2019

Una expedición por el cerro El Volador

Por admin en Agosto 20, 2019 , No hay comentarios

El Volador ha albergado historias reales e imaginarias. Y en este lugar mágico y natural se lanzará, el 21 de agosto, la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

Por: Alejandra Monterroza

“La vida no es un sueño, es un viaje: un viaje a pie. Y para viajar hay que estar despierto, ¿no?”. Gonzalo Arango.

Pasar del ruido de los carros al sonido de un grillo o al que deja a su paso el ave batará carcajada, es más fácil cuando existen lugares como el cerro El Volador, el parque natural más grande en el área urbana de Medellín, declarado en 1992 como patrimonio histórico y natural de la Nación.

Tiene un área de 107,13 hectáreas, se encuentra a 1.620 metros sobre el nivel del mar y es uno de los siete cerros tutelares que sobresalen en el paisaje del Valle. Según el libro Los Aburraes: tras los rastros de nuestros ancestros, el cerro fue un sitio sagrado para los indígenas durante la época prehispánica debido a su proximidad con los dioses, a su cercanía con el cielo y a la vista panorámica privilegiada. El Volador era un referente de orientación y cruce de caminos, y servía, por ejemplo, como guía a los viajeros del trayecto entre Amagá y Niquía.

Caminar por los diferentes senderos que tiene el cerro es asomarse a una ventana que lleva al pasado. El Volador es magia, es historia. Hay árboles desde donde se mire: altos, frondosos, con flores, húmedos, secos, que bailan al son del viento. También hay mariposas, muchas y de todos los colores. El Volador es la vida manifestándose ante los ojos.

Recorrerlo es descubrir que allí están, a la mano, más de 100 hectáreas para respirar un aire más puro; para saludar al ciclista que pedalea fuerte en su camino hacia la cima, al atleta que corre o a la familia que camina; para encontrarse con amigos, para contemplar la ciudad y señalar puntos de referencia; para tener un encuentro íntimo con las letras, los libros, la imaginación y las historias. Estar en el cerro es redescubrir a Medellín desde las alturas y soñar con nuevas expediciones.

Estar en él es encontrarse con reflexiones, es toparse con el sol y con la sombra, es dejarse abrazar por las imponentes ramas de los árboles y sus hojas que brindan frescura. Significa, también, olvidarse por un rato de la vida que se ha dejado abajo, porque lo que se pisa no es una tierra cualquiera, es una con tradición, con las huellas de quienes la habitaron en tiempos pasados.

El libro sobre los Aburraes también registra las investigaciones arqueológicas realizadas en El Volador entre 1990 y 1991. En el cerro se encontraron 10 tumbas, 9 de ellas intervenidas por guaquería, así como restos de huesos y fragmentos de loza europea, que permitieron comprobar que allí hubo un cementerio de indígenas, los primeros pobladores del Valle de Aburrá en la época de la conquista española. Después de estas investigaciones, el cerro se convirtió en el primer Parque Natural Regional Metropolitano declarado en el país. Un parque dentro de la ciudad, en la Comuna 7, a unos 20 minutos de trayecto vehicular desde el centro de Medellín.

Las sorpresas que guarda

En el camino a la cima hay una pequeña tienda, algunas sillas y mesas. Los comensales pueden elegir entre piña picada, sandía, salpicón con helado, jugo natural de naranja, galletas y otros dulces. Allí está María Teresa Valderrama, una mujer joven, morena, de sonrisa amplia. Cuando habla del cerro, parece que se refiere a su hogar, es una enamorada de él. Lleva 31 años recorriéndolo junto con su hermana menor y su mamá, la dueña de la tienda. Abren a las 6 de la mañana y cierran a las 6 de la tarde, cuando el ritual de descenso ocurre con los últimos visitantes, “aquí la gente viene en plan de deporte, de tranquilidad, huyéndole al ruido. Este lugar es muy amañador”.

El cerro guarda cada sorpresa: tiene andenes llenos de flores, como si no fuera suficiente con la vista; tiene avisos sobre los animales silvestres en la vía que alertan al lector sobre su presencia y conservación: “Déjalos cruzar”, dice uno, acompañado de la figura de una ardilla; mensajes pedagógicos sobre las abejas y la importancia de conocer su proceso; un vivero pedagógico con todo lo necesario para recibir a estudiantes y al público en general que quiera aprender sobre procesos de siembra.

En uno de los miradores reposan Adriana Monsalve y su mamá. Para Adriana, este lugar significa mucho. “Vivo fascinada con la naturaleza. Tener dentro de la zona urbana un espacio tan natural, es demasiado importante. Sí, El Volador lo saca a uno de la rutina y del mismo estrés de la ciudad”.

Sus jardines y árboles brindan oxígeno, regulan el clima y protegen la vida silvestre. El Volador es un refugio para diversas especies de animales y plantas. De acuerdo con datos del Área Metropolitana, entre las 106 especies de aves registradas se destacan el petirrojo, el sirirí común y el rayado, la golondrina, el azulejo común, el bichofué, el canario, el azulejo palmero y el carpintero común. También se encuentran 76 especies de mariposas, 10 fuentes hidrográficas, 9 tipos de cobertura de suelo y alrededor de 48 especies de árboles, entre los cuales están el tulipán africano, el pino, el guayacán amarillo y el rosado.

Natalia Ruiz, ingeniera ambiental experta en aves y biodiversidad, comenta que el cerro El Volador es un sitio propicio y privilegiado para contemplar las aves, una especie de lugar para “el despertar de la consciencia del ser humano ante la naturaleza que lo rodea”. Según ella, de todas las especies de aves reportadas y certificadas en el cerro, unas 30 son migratorias.

Inclusive, no hace mucho, algunos medios publicaron una noticia esperanzadora: después de 15 años de no tener registro alguno en la ciudad de una especie de colibrí, el colibrí rubí topacio, se supo que regresó a Medellín y fue visto, precisamente, en este territorio. Un caso similar ocurrió con una familia de zorros plateados.

¿Qué es lo que lleva a recorrer el cerro? Algunos dirán que el instinto; otros, que es la curiosidad o el deseo de poder encontrarse a sí mismos o con otros; unos más que el paisaje que invita a observar una ciudad en 360 grados. El Volador, tal como ocurría en los siglos pasados, es una puerta abierta que inspira a emprender nuevos caminos, a sentir cada paso, a levantar la cabeza, a mirar hacia un cielo adornado de aves.

Subir al cerro es estar en la ciudad y, a la vez, fuera de ella. Es sentirse explorador por caminos que cuentan historias reales e imaginarias. Allí todos los días hay vida, en cada objeto, en cada planta, en cada persona. Allí todos somos expedicionarios.

Lanzamiento de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura

El cerro El Volador será el escenario perfecto para el lanzamiento de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura. La cita será este miércoles 21 de agosto, a las 10 de la mañana, en medio de su naturaleza y de una vista imponente. En este encuentro se anunciarán las novedades de este Evento del Libro que se realizará del 6 al 15 de septiembre en la Zona Norte de Medellín y se conocerá el nombre del ganador del IV Premio León de Greiff al Mérito Literario.

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Encuentro de Profesionales, un espacio para los sueños editoriales

Por admin en Agosto 15, 2019 , No hay comentarios

 

En la quinta edición de este Encuentro se propiciarán conversaciones para hacer realidad conexiones y sueños editoriales.

Por: Alejandra Monterroza

El Encuentro de Profesionales, que este año llega a su quinta edición, será un espacio para que editores, libreros, bibliotecarios, distribuidores, ilustradores, agentes de derechos y otros actores del universo del libro de Colombia y el mundo se conozcan y gesten relaciones que puedan transformarse en futuros proyectos como coediciones, compra y venta de derechos, traducciones, entre otros sueños editoriales.

Se desarrollará entre el 11 y el 13 de septiembre, en el marco de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura, en la Casa de la Música, del Parque de los Deseos. Al igual que en la edición pasada, este año también se hará la Ruta de la Edición Independiente durante el primer día del encuentro, de 9:00 a. m. a 12:00 m., un recorrido por los estands en el que los invitados conocerán de cerca las editoriales independientes colombianas que estarán en la muestra comercial presentando títulos y autores que, con sus propuestas alternativas, dinamizan la experiencia literaria de sus lectores.

Para Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro, el Encuentro de Profesionales está diseñado “precisamente como encuentro, no como una rueda de negocios. Aquí caben todos los que tienen que ver con la cadena del libro: editores, agentes, ilustradores, escritores, bibliotecarios y otros, y lo que buscamos, más allá de concretar negocios de millones, es que se conozcan y surjan proyectos interesantes, que puedan explorar opciones de coedición o una traducción, o que simplemente se empiecen a forjar relaciones que más adelante se materialicen en trabajos conjuntos”.

Alessandra Sternfeld (It/Us), agente internacional de cómic; Raquel Franco, editora argentina; Ernesto Pfeiffer, de la Editorial de la Universidad de Valparaíso, Chile; David Roa, responsable del área de editoriales de Storytel en Colombia; Diana Hernández, representante de Scribd de Venezuela; y Megan McDowell, traductora y correctora estadounidense; son algunos de los invitados nacionales e internacionales que estarán presentes en el Encuentro.

En 2018 se concretaron 597 citas y 149 registros en el aplicativo que dispuso la Fiesta para este fin. Por eso, para quienes buscan tejer alianzas y conectarse con pares nacionales e internacionales en el sector del libro, este Encuentro será la oportunidad para emprender nuevas expediciones que enriquecerán la producción editorial.

Pilar Gutiérrez, directora de Tragaluz Editores, participó en la pasada edición y cuenta que gracias al Encuentro de Profesionales pudo conversar con editores de otros países, como Brasil. “Y luego tuve una cita con la bibliotecóloga de un colegio. Eso es lo que te muestra un encuentro como estos, que es la oportunidad para conocer otras editoriales y otras propuestas. Es un buen momento para vender y comprar derechos, además surgen ideas nuevas como coediciones, que es otra de las maneras en las que puedes mover los libros”.

El agente literario Pablo de la Vega, de México, quien hizo parte de la tercera edición, afirma que estos espacios “permiten que un selecto grupo de profesionales de la región pueda ponerse en contacto en un ambiente que, por sus características, promueve un encuentro enriquecedor. Para mí, fue uno de los encuentros más productivos en los que participé”. También, significó para su empresa, Base Tres, la posibilidad de encontrarse con propuestas editoriales que de otra manera no habría descubierto y, sin duda, ampliar la cartera de clientes lo motivó a regresar este 2019.

Para asistir al Encuentro de Profesionales

La participación en el Encuentro de Profesionales requiere de inscripción previa, que se realizará a través del siguiente aplicativo web, una herramienta con la que cada asistente podrá conectarse con personas de su interés y manejar su agenda de acuerdo con su tiempo y criterio para aceptar o rechazar una cita. La aplicación web permitirá, además, agendar o cancelar citas durante todo el Encuentro.

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La ballena blanca, el grial de Chile

Por admin en Agosto 12, 2019 , No hay comentarios

El periodista y escritor chileno Francisco Ortega, autor de la novela gráfica Mocha Dick e invitado a la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura, habla sobre este personaje que marcó su infancia y su obra literaria.

 Por: Francisco Ortega*

Descubrí a Moby Dick antes de descubrir a Herman Melville. Debo haber tenido unos siete años cuando sucedió. La casa de mi abuelo materno estaba repleta de Selecciones del Reader´s Digest antiguas y fue en el número de septiembre de 1957 (aún la guardo, por eso recuerdo la fecha) donde encontré un artículo que cambió mi vida. Yo maté a Moby Dick, marcaba el título. La ilustración era preciosa: la cola de una ballena blanca y unos tipos en un bote acercándose con un arpón. El relato contaba de un pescador de New Bedford que aseguraba haber cazado un gran cachalote blanco idéntico al de la famosa novela de Melville. Sin embargo, eso no era lo más interesante del artículo, sino el párrafo final que revelaba que el albinismo en las ballenas no era algo inusual y que a lo largo de la historia había muchos registros de ballenas blancas, especialmente de cachalotes. Uno era descrito en los diarios de Leif Erikson, el vikingo que llegó a Groenlandia en el año 1000 de nuestra era; otro era el «famoso» Mocha Dick, un viejo macho de cachalote avistado a inicios del siglo XIX en las cercanías de la isla Mocha al sur de Chile, famoso por atacar y hundir muchos barcos balleneros, sobrevivir a contados ataques con arpones e inspirar al escritor Herman Melville en la redacción de Moby Dick.

Dicen que Dios es guionista. Por esas mismas fechas, mi padre compró una colección de revistas Mampato. En ellas venía un cómic titulado Mampato y los Balleneros y una versión reducida de la novela de Melville. La historieta finalizaba con la ballena blanca apareciendo ante los sorprendidos ojos de un niño viajero del tiempo. En tanto la “reproducción condensada” del libro original sabía recoger las mejores partes de la obra de Melville, pero me dejó con gusto a poco, no así las preciosas ilustraciones del desaparecido Eduardo Armstrong. Para mi cumpleaños número ocho, recibí de regalo mi primera copia de Moby Dick, una edición ilustrada de 150 páginas y letra grande, publicada en Chile por Zig Zag. Recuerdo haber leído el libro a ritmo de tres páginas por día. No más, no menos, una especie de ritual de iniciación. Leer Moby Dick me hizo sentir grande, me convirtió en una precoz y cómoda versión de Ismael.

Moby Dick era y es la historia de una obsesión y una venganza, pero sobre todo es la historia de una búsqueda. La de Achab y su revancha contra la vida; la de Ismael y su lugar en el mundo; la de Queequeeg y las respuestas ante un ídolo pagano que no contesta; la del resto de los tripulantes del Pequod ante la promesa de una esquiva riqueza, líneas todas que desembocan en la ballena blanca, que en el relato aparece como una monstruosa analogía del Santo Grial. Así como Percival y los caballeros del Rey Arturo añoraban conseguir la copa sagrada para alcanzar la inmortalidad, Starbucks y los otros caballeros del “Rey Achab” son obligados a cruzar las fronteras de la muerte simbolizadas en la joroba albina del mítico cetáceo. Cazar a Moby Dick otorga la vida eterna, pero al precio de perecer en el intento. Solo sobrevive Ismael, el más joven del barco y es él quien se encarga de firmar la inmortalidad relatando el drama de Achab y sus hombres.

Todo hombre tiene un monstruo marino que cazar, repite Ray Bradbury en las páginas de Sombras verdes, ballena blanca, esa suerte de diario de vida que redactó mientras fue encerrado por John Huston a escribir el guion para Moby Dick entre 1954 y 1955. Y claro, Bradbury reflexiona y hace un paralelo entre el símbolo del gran leviatán y otros fines últimos como el amor, un hogar, hijos, familias, etc.; todos distintos rostros para una criatura que el tiempo ha terminado dándole un simbolismo que ni el mismo Melville pretendió. Más allá de las citas espirituales y religiosas con las que plagó su relato, lo cierto es que para el escritor norteamericano Moby Dick no era más que una ballena, la más grande y poderosa de todas; una ballena que, por muy increíble que parezca, había existido realmente a inicios del siglo XIX.

Mocha Dick. Cortesía Francisco Ortega

Si es cierto aquello de que todo hombre tiene su monstruo marino, el mío fue la ballena blanca. Muchos años después de aquel inicial reportaje del Reader´s Digest me tropecé en Strands Books de Nueva York con un volumen en inglés titulado The wreck of the whaleship Essex, firmado por un tal Owen Chase, ballenero de Nantucket. El texto era un diario de vida redactado por el propio Chase donde relataba la odisea de su barco tras ser embestido y hundido por un monstruoso cachalote enfurecido por los arpones, una bestia que llamaban –otra vez—, Mocha Dick. Mientras en la ficción Achab partía tras el cachalote pálido, en la vida real, el cetáceo de frente arrugada parecía buscarme a mí.

Mocha Dick fue un macho de ballena de esperma o cachalote afectado de albinismo que, según las crónicas balleneras de inicios del siglo XIX, era avistado con frecuencia por los balleneros norteamericanos e ingleses que recalaban en el puerto de Talcahuano, en el sur de Chile. Decían que nadaba alrededor de la isla Mocha por lo cual los pescadores le dieron el nombre de Mocha Dick, algo que solía hacerse con cetáceos que tuvieran características particulares, como Timor Jack, el gemelo blanco de Mocha que algunos habían avistado en el Océano Índico.

Pero lo blanco del leviatán chileno no era inusual, tampoco su tamaño, ligeramente mayor que el común de los cachalotes. Lo que hacía especial al monstruo de la isla sureña era su particular “sentido del humor”. Mocha no escapaba como otras ballenas, sino que enfrentaba a sus cazadores y usando su frente de ariete y su gran mandíbula despedazaba botes y dejaba mal parados barcos de todos los tamaños. Su cuerpo viejo y lleno de marcas y cicatrices estaba cubierto por arpones de quienes habían intentado apresarla, detalle que le atribuyó características sobrenaturales. Decían que era inmortal. Supersticiones todas que no andaban extraviadas.

Mocha tenía un origen legendario que se remontaba a un mito del pueblo mapuche, el ciclo del Trempulcahue. Sostenía el relato ancestral que la isla Mocha era el lugar de descanso para las almas de los grandes guerreros, el sitio donde eran llevados los cadáveres en su tránsito al otro mundo. Los Lafquenches, nombre de los mapuches costinos, solían empujar a sus muertos hacia la isla, recostándolos en pequeñas canoas, a la espera de que cuatro brujas o Machis, que habitaban el lugar, salieran a recibirlos. La más vieja de las Machis se convertía en la abuela de todas las ballenas, una enorme criatura “albina y canosa” que se encargaba de empujar al muerto al inframundo. Los mapuche hablaban y aún hablan del cachalote blanco, es su personal versión del barquero y la isla una curiosa interpretación a medio camino entre el paraíso y la Ávalon de los mitos artúricos. Otra vez el Santo Grial. ¿Es acaso la ballena blanca el Santo Grial chileno? Yo creo que sí.

Y los mitos se convierten en leyendas y las leyendas en escritos. Quiso la casualidad que en 1829 un neoyorquino llamado Jeremiah Reynolds escuchara la leyenda de Mocha Dick y escribiera su historia en el periódico norteamericano The Knickerbocker, crónica que veinte años después fue tomada por Herman Melville y el resto de la historia es conocida. La ballena blanca chilena, la ballena blanca sudamericana se hacía universal. Ahora llegó el momento de traerla de vuelta, no como un falso chauvinismo, sino como una manera de dar a conocer un episodio oculto de la historia mágica de nuestro continente. Moby Dick o Mocha Dick es tan chilena como la cueca o el copihue, si no estaba en el escudo de mi país… eso es sólo cuestión de tiempo.

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Francisco Ortega

Periodista y escritor. Ha trabajado en medios de comunicación de Chile y América Latina. Actualmente, se dedica a la docencia y a la escritura profesional de libros y guiones de cine y televisión. También fue editor literario. Es autor del cómic La historia de Chile en cómic y de las novelas gráficas Mocha Dick, Alex Nemo y la Hermandad del Nautilus, 1899: Metahulla I y 1959: Metahulla II; del libro de no ficción Dioses chilenos y de las novelas infanto-juveniles de la saga de Max Urdemales; de la novela de terror Salisbury y la exitosa Trilogía de los Césares, serie de thrillers de misterio histórico publicada entre 2006 y 2016. Su última novela es El cáliz secreto, thriller y novela de conspiraciones históricas que trae de regreso a la protagonista femenina de la Trilogía de los Césares. Para 2020 anuncia una novela gráfica basada en la vida del dictador Augusto Pinochet, en clave de relato de horror. Pueden encontrarlo en las redes sociales como @efeortega y en el podcast La ruta secreta en Spotify.

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Los Proyectos Especiales de la Fiesta

Por admin en Agosto 8, 2019 , No hay comentarios

Por: Dayana Agudelo Meneses

Los Salones que dan vida a los Proyectos Especiales de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura son puentes que acercan a la ciudadanía con las múltiples maneras de comprender la lectura, la escritura y la oralidad. Su riqueza radica en el hecho de estar integrados por personas y entidades que pertenecen a diferentes sectores de la cadena del libro; esa variedad de pensamientos y miradas permite la generación de encuentros diversos que expanden el pensamiento crítico de una sociedad, de los habitantes de la Ciudad de los Libros.

La alegría de los más pequeños en el Salón del Libro Infantil y Juvenil, las exploraciones académicas en el Salón Iberoamericano del Libro Universitario, la sorpresa de encontrarse con la edición alternativa y de resistencia que dinamiza el mundo del libro en el Salón de Editoriales Independientes y la creatividad que se respira al entrar al Salón de Nuevas Lecturas, hacen de esta Fiesta una celebración con un sello muy propio. Además, desde 2018, la Fiesta del Libro y la Cultura da fuerza a la ilustración y al cómic como un camino más para explorar universos narrativos a través de los sentidos.

6.º Salón del Libro Infantil y Juvenil

Infantil y juvenil

Este año la participación de los niños en este Salón irá un paso más allá. Como parte de la programación académica, cuenteros, escritores, ilustradores, dibujantes y divulgadores digitales entre los 9 y los 16 años compartirán sus experiencias en Expediciones de niños para niños en cinco encuentros durante la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

Más de 100 editoriales de literatura infantil y juvenil de Iberoamérica, con alrededor de 7 mil títulos en muestra comercial, se darán cita en este Salón que propicia la divulgación y reflexión alrededor de la literatura para los más pequeños. Además, habrá espacios para el intercambio de experiencias nacionales e internacionales, en los que los mediadores de lectura de la ciudad, no solo promotores, sino bibliotecarios, profesores y padres de familia, conocerán propuestas que impulsan la escritura, la lectura y la oralidad.

Voces desde el faro es la apuesta por la lectura en voz alta, en la que escritores nacionales e internacionales como Juliana Muñoz Toro, Jairo Buitrago, Alekos, Sara Bertrand y María del Sol Peralta, leerán en voz alta sus obras de literatura infantil y juvenil cada día a las seis de la tarde.

6.º Salón de Nuevas Lecturas

Nuevas lecturas

El Salón de Nuevas Lecturas es un laboratorio en el que se concibe la lectura como una experiencia con gran potencial para convertirse en acto creativo. Este año, el Salón explora los universos expandidos, la manera en que una obra literaria puede derivar en un mundo de posibilidades narrativas: un espacio cinematográfico, una serie web, un videojuego o un webcómic. Invitados como Martin Simonson, traductor al español de varias obras de J.R.R. Tolkien, alimentarán la programación académica y los encuentros formativos de este espacio.

El componente de creación transmedia explora este año la vida y obra de León de Greiff. ¿De cuántas formas se pueden leer sus poemas? El poeta y escritor antioqueño será el protagonista de diferentes experiencias, como el Cuarto del Búho, la Casa Peripatética, el Expreso Intertropical, la Plaza de las Quimeras, el Túnel de la Nada Hipotética, el Mirador Panida y el Café Automático, en el que se explorará el trasfondo de su producción literaria.

5.º Salón Iberoamericano del Libro Universitario

Libro universitario

En este Salón, la Fiesta del Libro y la Cultura, unida a un comité interuniversitario, contribuye con la circulación del conocimiento académico y la divulgación de la producción científica, artística y cultural.

Ernesto Pfeiffer, editor general de la editorial de la Universidad de Valparaíso, junto con importantes editoriales universitarias de la ciudad y el país, la Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia (Aseuc), generarán reflexión sobre el valor institucional de las editoriales y su relación con la universidad y la comunidad académica. Con tres conversatorios en el Teatro Explora también pondrán en discusión temas como las reglamentaciones de Colciencias para la producción de conocimiento en las revistas indexadas. Además, 290 fondos editoriales universitarios de 11 países de Iberoamérica tendrán muestra comercial en este Salón.

4.º Salón de Editoriales Independientes

Editoriales independientes

La Fiesta del Libro y la Cultura concibe el libro como un objeto singular y valioso. Por eso, este año el Salón de Editoriales Independientes abre nuevamente un lugar para conversar y reflexionar sobre el estado actual de la edición independiente. Nueve mesas de conversación harán del seminario El libro es un oficio un escenario para vincular y poner en diálogo las diversas perspectivas de los actores del sector, un espacio para comprender cómo se dinamiza el mundo del libro y se transforma en un universo inagotable, en la voz de escritores, editores, bibliotecarios, traductores, correctores, diseñadores, ilustradores, impresores y libreros. Para Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro, el Seminario es el espacio para darle al libro el mérito que tiene. “Vamos desde el punto uno hasta el infinito, para ahondar y reconocer todas las voces en cada una de las etapas que hacen posible el libro”.

 Entre los invitados a este encuentro académico se encuentran la traductora Megan McDowell (Estados Unidos); los escritores Isaac Rosa (España), Melba Escobar (Colombia) y Patricio Jara (Chile); los editores Eduardo Lira (Chile), Valeria Bergalli (España), Victor Gomollón (España) y María Paz Morales (Chile); los ilustradores Elisa Arguilé (España) y Alberto Montt (Chile); el periodista cultural Xavier Ayén (España); y el librero Paco Goyanes (España).

El Salón de Editoriales Independientes aumentará este año la cantidad de actividades con una visita a una imprenta de la ciudad y cuatro talleres dirigidos por Valeria Bergalli, Paco Goyanes, Víctor Gomollón y Xavier Ayén, todos con cupo limitado.

Proyecto Cómic e Ilustración

Cómic e ilustración

El Proyecto Cómic e Ilustración concibe ambas expresiones como arte y como profesión, que invitan a imaginar, a crear y a encontrar nuevas maneras de relacionarnos con el mundo a través de los sentidos.

Este año ofrecerá una amplia agenda para conversar y exponer los hallazgos alrededor de la ilustración editorial. Tendrán, en la Casa de la Música del Parque de los Deseos, actividades académicas y de formación para cualificar el trabajo de los creadores gráficos de la ciudad. Además, nueve talleres conformarán el espacio formativo con profesionales de la ilustración como Jutta Bauer (Alemania), Santiago Caruso (Argentina), Alberto Montt (Chile), Dipacho (Colombia), Luto Corps (Colombia) y Alessandra Sternfeld, agente de cómics (Estados Unidos/Italia), que también alimentarán la programación académica.

Abrimos espacios para demostrarles a los visitantes que un libro ilustrado también es el camino para llegar a la lectura, para visibilizar el talento de los ilustradores y para romper con el tabú de que un lector es solo quien lee ‘cosas serias’, porque un trabajo ilustrado también es serio. En Fiesta le seguiremos abriendo las puertas a los ilustradores porque creemos que es una forma maravillosa de que alguien se conecte con las historias”, afirma Diego Aristizábal.

 

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adminLos Proyectos Especiales de la Fiesta

Mis expediciones, nuestras expediciones

Por admin en Agosto 5, 2019 , No hay comentarios

“Expedición del latín expeditio. 
Expeditio que se deriva de expedio.
Es un verbo que alude a un proceso, a los preparativos que anticipan la marcha. Se trata del preámbulo inmanente a la travesía: liberar los pies para caminar sin dificultad hacia cualquier punto. Desanudar, soltar, llevar poco o nada a cuestas para ir con los pies ligeros durante el viaje”. 
Mariana Oliver, escritora mexicana

Mis expediciones, nuestras expediciones

Mucho ha pasado en estos últimos dos años, cuando los Eventos del Libro desplegaron su viaje por la ciudad con mayor intensidad. Itinerantes, exploradores, curiosos, como la naturaleza humana.

Por: Paola A. Cardona Tobón

Un periodista transita muchos caminos, a veces a caballo, a pie, en carro, en avioneta, en aviones más grandes; corriendo, cuando un perro bravo asusta o la hora de cierre apremia.

 

Esas expediciones nos forjan. Las libretas con apuntes o garabatos son nuestra memoria. Las fotografías, que antes no podíamos tomar en celulares, se dosificaban en rollos de 12, 24 o 36 fotos, si andábamos de suerte, para capturar escenas únicas. No digo que seamos como Humboldt o como los grandes expedicionarios que tanto inspiraron, no descubrimos especies animales o vegetales, ni lugares que antes no se encontraban en el mapa, pero logramos entender algo que quizás (y esto solo es una hipótesis) ellos también se plantearon: que quienes habitan esos territorios les otorgan alma a sus árboles, a sus casas, a sus flores, a sus cielos azules o nublados, y esto es lo que hace diferente cada expedición.

Cuando traigo a la memoria esas experiencias, las emociones se mezclan. Pienso en las carencias que vimos, en los caminos fangosos que nosotros ni siquiera podíamos subir y que sus habitantes recorrían una y otra vez cargados con costales y con herramientas, con la valentía de un aventurero con una misión: transformar una realidad. Sonrío cuando pienso en los profesores y sus escuelas a miles de kilómetros que, sin computadores, hacían imaginar a sus alumnos que unas letras marcadas en un icopor eran sus teclados y el tablero su pantalla; o en los libros, con hojas dobladas que reposaban en pequeñas bibliotecas, tan trajinados, tan amados. Tan bonito: la imaginación salva.

Se me mezclan, entonces, Las formas de la memoria y las Expediciones, dos temas que me han guiado desde el año pasado y que se me entrelazan como parte de la existencia, desde cualquier cargo que desempeñemos; desde los recuerdos y desde el presente.

Siendo periodista de un medio, cuando iba a cubrir un Evento del Libro, siempre me detenía un momento a observar a quienes estaban detrás de todo, a los organizadores afanados, que solucionaban, que recibían con ojos brillantes, a pesar del cansancio, a los asistentes. Esto generaba en mí una fascinación. “Los une el amor por los libros”, me dijo una vez un fotógrafo que me acompañaba. Sí, le respondí, y pensé para mí que los unía también esas ganas de recorrer caminos, no importa cuáles, para contagiar su enamoramiento por las letras. Su enamoramiento, porque eso es.

Como periodista, como parte de la tripulación ya de los Eventos del Libro (cumpliendo este sueño de caminar junto con esos otros enamorados de las letras) voy por una Medellín que hoy miro con otros ojos, que redescubro transitando las mismas calles que en realidad no son las mismas calles.

Se acerca la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura y a ella llegaremos con nuestras propias expediciones en la mochila y con las que hemos convocado como Eventos del Libro durante estos meses, transformados, curiosos, con el viaje en la cabeza y en el corazón. 

Estuvimos en Manrique para sentir esos aires de bandoneón que aún palpitan en su asfalto; también fuimos a Santa Elena para mirar hacia arriba y maravillarnos con las aves, y para poner los pies muy en la tierra y bailar con la alegría de las notas que llenaron de música la inauguración de la nueva Casa de la Cultura. Estas, las Fiestas del Libro y la Cultura Comunitarias, las que van al corazón de los barrios y de los corregimientos, nos llevaron también el año pasado al Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, en el Doce de Octubre; a la Biblioteca Pública Centro Occidental, en San Javier; y al Parque Biblioteca José Horacio Betancur, en San Antonio de Prado. 

El Parque del Periodista, el Mercado del Tranvía en Buenos Aires, el Museo de Antioquia, el Edificio de Ruta N y el Hospital San Vicente Fundación fueron otros destinos inesperados para las Charlas de la Tarde, para leer, para escribir, para aprender, para probar sabores, para escuchar historias inspiradoras, porque los libros son la excusa para reunirnos, sin embargo, ¡ocurren tantas cosas en un Evento del Libro!, que lo mejor es que cada uno lo sienta como expedicionario.  

Carlos E. Restrepo, la casa de la Feria Popular Días del Libro, volvió a regalarnos su magia para integrar a las familias. En la Parada Juvenil de la Lectura, con esas 16 horas continuas que se extienden sin pensarlo, recibimos el amanecer con toda la belleza que es posible interiorizar desde la Unidad Deportiva María Luisa Calle, en 2018, y desde la terraza de la UVA Huellas de Vida, en la Comuna 13, en 2019. Emocionados, con lágrimas en los ojos, nos dimos cuenta de que lo más bello de todo, a las seis de la mañana, es que los jóvenes, con un libro bajo el brazo, salen lento, sin querer irse, porque a pesar de ser diferentes, de comenzar siendo unos extraños, fueron (fuimos) abrazados por un mismo cielo.

De la Zona Norte, ¡qué decir!, de ese sitio en el que se levanta la Ciudad de los Libros en la Fiesta del Libro y la Cultura. Allí nuestras expediciones se potencian, porque la energía de tantos lectores y no lectores que se dejan sorprender se une para crear una atmósfera encantada, que me recuerda, de nuevo, esos ratos en los que detenía mi caminar apresurado como reportera para cerrar el cuaderno y grabarme eso en el alma.

Son mis expediciones, nuestras expediciones. Seguro habrá muchas más que cada expedicionario de esta ciudad podría contar. Y esto nos trajo hasta aquí, hasta el hoy, en recorridos solitarios y en otros acompañados, por rutas que vamos trazando en el momento justo en el que la intuición nos susurra que sigamos o que viremos. Como periodista, en este equipo de los Eventos del Libro, ya no necesito caballos, ni aviones (aunque cualquier cosa puede pasar en el universo de las historias) solo el espíritu aventurero y la fuerza de otros que como yo viajan a su manera, construyendo su bitácora, esperando toparse con un libro inquieto que les cambie la vida.

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adminMis expediciones, nuestras expediciones

Toda la ciudad puede ser una biblioteca

Por admin en Agosto 6, 2019 , No hay comentarios

 A un mes de abrir las puertas de la Ciudad de los Libros, Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro, comparte algunas ideas sobre la fiesta de todos, la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

Por: Juliana Vásquez Posada

Si algo tiene claro Diego Aristizábal es que los libros son esa puerta de entrada a un universo mágico del que nadie sale siendo el mismo. Por eso, a propósito de las expediciones que se han emprendido este año y a casi un mes de abrir las puertas de la Ciudad de los Libros, habla sobre el espíritu de la Fiesta, de estos diez días que sorprenderán a lectores y no lectores con nuevas aventuras, y de esa alegría por encontrarnos de nuevo.

En una fiesta mucha gente es bienvenida y las buenas, se quieren prolongar. Por eso, en 2019, las Charlas de la Tarde, las Fiestas del Libro Comunitarias, la 13.ª Feria Popular Días del Libro y la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura han viajado por diferentes sectores de Medellín llevando historias. “Nos interesa que la gente se reúna y si el libro es el pretexto estamos felices de que eso pase”, asegura. Del 6 al 15 de septiembre, en la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura, respiraremos libros.  

¿En qué radica esa mezcla que hace que los Eventos del Libro sean espacios tan llenos de emociones?

 “Hay un asunto fundamental y es el riesgo que hemos asumido, deliciosamente, de llegar a lugares donde no es común imaginarse que puede pasar algún evento cultural. Con la Fiesta nos hemos puesto la tarea de estar en esos espacios y transformar esos entornos, lo que nos demuestra que los libros tienen cabida en cualquier rincón de la ciudad y que todos ellos son válidos para hablar de lectura, de escritura y de oralidad”.

Y ese permearse de las diferentes realidades de la ciudad, rural, urbana, barrial, ¿qué ha aportado a los objetivos globales que se han trazado desde Eventos del Libro?

 “Eso ha hecho que los Eventos del Libro se apropien lentamente de la ciudad misma, por eso el próximo lanzamiento de la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura será en el Cerro El Volador, porque queremos seguir demostrando que toda la ciudad puede ser una biblioteca. Con cada Evento del Libro le quitamos a la gente el miedo a leer. Lina Botero, secretaria de Cultura Ciudadana, dijo alguna vez que ojalá todos los días en Medellín fueran como los días de la Fiesta y eso es muy bello, porque significa que el ambiente que se respira es mágico y trasciende a toda la ciudad, y eso es porque todos los Eventos del Libro los hacemos con mucho amor”.

La Fiesta es el resultado de una unión de fuerzas. ¿Esa conexión entre entidades es vital para sacar adelante proyectos encaminados a que la ciudadanía respire libros?

 “La Fiesta no existiría sin la unión de todas las entidades públicas y privadas que trabajan alrededor de la lectura, la escritura y la oralidad. Por eso valoramos y respetamos el conocimiento y la experiencia de cada una de ellas. Muchas, incluso, existen desde antes de que se diera la Fiesta y tenemos claro que el Municipio solo, como entidad, no habría podido llevar esta Fiesta al nivel en el que está hoy. Un proyecto es exitoso cuando se hace con la gente que sabe y en este caso puntual el apoyo de todas esas entidades ha sido vital”.

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¿Qué expediciones nos han traído a este momento en el que nos falta un mes para comenzar la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura?

“Esta ha sido una expedición constante que ha ido creciendo. Los que empezaron la Fiesta fueron unos visionarios, como esos expedicionarios que nunca saben a dónde van a llegar pero que emprenden el viaje, y yo creo que no se imaginaron que esto iba a llegar a lo que es hoy. Siempre es fácil hacer este tipo de eventos en un escenario cerrado, pero ese inicio en un lugar tan exótico como el Jardín Botánico marcó un comienzo diferente que terminó convenciendo a muchos incrédulos. Hoy la Fiesta se ha apropiado plenamente de la Zona Norte que se ha transformado, como lo hemos hecho nosotros también. Con el paso de los años se ha fortalecido la filosofía de que este sea un espacio para lectores y no lectores, para el encuentro; una forma de conquistar la ciudad alrededor de los libros. Y como ocurre en toda expedición, nos hemos ido desplegando, ya estamos en nuevos territorios de esta Zona Norte y la gente también los reconoce”.

Algunos de esos nuevos lugares son el Parque de los Deseos, el Planetario y el Centro de Desarrollo cultural de Moravia, parece que la Fiesta se impregnó del espíritu expedicionario que nos invita a habitar otros lugares…

 “La Fiesta es un músculo que crece, es un corazón que late permanentemente y tiene un alma que va llevándonos por caminos muy potentes que se van consolidando año tras año. En 2018 estuvimos presentes por primera vez en el Parque de los Deseos, un sueño que había existido desde siempre; esta vez vamos a estar con más fuerza y vamos a llevar libros, que es la esencia de nuestra Fiesta. Por otra parte, pensando en la visión expedicionaria, queremos que los visitantes, además de recorrer los espacios habituales, extiendan sus pasos por el pasaje de Carabobo y lleguen hasta el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia. Allí están haciendo un trabajo muy bonito sobre memoria y reconciliación, y concentraremos una programación especial que estará enfocada en estos temas”.

En Días del Libro las familias fueron protagonistas, en la Parada Juvenil las luces de la Comuna 13 fueron el marco para que jóvenes de toda el área metropolitana se unieran en un solo lugar, ¿Fiesta para quiénes será? ¿Cómo se la sueña?

 “En la Fiesta el protagonista es el mundo, a diferencia de los otros Eventos del Libro. En ella reunimos todo en una magnitud muy superior, con una programación muy amplia y con invitados internacionales. Todo, en conjunto, es la muestra de que es un proyecto consolidado y que nos acercamos a la lectura a través de múltiples formas. Jardín Lectura Viva sigue creciendo y es muy emocionante ver a los niños de los colegios esperando con ganas un taller de formación, y esto es gracias a que los profesores también han hecho el trabajo durante todo el año para promover el amor por los libros. Cada vez sentimos que, de verdad, este trabajo lo hacemos entre todos”.

Cómic e ilustración es un proyecto que ha venido tomando mucha fuerza, ¿por qué es tan importante para Fiesta poner la mirada en este universo?

“Sin desmeritar otros períodos de la historia, en Medellín estamos pasando por un gran momento. Tenemos un grupo de creadores e ilustradores que están haciendo un trabajo maravilloso y creemos que la imagen conecta con las historias. De hecho, muchos llegamos a los libros por las imágenes y eso no tiene un mérito inferior, son simplemente historias que se leen a través de la imagen. Abrimos espacios para demostrarles a los visitantes que un libro ilustrado también es el camino para llegar a la lectura, para visibilizar el talento de los ilustradores y para romper con el tabú de que un lector es solo quien lee ‘cosas serias’, porque un trabajo ilustrado también es serio. Este año tendremos el primer Premio de Afiche Ilustrado, enfocado justamente en el fomento de lectura, escritura y oralidad. Vamos a exponer a los ganadores en el ingreso a Jardín Lectura Viva porque es una forma de decir que la imagen te vincula con otras experiencias de lectura. En Fiesta le seguiremos abriendo las puertas a los ilustradores porque creemos que es una forma maravillosa de que alguien se conecte con las historias”.

Faltando tan poco para Fiesta, la expectativa y los sentimientos se acumulan. ¿Qué decirles a todos los lectores y no lectores, a los que la esperan y a los que no la tienen ni siquiera en la mente?

“Queremos que todos los que lleguen a la Fiesta, así sea por casualidad, caigan en la red de los libros. Partimos de que no necesariamente todo visitante es un lector, puede que no le interese ni siquiera la lectura, pero los libros son tan ‘pilluelos’ que atrapan a cualquiera y seguramente muchos encontrarán allí, por primera vez, la magia del libro y se conectarán. Quien vaya a la Fiesta va a querer que pase todo el año lo antes posible para volver a vivir la misma experiencia. Tenemos un sueño: que durante esos diez días la ciudad misma sea una fiesta, que se respire un aire diferente, que la gente sienta que de verdad estamos viviendo una fiesta, y de a poco lo estamos logrando”.

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Libros del Fuego, una editorial sin fronteras

Por admin en Julio 18, 2019 , No hay comentarios

Por: Daniela Gómez

El fuego hace relación a la censura que ha tenido el libro en toda su historia, por dictaduras, ignorancia. Es un homenaje a todos los libros que se han perdido en las hogueras, bien sea por censura o autocensura. 

Rodnei Casares, editor de Libros del Fuego.

Entre tres países de Suramérica se teje Libros del Fuego, una editorial sin fronteras que nació en Venezuela en 2013. En esa época, la industria editorial no era una opción económica, era casi que inclinarse por la quiebra sin haber nacido. Y aun cuando las circunstancias no eran las mejores, el cariño por los libros animó a Rodnei Casares y a Alberto Sáez a avivar una historia que ya lleva seis años.

La crisis en el vecino país generó la salida de grandes grupos editoriales como Penguin Random House y Océano. Sin embargo, en medio de ese panorama desalentador hubo una luz que dio vida a pequeños proyectos independientes como la editorial Libros del Fuego.

Entre los retos que tenían para emprender este nuevo proyecto, era pensar cómo continuar en la industria cuando el libro en Venezuela se había convertido en un producto de lujo. Además, ¿cómo mantener  el concepto que Libros del Fuego quería para su editorial? ¿Cómo crear libros que brindaran una experiencia visual y con un diseño que permitiera una lectura integral? ¿Cómo reducir costos sin afectar la estética? Ese era el mayor reto de Libros del Fuego.

Su primera publicación la hicieron con materiales costosos, pero lograron reinventarse y ajustarse a un país en crisis, donde había pocos insumos para hacer libros. Gracias a esto llegaron a Santiago se va, del venezolano José Urriola. “La gente puede decir que es un material barato, pero esto nos ha dado satisfacciones, por ejemplo, con este libro ganamos en 2016 un premio en Buenos Aires sobre diseño editorial en una muestra de más de 600 editoriales”, cuenta Rodnei.

Desde ese momento entendieron que diseño no es sinónimo de materiales costosos. Asimismo, debían adaptarse para salir adelante. Junto con Juan Mercerón, diseñador gráfico ganador del premio Schönste Bücher aus aller Welt (Los libros más bellos del mundo), construyeron una propuesta gráfica que ha perdurado hasta hoy y por la cual son reconocidos y premiados.

Además del Diploma de Honor por el trabajo de diseño con el libro II Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas, que ganó Juan Mercerón con Libros del Fuego; también recibieron un premio de diseño en Canadá con el libro La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca.

Libros del Fuego inició construyendo un catálogo con escritores que no eran tan conocidos en Venezuela. A los dos años y medio dieron un salto y editaron El fin de la lectura del argentino Andrés Neuman, un libro de 29 cuentos organizados en seis temáticas: Las cosas que no hacemos, Familiares y extraños, El último minuto, La prueba de inocencia, Fin y principio del Léxico y Dodecálogos de un cuentista. Con Neuman, la editorial hizo su apertura al catálogo internacional y empezó a acercarse a escritores latinoamericanos como el mexicano Juan Villoro, el colombiano Alberto Salcedo Ramos y la chilena Constanza Ternicier.

En 2016, Wilson Mendoza, librero de Grámmata, los contactó para tener los libros de la editorial en el Salón de Editoriales Independientes de la Fiesta del Libro y la Cultura, año en el que se inauguró este Salón. Después de esa experiencia en Medellín, en la que no solo exhibieron sus libros durante el evento, sino que también conversaron sobre su oficio, decidieron quedarse en esta ciudad y emprendieron toda una expedición.

En noviembre de 2017, Rodnei se mudó a Medellín y comenzó a trabajar como librero en Grámmata. Allí revivió su principal oficio, su oficio del alma. En esta librería entendió el consumo cultural del colombiano, qué libros compra, qué escritores hay y las temáticas de interés; para Rodnei, Grámmata fue como hacer un posgrado.

Para ese entonces, Libros del Fuego ya operaba desde tres países: en Venezuela, con Alberto; en Colombia, con Rodnei, y en Chile, con Juan Mercerón. Entonces comenzaron a cuestionarse: “¿qué te hace ser una editorial independiente?, ¿que se hagan libros allí o que se viva allí?”. En estas preguntas se encuentra lo poético de Libros del Fuego: ellos son una editorial independiente de Venezuela, pero también son de Colombia y son de Chile.

En palabras de Rodnei: “queremos que las personas nos vean como una editorial latinoamericana, ese es nuestro sentir. ¿Realmente hay que encasillarse en una sola ciudad? Las fronteras son más algo político. Nosotros nos sentimos parte de la ciudad, nos gustan los eventos que hacen en torno al libro. Entonces, ¿por qué escoger una sola nacionalidad si nos sentimos cómodos en los tres países donde habitamos?”.

Con ese sentir, Libros del Fuego se consolida cada vez más como una editorial independiente que cree en la literatura como un lenguaje que rompe fronteras y acerca a las ciudades que habita.

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Carta a Giuseppe Caputo: Un mundo huérfano

Por admin en Julio 12, 2019 , No hay comentarios

Mi querido Giuseppe,

 Mientras te escribo esta carta estoy mirando al cielo desde el balcón de mi casa. Hace tiempo que la polución en Medellín no deja ver las estrellas como antes, sin embargo, en noches de verano como la de hoy, unas cuantas luces logran atravesar la contaminación y sobresalir en la oscuridad. Esas pequeñas sobrevivientes me recuerdan que todos: vos, yo, las personas que tenemos más cerca, las que más amamos y las que más nos aman, somos un montón de soledades que, como ellas, a veces pareciera que se pueden tocar, pero casi nunca llegan siquiera a rozarse.

Cuando leí tu novela Un mundo huérfano me quedé pensando mucho en lo abandonados que estaban los personajes: la indescifrable Ramón-Ramona detrás de la barra de su bar; la incondicional Olguita refugiada en la ficción de Jesucristo; la carismática Luna oculta tras el furor de la fiesta; Los Tres Peluquines: Alirio, Simón y Garbanzos, siempre juntos descontándole días a su existencia; y especialmente el padre y el hijo, que a pesar de la cálida manera en que se acompañan, la protección que se dan uno al otro, el profundo amor que los une, hay una insalvable distancia entre ellos que me recuerda que la única certeza que tenemos somos nosotros mismos.

Acabo de darme cuenta de que esos dos justamente, padre e hijo, son los únicos en el relato que no tienen un nombre. ¿Por qué no les pusiste uno? ¿Quiénes son ellos para vos? ¿Quiénes querías que fueran para los que te leímos? Ahora que lo pienso, quizás esa es una de las razones por las que se quedaron tan arraigados en mí, porque ese hijo podría ser yo, y ese padre podría ser mi madre; porque ellos no son nadie y al mismo tiempo podrían ser cualquiera.

 Tengo que decirte que un dejo de tristeza se mantuvo conmigo durante gran parte de la lectura. Me agobió de principio a fin la crueldad en la que fueron asesinados tantos cuerpos simplemente por atreverse a ser diferentes, la penumbra constante de las calles a las que parece que jamás les va a llegar el alumbrado, la miseria repartida entre ese montón de hombres y mujeres desesperanzados, las noches de carencia donde solo el mar entrega algunas baratijas con generosidad. Yo sé… Yo sé… Después de esto que te escribo seguro doy la impresión de que padecí la novela más de lo que la disfruté. No es así. Sin importar lo duras que llegaron a ser ciertas escenas, el cuidado con el que usas cada palabra y la poesía presente en todas tus frases hacen que aun en esos instantes tan violentos prevalezca la belleza por encima de lo demás.

Dentro de ese universo de orfandad, hubo fragmentos que me enamoraron por darme un respiro en medio de tanta desolación. Tengo una memoria terrible pero estoy segura de que, por ejemplo, ese episodio en el que el hijo recuerda cómo el padre le narró su nacimiento, no lo voy a olvidar en la vida. En mi cabeza rondarán eternamente árboles alados con garras en sus raíces y plumas negras, tortugas acorazadas de hojas, hombres cometa que al cruzar el firmamento dejan huellas de gas y polvo, reptovacas subterráneas que pueden verse sutilmente cuando salen de la tierra para no perderse los espectáculos siderales y un ser humano mariposa de brillantes ojos negros que sueño que me regaló esta historia que bailará por siempre en mi corazón.

Creo que, como tus personajes, todos andamos en la búsqueda de algo, y como me gustan los finales felices, quiero pensar que en ese futuro propio e imaginario que construí para ellos: Olguita, Ramón-Ramona, Los Tres Peluquines, Luna, Papi y su hijo, lo encontraron en algún momento. Antes de despedirme quiero que sepas que yo también hallé uno de los algo que busco en Un mundo huérfano, es un algo que le da consuelo a uno de mis dolores secretos, como una estrella de cartón colgada de mi cuello que me recuerda que la luz está ahí, aunque no haya un destello aparente. Gracias por eso.

Yesica Prado.

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Los libros también se van de expedición

Por admin en Julio 5, 2019 , No hay comentarios

Alrededor de 8 mil Libros Libres despegarán de San Javier para viajar por toda la ciudad en la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura, que se realizará este fin de semana. La invitación es a leerlos, disfrutarlos y compartirlos.

Alejandra Cuartas tiene guardado en su memoria el título del primer libro que encontró en Libros Libres: Tito y Pepita, de la escritora colombiana Amalia Low. “Lo recuerdo con mucho cariño porque, aunque es para niños, me trae a la mente esa primera experiencia de tener en mis manos un libro liberado, que además se conecta mucho con mi profesión, pues soy profesora de preescolar”.

Para ella se ha vuelto un ritual asistir a la Parada Juvenil de la Lectura y, por supuesto, visitar el domo de Libros Libres. Cada año llega acompañada de sus amigas Valeria Bermon y Valentina Urrea y disfrutan de la programación hasta ver el amanecer. En la edición de 2017, por ejemplo, prefirió participar de la liberación especial de literatura en inglés y se encontró con The Girl on the Train (La chica del tren) y, luego, en 2018, se llevó a casa varios de literatura infantil que utilizó en procesos pedagógicos en el aula y al final del año los liberó y dejó que siguieran su camino en las manos de algunos de sus estudiantes.

Como ella, otros amantes de las historias vivirán este 6 y 7 de julio en la UVA Huellas de Vida en San Javier, la experiencia de encontrarse con una obra y llevársela con el compromiso de liberarla para que más personas puedan conocerla y degustarla.

Este año serán alrededor de 8 mil libros los que se liberarán y que se sumarán a los más de 30 mil que han tenido el mismo destino en los últimos seis años. Pero ¿de dónde salen estos libros y cómo llegan al lugar elegido para la Parada Juvenil?

La liberación es posible gracias a la vinculación de grupos editoriales, editoriales independientes, librerías, universidades, museos y bibliotecas, entre otras entidades, que donan una selección de sus libros, y que llegan a los Eventos del Libro en cajas y cajas (como una gran Navidad para lectores) o en enormes contenedores.

“Nos vinculamos a Libros Libres porque sabemos que hay muchos lectores que no tienen la facilidad económica para comprarse un libro. Además, es muy bonito que por azar alguien se encuentre un título y un autor que no conocía, que tenga la oportunidad de llevárselo a su casa y que descubra o redescubra su amor por la lectura”, comenta Janeth Posada, propietaria de la editorial independiente Hilo de Plata.

Con ella coincide Gabriel Fajardo, librero hace más de 35 años y propietario de la librería Ediciones Hispánicas, quien emocionado agrega que “Libros Libres es la oportunidad perfecta para llevar libros hasta muchos niños y jóvenes, y sembrar desde ya esa semilla del amor por la lectura, para que cada vez tengamos más adultos lectores. Cada libro es una oportunidad de educar y si un libro puede pasar por las manos de varias personas, mucho mejor”.

 Un momento especial

Katalina Porras lleva cinco años explorando libros en esta actividad. “La experiencia de entrar al domo y verlos colgando, es mágica. Recuerdo haber tomado ‘Amor enemigo’, una novela sobre el conflicto armado en Colombia, de Patricia Lara, y mi favorito ha sido ‘La masai blanca’, de la escritora Corinne Hofmann, este se lo compartí a mi mamá porque me gustó mucho”.

Juan Ríos, otro visitante del domo de Libros Libres, asegura que su hijo Jacobo disfrutó mucho el texto del año pasado. “Luego lo dejamos continuar su viaje y se lo pasamos a una amiga que tenía un hijo de cuatro años y que lo podía disfrutar tanto como Jacobo”.

El equipo de los Eventos del Libro de Medellín comienza a recolectarlos desde febrero. Las donaciones llegan hasta su sede, en Casa del Patrimonio, o algunas veces es preciso recogerlas en otras ciudades. En mayo se emprende la tarea de clasificarlos por géneros literarios y marcarlos con un sello característico que los identifica como Libros Libres, una actividad que toma unos dos meses y que es necesaria para recordar a los lectores que el propósito de esta iniciativa es compartir los libros con alguien más después de haberlos leído. Esta labor se convierte en un momento muy especial para el equipo, que invierte muchas horas con la convicción de que todo lo que se emprenda para que la ciudad respire libros, vale todo el esfuerzo.

“Quienes han participado en la Parada Juvenil de la Lectura saben de Libros Libres y los esperan con ansias. Liberaremos todo el día, hasta que nos coja el amanecer. Es una actividad que nos demuestra, a nosotros en la ciudad, que efectivamente los jóvenes sí quieren leer y sí leen, y no solo ellos, también los adultos y los niños. Son libros que hemos venido seleccionando con mucho cuidado para que quien asista a la Parada regrese a su casa con algunos de ellos, los lea, los comparta con su familia y los deje después en el metro, en un bus, con un amigo o haga clubes de lectura. Que el libro circule, que el libro abra sus páginas y siga volando”, manifiesta Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro.

Se acerca la noche más bonita del año. Miles de libros ya fueron transportados hasta la UVA Huellas de Vida en San Javier y están esperando por unas manos que los tomen con emoción. Este fin de semana los Libros Libres encontrarán nuevos lectores y emprenderán sus expediciones por toda la ciudad.

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11.ª Parada Juvenil de la Lectura

Por admin en Julio 5, 2019 , No hay comentarios
Eventos del Libro de Medellín

11.ª Parada Juvenil de la Lectura: 16 horas bajo el mismo cielo

  • La 11.ª Parada Juvenil de la Lectura, que se realizará del 6 al 7 de julio en la UVA Huellas de Vida, será el corazón de la Comuna 13, San Javier.
  • La programación comenzará a las dos de la tarde del sábado y se extenderá hasta las seis de la mañana del domingo.
  • Se trata de la noche más bonita del año, en la que se celebrará que Medellín es una ciudad de historias, una ciudad que respira libros.

Todos bajo el mismo cielo viviremos la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura, en la UVA Huellas de Vida, en San Javier. Este Evento del Libro invita a celebrar la palabra durante 16 horas continuas de programación, desde las dos de la tarde del sábado 6, hasta las seis de la mañana del domingo 7 de julio.

Los jóvenes y todos aquellos que deseen participar tendrán a su disposición, con entrada libre, una programación que incluye talleres de lectura, escritura y oralidad, conversaciones, libros, debates, cine, conciertos e historias; una programación para reconocer que todos somos expedicionarios.

Para Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro, “es importante que la Parada Juvenil de la Lectura sea un evento itinerante, que los libros y la cultura se movilicen y sorprendan a todo tipo de público. Llegar a la Comuna 13 es muy relevante porque hay procesos fundamentales con diferentes grupos artísticos allí. La Biblioteca Pública Centro Occidental, por ejemplo, es un referente en el tema cultural, entonces cuando uno ve que los libros han salvado vidas, que han dado oportunidades, tener una Parada Juvenil de la Lectura es una forma de que la gente de otros lugares de la ciudad llegue a un territorio que aún no ha explorado y de demostrarles a las personas de la misma comunidad que la cultura siempre es una opción para plantear otros escenarios, para soñar diferente”.      

Jardín Lectura Viva

Ocho entidades dedicadas a la promoción de la lectura, la escritura y la oralidad llevarán a cabo los talleres que se ofrecerán en Jardín Lectura Viva, el corazón de los Eventos del Libro. Humboldt en la Candelaria; Llámame Moby; La historia tiene poder; De jóvenes enamorados, trotamundos y futboleros; Bosque Místico de Tánalos; Medellín distorsionada, amor nítido; ¡Un viaje con suerte!; Transiberiano: excursión literaria; Cita a ciegas con el destino; y Velada del Rincón del Espontáneo, son los seductores nombres de los espacios en los que se realizarán recorridos por la realidad y la ficción. Estos talleres se desarrollarán entre las 3:00 p. m. y las 5:00 a. m. Quienes deseen participar tendrán la opción de reservar un cupo de forma previa, a través del enlace https://fomento.fiestadellibroylacultura.com o llegar directamente al espacio y disfrutar de alguno de los talleres disponibles.

Cuentódromo

Como gran novedad, llegará a la Parada Juvenil de la Lectura el Cuentódromo para todos los amantes de las historias. Este espacio que estará en la Zona de Camping será el lugar para escuchar una selección de lecturas en voz alta, cuentos y narración oral, desde las 3:00 p. m. hasta las 3:00 a. m. Una oportunidad para relajarse y disfrutar en el espacio público de cuentos cortos sobre personajes que buscan el amor o que suceden en lo profundo del mar; narraciones intergalácticas y una lectura sin fin, de una voz a otra, para viajar de la mano de Moby Dick, el personaje invitado de la literatura universal de los Eventos del Libro 2019.

Laboratorio Astrolabio

El centro de las conversaciones será el laboratorio Astrolabio, con doce encuentros como el de los magos, hobbits, elfos, brujas, jedis y otros seres fantásticos en el Concilio fandom; o la charla sobre Bob Dylan: de rockero a Nobel de Literatura. También, las escritoras Gloria Susana Esquivel y Carolina Sanín unirán sus voces en Womansplaining. Hablemos del cuerpo: deseo, sexo y acoso; el periodista Santiago Rivas acompañará No me calles. El derecho a tener una voz y hablar de lo que queramos; y Santiago Arango, director de la emisora Radiónica, conversará con los realizadores del proyecto Ciudad Parlante. Además, a las 5:00 a. m. habrá Velada del Rincón del Espontáneo en el Astrolabio y en la Tarima Sonamos Así, de manera simultánea; allí, quienes se animen a hacerlo, podrán compartir sus creaciones literarias.

“Concibo la Parada Juvenil como un espacio de encuentro para conectar con muchos públicos diferentes, un espacio en el que podemos conversar sobre temas vigentes y urgentes como la sostenibilidad y el cuidado del planeta. Lo novedoso de este evento es que trasciende el concepto tradicional del libro y le permite al público explorar otras lecturas sobre su entorno”, afirma Mariana Matija, bloguera y ambientalista, que estará en la charla-taller ¡Manos a la causa! Acciones sencillas para crear el mundo en el que queremos vivir.

Mariana Matija acompañará una conversación en el laboratorio Astrolabio.

Ring de boxeo

Un ring en el que la fuerza estará en los argumentos: se trata de un ejercicio ya tradicional en la Parada Juvenil de la Lectura que tiene como premisa cero golpes más palabras y que en esta edición tendrá ocho debates, además de aquellos que los asistentes deseen plantear en el espacio.

Tarima Sonamos Así

En la tarima Sonamos Así habrá expediciones al hip hop, a la percusión reciclada, a la música afrocaribeña, a la música experimental y sinfónica, al indie rock y a los sonidos más tradicionales de los bailes de garaje.

Para Mary Hellen (en la foto), intérprete de hip hop fusión que se presentará en Sonamos Así, la Parada Juvenil “es un espacio diverso en el que, además de literatura, tienen cabida otras expresiones artísticas. Valoro mucho que en la ciudad existan espacios en los que conjugamos el disfrute y el pensamiento en un solo lugar, y en el que incentivamos a los jóvenes a ser lectores y a educarse para que puedan transformar su mundo”.

Cine bajo las estrellas

Con una proyección permanente de películas, cortometrajes y documentales, de países como Colombia, Chile y Países Bajos, la franja de cine bajo las estrellas será una oportunidad para conocer otros lenguajes y visiones del mundo. Una de las actividades destacadas será la conversación con Daniela Abad, directora de The Smiling Lombana, a las 8:00 p. m.

Libros Libres

Libros Libres en la Parada Juvenil de la Lectura dispondrá para los jóvenes y la ciudadanía en general que asista a esta actividad, de unos 8 mil libros que serán liberados, para que, quien los elija, los lea y luego los comparta con otros lectores. A continuación, los horarios de las liberaciones:

Muestra comercial

En la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura participarán 16 expositores con productos ilustrados, cómics, literatura política y social, literatura infantil y promociones de literatura universal.

Salón de Nuevas Lecturas

Buscando el axolotl es el nombre del espacio que tendrá el Salón de Nuevas Lecturas, para explorar otras formas de leer. Este año, los estudiantes de la Facultad de Diseño Industrial de la UPB presentarán una experiencia transmedia para sumergirse en las profundas letras de Cortázar.

Para ubicarse mejor en la Parada Juvenil

La Parada Juvenil de la Lectura se instalará en la UVA Huellas de Vida, en San Javier, y en otros espacios circundantes para vivir 16 horas continuas de programación.

Clic aquí para conocer la programación completa de la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura

Los Eventos del Libro son un proyecto de la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, en asocio con la Biblioteca Pública Piloto, que llevan a la acción el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, En Medellín tenemos la palabra.   

¿Dónde queda la UVA Huellas de Vida-San Javier?

La UVA Huellas de Vida queda a 20 minutos caminando, aproximadamente, de la Estación San Javier. Está localizada en la cancha de El Salado, al lado de la Casa de Justicia 20 de Julio. Allí se ubica también la Institución Educativa Las Independencias y la Biblioteca Pública Centro Occidental. 

Para llegar en transporte público, se cuenta con las siguientes opciones:

Opción 1: llegar en Metro hasta la Estación San Javier. Allí se podrán tomar los siguientes alimentadores: 227i, C23i y 228i.

Opción 2: en la avenida Oriental, tomar el bus 221b, que llega hasta la UVA Huellas de Vida.

Nos vemos en la 
13.ª Fiesta del Libro y la Cultura: 6 al 15 de septiembre
Zona Norte. Medellín

Información para periodistas 

Paola A. Cardona Tobón
Jefe de Prensa Eventos del Libro 
Celular 318 311 3147
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Jonatan A. Cuadros Rodríguez
Coordinador de Comunicaciones Eventos del Libro 
Celular 312 841 3552
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Eventos del Libro de Medellín

www.fiestadellibroylacultura.com

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