque nosotros siempre vemos que los escritores son como más viejitos”.

Sofía, Samuel, Karen, Isaac, Madelein, Sarita, Ana Sofía y María Isabel conversan sentados en el suelo, rodeados por grandes hojas que dan sombra al patio de la Institución Educativa Colegio Loyola. O, mejor dicho, el patio del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM), pues desde hace un año, los estudiantes del Loyola comparten patios, salones y bibliotecas con los universitarios del ITM.

Después de un pasillo corto, el colegio se abre a un patio lleno de palmeras milimétricamente repartidas en macetas grandes, una circular en el centro y las demás cuadradas. Se levantan dos pisos del lado izquierdo, llenos de salones, un intento de parque deportivo al frente y otros tres pisos a la derecha. Todo el lugar es bicolor. Paredes y ventanas blancas; puertas y pasamanos azules.

“Yo lo conocía porque mi papá lo ha leído. El profesor César normalmente lee en las clases y un día leímos poemas y cuentos de Neuman y nos preguntó qué pensábamos de él”, afirma Sofía. “Yo no lo había leído, además es difícil conseguir los libros en PDF”, complementa Karen. “Pero ya estamos en el proceso de leer el libro, el que trajeron al colegio, El fin de la lectura”, cuenta María Isabel.

Andrés Neuman es argentino. Publicó su primera novela a los 22 años y recibió el Premio Alfaguara en 2009 por su libro El viajero del siglo. Es reconocido también por su trabajo como poeta y cuentista. Autor de las novelas Bariloche, La vida en las ventanas, Una vez Argentina, Hablar solos y Fractura (2018), la más reciente, elegida por El Cultural de El Mundo entre las cinco mejores del año en lengua española y como uno de los libros del año por el diario El País de España.

Por ahora solo lo leen, pero Neuman los visitará muy pronto. Los estudiantes de octavo y noveno grado se emocionan pensando en las preguntas que le harán, cómo será su bienvenida, cómo van a decorar el colegio y qué pasajes, cuentos o novelas escogerán para la charla en el auditorio.

“A mí me gustaría saber qué fue lo que lo motivó a empezar a escribir”, expresa Karen. “Él comenzó a escribir a los 18”, le responde Madelein, que está enfrente suyo. “Pues sí, pero ¿por qué?”, pregunta Karen. “Porque venía de padres artistas”, vuelve a responder Madelein. “Sí, pero esa no debe ser la única razón”, le increpa Karen insatisfecha. “De pronto, el papá era violinista”, insiste Madelein. Con una mueca de descontento, Karen se queda callada.

Los demás siguen alimentando una lluvia de preguntas que les gustaría formularle cuando estén conversando con él.

—La mente de un escritor es única y crea un mundo en cada historia, me gustaría preguntarle si en su mundo las historias se conectan o fluyen de maneras diferentes —manifiesta Isaac.

—¿Necesariamente un escritor escribe sobre lo que ha vivido?, porque dicen que un buen escritor ha vivido muchas cosas y por eso escribe con tanto sentimiento —reflexiona Sarita.

—Pero no todos son así, hay escritores que no han vivido la experiencia, pero tienen unos escritos muy buenos —aclara Ana Sofía.

—Pero, entonces, ¿de dónde viene su inspiración? —se cuestiona Sofía.

—Quizás sea de un sueño, de algo que vio, una película, una persona que iba pasando, en fin… de los detalles. Por ejemplo, mi mejor amiga me dijo que se inspiraba mucho en cortometrajes que veía —explica Sarita.

Han pensado, entre profesores y estudiantes, hacer un cortometraje sobre el cuento Felicidad, incluido en El fin de la lectura, que ha sido uno de los favoritos entre los chicos; crear una radionovela, una representación de alguno de sus personajes o un detalle para el escritor. “En este colegio hay niños que dibujan muy bien, entonces también pensamos en hacerle una caricatura para recibirlo con un regalo”, manifiesta Karen.

César Sánchez, profesor de Lengua Castellana, asegura que hay un ambiente de expectativa muy fuerte y que los estudiantes son los que han estado más inquietos organizando todo. “Queremos que la visita permanezca, que en el colegio quede ese ambiente literario. Además, no estamos proponiendo la visita como un evento aislado, esto es un asunto institucional”.

Los estudiantes siguen con su charla. De pronto, una toma el libro que está en el centro del círculo que formaron en el patio y comienza a hablar: “Este es el que más me gustó de todo el libro” y se va a las últimas páginas donde se encuentra el índice, identifica el título y empieza a leer: “La noche en que la conocí, Sor Juana me explicó que todo había sido culpa de la menopausia”. Lo hace rápido y respira en la mitad de las palabras mientras repasa la línea con el pulgar izquierdo, para no perderse.

“Yo creo que la ficción como la lectura y los viajes, son herramientas humanistas que permiten precisamente acercarnos a lo lejano”, dijo Neuman en una entrevista para el diario El País de España. El que han conocido solo a través de sus letras, de sus fotos y videos, estará allí en persona. Visitará su institución educativa en septiembre, en los días de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

Este y otros encuentros se dan entre agosto y octubre gracias a Adopta a un Autor, una estrategia de los Eventos del Libro de la Alcaldía de Medellín, que les permite a los estudiantes mirar a los ojos a los autores, escuchar sus experiencias de primera mano, conocer su inspiración y sus motivos, y romper con esa imagen, a veces utópica y lejana, de aquel que escribe en la distancia. Este año, 65 instituciones públicas y 16 privadas, y 21 entidades y bibliotecas, adoptarán a 102 autores de diferentes nacionalidades, es decir que alrededor de 4.080 personas serán tocadas en 2019 por la literatura, de manera viva y cercana.

Entre un mar de preguntas y una lista de ideas para recibir a Neuman, la mañana se va y los chicos deben dirigirse a su siguiente clase. El patio compartido de la Institución Educativa Colegio Loyola queda solo, a la espera de una nueva conversación literaria, de una nueva conexión a través de las historias que toman vida gracias a su imaginación.

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Una expedición por el cerro El Volador

Por admin en Agosto 20, 2019 , No hay comentarios

El Volador ha albergado historias reales e imaginarias. Y en este lugar mágico y natural se lanzará, el 21 de agosto, la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

Por: Alejandra Monterroza

“La vida no es un sueño, es un viaje: un viaje a pie. Y para viajar hay que estar despierto, ¿no?”. Gonzalo Arango.

Pasar del ruido de los carros al sonido de un grillo o al que deja a su paso el ave batará carcajada, es más fácil cuando existen lugares como el cerro El Volador, el parque natural más grande en el área urbana de Medellín, declarado en 1992 como patrimonio histórico y natural de la Nación.

Tiene un área de 107,13 hectáreas, se encuentra a 1.620 metros sobre el nivel del mar y es uno de los siete cerros tutelares que sobresalen en el paisaje del Valle. Según el libro Los Aburraes: tras los rastros de nuestros ancestros, el cerro fue un sitio sagrado para los indígenas durante la época prehispánica debido a su proximidad con los dioses, a su cercanía con el cielo y a la vista panorámica privilegiada. El Volador era un referente de orientación y cruce de caminos, y servía, por ejemplo, como guía a los viajeros del trayecto entre Amagá y Niquía.

Caminar por los diferentes senderos que tiene el cerro es asomarse a una ventana que lleva al pasado. El Volador es magia, es historia. Hay árboles desde donde se mire: altos, frondosos, con flores, húmedos, secos, que bailan al son del viento. También hay mariposas, muchas y de todos los colores. El Volador es la vida manifestándose ante los ojos.

Recorrerlo es descubrir que allí están, a la mano, más de 100 hectáreas para respirar un aire más puro; para saludar al ciclista que pedalea fuerte en su camino hacia la cima, al atleta que corre o a la familia que camina; para encontrarse con amigos, para contemplar la ciudad y señalar puntos de referencia; para tener un encuentro íntimo con las letras, los libros, la imaginación y las historias. Estar en el cerro es redescubrir a Medellín desde las alturas y soñar con nuevas expediciones.

Estar en él es encontrarse con reflexiones, es toparse con el sol y con la sombra, es dejarse abrazar por las imponentes ramas de los árboles y sus hojas que brindan frescura. Significa, también, olvidarse por un rato de la vida que se ha dejado abajo, porque lo que se pisa no es una tierra cualquiera, es una con tradición, con las huellas de quienes la habitaron en tiempos pasados.

El libro sobre los Aburraes también registra las investigaciones arqueológicas realizadas en El Volador entre 1990 y 1991. En el cerro se encontraron 10 tumbas, 9 de ellas intervenidas por guaquería, así como restos de huesos y fragmentos de loza europea, que permitieron comprobar que allí hubo un cementerio de indígenas, los primeros pobladores del Valle de Aburrá en la época de la conquista española. Después de estas investigaciones, el cerro se convirtió en el primer Parque Natural Regional Metropolitano declarado en el país. Un parque dentro de la ciudad, en la Comuna 7, a unos 20 minutos de trayecto vehicular desde el centro de Medellín.

Las sorpresas que guarda

En el camino a la cima hay una pequeña tienda, algunas sillas y mesas. Los comensales pueden elegir entre piña picada, sandía, salpicón con helado, jugo natural de naranja, galletas y otros dulces. Allí está María Teresa Valderrama, una mujer joven, morena, de sonrisa amplia. Cuando habla del cerro, parece que se refiere a su hogar, es una enamorada de él. Lleva 31 años recorriéndolo junto con su hermana menor y su mamá, la dueña de la tienda. Abren a las 6 de la mañana y cierran a las 6 de la tarde, cuando el ritual de descenso ocurre con los últimos visitantes, “aquí la gente viene en plan de deporte, de tranquilidad, huyéndole al ruido. Este lugar es muy amañador”.

El cerro guarda cada sorpresa: tiene andenes llenos de flores, como si no fuera suficiente con la vista; tiene avisos sobre los animales silvestres en la vía que alertan al lector sobre su presencia y conservación: “Déjalos cruzar”, dice uno, acompañado de la figura de una ardilla; mensajes pedagógicos sobre las abejas y la importancia de conocer su proceso; un vivero pedagógico con todo lo necesario para recibir a estudiantes y al público en general que quiera aprender sobre procesos de siembra.

En uno de los miradores reposan Adriana Monsalve y su mamá. Para Adriana, este lugar significa mucho. “Vivo fascinada con la naturaleza. Tener dentro de la zona urbana un espacio tan natural, es demasiado importante. Sí, El Volador lo saca a uno de la rutina y del mismo estrés de la ciudad”.

Sus jardines y árboles brindan oxígeno, regulan el clima y protegen la vida silvestre. El Volador es un refugio para diversas especies de animales y plantas. De acuerdo con datos del Área Metropolitana, entre las 106 especies de aves registradas se destacan el petirrojo, el sirirí común y el rayado, la golondrina, el azulejo común, el bichofué, el canario, el azulejo palmero y el carpintero común. También se encuentran 76 especies de mariposas, 10 fuentes hidrográficas, 9 tipos de cobertura de suelo y alrededor de 48 especies de árboles, entre los cuales están el tulipán africano, el pino, el guayacán amarillo y el rosado.

Natalia Ruiz, ingeniera ambiental experta en aves y biodiversidad, comenta que el cerro El Volador es un sitio propicio y privilegiado para contemplar las aves, una especie de lugar para “el despertar de la consciencia del ser humano ante la naturaleza que lo rodea”. Según ella, de todas las especies de aves reportadas y certificadas en el cerro, unas 30 son migratorias.

Inclusive, no hace mucho, algunos medios publicaron una noticia esperanzadora: después de 15 años de no tener registro alguno en la ciudad de una especie de colibrí, el colibrí rubí topacio, se supo que regresó a Medellín y fue visto, precisamente, en este territorio. Un caso similar ocurrió con una familia de zorros plateados.

¿Qué es lo que lleva a recorrer el cerro? Algunos dirán que el instinto; otros, que es la curiosidad o el deseo de poder encontrarse a sí mismos o con otros; unos más que el paisaje que invita a observar una ciudad en 360 grados. El Volador, tal como ocurría en los siglos pasados, es una puerta abierta que inspira a emprender nuevos caminos, a sentir cada paso, a levantar la cabeza, a mirar hacia un cielo adornado de aves.

Subir al cerro es estar en la ciudad y, a la vez, fuera de ella. Es sentirse explorador por caminos que cuentan historias reales e imaginarias. Allí todos los días hay vida, en cada objeto, en cada planta, en cada persona. Allí todos somos expedicionarios.

Lanzamiento de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura

El cerro El Volador será el escenario perfecto para el lanzamiento de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura. La cita será este miércoles 21 de agosto, a las 10 de la mañana, en medio de su naturaleza y de una vista imponente. En este encuentro se anunciarán las novedades de este Evento del Libro que se realizará del 6 al 15 de septiembre en la Zona Norte de Medellín y se conocerá el nombre del ganador del IV Premio León de Greiff al Mérito Literario.

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Encuentro de Profesionales, un espacio para los sueños editoriales

Por admin en Agosto 15, 2019 , No hay comentarios

 

En la quinta edición de este Encuentro se propiciarán conversaciones para hacer realidad conexiones y sueños editoriales.

Por: Alejandra Monterroza

El Encuentro de Profesionales, que este año llega a su quinta edición, será un espacio para que editores, libreros, bibliotecarios, distribuidores, ilustradores, agentes de derechos y otros actores del universo del libro de Colombia y el mundo se conozcan y gesten relaciones que puedan transformarse en futuros proyectos como coediciones, compra y venta de derechos, traducciones, entre otros sueños editoriales.

Se desarrollará entre el 11 y el 13 de septiembre, en el marco de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura, en la Casa de la Música, del Parque de los Deseos. Al igual que en la edición pasada, este año también se hará la Ruta de la Edición Independiente durante el primer día del encuentro, de 9:00 a. m. a 12:00 m., un recorrido por los estands en el que los invitados conocerán de cerca las editoriales independientes colombianas que estarán en la muestra comercial presentando títulos y autores que, con sus propuestas alternativas, dinamizan la experiencia literaria de sus lectores.

Para Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro, el Encuentro de Profesionales está diseñado “precisamente como encuentro, no como una rueda de negocios. Aquí caben todos los que tienen que ver con la cadena del libro: editores, agentes, ilustradores, bibliotecarios y otros, y lo que buscamos, más allá de concretar negocios de millones, es que se conozcan y surjan proyectos interesantes, que puedan explorar opciones de coedición o una traducción, o que simplemente se empiecen a forjar relaciones que más adelante se materialicen en trabajos conjuntos”.

Alessandra Sternfeld (It/Us), agente internacional de cómic; Raquel Franco, editora argentina; Ernesto Pfeiffer, de la Editorial de la Universidad de Valparaíso, Chile; David Roa, responsable del área de editoriales de Storytel en Colombia; Diana Hernández, representante de Scribd de Venezuela; y Megan McDowell, traductora y correctora estadounidense; son algunos de los invitados nacionales e internacionales que estarán presentes en el Encuentro.

En 2018 se concretaron 597 citas y 149 registros en el aplicativo que dispuso la Fiesta para este fin. Por eso, para quienes buscan tejer alianzas y conectarse con pares nacionales e internacionales en el sector del libro, este Encuentro será la oportunidad para emprender nuevas expediciones que enriquecerán la producción editorial.

Pilar Gutiérrez, directora de Tragaluz Editores, participó en la pasada edición y cuenta que gracias al Encuentro de Profesionales pudo conversar con editores de otros países, como Brasil. “Y luego tuve una cita con la bibliotecóloga de un colegio. Eso es lo que te muestra un encuentro como estos, que es la oportunidad para conocer otras editoriales y otras propuestas. Es un buen momento para vender y comprar derechos, además surgen ideas nuevas como coediciones, que es otra de las maneras en las que puedes mover los libros”.

El agente literario Pablo de la Vega, de México, quien hizo parte de la tercera edición, afirma que estos espacios “permiten que un selecto grupo de profesionales de la región pueda ponerse en contacto en un ambiente que, por sus características, promueve un encuentro enriquecedor. Para mí, fue uno de los encuentros más productivos en los que participé”. También, significó para su empresa, Base Tres, la posibilidad de encontrarse con propuestas editoriales que de otra manera no habría descubierto y, sin duda, ampliar la cartera de clientes lo motivó a regresar este 2019.

Para asistir al Encuentro de Profesionales

La participación en el Encuentro de Profesionales requiere de inscripción previa, que se realizará a través del siguiente aplicativo web, una herramienta con la que cada asistente podrá conectarse con personas de su interés y manejar su agenda de acuerdo con su tiempo y criterio para aceptar o rechazar una cita. La aplicación web permitirá, además, agendar o cancelar citas durante todo el Encuentro.

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