2018

Medellín toma vida en canciones

Por admin en Octubre 17, 2019 , No hay comentarios

Imagen1_DiegoLondoño_Adopta a un Autor (1)

Por Juliana Pérez Sepúlveda

“¡Ah, me siento como en mi casa!”, exclamó un chico de pelo largo y rubio que apenas llegaba a la biblioteca de la Institución Educativa INEM José Félix de Restrepo. De fondo ensayaba Exitium, la banda encargada del recital para recibir al invitado.

Comenzaron a llegar los estudiantes. La biblioteca estaba distinta, se había convertido en un espacio rodeado de elementos alusivos al rock, el metal y el punk. Colgaban del techo carteles hechos a mano sobre bandas de Medellín que ellos conocían muy bien porque habían leído Medellín en canciones: el rock como cronista de la ciudad, del periodista musical Diego Londoño.

“¡Se van formando que faltan cinco minutos para la una!”, dice Cecilia, la profesora de español, quien junto al bibliotecólogo Juan Fernando Preciado, logró planear un encuentro íntimo con Diego, gracias al programa Adopta a un Autor de la Fiesta del Libro y la Cultura. Los autores son asignados de forma aleatoria a las instituciones educativas, sin embargo, en esta ocasión fue una coincidencia que Diego llegara al INEM, una institución pública en la que convergen jóvenes de diferentes municipios del Área Metropolitana, lo que la hace rica en historias y narrativas de ciudad.

Los estudiantes con camisetas de bandas, pelo de colores, pirsin, expansores, lápiz y labial negro, comenzaron a sentarse a los lados de una alfombra negra que hacía parte de la escenografía. “¡Llegó!”, grita alguien como si fuera una fiesta sorpresa. Unos corrieron a formarse. La profesora, apurada de un lado para otro, buscó al violinista para musicalizar la bienvenida. Diego entró con una sonrisa de asombro mientras se cuidaba de no caer en la alfombra. Luego encontró un  retrato suyo pintado por una estudiante. “Muy pocas personas se fijan en mis pecas”, dijo y sonrió.

Dos jóvenes, ambos de lentes grandes y camisetas negras iniciaron la presentación del itinerario. Sección uno: presentación musical. Para sorpresa del autor, los estudiantes interpretaron una canción de Unos Vagabundos, banda a la que él perteneció por varios años. Mientras la canción sonaba, se paró, grabó por unos segundos, movió la cabeza y mantuvo su sonrisa intacta.

Luego leyeron su biografía. Diego, además de escritor, es columnista de El Colombiano, presentador en un programa de televisión y ha sido productor radial en Radiónica. Mientras narraba cómo fue su proceso para ser periodista y escritor, circulaba el libro Los Yetis: Una bomba atómica a go go y su última publicación: Rodolfo Aicardi. Los chicos hojeaban los libros y algunos se detenían a leer apartados del texto.

El canto gutural de un chico y el sonido del rasgueo de una guitarra, interrumpieron para avisar que comenzaba la sección tres: Exitium, la banda de metal conformada por cinco chicos, se encargó de contextualizar al autor sobre los proyectos musicales que se gestan en la Institución.

En la sección cuatro, expusieron la línea del tiempo contenida en el libro Medellín en canciones. Se prepararon para narrar una generación que les pertenecía a sus padres. Con esto quedó claro el análisis que los estudiantes le dieron al texto, además, se dio una comprensión general del por qué los músicos de la ciudad son cronistas.

Más tarde inició el conversatorio sobre el libro. Diego contó cómo se convirtió su trabajo de graduación en el libro Medellín en canciones. Habló además sobre la gestión que hizo para encontrar una editorial que quisiera publicarlo y les explicó paso a paso lo que se debe hacer cuando se quiere publicar una obra.

¿Usted cree que el rock incita a las drogas?, ¿qué responsabilidad tiene el escritor sobre el lector? Los estudiantes no paraban de preguntar.

Una chica con la camiseta de Nirvana, preguntó cuál era el género musical de preferencia de los que menciona en el libro. “Me iría por el punk, porque mi esencia es muy punkera. Yo siento que Medellín también tiene una esencia muy punk. Creo que desde este género hay un compromiso con la ciudad muy importante, y es de ser cronistas, de tener la memoria a flor de piel. Yo siento que los punkeros han hecho una labor de memoria muy importante para narrar nuestras historias problemáticas, de guerras y conflictos”, dijo Diego.

En medio de un pogo musicalizado por Exitium, con Diego tocando la guitarra, algunos grabando, otros observando, terminó la jornada de Adopta a un Autor. Concluyeron que “aquí lo importante no es calificar al ser humano por sus gustos literarios, musicales o su forma de vestir. Lo esencial es resaltar la diversidad, aquella que permite encontrar el acontecer literario en un hecho que se vuelve realidad y supera las expectativas del lector y el autor”.  

El escritor autografió y personalizó los libros con dedicatorias especiales. El Fan Fatal se llevó un motivo más para seguir escribiendo.

Imagen2_DiegoLondoño_Adopta a un Autor (1)


 

Juliana Pérez Sepúlveda: participante del XXVII Seminario de Comunicación Juvenil. Nací en Medellín un 3 de septiembre de 1996. Estudio Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Católica Luis Amigó. Estudio teatro en la Corporación Cultural Teatro Galeón. Me he enfocado en el periodismo cultural y la gestión de proyectos culturales. Soy manager de un proyecto musical llamado Martha la Mata. He escrito sobre música en el medio digital Blendex Reports.

read more
adminMedellín toma vida en canciones

La mujer que mira los guayacanes

Por admin en Octubre 17, 2019 , No hay comentarios

Esther 2 (1)

Por Luisa Fernanda Orozco Valencia

“El autor: un autor es como un dios capaz de avivar el corazón con los libros y las tierras que hacen con amor. Viajan en el tiempo entre suspiros e imaginación dándole vida a los personajes pues es su labor. Tanto se divierten escribiendo que se olvidan de su vida y del mundo en el que habitan”, consignaba un cartel rosado pegado en la entrada de la Institución Educativa República de Honduras. Esther Fleisacher, escritora y psicoanalista, era el motivo de la decoración.

Enclavada en la Comuna 2 de la zona nororiental de Medellín, la Institución Educativa República de Honduras se levanta con tan solo dos pisos de altura sobre el barrio Santa Cruz. Actualmente, la mayoría de los estudiantes viven en Sinaí, invasión de estrato bajo, donde la desnutrición, el empleo informal, la baja escolaridad y el analfabetismo son algunas de las problemáticas más comunes. Gran parte de las casas han sido construidas en madera y los miembros de la comunidad subsisten gracias a los ingresos que generan con el reciclaje, las ventas ambulantes o en pequeñas industrias.

A las once de la mañana comenzó el recorrido por la Institución que desde hace dos años participa en Adopta a un Autor, una iniciativa promovida por la Secretaría de Cultura Ciudadana, en la que libros de un determinado autor son entregados a los colegios inscritos para, al final, programar una visita. Esther ya había visitado otros dos colegios. “Cada experiencia ha sido diferente”, decía ella. Esta vez, varios ejemplares de La risa del sol, publicada en 2011, fueron entregados para la lectura de los estudiantes.

Mábel Rodríguez, bibliotecóloga del colegio, llegó poco después junto a las profesoras Maribel Ocampo, Diana Carolina Zapata y Beatriz Elena Vélez. Las cuatro mujeres invitaron a Esther a la biblioteca en el segundo piso. Las paredes de las escaleras estaban cubiertas con los retratos que algunos niños hicieron de la autora, adornados a su vez por frases de escritores célebres y proverbios orientales. Del techo del segundo piso colgaban fotografías de los estudiantes, junto a papeles coloridos y de todos los tamaños que contaban momentos de sus vidas y el agradecimiento que sentían con Esther.

“Los niños no podían creer que alguien con el apellido Fleisacher pudiera haber nacido en Colombia, ni mucho menos vivir en Medellín”, explicaba Maribel. “Cuando nosotros les dijimos que usted iba a venir, varios de ellos no creían”.

Esther Fleisacher tiene hacia el lado derecho de su rostro, un mechón morado que permanece inmóvil en medio del cabello blanco que no cae por completo sobre sus orejas, sino que se va hacia los lados en forma de rizos despreocupados. No es en exceso tímida, contrario a lo que se creería por su figura o por la amabilidad de sus facciones. Cree que en este momento de la vida se encuentra en una etapa de recogimiento. “Escribir es una necesidad para mí”, decía. “Ahora mismo estoy descansando. Como acabo de publicar mi último libro, Donde se estrellan los pájaros, quiero pausar un momento las cosas”.

La autora recorrió salones con niños y niñas de todas las edades, comenzando por décimo y once, continuando con quinto y sexto. ¿En cuántos países ha estado? Respuesta fácil para contar con los dedos. ¿Qué la motiva a escribir? Muchas cosas, no había una sola. ¿Y qué tanto de lo que usted escribió en su libro fue verdad?, Esther dudó. “Lo primero para decir es que Tania no soy yo, Tania es un invento. Varias de las situaciones del libro fueron inventadas, pero otras sí me pasaron. Mi familia sí es europea, y ellos tuvieron que venir a Colombia gracias a la Segunda Guerra Mundial. Yo no crecí en una familia de lectores. En mi casa la lectura no era importante. Era importante que estudiáramos, que ganáramos el año. Yo le cogí amor a la literatura por las historias que me contaban mis abuelas”, respondió la escritora.

Su padre nació en Rumania, hoy Ucrania, y su madre en Egipto. Ella nació en Palmira, Valle. Además de español, sabe hablar hebreo y un poco de inglés. Tiene dos hijas. Cuando le preguntan por un libro o una película favorita prefiere no responder. Su forma de expresarse cambia cuando se le pregunta por el cine, es otra Esther diferente a la que, parada frente a un grupo de niños y jóvenes, responde preguntas sobre su vida.

Antes estudiaba Psicología en la Universidad San Buenaventura, pero luego entró a la Universidad de Antioquia y completó su carrera aprovechando la autonomía económica que ganó al empezar a trabajar tras la muerte de su padre. El psicoanálisis es aquello que, desde la mañana hasta determinadas horas de la tarde, la ocupa día a día en su consultorio.

Las tres pasas, Donde se estrellan los pájaros, La risa del sol, Flor desfigurada, Cable a tierra y Gestos hurtados son el total de sus libros publicados. Fue editora de la Universidad de Antioquia y de EAFIT. Ahora solo se concentra en sus citas en el consultorio porque, según ella misma afirma, “uno también tiene que subsistir de algo”.

Tras la proyección de un video, algunos niños se organizaron en fila frente a Esther y, reuniendo fuerzas con miradas indecisas y balanceos del cuerpo, se dispusieron a recitar de memoria algunos de los poemas de la autora. Poemas de amor desfilaron en la boca de los niños quienes, con pocos tartamudeos, recibieron muchos aplausos. Incluso una niña reunió todo su valor para recitar un poema que se notaba había sido escrito por ella. “A mí la poesía me gusta, pero uno tiene que admitir sus fuertes, y el mío es la novela o, en su defecto, el cuento”, confesaba Esther momentos atrás, sin que muchos pudieran escucharla.

Concluída la actividad, la jornada también terminó para aquellos que en República de Honduras estudiaban durante la mañana. El rector, el personero estudiantil y dos de los estudiantes llegaron más tarde para ofrecer un almuerzo en el que Esther respondió tantas preguntas hasta el punto de distraerse y terminar siendo la última en acabar su comida.

“Es muy raro ponerse el disfraz de escritor. Yo no soy una figura pública, y mi objetivo no ha sido venderme como una mercancía para que mis libros le lleguen a la gente. Lo que a mí me interesa es llegarle al lector para que, aunque no sea de forma masiva, quien los lea se vea atraído e identificado con las historias. ¿Qué me gano yo con que mis libros sean publicados pero no leídos?”, confesaba Esther en la mesa del almuerzo.

Muchas experiencias de los niños y niñas de República de Honduras llegaron hasta los oídos y manos de Esther en forma de relatos narrados y cartas a pulso. Uno de los retratos de las escaleras que Maribel había escogido, junto a una cartelera con más frases, terminó convirtiéndose en el souvenir que la autora se llevó para su casa. “Fueron tiempos muy cortos para estar con cada quien, entonces uno siempre tiene que medir sus respuestas”, decía Esther, “pero lo más importante es que, de la historia que yo conté, los niños empezaron a contar muchas más y eso me parece muy bonito”.

La luz de un guayacán, que sobrevivía a una de las tantas tardes lluviosas que sobrecogen a Medellín, dio la despedida a la jornada. “Los guayacanes están florecidos en esta época del año, qué bonito”, dijo Esther. La imagen del árbol amarillo, que yacía solitario en una colina color pastel entre camiones de construcción y pedazos de concreto para carreteras, se asemejaba a la portada de La risa del sol.

He ahí la diferencia entre quien mira las hojas de un árbol y quien las pasa de largo, con miradas clavadas en edificios. Solo una mujer que se fija en el amarillo de los guayacanes puede evocar tal reacción entre personas de múltiples edades dentro de una comunidad educativa. Esa es la característica última de la literatura, e incluso su más ambicioso deseo. Al fin y al cabo, ¿no es un guayacán la risa misma del sol?

Instantes atrás, con risas, fotos y recomendaciones editoriales, los mismos que habían estado presentes durante el almuerzo, despidieron a Esther con un beso en la mejilla y un abrazo sostenido. Ahora ella se dirigía a su casa, pero el guayacán que fue sembrado en República de Honduras permanecerá sin fecha de caducidad, pues sus estudiantes ahora conocen la posibilidad de contar sus historias a través de la literatura, como también saben de la existencia de escritores de apellido Fleisacher que nacieron en Colombia y viven en Medellín.

Esther Felisacher (1)


 

Luisa Fernanda Orozco Valencia: participante del XXVII Seminario de Comunicación Juvenil. No cree en extremos sino en mitades. La eme es su letra favorita. No confía en el horóscopo. Su nombre le parece un tanto ordinario a la hora de idear una firma. Viene de una familia de profesores, ingenieros y artistas. Escogió el periodismo como carrera por el pajazo mental que tristemente representa Gabriel García Márquez, pero terminó concluyendo que si iba a tener un horario de 8 a. m a 4 p. m., el periodismo era lo único que se podía aguantar. Cayó en la cuenta de sus diecinueve años cuando, sola en la cocina, se encontró a sí misma cantando “Sortilegio” de Aterciopelados, canción que juró detestar por el resto de sus días porque era muy vieja y su letra no tenía sentido. Ergo, su banda favorita es Aterciopelados. Los círculos son su figura favorita. La escritura es su círculo: cree que está condicionada a iniciar, terminar y volver a repetirse sobre ella.

read more
adminLa mujer que mira los guayacanes

Adoptar a Mejía

Por admin en Octubre 16, 2019 , No hay comentarios

Juan Diego Mejía 1 (1)

Por Julio César Orozco Ospina

El auto que debe llevarnos a la Institución Educativa La Salle de Campoamor, en la Comuna 15, nunca llega. Debo recoger a Juan Diego Mejía en el Claustro de San Ignacio, Centro de Medellín. Tomo el primer taxi que aparece. Unos minutos antes de recogerlo, he leído un breve perfil que le hizo Esteban Duperly sobre su última novela para la Revista Arcadia. La descripción que hace coincide perfectamente con mi primera visión: “mangas de la camisa dobladas hasta los codos, jeans —la camisa dentro de los jeans— y anteojos para ver. Nada más”. Esta vez algo más: un morral de universitario, elegante y pequeño.

Vamos bien, no hay problema, dice al entrar al carro. Mejía es un hombre tranquilo que siempre conserva el tono cálido y reflexivo al hablar, al escuchar y al conversar. Apenas se acaba de enterar que voy a acompañarlo a su encuentro con el programa Adopta a un Autor, entonces comienza a entrevistarme, a preguntar por los jóvenes de Medellín, por los programas para la juventud y por la Secretaría de la Juventud. Yo intento cambiar, rápidamente, la orientación de la entrevista, le explico que esta vez yo soy quien ha pedido acompañarlo como parte de la articulación entre la Fiesta del Libro y el Seminario de Comunicación Juvenil, donde muchos jóvenes de la ciudad, gomosos o estudiantes de periodismo y comunicación, han acompañado a una veintena de escritores en sus visitas a escuelas y colegios de la ciudad.

Paradójicamente, esta es la primera vez que una institución educativa de Medellín adopta al autor Juan Diego Mejía, pues, por su cargo de director de la Fiesta, no se sentía cómodo con esa especie de autoelogio. Desde luego, me aclara Mejía, no es la primera vez que un colegio lo adopta. Ya ocurrió once años atrás, en Guadalajara, México, cuando fue invitado junto a otros escritores colombianos a la que se considera la más importante feria del libro en español. Allá conoció la estrategia en 2007, pero solo cinco años más tarde se hizo posible con Mejía como director de la Fiesta del Libro de Medellín.

Falta poco para llegar. Los muros y las calles de esta Medellín estrecha le sirven de telón para recordar sus días en Guadalajara. Dentro de la Feria yo vi que tenía, además de la presentación en el stand de Colombia, una visita a un colegio. El día de la visita me recogió en su vehículo el ingeniero Paulo, quien era el rector. Recuerdo que hablaba como si conociera lo que yo había escrito. Antes de llegar al colegio, rebajó la velocidad del auto y me dijo que mirara los muros. Leí en uno el nombre ‘Juan Diego’. Creía que se trataba del indio Juan Diego, al que se le apareció la Virgen de Guadalupe. Luego vi una pintura en otra pared, pero esta vez se trataba de mi rostro.

¿Por quién debemos preguntar? Me interroga Mejía al llegar a la entrada. Por Martha Castillo, le aclaro, debe ser la profesora de Español. Como casi todas las instituciones educativas que conozco, el edificio está rodeado de grandes muros, blancos y fríos, como lo es también la puerta de hierro que sirve de entrada y que confiere al conjunto el aspecto de una institución carcelaria. El vigilante, cual guardián supremo, se hace esperar y nos da a entender que tiene el total dominio de cuanto deba ocurrir. Estos seres me recuerdan siempre la idea de aquel otro guardián de Kafka, Ante la Ley.

Entramos. En el hall, en los corredores y por todo el piso hay huellas de papel con el nombre seccionado de Juan-Diego-Mejía. En el patio principal están sentados los estudiantes de noveno y décimo, quienes esperan con carteles de bienvenida.

La profesora Martha nos presenta a la rectora, el coordinador, los demás profesores, y a Gloria, la bibliotecaria. Advierte que los muchachos están muy emocionados, que han esperado con ilusión la visita, que casi todos han leído El cine era mejor que la vida.

La rectora toma el micrófono y saluda. Le dice al escritor que está en un colegio público de 1.400 estudiantes, y que siempre están arriba: en las pruebas, en rendimiento y en disciplina. Luego lo presenta al público. Revela que es egresado de la Universidad Nacional, que es un matemático duro y saca el pecho por los muchachos que han pasado a la Nacional y a la de Antioquia. Las públicas, las mejores, dice.

Mejía saluda y empieza a contar la misma historia que escuché en el taxi. Luego vienen dos estudiantes, Ana María e Iván, y se lo llevan a un recorrido por las instalaciones del colegio. Le cuentan sobre los hermanos de La Salle, fundadores de la Institución. Mejía les recuerda a los pelaos las épocas en que eran muchos los jóvenes sin futuro en Medellín. Los mismos que iban del salón al matadero. De pronto ve una puerta abierta y se mete a la biblioteca para hablar con Gloria y le pregunta qué leen los muchachos, si escriben, si hay talleres de lectura, y se reconforta cuando descubre que prefieren las obras fantásticas y de terror, y poco las de Paulo Coelho.

En las paredes hay frases sacadas de sus cuentos y novelas, y a la entrada de la biblioteca algunas fotos mal impresas con portadas de algunos de sus libros, en que Mejía se ve un poco achatado y regordete. Me parezco a un tío mío, ríe el escritor que algo sabe de publicidad y diseño.

Llegamos al auditorio. Un grupo de estudiantes aguarda en silencio la entrada de Mejía. Lo reciben con aplausos y una canción de Frank Sinatra que evoca una página de un libro suyo. Todo cuidadosamente calculado. Al fondo se ve la mesa decorada con bombas, carteles y pequeñas cámaras cinematográficas de cartón. En la pared hay un retrato grande con el rostro de Mejía que, como es costumbre en estos encuentros, ha dibujado el estudiante más talentoso del colegio.

Como si se tratara de un acto único e irrepetible –y quizá lo sea– una estudiante se apresura a leer los puntos del programa que han de ser desarrollados con rigor. Otros jóvenes coordinan el audio y la grabación en video, alguien más ha hecho una presentación en power point del autor, los futuros periodistas alistan sus agudas preguntas, e incluso una bella estudiante, de larga cabellera y ojos alegres, tiene el encargo de atendernos con bebidas y frutas para hacernos la conversa más grata.

Mejía invita a sus entrevistadores, Miguel y Tomás, a que tomen asiento a su lado y les pide que pregunten libremente.

Nos llama la atención –inicia Miguel– la manera con la que se habla del mundo cotidiano en la Medellín de su infancia. Es curioso cómo se han transformado tantas cosas que a la vez resultan comunes. ¿Qué ha cambiado? ¿Todo antes fue mejor o peor?

Entonces Mejía comienza a hablar de su vida. Rememora esa Medellín de finales de los cincuenta, comienzos de los sesenta, en que transcurre su infancia. Manrique, donde están la familia y los primeros amigos; Guayaquil, aquel lugar donde su padre tenía un almacén, mientras él iba de visita y se hacía amigo de ladrones y prostitutas; el colegio San José, en Villa Hermosa, donde escribió sus primeras cartas de amor y descubrió su vocación de escritor.

Ya Mejía ha dicho casi todo de su vida, casi todo de su pasión por la escritura. Pero los alumnos quieren más y más: qué lecturas han nutrido esa pasión, qué hay que leer, por dónde comenzar. El autor se acomoda una vez más las gafas, se pasa la mano derecha por su blanca cabellera y responde: Uno se enamora de los libros y quiere quedarse con ellos cada mañana. De Cien años de soledad me aprendí muchas páginas de memoria, es un libro que uno quiere llevarse consigo. Quiero mucho la Rayuela y los cuentos de Cortázar, a veces termino hablando como sus personajes. Pero también creo mucho en autores colombianos como Tomás González, el de Primero estaba el mar; Octavio Escobar, el autor de Después y antes de Dios, o Laura Restrepo con Delirio o La novia oscura.  Si me dicen que me van a meter preso 10 años, ya tengo la lista de los 100 libros que me quiero llevar.

¿Y cómo escribir? Insisten los estudiantes.

Escriban, inténtelo. Eso no es para otra gente. Aquí puede haber otra gran escritora, un gran periodista.

Antes de terminar, los estudiantes se paran en frente para hacerle preguntas de El cine era mejor que la vida. Como suele ocurrir con la presentación de todo libro, cada lector ha hecho su propia lectura, entonces han construido su propia historia. Mejía, ¿por qué el protagonista principal no tiene nombre?, ¿por qué nunca se encuentra con Evalú, su amante?, ¿por qué ese final tan abierto?

Mejía vuelve a sonreír. ¿No les ha pasado que desean mucho una cosa y piensan: “qué tal que cuando ya la tenga me decepcione”? Me preocupa también que la felicidad sea tener un algo y ese algo nunca llegue, como la rayita del horizonte en el mar. Prefiero aquello de: voy hasta un punto y me devuelvo, para así no quedarme sin ilusión. A mí me gusta el final abierto. Creo que eso es lo que uno busca, que el libro siga vivo con cada lector.

A pesar de tratarse de una conversación seria y trascendente, de esas que parecieran destinadas al mundo adulto, los jóvenes de la I.E. La Salle no se han movido de sus asientos. Entonces la rectora entra para dar las gracias y anunciar que es hora de dejar ir al escritor. Es el momento de despedir a Mejía. Le entregan “un pequeño detalle” que él pide abrir. Al interior hay un folleto de la institución, un pocillo que lleva su nombre y su imagen. Luego viene el momento para la foto, la firma de una docena de autógrafos –algunos para libros sin dueño aparente–, y enrollamos el retrato que todos esperan que Mejía enmarque y ponga en un lugar visible.

A la salida del colegio, después de un corto almuerzo, Mejía me pregunta cómo me ha parecido todo, pero dejo que él mismo conteste. Muy chévere, me sorprende que no estaban aburridos, que hacían buenas preguntas. Creo que algo les quedó. Le respondo que el encanto de Adopta a un Autor es que, contrario a lo que ocurría con las pasadas generaciones, que solo leímos a gente muerta, los jóvenes de hoy tienen el privilegio de leer a los vivos y de vez en cuando encontrarse con alguno de ellos.

Vamos casi en silencio en el viaje de regreso, creo que Mejía anda pensando en su próxima novela. La mañana ha de haberle servido para confirmar su sospecha: necesita tiempo.

Juan Diego M 2 (1)


 

Julio César Orozco Ospina: comunicador social y periodista, abogado y máster en filosofía. Se desempeña como docente de periodismo de la Universidad de Antioquia y, actualmente, es el coordinador del Observatorio de la Juventud de Medellín y del Seminario de Comunicación Juvenil.

read more
adminAdoptar a Mejía

Lucía Donadío y sus pequeños lectores

Por admin en Octubre 16, 2019 , No hay comentarios

Lucía D 2 (1)

Por Juan Carlos Cano Toro

“Estos cuentos los escribí para personas de otra edad, gente que ya pasó por su infancia, los escribí como un medio para que el lector vuelva en su memoria a esa etapa de su vida. No sé cómo los recibieron los niños que aún viven en esa época”, relató Lucía Donadío mientras recorríamos Buenos Aires en auto. Aunque ya había vivido la experiencia de Adopta a un Autor, esta era la primera vez que niños de primaria adoptaban, leían y releían sus obras.

Lucía es antropóloga de la Universidad de los Andes. Tiene un diplomado en Literatura del Siglo XX. Escribe poesía y prosa, y es la directora de Sílaba Editores.

Llegamos a la Institución Educativa Arzobispo Tulio Botero Salazar. Los encargados de su visita la llevaron hasta la biblioteca a esperar que los niños estuviesen listos para recibirla. En la entrada, justo en la mitad de una columna, había una enorme cartelera adornada con dibujos sobre sus cuentos, fotografías y una frase en el centro con las palabras “Lucía nos envuelve en sus relatos”.

Mientras esperaba en la biblioteca, filas de niños caminaban hacia el auditorio. De vez en cuando uno de los pequeños miraba hacia la biblioteca y notaba la presencia de la escritora. De inmediato rompía filas y gritaba emocionado ¡Lucía! ¡Lucía! Con dificultad, los profesores lograban contenerlos antes de que llegaran a la biblioteca, otros, con más astucia que altura, conseguían burlar a los adultos y conocer anticipadamente a la invitada. Una de ellas se llamaba Paula, una pequeña de 11 años que, según la bibliotecaria, era una devota lectora de los cuentos de Lucía. Cuando llegó el momento de saludarla, se quedó muda y miraba a la autora como quien observa a una celebridad que creyó nunca conocer.

En el auditorio, decorado por decenas de ilustraciones, Lucía fue recibida por las hadas de las palabras, un grupo de profesoras y alumnas de primaria que, disfrazadas de hadas, acompañaron a Lucía entre aplausos y gritos hasta la primera fila del auditorio. Allí se encontró con un grupo de estudiantes que le dieron la bienvenida mientras recitaban algunos poemas de su libro Los ojos que me nombran.

Después de un pequeño recital de poesía, llegó la música de manos de Gilberto Quintero, una vieja gloria de la música que tocaba en una banda ya extinta llamada Los graduados. El auditorio se convirtió en una fiesta tomada por los alumnos, quienes coreaban junto a Lucía la letra de la canción Piel Canela. “Antes de venir me llamaron y me preguntaron qué música me gustaba, pero no mencionaron que era para traer música en vivo”, dijo Lucía en medio de risas.

Una vez terminada la intervención musical del saxofonista, proyectaron el cuento Grito, llevado al teatro por los estudiantes de la institución, y un video con fragmentos de diversos estudiantes y profesores leyendo Abecedario de infancia, una colección de cuentos de la escritora de hace más de 12 años, publicado por Sílaba Editores.

Una vez terminaron los videos, Lucía se paró y se sentó en un borde de la tarima del auditorio justo frente a los estudiantes, y los invitó a que se acercaran a hacerle preguntas. Todos corrieron a hacer fila. En un principio fue una masa caótica: todos corrían y se empujaban, pero después de un rato, los profesores lograron ordenar una fila para no ahogar a Lucía. Llovieron preguntas de toda índole. Los estudiantes querían conocer sus motivaciones para escribir aquellos cuentos que ahora estaban en las estanterías de los pequeños. Qué le gustaba hacer además de escribir. Qué se sentía ser un escritor.

La última en preguntar fue Paula, la niña que minutos atrás se había acercado en la biblioteca. “¿Si usted fuese un libro, qué libro sería?”, preguntó con voz dudosa. Lucía lo pensó un poco y respondió en un tono dulce y comprensivo “Si yo fuese un libro… sería un libro que hable sobre el mar”.

Al terminar las preguntas, Lucía habló sobre sus libros, sobre cómo hace 12 años las letras llegaron de a poco, en las madrugadas, para convertirse luego en Alfabeto de infancia. Leyó varios de sus poemas, algunos pedidos directamente por los estudiantes. Habló sobre su libro Cambio de puesto y sobre la experiencia que fue superar la muerte de un ser querido a través de la escritura.

Después, un pequeño se le acercó con una hoja de papel y un lápiz, y le pidió su firma en esa hoja para tenerla de recuerdo. Segundos después se formó una fila de niños ansiosos por tener la firma de Lucía en sus cuadernos. “Fue muy bonito, nunca me había pasado que en los colegios me pidieran firmarles lo que ellos mismos escribieron. Incluso el primer niño que se me acercó me pidió dos firmas, una para él y otra para la mamá”, contó conmovida.

Al final de la jornada, entre lecturas y abrazos, todos sentimos que el tiempo no había alcanzado. “Me habría gustado acercarme más a ellos, que vieran que un escritor no es un ser que está en lo alto y que es inalcanzable. Pero no alcanzó, en estos casos siempre falta tiempo” dijo Lucía Donadío mientras dejábamos atrás la institución.

Lucía D 1 (1)


 

Juan Carlos Cano Toro: estudiante de Periodismo, Universidad de Antioquia.

read more
adminLucía Donadío y sus pequeños lectores

Selnich Vivas: el profesor, el escritor, el roraima

Por admin en Octubre 16, 2019 , No hay comentarios

Selnich 2 (1)

Por Jorge Andrés Londoño Ceballos

-¿Qué es un roraima?- tengo tiempo de preguntarle a Selnich Vivas, mientras el conductor contratado por Fiesta del Libro, confundido por una dirección errónea, da vueltas por Castilla buscando la Institución Educativa Sebastián de Belalcázar, que esta mañana adoptará al profesor y escritor antioqueño. “Se formó como roraima en comunidades minika del Igaraparaná bajo la orientación de sabedores y abuelos”, dice en las memorias del XXVIII Festival Internacional de Poesía de Medellín, al que Selnich fue invitado.

Ror: palabra interior; airama: el que aprende, enseña, comparte. También puede entenderse como cantor.
– ¿Coincide con lo que, genéricamente, llamamos “chamán”?
– No, no… la palabra de poder es rafue, quien la tiene es el rafuenama. Yo no tengo los dones de sanación.
– ¿Puede esta palabra, roraima, abarcar las actividades que realiza en sus múltiples facetas?
– Creo que sí, a fin de cuentas los escritores y profesores son personas que comparten la palabra.

“Llegó, llegó”, murmuran algunos de los estudiantes que lo esperan apostados en un balcón. Selnich los ve a través de una ventanilla en la puerta principal del colegio. “Ahí está mi nombre en unos letreros”, dice repentinamente entusiasmado, nervioso. Entre antorchas encendidas, máscaras y dibujos alusivos a sus obras, cerca de 70 niños lo esperan en el auditorio. Lo reciben efusivamente, y luego en contraste, guardan silencio. Selnich se sienta en un bloque de paja, a la diestra de su retrato enmarcado en hojas secas. Se lleva a la boca una cucharada de mambe y se une al silencio.

Como de costumbre en los actos cívicos, una colegiala lee el orden del día. El primer punto es un video llamado Recreando a Selnich Vivas. Sobre una versión new age de “El cóndor pasa”, con batería y bajo, pasan fotos de los estudiantes realizando manualidades, que se alternan con fragmentos de los textos de Selnich que leyeron y representaron.

Luego del video los estudiantes entonan el himno de la Institución Educativa con la firmeza reverencial de soldados que rinden honor a la bandera. Cicerón Perea, rector, le da la bienvenida oficial al escritor invitado y exalta la labor de Yuliana, la bibliotecaria, cuya gestión permite por segunda vez la llegada de un autor a las aulas del Belalcázar.

“Cuarto: poema”. Mateo Sánchez lee su poema Raíces, que escribió inspirado en Finales para Aluna, novela que imagina cómo hubiera sido una Europa colonizada por pueblos nativos de América. “Siento que tengo sangre indígena”, dice un verso del poema. Selnich sonríe, conmovido. Al terminar, Mateo se levanta para entregarle el manuscrito del texto, le extiende la mano, pero tal gesto no corresponde a la emoción del autor adoptado, que abraza sentidamente al joven poeta.

Por fin habla el roraima. Saluda en minika y casi de inmediato el micrófono falla afectando un tanto la solemnidad del momento; sin embargo, hay tal suspenso que puede continuar sin amplificación. Luego traduce al castellano: “En este momento mi corazón se siente muy feliz porque los hijos de la madre han regresado con sus cantos y palabras para celebrar la vida”. Canta, primero sentado, después se levanta y marca un tiempo uniforme con pasos acentuados que avanzan sobre las baldosas como palmas sobre un llamador. Invita a los presentes y se une la mayoría hilando una serpiente. Se envuelve sobre sí la danza y forman una espiral que se va cerrando en un gran abrazo. Pasos cada vez más cortos, a punto de alcanzar su masa crítica. El abrazo se rompe en medio de gritos que desembocan en risas.

“Los abuelos nos enseñan que la palabra sana cuando cantamos y danzamos juntos agradeciendo la vida. No tenemos que correr, podemos tener una pausa y danzar. Queremos volver a ser familia”, dice Selnich, volviendo al castellano. Explica que el deber que le transmitieron es compartir la palabra y la medicina que recibió de los mayores. Así, además del canto, entrega semillas de cacao y maní, envueltas todavía en su cobertura vegetal, y pide que se las pruebe con prudencia y respeto. Su sabor no es el del chocolate y el maní de paqueticos; en su forma natural, sin azúcar ni sal añadidos, son memoria del origen y esencia de lo femenino.

Cumplido el saludo, se abre paso a las preguntas. Selnich preferiría hablar sobre la amazonía, pero la primera pregunta es sobre su proceso en Alemania. El traductor contesta en alemán, lo que de nuevo suscita el silencio arrobado de los oyentes: “Me sentía indefenso porque no entendía, pero fui descubriendo la alegría de otros sonidos. He descubierto que mi cuerpo necesita muchas lenguas”.

¿Qué lo impulsó a ser escritor?

Cuenta que a los ocho años se entretuvo leyendo y olvidó su misión en un robo, alertar a una pandilla en caso de que llegara la policía, que en efecto llegó y se llevó a sus compinches. Se sintió salvado por la literatura y decidió dedicarse a ella. Luego agrega: “Yo quiero ser poeta para quedarme del lado de la vida; me inspiró su valor y la posibilidad de gozarla”.

¿Qué lo llevó a interesarte por lo indígena?

De  nuevo en su salsa, el roraima responde cantando. “¿Qué mujer quiero ser? ¿Quiénes queremos ser?”. El profesor cuestiona a los niños, los exhorta a pensar en la historia de este país, contada desde la perspectiva europea, que nos define como occidentales: “las perspectivas afro e indígenas son importantes, también somos afro e indígenas”.

¿Por qué quiere enseñar?

El profesor recuerda que leyendo a Hegel, un gran filósofo, encontró que los africanos e indígenas eran considerados bestias que debían ser evangelizados. Se incomodó mucho por estas ideas, y abandonó la ruta que aún hoy supone que en América Latina no hay grandes filósofos y artistas. “Nosotros hacemos ciencia a través de las lenguas africanas y ancestrales americanas: ¿por qué vamos a pensar que solo el inglés es ciencia? Es hora de cambiar la historia”. Por esta vía continúa su cuestionamiento de la vida occidental, y los marcos a través de los cuales se impone. Dice, por ejemplo, que la “blancura” del agua es otra mentira de la ciencia, que hay aguas verdes, rojas y amarillas que también pueden beberse.

A propósito de Carátula, cuento que leyeron en el Belalcázar y que hace parte del libro Contra editores, una profesora pide la palabra para comentar las dificultades que tuvieron con los nombres de los personajes, que están en japonés. “No estoy de acuerdo con que mis personajes se llamen Luis, Pedro, Pablo o María”, contesta el autor. Relata que el cuento surge de la convivencia con un coreano y un japonés, que le permitió conocer los conflictos entre estos pueblos y cómo se reflejan en la vida cotidiana de las personas muchas generaciones después. “Somos hijos de esta época, pero podemos habitar en otra. La literatura es un desafío fantástico que permite vivir y pensar en otras épocas.

¿Cuál es su libro favorito?

En coherencia con su apuesta como escritor, el gusto literario de Selnich tiene favoritos en muchos idiomas. Recomienda la lectura de “Nacimiento, vida y muerte de un sanandresano”, de Lolia Pomare (narración oral con versión escrita de Marcia Dittmann), en creol; de “Pétalos de sangre” de N’gugi wa Thiong’o, escrito  en kikuyu (Kenya) y la obra poética de Paul Celan, en alemán. Sobre la literatura que se escribe actualmente en Colombia dice que tiene demasiada silicona y droga, desconoce la historia y constituye un objeto de consumo. Sin embargo, la publicación de escritores como Vito Apushana y Fredy Chikangana representan un cambio en Colombia.

Vivas le explica a los niños que los viajes ayudan a entender cosas que no se entienden en un solo lugar, así como hay cosas que no se pueden decir sino con la ayuda de otras lenguas. Inquietos por el tema de los viajes, un niño le pregunta por los peligros que ha enfrentado. Les cuenta que una vez, por descuido, dio un machetazo al árbol en que vivía una tarántula, y esta reaccionó cubriéndolo de un millar de vellos imperceptibles que penetraron su piel y se convirtieron en larvas. Los niños sintieron escozor al imaginar las larvas recorriendo el cuerpo por debajo de la piel. Un abuelo de la selva lo cubrió completamente con un ungüento negro, que no pudo quitarse durante 15 días, y así lo curó.

Nuevamente lejos de la literatura, la conversación da rápidamente sus últimos pasos: la vida familiar de Selnich, su dieta, su visión de la muerte y la de los pueblos ancestrales, la forma de dormir en la selva… El tiempo apremia y uno de los estudiantes más grandes da por terminado el conversatorio. Un grupo de niños le pide al roraima que, antes de irse, dancen otra vez. Algunos huyen, cansados o avergonzados. Los que se quedan forman nuevamente la serpiente y al ritmo de sílabas minika serpentean en espiral hasta formar la masa crítica de un abrazo que se rompe entre gritos y risas que dan por terminado el encuentro.

El escritor agradece: siente que los niños le han dado vida para seguir escribiendo, y se lleva consigo el retrato y las decenas de libretas, dibujos y objetos que ellos hicieron para homenajearlo.

Selnich 1 (1)

***

“Bajo la bandera imperial, donde estaba entretejida el águila bicéfala, y al grito bélico de “¡Santiago!”, que significaba muerte para los nativos de América, avanzaron los guerreros españoles”. William Ospina, América Mestiza. El país del futuro.

Por las tierras de Pasto, Popayán y Cali, dirigió la conquista Sebastián de Belalcázar. Selnich no advirtió que el nombre del colegio que lo adoptó rinde homenaje a un conquistador. La paradoja hubiera sido buen tema de conversación.


 

Jorge Andrés Londoño Ceballos: participante del XXVII Seminario de Comunicación Juvenil. Medellín, 1990. Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente es mediador en territorio del Museo de Antioquia, en el proyecto Memorias del agua. Su libro Solombra (Hilo de plata editores) fue ganador en 2017 de la Convocatoria Pública de Cultura y Patrimonio de Antioquia, en la categoría creación poética.

read more
adminSelnich Vivas: el profesor, el escritor, el roraima

El amor por los libros

Por admin en Diciembre 26, 2018 , No hay comentarios

Querido lector:  

El pasado sábado 15 de diciembre hicimos el cierre anual de los Eventos del Libro 2018, en el Parque Biblioteca José Horacio Betancur del corregimiento San Antonio de Prado. Allí, rodeados de 1.000 Libros Libres, que al caer la tarde se fueron con las personas que nos visitaron para recorrer Medellín y seguir esparciendo esa “irremediable y mágica enfermedad llamada El amor por los libros”, como dice Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro, presentamos las principales conclusiones sobre la conversación que tejimos este año alrededor de Las formas de la memoria. 

Quienes nos acompañaron tuvieron también la posibilidad de disfrutar de talleres de promoción de lectura, escritura y oralidad, celebrar los 7 años de este Parque Biblioteca, disfrutar de teatro y reconocer otras formas de leer, gracias a la presencia del Salón de Nuevas Lecturas. 

Lo que vivimos este año en cada encuentro ciudadano de los Eventos del Libro de la Secretaría de Cultura Ciudadana (las 9 Charlas de la Tarde mensuales, las 3 Fiestas del Libro y la Cultura en el corazón de los barrios, la 12.ª Feria Popular Días del Libro, la 10.ª Parada Juvenil de la Lectura y la 12.ª Fiesta del Libro y la Cultura), hace parte de un gran sueño colectivo, que en Medellín respiremos libros por todas partes, un sueño que se hace realidad gracias a ti, a la participación de cada ciudadano en estos espacios para celebrar fundamentalmente la palabra en todas sus formas y manifestaciones. 

Para cerrar este año queremos compartir contigo algunos datos, que creemos, pueden ser un bonito regalo de Navidad para nuestra ciudad, para la ciudad que soñamos y que construimos juntos todos los días. Esperamos que disfrutes de esto que compartimos a continuación, que te motive como a nosotros a seguir trabajando por hacer de Medellín una ciudad de lectores, una ciudad que reconoce en las palabras muchas maneras de vivir mejor.

¡Gracias por hacer parte de la historia de los Eventos del Libro! 

1. Lo primero que queremos compartir contigo son los podcast de las Charlas de la Tarde mensuales. Además de encontrar el audio de cada Charla, gracias al apoyo de Puente Consultorías Culturales, encontrarás también una serie de entrevistas, conversaciones y reflexiones sobre la memoria y sus formas. Te invitamos a hacer clic en la imagen o aquí y comenzar en esta Navidad o en Año Nuevo, un viaje a través del sonido para explorar algunas de las formas que tiene la memoria, sea en la cocina, el arte, la feminidad, las lenguas indígenas, la resistencia, las bibliotecas o el río.  

2. Así hicimos la tarea en los Eventos del Libro 2018

Los Eventos del Libro de la Secretaría de Cultura Ciudadana son una forma de materializar el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad. A través de ellos posibilitamos el encuentro de la ciudadanía, la celebración de la palabra y que la mágica enfermedad del amor por los libros se expanda, que en Medellín se respiren libros por todas partes. 

  • En la 12.ª Feria Popular Días del Libro, realizada el 18 y 19 de mayo en el barrio Carlos E. Restrepo, tuvimos este año cerca de 30.000 visitas, destacándose la amplia participación de ciudadanos pertenecientes a estratos socioeconómicos 3, 4 y 2, respectivamente. Además, el 60 por ciento de los asistentes fueron jóvenes entre los 18 y 28 años. En este encuentro los libreros reportaron ventas por $113.297.150. Adicionalmente, el Salón del Libro Infantil y Juvenil salió de la Fiesta para estar en los Días del Libro y enriquecer la programación de este encuentro ciudadano.

 

En la 10.ª Parada Juvenil de la Lectura nos encontramos en la Unidad Deportiva María Luisa Calle, del 14 al 15 de julio. Fueron 16 horas continuas de programación, más de 30.000 visitantes y ventas de libros y productos literarios por un valor de $25.693.000, el doble en ventas con respecto al año 2017. En este encuentro ciudadano, más de 4.000 libros se fueron con los visitantes, gracias a la estrategia Libros Libres de los Eventos del Libro. Adicionalmente, el Salón de Nuevas Lecturas salió por primera vez de la Fiesta del Libro y la Cultura para sumar a la programación de la Parada Juvenil. 

  • Finalmente, en la 12.ª Fiesta del Libro y la Cultura,realizada en la Zona Norte de Medellín, del 7 al 16 de septiembre, recibimos alrededor de 500.000 visitas. Destacamos la participación de 127.394 personas, 20.000 más que en 2017, en la zona Jardín Lectura Viva, corazón de los Eventos del Libro.
  • La Muestra Comercial, conformada por 102 expositores, más la zona de comidas, dejó un estimado en ventas de más de 3.600 millones de pesos.
  • Se hicieron 120 lanzamientos de libros y 91 instituciones educativas, bibliotecas y otras entidades de la ciudad fueron beneficiadas con Adopta a un Autor, estrategia que al finalizar el año permitió que cerca de 16.000 estudiantes y ciudadanos, se encontraran con el autor de la obra que leyeron durante el año.
  • En cuanto a los Proyectos Especiales, conformados por el V Salón de Nuevas Lecturas, el V Salón del Libro Infantil y Juvenil, el IV Salón Iberoamericano del Libro Universitario y el III Salón de Editoriales Independientes, estos tres últimos con programación académica y muestra comercial, lograron ventas cercanas a los 411 millones de pesos.
  • También, desde el área de Proyectos Especiales se realizó el IV Encuentro de Profesionales, que permitió 316 citas de negocios para establecer alianzas e impulsar proyectos editoriales.
  • Frankenstein se paseó por la Zona Norte como personaje invitado de la literatura universal y del Cuentico Amarillo, que contó con una aplicación en la que la ciudadanía, todavía,  puede ingresar al Laboratorio de noviaspara construirle una pareja ideal que lo acompañe en sus aventuras.
  • Por segunda vez en su historia, la Fiesta tuvo un país invitado, México, que llegó a Medellín con una delegación compuesta por más de 50 invitados que participaron en charlas, conciertos, muestras gastronómicas, exposiciones de ilustradores, talleres, entre otras actividades artísticas y culturales. México, además, tuvo una librería que le dio la bienvenida a los visitantes de la Fiesta en el sector de Carabobo, la cual contó con una oferta de 6.000 ejemplares de 37 editoriales mexicanas.
  • Con un total de 110 horas de programación académica, artística y pedagógica, la Ciudad de los Libros abrió sus puertas durante 10 días.

De esta manera, los tres Eventos del Libro más las Charlas de la Tarde mensuales y las Fiestas del Libro y la Cultura Comunitarias o en el corazón de los barrios, permitieron la generación de espacios para el encuentro de la ciudadanía, para la construcción de una mejor ciudad, una ciudad crítica, reflexiva, propositiva, que reconoce en las palabras, en los libros, muchas formas de vivir mejor, de aportar a la generación de confianza y cultura ciudadana. 

3. Sacamos buenas notas en el índice de lectura

  • Encuesta Nacional de Lectura 2017 

En abril de este año se presentaron los resultados de la gran Encuesta Nacional de Lectura 2017, realizada gracias a una alianza entre el DANE, el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y las Secretarías de Cultura de Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla. Allí se conoció que en Medellín se leen en promedio, dentro del grupo de lectores, 6.8 libros al año, por encima del promedio nacional que está en 5.1 libros leídos al año. 

El logro obtenido es gracias, entre otras cosas, a lo que podría denominarse como un engranaje conformado por cuatro elementos fundamentales: un Sistema de Bibliotecas Públicas desplegado por toda la ciudad, con programación permanente que posibilita la conexión de los territorios; una política pública que ha orientado de manera participativa, los procesos de promoción de lectura en la ciudad, el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad, En Medellín tenemos la palabra; los Eventos del Libro, que son un manera de celebrar en el espacio público la lectura, permitir el encuentro de diferentes entidades que promueven la lectura en la ciudad y hacer de la lectura un hecho mediático, público y participativo, donde se posibilita el encuentro ciudadano; y finalmente, el trabajo articulado y sostenido en el tiempo de diferentes entidades de la ciudad, como cajas de compensación familiar, bibliotecas populares y comunitarias, librerías y editoriales, fundaciones, que desde sus acciones cotidianas, han posibilitado con el pasar de los años, y de la mano con la institucionalidad, la celebración de la palabra en sus diferentes formas y manifestaciones, a través del acceso a la información, el conocimiento, la lectura, la escritura y la oralidad. 

  • Encuesta de Percepción Ciudadana de Medellín – 2018

El 30 de noviembre, Medellín Cómo Vamos, el programa que hace seguimiento a la calidad de vida en la ciudad, presentó los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana de Medellín, 2018. De los resultados que se presentaron, quisimos resaltar especialmente aquellos datos relacionados con la lectura, la escritura y la oralidad. 

Con respecto a la pregunta: ¿En cuáles de estas actividades culturales participó en el último año? El 22 % respondió Leer libros, respuesta que se ubicó en el cuarto puesto y presentó un incremento de 5 puntos con respecto al año 2017. Además, cuando se le preguntó a este porcentaje del 22 % cuántos libros leyó en el último año, estos respondieron 5.7 libros en promedio. Si analizamos los datos obtenidos se observa que hay relación entre los datos presentados en la Encuesta Nacional del DANE y la Encuesta de Percepción Ciudadana de Medellín Cómo Vamos,corroborando que efectivamente en Medellín la lectura es un hábito que toma fuerza y relevancia entre sus ciudadanos. 

Otro dato que también nos llena de orgullo y motivación fue la respuesta del 16 % de los encuestados, quienes indicaron que en el último año visitaron museos o bibliotecas de la ciudad, opción de respuesta que más crecimiento tuvo y que presentó un incremento de  6 puntos con respecto al año anterior.

Gráfica tomada de la Presentación: Encuesta de Percepción Ciudadana de Medellín, 2018. Disponible en: http://bit.ly/medellincomovamos2018

Los datos del DANE y de la Encuesta de Percepción Ciudadana de Medellín Cómo Vamos – 2018, nos indican que vamos por buen camino, reconociendo que hay un trayecto largo por recorrer pero que seguir en este propósito tiene sentido, que efectivamente estamos aportando desde la institucionalidad, el sector de LEO, las cajas de compensación familiar, fundaciones y bibliotecas, a hacer de Medellín una ciudad de lectores, una en la que esa irremediable y mágica enfermedad llamada El amor por los libros se haga incontenible, que en esta ciudad se respiren libros por todas partes. 

Feliz Navidad y Año Nuevo

Finalmente, querido lector, no podíamos irnos sin desearte una feliz Navidad y un feliz Año Nuevo, sin agradecerte por hacer parte de la familia de los Eventos del Libro de la Secretaría de Cultura Ciudadana, por hacer posible con tu participación la existencia de este sueño colectivo, por celebrar junto a nosotros la palabra en todas sus formas y manifestaciones. Nos vemos en 2019 con más historias, conversaciones, libros, lecturas, risas y sueños, nos vemos el próximo año para seguir expandiendo la magia del amor por los libros. 

Información para periodistas 

Jonatan A. Cuadros Rodríguez
Coordinador de Comunicaciones Eventos del Libro 
Celular 312 841 3552
comunicaciones1@fiestadellibroylacultura.com

read more
adminEl amor por los libros

La Fiesta del Libro y la Cultura en el corazón de San Antonio de Prado

Por admin en Diciembre 6, 2018 , No hay comentarios

• Este 15 de diciembre se realizará la tercera y última Fiesta del Libro y la Cultura Comunitaria del año en el corregimiento San Antonio de Prado.
• El Parque Biblioteca José Horacio Betancur será el lugar para este último encuentro de los Eventos del Libro.
• Como parte de la programación, los asistentes tendrán la oportunidad de liberar cerca de 1.000 libros, que podrán llevarse a casa para compartir con sus familias, amigos y vecinos.
• En este encuentro se presentarán las principales conclusiones sobre Las formas de la memoria, tema de conversación de los Eventos del Libro 2018 y algunas novedades para 2019.

La tercera y última Fiesta del Libro y la Cultura Comunitaria del año se realizará en el Parque Biblioteca José Horacio Betancur del corregimiento San Antonio de Prado, el próximo 15 de diciembre, un espacio que resalta por su entorno natural y campestre. Los asistentes podrán disfrutar de conversaciones, liberación de libros y talleres de promoción de lectura, escritura y oralidad.

La programación comenzará a las 2:00 p. m., con una conversación entre Yesica Prado, Juan Mosquera y Diego Aristizábal, donde se presentarán las principales reflexiones que se generaron este año en la expedición que se hizo a Las formas de la memoria, temática que se abordó en cada uno de los Eventos del Libro desde campos del conocimiento como la ciencia, la historia, las humanidades y las artes. Posteriormente, la escritora Zahira López hablará sobre su libro El cantor parrandero. Octavio Mesa,  a propósito de diciembre y la música parrandera, tradicional en esta época del año.

Para los amantes del teatro también habrá programación. El grupo Makerule Teatro, del mismo corregimiento, presentará su más reciente montaje, Yerma, obra teatral escrita por Federico García Lorca.

Quienes acudan a esta cita también disfrutarán de talleres de promoción de lectura, escritura y oralidad, desde las 2:00 hasta las 6:00 p.m., en la zona Jardín Lectura Viva. Estos talleres son: 

  • El sentido de las palabras. Palabras que se transforman y dan paso a la creación, taller realizado por Comfama, en el que se hará una exploración a las palabras con olor a mundo y sabor a cotidianidad.
  • La piel de la memoria, un taller realizado por Comfenalco que invitará a los participantes a explorar la memoria desde la literatura, los libros y la palabra.

Para Lina Botero Villa, secretaria de Cultura Ciudadana: 

“hacer esta última Fiesta del Libro y la Cultura Comunitaria en San Antonio de Prado, en el Parque Biblioteca José Horacio Betancur, un lugar que destaca por su entorno rural y campestre, será una oportunidad para seguir conectando territorios desde nuestro Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín y cerrar los Eventos del Libro en su edición 2018. Destaco además algo muy importante que ocurrió este año en los Eventos del Libro, y fue llevar la Fiesta a diferentes lugares de la ciudad, aportando desde la lectura, la escritura y la oralidad, a la construcción de cultura ciudadana, a que todos los días en nuestra ciudad, se conviertan como los días de la Fiesta del Libro y la Cultura”.

El Salón de Nuevas Lecturas, uno de los Proyectos Especiales de los Eventos del Libro, también llegará al Parque Biblioteca con dos talleres:

  • Técnicas de la voz escénica para colorear la narración. Taller de lectura en voz alta para mediadores de lectura. Este taller tiene cupo limitado y se realizará de 10:00 a. m. a 12:00 m. Las inscripciones pueden hacerse a través de fiestadellibroylacultura@medellincultura.gov.co.
  • Creaturas de la memoria, una experiencia para contemplar, descubrir y crear desde las nuevas lecturas. Un taller que se realizará como parte de la exposición interactiva del Salón de Nuevas Lecturas que se tuvo este año en la Fiesta y que comenzará su recorrido por la ciudad, justamente en el Parque Biblioteca de San Antonio de Prado. 

Como parte de la programación del Salón de Nuevas Lecturas también se realizará una conversación con Pablo Pérez de la corporación Altais sobre Cómo la literatura se vuelve viñetas, una conversación sobre el tránsito de las obras literarias al cómic.  

La principal novedad que se tendrá en esta Fiesta del Libro y la Cultura en el corazón de San Antonio de Prado será la liberación de cerca de 1.000 libros, gracias la estrategia Libros Libres de la Secretaría de Cultura Ciudadana. Esta será una oportunidad para que en tiempo de Navidad y aguinaldos, los asistentes puedan llevar a casa libros para compartir con sus familias, amigos y vecinos, buscando que ese sueño que se tiene desde los Eventos del Libro para que en Medellín se respiren libros por todas partes y el espíritu de los libros llene de esperanza la ciudad, se haga realidad con mayor intensidad en esta época del año.

Finalmente, esta Fiesta en el corazón de los barrios, terminará con un acontecimiento muy especial, el cumpleaños número 7 del Parque Biblioteca José Horacio Betancur, siete años construyendo comunidad, conectando territorios en el corregimiento San Antonio de Prado.

Sobre este encuentro, el director de los Eventos del Libro, Diego Aristizábal hace la siguiente invitación: 

“El 15 de diciembre nos vamos a reunir en San Antonio de Prado para cerrar el año de los Eventos del Libro. Vamos a hacer nuestra tercera Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín en el corazón de los barrios. Allí, vamos a regalar Libros Libres, una estrategia que desde la Secretaría de Cultura Ciudadana hemos fortalecido año tras año con el fin de que la ciudad respire libros. Todos son bienvenidos, tendremos actividades de fomento de lectura, tendremos un espacio para dar las conclusiones de Las formas de la memoria, que fue nuestra temática de este año, y para hacer algunos anuncios importantes de lo que serán nuestros Eventos del Libro del año 2019. Todos bienvenidos, esperamos que nos puedan acompañar, que sigamos soñando que en Medellín los libros pueden cambiar las vidas de las personas”.

Este año la Secretaría de Cultura Ciudadana a través de los Eventos del Libro se propuso llevar la Fiesta del Libro y la Cultura a diferentes lugares de la ciudad, logrando así realizar 9 Charlas de la Tarde mensuales en lugares como: la Casa Amarilla de la Corporación Cultura Nuestra Gente en Aranjuez, el Museo de Antioquia, Ruta N, Doce de Octubre, El Salado en la Comuna 13, Mercado del Tranvía, Puente de Guayaquil, Parque del Periodista. Adicionalmente, se hicieron las Fiestas del Libro y la Cultura en el corazón de los barrios, la primera fue en el Parque Biblioteca Gabriel García Márquez del barrio Doce de Octubre, en el marco de la celebración de la Semana del Libro y el Idioma en abril; y la segunda fue en la Biblioteca Centro Occidental del barrio El Salado en la Comuna 13.

De esta manera, con la tercera Fiesta del Libro y la Cultura Comunitaria en el corazón de San Antonio de Prado, el próximo sábado 15 de diciembre, entre conversaciones, libros y las principales novedades de lo que serán los Eventos del Libro en 2019, cierra este año en el que se logró hacer de la Fiesta del Libro y la Cultura, una Fiesta eterna, que el ambiente festivo que genera este encuentro de ciudad, a través de la celebración de la palabra en sus diferentes formas y manifestaciones, se mantuviera.

 

Información para periodistas 

Jonatan A. Cuadros Rodríguez
Coordinador de Comunicaciones Eventos del Libro 
Celular 312 841 3552
comunicaciones1@fiestadellibroylacultura.com

read more
adminLa Fiesta del Libro y la Cultura en el corazón de San Antonio de Prado

Libros leídos, un tesoro por encontrar

Por admin en Diciembre 4, 2018 , No hay comentarios

Por: Daniela Gómez Tamayo

“Para ser librero de una librería de libros leídos se debe ser bibliófilo, para ser librero de una librería de libros nuevos, no”.
Juan Hincapié, librero de Los libros de Juan

El amor por los libros nace, principalmente y como casi todo, desde el hogar. Así nació la pasión de Juan Hincapié por los libros, viendo las bibliotecas de sus padres, tíos y abuelos, “hablar de la biblioteca era hablar de una parte común de la casa. Era un espacio para estar, visitar, recibir personas. Por eso, siente uno una familiaridad física y emocional con los libros y el espacio de los libros leídos”.

Decidir abrir una librería no es una decisión fácil de tomar, se debe tener una gran pasión y amor por los libros y además, según Juan, se requiere desapegarse de querer ganar dinero. Ahora, decidir abrir una librería de libros leídos es aún más complejo porque se requiere ser bibliófilo. “Yo veo la librería de libros leídos como una cotidianidad con el libro, que no lo vemos como un producto de negocio sino como un convivir. El libro nuevo no tiene el encanto del libro viejo leído, raro, curioso”.

Por eso tiene una conciencia sobre el valor que tiene cada libro, y no hablamos de un valor comercial, porque aunque su labor diaria es vender libros, él asegura que siempre busca que estos terminen en buenas manos. No permite que los libros queden en coleccionistas privados sino que busca que lleguen a salas patrimoniales, unos de sus principales clientes, siendo enfático en que hay una diferencia sustancial entre ser librero y ser comerciante de libros.

De las cosas que más valora Juan de su librería, donde hace las veces también de curador, es que están los libros de él, los de su gusto, un factor diferenciador de otras librerías de la ciudad. Los temas que no le gustan no los vende, porque considera que vender libros también implica una responsabilidad social sobre lo que se cuenta y lo que se lee.

Ese factor diferenciador le hace tributo al nombre de su librería, aunque en 2008, cuando abrió las puertas al público, el nombre que deseaba ponerle era El escaparate del bibliófilo, sin embargo su esposa lo hizo reflexionar, argumentando que este era un nombre difícil de recordar, así, por sugerencia de ella, surgió el nombre, Los libros de Juan, pues al fin y al cabo, en sus inicios la librería fue la extensión de su biblioteca personal.

 

Los libros más antiguos no los vende, los exhibe en vitrinas porque reconoce la importancia que tiene que las personas los vean y aprecien su valor patrimonial e histórico.

Entre los libros que exhibe en las vitrinas de su librería y los que ha llevado a la Fiesta del Libro y la Cultura, están: el primer libro que se publicó en Colombia, El cristo paciente, una primera edición de El origen de las cosas de Charles Darwin, una pre-edición de 100 años de soledad, los manuscritos de “El Cojo Benítez”, primer cronista de Medellín, El Index librorum prohibitorum o Índice de libros prohibidos por la Iglesia católica en el que aparece un colombiano, Rafael Uribe Uribe con su libro De cómo el liberalismo político colombiano no es pecado y muchas más reliquias que datan de 1500, 1600 y 1700.

Juan es un personaje muy conocido en el mundo del libro de Medellín, al igual que su amigo Luis Alberto, librero de Palinuro. Ambos se apoyan y hablan sobre el pasado, el hoy y el futuro de las librerías de libros leídos y su importancia en la ciudad. En estas librerías se encuentran patrimonios, historias y memorias no solo de Medellín sino del país.

Y es que como lo dice Neil Gaiman, creador de la serie de cómics The Sandman, “una ciudad no es una ciudad sin librerías”. Estas se vuelven un espacio cultural, de Historia e historias, de tertulias y aprendizajes. Un pequeño paso para acercar las personas a lectura, para que el libro esté presente en la vida de las personas.

Entrar por ejemplo a Los libros de Juan es encontrarse con una casa de nueve habitaciones llenas de libros. Es una recreación en gran tamaño de la biblioteca de un hogar en la que se encuentran paradojas –muy al estilo de Juan- como tener sobre la parrilla la literatura erótica, justo al lado de una colección de iglesias y de la teología.

Para los libreros de libros leídos cada día es magia, un descubrimiento. “Uno nunca sabe qué le va a llegar. Qué tesoro se va a encontrar. Por esa puerta qué va a entrar. Siempre es una sorpresa y una ansiedad cuando alguien te llama a decir que tiene una biblioteca o te llegan con una caja para revisar. Ese día, de verdad que no duermo”.

Escritores recomendados por Juan, entre voces nuevas y escritores para volver a leer:

● Gustavo Arango
● Luis Miguel Rivas
● Pablo Montoya
● Juan Diego Mejía
● Rubén Pérez
● Germán Espinosa

● Pilar Quintana
● María Cristina Restrepo
● María Cano
● Rocío Vélez de Piedrahita
● Elisa Mújica
● Soledad Acosta

Yo creo que la calidad de lectura de los jóvenes es buena, tienen buen criterio, buena selección pero tienen un problema, el espectro de lectura es muy pequeño, se quedaron con Cortázar, Borges, Dostoievski…, no se atreven a leer la nueva literatura colombiana. Por ejemplo, la generación García Márquez mató muchos escritores. Quedaron en su sombra. Hay una gran cantidad de escritores colombianos de gran calidad, olvidados, no leídos.  Que se atrevan a leer más, no solo a los consagrados porque hoy en día, también se está creando una sombra detrás de algunos escritores”.

read more
adminLibros leídos, un tesoro por encontrar

Ser femenino no es color de rosa, la Charla de la Tarde de octubre

Por admin en Octubre 23, 2018 , No hay comentarios

• Los Eventos del Libro continúan llevando las Charlas de la Tarde a museos, casas de la cultura, bibliotecas y otros espacios de Medellín, para que la ciudadanía se conecte con Las formas de la memoria, tema de este año.


• El miércoles 24 de octubre la invitación es a participar en la octava Charla de la Tarde de 2018, llamada Ser femenino no es color de rosa, en el Parque del Periodista, a las 6:00 p. m., con ingreso libre.

El Parque del Periodista será el escenario para la Charla de la Tarde de este mes, que se realizará el próximo 24 de octubre, a las 6:00 de la tarde, con un tema actual, necesario y que abre un mundo de posibilidades: Ser femenino no es color de rosa, con Safari y Marta Restrepo, quienes conversarán con el director de Universo Centro, Juan Fernando Ospina.

Safari, quien ha luchado por hacer visibles los asuntos de género en el Centro de Medellín, manifiesta que es importante reconocer los pasos que se han dado y que no se olvide “lo vivido para no repetirlo. Es decir, hubo un pasado, una lucha, dentro de nuestro movimiento que es fundamental para este presente, para tener un referente”.  

Marta Restrepo, en sus propias palabras, es “activista feminista, de formación trabajadora social y por deformación militante de la política y de la libertad. Llevo 25 años comprometida en la lucha feminista y, en ella, con la memoria de las mujeres, negras, urbanas y populares que la anteceden”.

Sobre la temática que será eje de este diálogo, agrega que “más allá de las identidades, está la necesidad de articular la multiplicidad de sentidos de la vida y la libertad que compartimos”.

La anterior Charla de la Tarde mensual se realizó en el marco del lanzamiento de la 12.ª Fiesta del Libro y la Cultura, el 16 de agosto, en el Puente de Guayaquil, y se denominó Historias que nacen en las riberas y navegan de sur a norte. La orientaron Luis Fernando González, arquitecto y profesor de la Universidad Nacional de Colombia; y Jorge Vásquez, economista, escritor y poeta.  

En julio, Ramiro Delgado, docente del Departamento de Antropología de la Universidad de Antioquia y director del Laboratorio de Comidas y Culturas; y Juan Pablo Tettay, periodista gastronómico del periódico Vivir en El Poblado, se reunieron alrededor del tema Sabores, memoria y antropología: relatos desde la cocina, en el Mercado del Tranvía, en Buenos Aires.

Y es que, desde febrero, los Eventos del Libro han llevado las Charlas de la Tarde, una de las franjas más queridas y reconocidas de la Fiesta del Libro y la Cultura, por diversos sectores de la ciudad, como Aranjuez, Doce de Octubre, la Comuna 13 y el Centro de Medellín, como una propuesta itinerante para desarrollar, desde varios ángulos, con la ayuda de académicos, artistas y escritores, el tema de este año: Las formas de la memoria.   

Las Charlas de la Tarde, hacen que la Fiesta del Libro y la Cultura, un encuentro ciudadano organizado por la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, perdure todo el año y llegue al corazón de la ciudad, sus barrios.   

Información para periodistas 

Paola A. Cardona Tobón
Jefa de Prensa Eventos del Libro 
Celular 318 311 3147 
prensa@fiestadellibroylacultura.com

Jonatan A. Cuadros Rodríguez
Coordinador de Comunicaciones Eventos del Libro 
Celular 312 841 3552
comunicaciones1@fiestadellibroylacultura.com

read more
adminSer femenino no es color de rosa, la Charla de la Tarde de octubre

La escritura detrás del miedo, la nostalgia y el dolor

Por admin en Octubre 22, 2018 , No hay comentarios

martha-sanz1

Describir el dolor como una garrapata aferrada al cuerpo y no como otra cosa, fue lo único que le llegó a la mente a la escritora española Marta Sanz a la hora de describir al doctor el dolor que sentía entre su cuello y su hombro, un dolor que retrató en su obra Clavícula.

La escritora Gloria Susana Esquivel, autora de Animales del fin del mundo, utilizó, de una forma similar, animales como un medio para desplegar la realidad de su novela, la realidad de una niña de seis años que intenta crecer en el entorno que planteaban los violentos años ochenta en Colombia. La presencia de los animales, explicó, fue necesaria en el momento de darle al lector una manera apropiada de entender el contexto social en el que crecía.

Ambas escritoras intercambiaron anécdotas y pensamientos en la Charla de la Tarde De garrapatas y otros animales de ficción. La mirada femenina sobre el miedo, la nostalgia y el dolor, en la que conversaron con Esteban Duperly, en el marco de la 12ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, y en la que temas como la creatividad, el miedo y la memoria cobraron protagonismo.

Marta Sanz, doctora en Literatura Contemporánea y también profesora, habló sobre el miedo y de cómo este se relaciona con la vida del individuo constantemente. Para ella, este tiene tres vertientes muy claras, que ella misma ha logrado retratar en sus obras: la primera es el miedo a la conciencia política o a lo que la gente teme y que afecta su situación; el miedo a lo siniestro en lo familiar, como ese temor a encontrar lo macabro y extraño en lo conocido o considerado normal; y el miedo en la forma humorística, como una resistencia a la realidad. “Implantamos un miedo gracioso en cosas sencillas para no atemorizarnos de cosas más grandes”, agregó Sanz.

Sobre este mismo asunto, la escritora Gloria Susana Esquivel, literata de la Universidad de Los Andes, relató que, en su caso, el miedo es una proyección de la imaginación. En Animales del fin del mundo, Inés, su protagonista, utiliza su imaginación para asociar su realidad con animales y así llenar los huecos de su memoria. “Es por eso por lo que le tiene miedo al Lobo, quien realmente es un hombre malo que ella no recuerda como tal”, explicó. Y complementó que una “animalización” de los personajes se plantea como una forma satírica muy eficiente.

La imposibilidad de nombrar aquello que duele justifica también el uso de las metáforas en las obras de ambas escritoras, pues como afirmó Marta Sanz, finalmente, todos los escritores intentan “dar un lenguaje al dolor”.  

read more
adminLa escritura detrás del miedo, la nostalgia y el dolor