2017

Una Fiesta para todos

Por admin en Septiembre 1, 2017 , No hay comentarios

Desde el año 2014 el miércoles de Fiesta es el día de la Jornada Accesible, un espacio para celebrar nuestras capacidades plurales y diversas. Si bien la Fiesta del Libro está preparada y feliz de recibir durante todos sus días a todo tipo de públicos, en la Jornada Accesible la prioridad son las personas en situación de discapacidad. Te invitamos a conocer esta historia.

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*Este capítulo hace parte del libro 10 años de Fiesta, historias de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín. Un libro que puedes descargar aquí.

Yeison no oye, Yeison no ve, pero las manos de Alejandra le narran la historia que Silvia Congote y Luz Estela Gómez, dos mujeres ciegas, están leyendo en braille para un público que las escucha con los ojos vendados. Son las cuatro de la tarde del miércoles de Fiesta. Afuera llueve y las gradas del Bibliocirco están llenas de videntes e invidentes, de oyentes y sordos, y de otros que como Yeison no escuchan ni ven, pero siguen conectados al mundo a través del tacto. Este es el Teatro en la oscuridad.

“La Jornada Accesible ha sido muy importante para nosotros. Hemos vinculado personas con discapacidad a nuestro equipo de trabajo, también guías que manejan el lenguaje de señas. Y aunque durante los diez días de Fiesta tenemos cómo atender a todos los públicos, incluidas las personas en situación de discapacidad, siempre organizamos una jornada especial en la que ellos son prioridad”, afirma Liliana Echavarría.

En febrero de 2010 Nelson Pérez, promotor de lectura de Comfenalco, creó el Teatro en la oscuridad. Era su primer año trabajando con población en situación de discapacidad, pero desde entonces se convirtió en un batallador de ideas y gestor de espacios incluyentes. Fue él quien hace seis años propuso que se hiciera una Jornada Accesible en el Bibliocirco y fue él quien animó e inspiró al gran equipo de instituciones que hacen parte de Jardín Lectura Viva para que ésta se extendiera a toda la Fiesta. Ya son tres años en los que el miércoles de Fiesta es miércoles accesible.

“La propuesta inicial del Teatro en la oscuridad fue que los videntes les leyeran a los invidentes textos dramáticos breves, esto se sigue haciendo, pero con el tiempo evolucionó y ahora hay personas ciegas que leen en braille para públicos videntes que se cubren los ojos. La idea de este año era que no fuéramos nosotros quienes hiciéramos una programación para ellos, sino que ellos prepararan algo para nosotros. Por eso hemos tenido chicos down bailando y tocando chirimía, chicos sordos actuando y gente ciega leyendo obras de teatro”, dice Nelson Pérez.

Hay varias intérpretes de lenguaje de señas dibujando ideas en el aire para grupos de adultos sordos. Ellos, los únicos en todo el Bibliocirco que permanecen con los ojos abiertos, las siguen con la mirada. “Imaginen una prisión, imaginen una celda”, dice Silvia. Y un diálogo agridulce entre dos presas empieza a desarrollarse. Minutos después una broma hace estallar una carcajada en tres tiempos: primero ríen quienes escuchan, luego quienes ven, más tarde Yeison.

Yeison Ospina tiene 27 años. Nació sordo, pero alcanzó a aprender el lenguaje de señas antes de quedarse también ciego. Por eso Alejandra Molina, intérprete del club de lectura para personas sordas de Comfenalco, se comunica con él a través del tacto. Ella hace con sus manos las señas y él va siguiendo con las suyas los movimientos de Alejandra.

“A mí me gusta venir aquí, compartir con la gente, con mis compañeros y con las intérpretes. Pero lo que más me gusta es que la gente me pregunte cosas, me gusta que aprendan sobre las personas sordo ciegas. Que sepan que existimos y que la comunicación con nosotros es diferente, eso es lo más importante”, dice Yeison con sus manos.

El Teatro en la oscuridad es solo una de las muchas propuestas que se desarrollan en Fiesta del Libro para compartir con las personas en situación de discapacidad. Pero también es una de las más contundentes e inspiradoras, pues no solo apunta a la recreación y sensibilización, sino también a la alfabetización y a la especialización, pues esos lectores invidentes se están formando para leer en braille teatro en voz alta.

“En este tema de accesibilidad y lectura los retos son enormes, pues muchos de ellos son analfabetas en el español escrito. Además está el asunto de la disponibilidad de materiales. Para las personas ciegas hay libros en braille y audiolibros, pero para las personas sordas es más complejo. Que rico tener libros en lenguaje de señas para que un sordo los pueda ver. ¿Te imaginas Harry Potter en lengua de señas? Pero lo único por ahora es la Biblia y uno que otro cuento, es un panorama muy limitado para ellos”, expresa Alejandra.

Si hay algo de lo que son conscientes las diferentes entidades de la ciudad que participan de Jardín Lectura Viva y los miembros del equipo de Fiesta, es del gran desafío que implica el tema de promoción de lectura con estos públicos. Aunque año tras año se avanza en la creación de propuestas incluyentes como el cuentico amarillo en braille y otras iniciativas, reconocen que falta mucho por aprender e integrar.

“Con la Jornada Accesible hemos ganado en respeto hacia las personas en situación de discapacidad, pero es un camino por recorrer. No hay prejuicios y sí hay muchos deseos de compartir con todo tipo de públicos la experiencia de la lectura. Pero sabemos que lo que se ha hecho es poco en comparación de lo mucho que se necesita”, dice Diego Alejandro Ruiz.

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adminUna Fiesta para todos

Un cuentico amarillo enamora a Medellín

Por admin en Septiembre 1, 2017 , No hay comentarios

Por: Natalia Tamayo Gaviria

Con Tom Sóyer, mucho culicagao de Koleia Bungard, el Cuentico Amarillo llega a su décima versión. Aquí te contamos la historia.

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*Este relato periodístico fue publicado por primera vez en la edición del 25 de agosto de 2017 del periódico El Tiempo.

Dicen los lenguisueltos, que desde el 2009 transitan por las calles de Medellín unos personajes salidos de cuento. Sí, de cuento y de contexto. Algunos con ciertos aires europeos, otros muy orientales y una que llegó desde el País de las Maravillas. Al último que se le vio aparecer y, que todavía anda por ahí, es a un pelaíto con cara de necio. Le dicen Tom Sóyer y vive de travesura en travesura por las calles de Aranjuez, con su amigo Huck el Mortiño.

Cuentan, además, que a pesar de venir de lugares en donde no se habla español, dominan a la perfección los modismos paisas y viven camuflados entre nosotros como si fueran de aquí. Estos personajes, desde que empezaron a aterrizar en medio de las montañas, se amistaron con la gente de estas tierras y se quedaron en los recuerdos de niños, jóvenes y adultos que visitan cada año por septiembre la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

Pinocho, Alicia, Cenicienta, los 3 Cerditos, Scherezada, Julio Verne, Hansel y Gretel, marineros en búsqueda de un tesoro, Sherlock Holmes y este año Tom Sawyer, son los invitados que han visitado la Zona Norte de Medellín para, con un toque muy local, promover el placer de sumergirse en las historias de los clásicos de la literatura universal.

Había una vez ‘una idea’

La idea surgió después de mucho pensarle a la mejor manera de reemplazar los típicos volantes que anuncian eventos, por información de calidad que invitara a la gente a visitar la Fiesta del Libro. Un día, en 2009, uno de los integrantes del equipo de Fiesta llegó a la oficina con ejemplares de los pequeños cuentos amarillos que salían de las piñatas de antaño. Y ahí empezó todo.

“Nos enamoramos de la idea, porque yo creo que nadie se da cuenta de que en la parte de atrás está la invitación a la Fiesta, pues terminó siendo una pieza por sí misma. Y también es la posibilidad de tener unas versiones de cuentos o historias de la literatura internacional pasadas por el tamiz de lo que es Medellín”, dice Guillermo Cardona, primer director de la Fiesta del Libro, y autor del Cuentico Amarillo Pinocho enamorado.

Lo que nació como una herramienta publicitaria para la Fiesta del Libro, terminó siendo una gran estrategia de promoción de la lectura, un librito coleccionable que, año tras año, acerca a todos los visitantes de la Fiesta a los clásicos de la literatura universal. Una iniciativa que con Tom Sóyer, mucho culicagao, de la escritora antioqueña Koleia Bungard, llega este año a su décima versión.

El cuentico es corto, escrito en un lenguaje sencillo y que encarreta, además, las ilustraciones que lo acompañan cautivan. Las obras y personajes de la literatura que son adaptados cada año al lenguaje y contexto local, son seleccionados de acuerdo a la línea creativa que guiará el evento. Y los autores que son contactados para participar en la creación de la versión paisa de estos relatos, son todos autores de la región.

Contar los cuentos universales

“El Cuentico es la democratización de la cultura y la lectura. Es más, yo creo que es el libro mío que más se ha leído”, apunta Luis Miguel Rivas, autor encargado de traer a Alicia, del país de las maravillas, a los barrios de Medellín en Alicia vuelve a ver todo, la segunda versión del Cuentico.

Cada adaptación del Cuentico Amarillo tiene un tiraje de 200 mil ejemplares, que son distribuidos por toda la ciudad. Es decir que para este año, con su décima versión, ya son más de dos millones de pequeños libros amarillos los que se han entregado. En palabras de Guillermo Cardona, único autor que ha escrito dos de los cuenticos, “sin intensiones de presumir, pero con 600 mil Cuenticos Amarillos, yo sería el autor más publicado en Medellín. Eso ni García Márquez, ni nadie”, dice con humor.

Para Koleia Bungard, traer al pelaíto más necio de Mississippi a las calles de Aranjuez fue todo un reto, un reto que disfrutó mucho. “Para las personas de mi generación Tom Sawyer fue una serie de televisión, pero leer el libro es otra experiencia. Es un libro que se escribió en 1876 y que ha pasado por muchos lectores y tiempos sin perder vigencia. Yo no había leído Las aventuras de Tom Sawyer, pero fue delicioso ese ejercicio de ir leyendo y traduciendo este clásico de la literatura a un lenguaje paisa”.

Guillermo Cardona, Luis Miguel Rivas, Juan Manuel Roca, Juan Diego Mejía, Claudia Ivonne Giraldo, Juan David Vélez, Jaime Jaramillo Escobar, Memo Ánjel y Koleia Bungard han sido los responsables de poner a familias enteras a leer las aventuras de estos personajes.

Más allá del papel

Con el propósito de convertir a la Fiesta en un evento accesible para todos, desde 2014, el Cuentico Amarillo se publica también en una versión resumida en braille. El objetivo con esto es, además de llegarle al público con discapacidad visual, “generar un componente de sensibilización importante, para que los visitantes de la Fiesta comprendan que en esta ciudad habitamos todos sin importar cómo seamos ni qué condición poseamos”, dice Ana María Tobón, integrante del equipo de Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad de Medellín.

El Cuentico Amarillo digital e interactivo nació también en 2014. Una estrategia adherida al Salón de Nuevas Lecturas, que este año tendrá una experiencia transmedia relacionada con Tom Sóyer, mucho culicagao, que desde ya se puede descargar en Google Play y Apple Store para divertirse con las aventuras de este muchachito.

El reto ahora será, tal vez, poner a viajar a personajes como el Ingenioso Hidalgo, la irreverente Mafalda o el periodista Tintín. Para que en lugar de molinos de viento, peleen contra el dragón del metro, o para que la niñita que odia la sopa le haga mala cara a los fríjoles y se burle de la cultura fit. O para que el belga más curioso de todos encuentre las coordenadas de los dispositivos que dieron lugar al mito de la patasola. Y colorín colorado, este cuentico se seguirá contando.
¡Ya son 10!

2009 Pinocho enamorado, Guillermo Cardona.
2010 Alicia vuelve a ver todo, Luis Miguel Rivas.
2011 La verdadera historia de cenicienta, Juan Manuel Roca.
2012 Los tres cerditos, Juan Diego Mejía.
2012 La muchacha de las mil y una historias, Claudia Ivonne Giraldo.
2013 La insólita resurrección de Julio Verne, Guillermo Cardona.
2014 Hansel y el dolor de estómago que duró veinte años, Juan David Vélez Gómez.
2015 La isla del tesoro, Jaime Jaramillo Escobar.
2016 El delantero derecho, Memo Ánjel.
2017 Tom Sóyer, mucho culicagao, Koleia Bungard.

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adminUn cuentico amarillo enamora a Medellín

Un encuentro de Amigos

Por admin en Septiembre 3, 2017 , No hay comentarios

Por: Ana Maria Machado

Brasil, país invitado a la 11ª Fiesta del Libro y la Cultura, llegará a Medellín con una delegación de más de 90 integrantes entre escritores, editores, periodistas, ilustradores, grafiteros y chefs. Ana Maria Machado, autora, entre muchos otros libros, de “Niña bonita”, comparte con nosotros un mensaje de fraternidad a propósito de este encuentro en el que Brasil y lo mejor de su literatura se trasladan a Medellín.

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Brasil no se cansa de agradecer a la población de Medellín por todo el cariño y la solidaridad demostrados en razón a la tragedia con el accidente aéreo del equipo de Chapecoense. Sabemos que todos los agradecimientos, sumados, no llegan a la altura de lo que ustedes merecen. Pero incluso así, continuamos queriendo manifestarles nuestra gratitud y nuestro afecto.

En esta Fiesta del Libro y de la Cultura, traemos nuestros libros como símbolo de nuestro deseo de compartir pensamientos, ideas, emociones. Entre ellos, nuestra literatura infantil y juvenil. Los niños brasileños son lectores de autores colombianos como Yolanda Reyes, Irene Vasco, Jairo Buitrago, Ivar da Coll y Rafael Yockteng. Nuestra actividad crítica en el sector ha sido sembrada por el trabajo de especialistas de Colombia, como Beatriz Helena Robledo y Silvia Castrillón. Por otro lado, los niños colombianos también conocen los libros de autores brasileños ya editados por ustedes, como Marina Colasanti, Lygia Bojunga, Ziraldo, Bartolomeu Campos de Queirós, Roger Mello, Luciana Savaget, Ángela Lago y otros, entre los cuales tengo el honor de haber sido incluida. De mi parte, solo puedo agradecer por el cariño de los lectores de mis 21 títulos que han sido editados en Colombia, con dos más previstos para próximos lanzamientos. Ese conocimiento mutuo es un buen comienzo para nuestro acercamiento, permitiendo compartir nuestros sueños y nuestro imaginario, en un repertorio muy rico que florece en ambos lados de la frontera, reuniendo la vitalidad fundadora de las matrices indígenas y africanas a las contribuciones de la tradición traída por los pueblos ibéricos que ayudaron a formar nuestras culturas y por los aportes de otras inmigraciones a lo largo de la historia.

También nos encontramos unidos por un magnífico programa de intercambio de profesores, el Concurso Escola de Leitores, y por políticas de cooperación entre la Fundación Nacional del Libro Infantil y Juvenil, de Brasil, y Fundalectura, de Colombia, que promueven iniciativas conjuntas e intercambio permanente de informaciones, así como contactos entre sectores universitarios dedicados a ese tema. De ese modo, la presencia de los libros infantiles brasileños en Medellín es más un encuentro entre amigos, con la oportunidad de estrechar nuestros lazos. Vamos a aprovechar para hacer una Fiesta con abrazos, conversaciones y alegría.

Ana María Machado
(Río de Janeiro, Brasil. 1941)
Segura de que pocos géneros literarios tienen lectores tan conscientes del poder mágico de las palabras como la literatura infantil y juvenil, Ana Maria abrió en Río la primera librería para niños, Malasartes. Millones de ellos han podido viajar a diversos mundos a través de libros como Historia medio al revés, Al otro lado hay secretos y Un pajarito me contó. También ha escrito novelas como De carta en carta, Fueron los días más felices y Ayer la ví. Sus obras se han traducido a varios idiomas. Antes de ser escritora, se dedicó a la pintura. Es licenciada en Lenguas Romances y doctora en Lingüística.

Su obra es considerada por los críticos como una de las mejores de la literatura brasileña contemporánea. Además es periodista y ha colaborado con diferentes medios. Ha sido jurado en los premios Hans Christian Andersen, Casa de las Américas y Cataluña de Ilustración. Fue reconocida con el Premio Príncipe Claus en 2010 por el impacto positivo que ha tenido su obra y ganó el premio Jabuti en 1997, el Andersen en 2000, el Machado de Assis en 2001 y el Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil en 2012.

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adminUn encuentro de Amigos

Música para Medellín

Por admin en Septiembre 3, 2017 , No hay comentarios

Por: Fabio Zimbres

Fabio Zimbres estará en la 11ª Fiesta del Libro y la Cultura hablando de historias y viñetas, y del momento único que estas están viviendo en Brasil. Aquí un mensaje que comparte con todos nosotros.

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Es lo que me gustaría ofrecer para la ciudad que me recibirá por segunda vez. Un deseo complejo por varios motivos. Mi primera visita fue muy rápida, no puedo decir que sentí el espíritu de la ciudad, a pesar de la breve mirada de ese espíritu que me fue ofrecida durante los desayunos. Por eso mismo, siento como si esta fuera nuevamente la primera vez que veo Medellín y no puedo esperar por ello. Además de conocer poco la ciudad a la que quiero ofrecer la música, se suma el hecho de que esta en Colombia es algo muy serio, muy rico y que por más que la escuche, no puedo decir que la conozco realmente. Tal vez al final de este viaje pueda por fin ofrecer algo de música para Medellín.

Mientras tanto, ofrezco mi pequeño libro, Música para Antropomorfos, finalmente traducido al español por la editora La Silueta. El libro cuenta en viñetas la historia de dos ciudades rivales, SF y SP, una historia de amor y de guerra, mi incursión en el mundo pop de los súper héroes y de la ficción científica donde las ciudades robots vagan por un planeta postapocalíptico. No solo se trata de eso, porque quien se acerque al libro esperando apenas esa diversión en forma de viñetas, acabará llevándose un susto y mi idea de una buena historia y cuadros es justamente algo capaz de crear sorpresas.

Las historias en viñetas pasan por un momento único en Brasil. Múltiples editoriales y muchos autores están creando un ambiente propicio para que surjan aún más sorpresas. Obras de autores que están madurando en este momento, están de lado de los maestros que continúan siendo publicados. Libros y revistas que esquivan las dificultades de distribución que un país continental impone y que ocupan los estantes de las librerías, las tiendas digitales y las ferias de publicaciones independientes que se disiparon por todo Brasil. La innovación revela un público ávido capaz de mantener editores y autores activos, y ferias de publicaciones llenas de lectores en busca de novedades. No se puede ignorar que las mujeres están tomando ese medio dando una nueva cara a las historietas brasileñas.

Por todo eso, siempre se ha de celebra que nuestra producción empieza a traspasar fronteras y a ser traducida. No es el primer caso en que esto sucede, por cierto, nuestras viñetas ya fueron leídas en varios idiomas (del japonés al finlandés), y con seguridad no van a ser los últimos, ya que la madurez de los autores de este momento tan agitado va a generar bastantes obras que merezcan ser más conocidas. Está claro que nuestra música ya es un símbolo de ‘brasilianidad’, como creo, que la música colombiana también es una traducción del alma de Colombia. Si eso no sucede aún, al menos podemos decir, basados en mi experiencia publicando y participando de eventos de historietas en diversos países, que a través de las viñetas logramos crear canales que unen a Brasil con América Latina.
Fabio Zimbres
(San Pablo, Brasil. 1960)
Según los biógrafos, nació con un bolígrafo en la mano. La buena vida es un deber de todos es el título del encabezado de una selección de sus obras que contiene cien ejemplares de historietas e ilustraciones, y, con ellas, su filosofía de vida. Es creador y editor de Ediciones Tonto, en la cual publica libros de diseñadores brasileños y latinoamericanos alternativos. Estudió arquitectura y es diseñador gráfico formado en artes. Reconocido por sus ilustraciones, historietas y fanzines, por ser editor de la revista de HQ alternativa Animal, por organizar exposiciones, pintar y trabajar en producciones de dibujos animados.

Ha presentado sus trabajos como artista ilustrador y editor en múltiples espacios: La Galería Adhesivo, el Museo del Trabajo, la galería Design Festa ubicada en Tokio y el Centro Cultural Recoleta. Sus obras han estado relacionadas también con la música; su libro Música para Antropomorfos contiene una gráfica que acompañó e inspiró el CD del grupo de rock Mechanics. Hace parte del proyecto Casa de Dibujo, una serie de exposiciones colaborativas que ha estado en varios lugares de Brasil. Ganó el concurso de tiras del diario Folha de San Pablo, gracias al cual publicó por varios años su serie Vida Boa en ese diario.

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adminMúsica para Medellín

El Puente

Por admin en Septiembre 3, 2017 , 1 comentario

Por: Stela Barbieri y Fernando Vilela

El Puente es un bello cuento ilustrado de Stela Barbieri y Fernando Vilela. Un cuento que hace parte del libro Cómo cambiar el mundo. Stela y Fernando desean compartir con los visitantes de Fiesta esta historia y sus ilustraciones. Te invitamos a leerla.

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En un poblado distante, en lo alto de una montaña, vivía una comunidad de agricultores que plantaban y vendían maíz. Para vender el maíz necesitaban bajar de la montaña, atravesar en canoa un río que estaba cercano al poblado y llevar la carga de espigas en los hombros hasta llegar al mercado, que quedaba en una ciudad en la montaña del otro lado. El gran sueño de las personas que allí vivían era construir un puente para llegar a la ciudad.

Guadalupe y Diego nacieron en aquel lugar y en su primer encuentro, aún muy pequeños, se vieron detenidamente en silencio, sonrieron como si ya se conocieran y salieron jugando, cambiando de juego en cada momento. Nunca más se despegaron. De los juegos al trabajo, de las risas a los abrazos, aquel encuentro se fue transformando cada día: en amistad, enamoramiento, hasta que se casaron. Recibieron de los padres de Guadalupe un pedazo de tierra. Con la ayuda de los hombres y de las mujeres de la comunidad, hicieron una casa y después prepararon la tierra para plantar el maíz.

El poblado parecía estar bien cerquita del cielo, pues quedaba en lo alto de una inmensa montaña. Todas las tardes, la joven pareja iba hasta un campo abierto que había en la parte más alta del poblado y pasaban horas viendo la puesta del sol.

Día tras otro, la pareja cuidaba de la plantación de maíz: las plantas crecían, nacían espigas lindas y grandes que después eran cosechadas. Todo lo que Diego plantaba nacía fuerte y vigoroso. Diego tenía manos hábiles, con ellas hacía muebles de madera, preparaba cuerdas, todo lo que decidiera hacer.

Aquel año la cosecha fue muy buena y, como las canoas para atravesar el rio eran pequeñas, el movimiento de ida y venida del poblado al mercado, en la ciudad, era intenso, y las personas continuaban alimentando el deseo de construir un puente que facilitara sus vidas.

Sucedió que cierto día se armó una tempestad y una lluvia gruesa cayó encima de esa gente. El río se volvió caudaloso y difícil de atravesar, la corriente estaba fuerte y empujaba las embarcaciones. Las lluvias no paraban y quedó imposible llegar al otro lado del río.

De a poco la comida que compraban en la ciudad, para completar la alimentación, se fue acabando. Como en aquella comunidad las personas eran muy solidarias, intercambiaban una taza de harina por un poco de azúcar, aguacates por frijoles y así fueron pasando los días hasta que solo tenían maíz y legumbres para comer.

Los hombres del poblado iban con frecuencia a los márgenes del río para ver como estaba la corriente y volvían desanimados, pues, además de que el río estaba empujando mucho, traía en sus aguas pedazos de ramas grandes, que bajaba la corriente con velocidad.

Sin embargo, pasados algunos días, las lluvias fueron cesando y los hombres y mujeres volvieron a atravesar el río con dificultad. Diego y Guadalupe, así como los otros, llenaron las canoas de espigas de maíz y remaron con fuerza, equilibrándose para intentar llegar al otro lado. Cuando ya estaban cerca, fueron sorprendidos por un tronco de madera, que golpeó con toda la fuerza la embarcación, tirando a Guadalupe en el agua. Ella no sabía nadar, e inclusive si supiera no habría conseguido vencer la corriente que la arrastraba con violencia y velocidad. Diego gritó el nombre de la mujer con desespero mientras remaba veloz:
–¡Guadalupe! ¡Guadalupe!

Él llegó al otro lado en un instante y salió corriendo por la orilla, río abajo, acompañado por los ojos de Guadalupe, que rodaba en medio de las aguas, hasta que quedó presa entre dos rocas y Diego logró sacarla. Estaba inconsciente y llena de heridas. Diego corrió con ella en los brazos hasta la ciudad para conseguir socorro. En la ciudad, Guadalupe fue atendida por un médico, que tomó todas las medidas para salvarla.

Durante algunos días Diego y Guadalupe durmieron en la ciudad, dejando a sus amigos y familiares del poblado muy preocupados.

Guadalupe se demoró en recuperarse, pues se rompió una pierna y estaba llena de heridas.
Cuando volvieron a casa, Guadalupe se quedó varias semanas en cama y fue cuidada por su madre y otras mujeres.

Diego, como de costumbre, todos los días al final de la tarde iba a ver la puesta de sol en el campo abierto y se quedaba viendo el río abajo y la ciudad del otro lado. Triste, pensaba que muchos podrían morir si volviera a llover, pues el río era cada día más peligroso. Después de mucho reflexionar, Diego tomó una decisión: aquel era el momento para construir el puente que su pueblo soñaba hace tantos años.

Fue corriendo a buscar a los hombres y mujeres en el poblado, y reunidos alrededor de la cama de Guadalupe, discutieron sobre cómo construir ese puente a la ciudad:

–Vamos a hacer un puente de piedra, el lecho del río está lleno de piedras –dijo un hombre que trabajaba con piedras haciendo floreros.
–¿Qué tal si lo hacemos de madera? En el bosque de aquí atrás hay muchos arboles que son inmensos y podríamos hacer un puente alto, para que no quede sumergido cuando llueva fuerte y el agua del río aumente –dijo alguien más.

Hicieron bosquejos de cómo debería ser estructurado el puente. En ciertos momentos, el cuarto de Guadalupe, lleno de gente, parecía más una fiesta, con las personas entusiasmadas, hablando todas al mismo tiempo.

–¿Qué tal si hacemos un puente de piedra y madera? –dijo Guadalupe, silenciando a todos. Ella estuvo callada hasta ese momento y cuando habló, en voz débil y baja, fue escuchada, y su propuesta conmemorada.
–Eso mismo, Guadalupe, de piedra y madera. Ese puente va a ser inaugurado por ti, que vas a ser la primera en atravesarlo –dijo Diego.
–¡Eso mismo! Gritaron todos. -¡Viva Guadalupe!
–¡Viva!

A la mañana siguiente, bien temprano, algunos hombres fueron al bosque a cortar madera, y otros escogieron cortar las piedras. Así comenzaron a hacer el puente, y trabajaban pesado siempre que podían, pues tenían que cuidar las plantaciones. Era época de lluvias, y de vez en cuando interrumpieron la construcción para esperar la sequía.

Después de algunos meses, el puente quedó listo. Guadalupe ya estaba bien y fue la primera en pasar por él para inaugurarlo, como ya estaba arreglado desde el comienzo.

Hubo una gran fiesta y hasta las personas de la ciudad vinieron para ver el puente y celebrarlo. Todos los días, los hombres y las mujeres de la comunidad, descendían la montaña y con sus animales, atravesaban el puente llevando el maíz.

Todo transcurría con harmonía hasta que la nueva estación de las lluvias llegó, y, en una mañana de trabajo, las personas que estaban atravesando el puente fueron sorprendidas por un torrente de agua, que llegó repentinamente por causa de una tempestad que había ocurrido en la cabecera del río.

El torrente fue tan fuerte que se llevó todo el puente. Las personas que estaban encima de él tuvieron tiempo de correr a la orilla, pero los animales y las cargas fueron llevados junto con él.

El desconsuelo fue general, la población estaba nuevamente condenada a atravesar el río en canoa.

Después de que el puente se derrumbó, Guadalupe nunca más fue a la ciudad, pues quedó traumatizada con el accidente que sufrió.

Diego iba a la ciudad solo a vender la colecta, mientras que su joven esposa, en la orilla del río, se quedaba mirando atentamente a su marido luchar con la corriente, pidiendo para que nada malo le pasara.

Un día, cuando Diego volvía a la casa, se golpeó con algo. Y, viendo en contra luz, se dio cuenta que era una inmensa tela de araña que estaba suspendida entre dos árboles.

Se quedó apreciando aquella tela de araña, admirando el trabajo y la estructura tejida. En cuanto estaba ahí distraído viendo la tela, tuvo una gran idea: construir un puente colgante de madera, apoyada en cuerdas tensionadas, que uniera su poblado directamente con la ciudad. De este modo no necesitarían bajar la montaña y se moverían con facilidad de un lado a otro.

Corrió hasta el claro, donde se veía la puesta del sol, para observar si su idea era posible de realizar. Después fue rápidamente a contarle a su grupo, primero a Guadalupe y después a todos los otros. No hubo ni discusión del tema, pues todas las personas creyeron que esa era la solución.

A la mañana siguiente, un sueño más empezó a concretarse, las mujeres dieron inicio a la producción de cuerdas y los hombres fueron a cortar la madera. Se quedaron ahí durante un mes preparando todo.

Entonces llegó el día en que llevarían las enormes cuerdas por el valle de un lado para el otro. Descendieron con las cuerdas atravesando el río, subieron la montaña del otro lado amarrando las cuerdas tensionadas en pilares, y unieron así un lado al otro. Después, con pedazos de cuerdas menores, amarraron decenas de tablas, haciendo así una inmensa estera de madera suspendida.

Trabajaron todas las personas del poblado, con voluntad y alegría, día y noche, muchos días.

Entonces, terminaron la obra, y la alegría de ver el puente listo llenó a aquella gente de vitalidad y gratitud.

Hasta el día de hoy quien visita el poblado cerca del cielo, pasa por el puente inspirado en la tela de araña, que se balancea con el viento y adorna el paisaje que por sí solo ya es majestuoso.

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Cuento extraído del libro ilustrado: Cómo cambiar el mundo, Stela Barbieri y Fernando Vilela. Editora FTD, São Paulo, 2015.

Stela Barbieri
(Araraquara, Brasil. 1965).
Su vida está ligada al arte y la educación. Es una artista plástica que, además de ser curadora y directora de talleres artísticos, escribe libros para niños. En su obra aparecen poco claros los límites entre imagen, escritura e historias, pues para crear no teme mezclar diferentes códigos visuales, verbales y cognitivos. Ha sido curadora educativa de la Bienal de Artes de Sao Pablo y directora de la Ação Educativa del Instituto Tomie Ohtake, estrategias pensadas para generar nuevos contactos creativos y afectivos entre el arte y las personas. Entre sus libros están Cómo cambiar el mundo, Bumba-meu-boi, A menina do fio, Pedro Malasartes em quadrinhos y Quero Colo!

El anhelo de Stela por fusionar diversos intereses, discursos, culturas y lenguajes la llevó a crear al lado de Fernando Vilela el taller público Bináh como lugar de encuentro entre la invención y el arte. Es consejera de la fundación portuguesa Calouste Gulbenkian que promueve el arte, la educación y la ciencia. Entre sus exposiciones están Só No Nós y su proyecto Lugares en el que propone, entre otros, espacios para construir, leer, sembrar y diseñar.

Fernando Vilela
(Sao Pablo, Brasil, 1973).
Reyes, campesinos, serpientes, peces, dragones, japoneses, movimiento, mucho movimiento y muchas más imágenes, tantas como un lector pueda imaginar que hay en los más de sesenta libros que ha ilustrado Fernando Vilela. Pero además de escritor e ilustrador es un artista y por eso se puede escucharlo hablar del gramaje del papel en sus libros, del brillo, de la textura de las hojas, detalles propios de un amante romántico de los libros y del arte.

Sus obras hacen parte de importantes colecciones en el mundo, por ejemplo del MoMa de Nueva York y del Museo de Arte Contemporáneo de Sao Pablo. Trabaja con pintura, fotografía y grabado. Fernando es el autor e ilustrador de libros publicados en ocho países. En 2007 recibió tres premios por su trabajo: Jabutí Lampião y Lancelot (COSAC Naify, 2006) y la mención de New Horizons Premio Internacional Ragazzi Award Bolonia.

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adminEl Puente

Hagamos Fiesta

Por admin en Septiembre 1, 2017 , 7 comentarios

Estamos a muy pocos días del inicio de nuestra 11ª Fiesta del Libro y la Cultura. Por eso hoy queremos invitarte a que conozcas nuestra historia. ¿Sabes cómo nació la Fiesta? ¿Sabes por qué se llama Fiesta del Libro y no Feria del Libro? Aquí las memorias de cómo fue que empezó a gestarse este gran sueño… Nuestra Fiesta, la Fiesta de todos.

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*Este capítulo hace parte del libro 10 años de Fiesta, historias de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín. Un libro que puedes descargar aquí.

Que era ‘aburridora’, que iban muy pocas personas, que se cobraba la entrada y que ni a los escritores ni a los libreros ni a los editores ni al público les gustaba. Que era ‘bobada’ hacerla. Eso fue lo que le dijeron a Jorge Melguizo en la primera reunión que, en 2006, como Secretario de Cultura, convocó para hablar del tema.

“En la mesa había libreros, editores y gente de las bibliotecas, y cuando me dijeron eso, yo les respondí: ¡me parece el colmo!, ¿cómo es posible que ustedes, el sector del libro, no quieran hacer más la Feria? Pero inmediatamente les abrí en mi computador una presentación en la que decía: no hagamos la Feria del Libro. Se rieron. Estábamos todos absolutamente de acuerdo, esa Feria no le aportaba más a la ciudad”, dice Melguizo.

El 12 de marzo de 1993 se inauguró en el Palacio de Exposiciones la primera versión de la Feria del Libro de Medellín, pero en 1996, apenas en la cuarta versión, un aguacero con vendaval incluido tumbó el techo del Pabellón Amarillo. Y aunque el incidente no dejó víctimas, pues fue en horas de la noche, ocasionó pérdidas de cerca de mil millones de pesos.

En 2001 y 2003 no se realizó la Feria. Y la Corporación Lectura Viva —integrada por la Cámara Colombiana del Libro, la Biblioteca Pública Piloto, la Universidad de Antioquia, TeleMedellín y el Ateneo Porfirio Barba Jacob— fue la encargada de organizar, con el apoyo de la Alcaldía, las últimas dos versiones, las de 2004 y 2005.

A esa Feria y a quienes la gestaron hay que agradecerles lo que en su momento significó para la ciudad: la visita de grandes autores, la buena oferta editorial y, sobre todo, el haber sentado un precedente para lo que hoy son los eventos del libro.

En 2006 no hubo Feria. Se paró con la intención de diseñar algo nuevo y se convocó a un grupo de por lo menos cuarenta entidades e independientes del sector cultural. La invitación fue a soñar.

“Siento que fue una convocatoria muy democrática, que acertaron en invitar a todos los que estábamos en el barro, a todos los que estábamos empantanándonos con la promoción de la lectura y la cultura. Y cualquier idea por loca que pareciera era bien recibida y alimentada por el grupo, porque teníamos claro que había que ser muy creativos”, dice Luis Bernardo Yepes.

De alguna manera la Feria del Libro de Medellín había pecado por pretender parecerse a la Feria del Libro de Bogotá y a las de Buenos Aires y Guadalajara sin lograrlo. Así que el camino por crear tenía que ser diferente, un camino propio.

“Queríamos diseñar un evento nuevo y aunque nadie sabía muy bien qué tipo de evento, nos concentramos en lo que no gustaba de la Feria y fue facilísimo. No gustaba el sitio, hacer la Feria del Libro en el Palacio de Exposiciones era feo. Yo recuerdo que alguien dijo que ese lugar estaba bien para vender otras cosas, pero que era muy desangelado para vender libros. Tampoco estábamos de acuerdo con que se cobrara la entrada, era un absurdo, es como si te cobraran por entrar a un centro comercial. Invitas a la gente a que compre libros, pero le cobras hasta la entrada. No es lógico. La programación tampoco gustaba, había un parqueadero en la parte de atrás en el que se vendían comidas y había conciertos, y eso era lo máximo que pasaba.

“Además, no era un evento que estuviera en el imaginario de los ciudadanos. La gente en Medellín esperaba la Feria de las Flores, pero no la Feria del Libro. La gente en Medellín esperaba los alumbrados, pero no la Feria del Libro. No era algo que estuviera en los deseos de los habitantes de la ciudad.

“Entonces nos preguntamos: ¿cuál es la tarea de la Alcaldía con un evento del libro? Y la respuesta fue: la tarea de la Alcaldía es promover la lectura. ¿Y cómo se promueve la lectura?, pues hay que emocionar con la lectura, hay que encantar con la lectura, hay que entusiasmar con la lectura, hay que conmover a la gente con la lectura. ¿Y qué evento me emociona y me convoca más? ¿Una feria o una fiesta? ¡Pues una fiesta! Si a uno lo convocan a una feria es para venderle cosas, pero si lo convocan a una fiesta es para que disfrute. Y la tarea de la Alcaldía es que la gente disfrute con estos eventos”, dice Melguizo.

Poco a poco empezó a construirse la idea de lo que podría llegar a ser. Y como el nombre “Feria del Libro de Medellín” ya era marca registrada y el concepto de “Fiesta” era mucho más atractivo y poderoso para un evento de promoción de lectura, que era el centro y corazón de la propuesta, pues así se quedó.

Que no sea una feria, que sea una fiesta. Y que más que un evento comercial sea un evento educativo, formativo y de promoción de lectura. Un evento que emocione. Un evento del libro, pero también un evento de la cultura, porque Medellín no tenía un gran evento cultural. Eso era lo que se decía, a muchas voces, en esas reuniones.

Sobre el mejor lugar para realizar la Fiesta también se habló, hasta que un día Jorge Melguizo los invitó a todos al Jardín Botánico y ahí les lanzó su propuesta. “Bajo las hojas de los árboles se leen mejor las hojas de los libros”, les dijo, “hagamos la Fiesta aquí”. Una frase que aunque por lo romántica hoy le da risita y hasta un poco de pena, movió al grupo.

“Eso era un pantanero terrible, yo creo que hasta con botas nos teníamos que ir, pero cuando Jorge propuso que se hiciera la Fiesta en ese espacio, a la mayoría nos pareció una excelente idea. Nos dio miedo porque el Jardín Botánico apenas estaba en obra y no sabíamos cómo iban a ser las cosas, pero nos entusiasmamos, la mayoría nos entusiasmamos”, recuerda la editora Lucía Donadío.

La propuesta era sacar el libro del recinto cerrado, llevarlo a un lugar abierto para que respirara. Crear un evento mucho más cercano para la gente y, aunque el Jardín Botánico no era lo que es hoy, los puso a soñar.

Un Jardín para una Fiesta

En el siglo XIX había sido la Casa de Baños el Edén, un centro de recreación y restaurante familiar. En 1912 pasó a ser el Bosque Centenario de la Independencia y en 1972 comenzó su historia como Jardín Botánico. Tuvo sus períodos de esplendor y sus períodos de caída, pero en 2005, año en que se inició su recuperación, estaba en la quiebra total.

“Se debían cuatro años de parafiscales a los empleados, tenía varias demandas, no había la capacidad de producir el dinero que valía su operación y no tenía público. El Jardín Botánico era, como digo yo, un peculado moral, es decir, un bien de la comunidad al servicio de muy pocos. Había siete canchas de tenis en un espacio de todos los antioqueños. 48 socios que jugaban al tenis tenían 8 mil metros cuadrados solo para ellos. Llevaban 53 años ahí, tanto tiempo que creían que les pertenecía. El restaurante, los baños, los auditorios, parecían una cantina. Era abandono puro”, dice Pilar Velilla, quien después de haber liderado la renovación integral del Museo de Antioquia asumió la dirección y el reto de revivir el Jardín Botánico.

El primero de marzo de 2005, cuando Pilar y Jennifer Murillo, con quien también había trabajado durante ocho años en el Museo de Antioquia, llegaron al Jardín, se encontraron con 14 hectáreas de indolencia y se dedicaron a fotografiarlas. Querían dejar registro de lo que recibían. Cerros y cerros de hojarasca, cerros y cerros de cosas viejas y hasta una colección de sanitarios en desuso. Mugre y más mugre.

El Jardín estaba tomado por intereses múltiples y complejos, por eso para recuperarlo primero hubo que entrar a dialogar con ellos y luego sí iniciar con la transformación. Se intervino en su totalidad, pues existían estructuras que no habían sido tocadas desde su fundación. Edificaciones muy deterioradas, algunas a punto de caerse, y también poco funcionales, oficinas pequeñas dispersas por todo el Jardín y muy alejadas unas de otras.

Daños en redes eléctricas y problemas de humedad que afectaban todo. También al herbario, uno de los patrimonios florísticos más importantes del país, una colección de muestras botánicas que durante todos esos años estuvo en peligro.

“Nuestro herbario es uno de los más importantes del mundo y teníamos muestras botánicas desde 1912 deteriorándose en cajas. Yo digo que Álvaro Cogollo, el director científico del Jardín, fue quien lo salvó, porque el Jardín Botánico estuvo muchas veces a punto de que construyeran en él y lo convirtieran en otra cosa. Pero Álvaro, especialmente por conservar el herbario, porque sabía y sabe lo que vale desde el punto de vista de investigación científica, se quedó allá ganándose un sueldo de miseria y rechazó ofertas importantísimas en el mundo botánico por defender el Jardín. Para mí el Jardín existe por Álvaro Cogollo”, dice Pilar.

Una de las imágenes que más impactó a la ciudad fue la de la caída de los muros que rodeaban al Jardín. Cuando se tumbaron esos muros y se puso una cerca que permitió ver desde la calle lo que había ahí dentro, fue como si hubieran liberado a un animal verde e inmenso que había estado demasiado tiempo en cautiverio.

Se demolió lo que no daba para más, lo que ya no resistía, se renovó lo que se podía y se construyeron nuevas obras como el Orquideorama y el Edificio Científico. Se logró todo lo que se soñó y eso gracias a la suma de muchas voluntades. La Alcaldía se comprometió con esa recuperación y el Área Metropolitana y otros aliados se sumaron en el camino. Y por supuesto el trabajo tenaz de Pilar, Jennifer y su equipo.

“Para hacer el Orquideorama se le vendió a la Alcaldía el espacio público que hoy rodea el Jardín, que se intervino para hacerlo más agradable para los transeúntes. Recuerdo mucho que no habíamos terminado de quitar los plásticos verdes de la construcción y ese espacio ya era de la comunidad. La gente ya estaba sentada en las bancas y apropiándose del lugar. Bicicletas, triciclos, mamás con niños, algo hermosísimo. En el Jardín se hizo de todo y todo se gestionó con mucho esfuerzo. Hubo mucha voluntad política y muchísimo trabajo. Y siempre elegimos lo mejor, y elegimos lo mejor porque todo era para el pueblo”, dice Pilar.

A principios de 2006, cuando Jorge Melguizo y el grupo de entidades e independientes del sector cultural que se estaban soñando Fiesta, llegaron al Jardín Botánico, todo era pantano. Pero supieron ver más allá del barro y decidieron que ese sería el escenario y hogar de la Fiesta del Libro y la Cultura.

“El Jardín Botánico no era un espacio que estuviera en el imaginario de la gente, pues estuvo un tiempo cerrado y muy deteriorado. Y en ese momento apenas estaba construyéndose el Orquideorama y eso estaba desbaratado. La Zona Norte no era el referente que es hoy en día. Ya estaban la Casa de la Música y el Parque de los Deseos, pero todavía no estaba el Parque Explora. Ese lugar era como un límite de la ciudad, mucha gente no quería ir por allá”, dice Melguizo.

El 25 de agosto de 2006 se inauguró el Orquideorama, el primer espacio del Jardín que se le entregó a la ciudad, un símbolo de ese proceso de renovación y de los espacios públicos de calidad que Medellín estaba empezando a disfrutar. Y en septiembre de 2007, cuando la Fiesta del Libro y la Cultura nació, éste fue su centro, el lugar que la acogió.

“Hay una placa en el Orquideorama que dice: ‘aquí renace la primavera de Medellín’. Una frase que uno podría pensar que es un poquito manida desde lo literario, pero que en el fondo es una manera de expresar que eso que alguna vez hizo que Medellín se sintiera orgullosa de sí misma renacía ahí. Y fue y es muy significativo que la educación y la cultura se reunieran con la transformación urbana en un solo lugar. Yo creo que por eso Fiesta del Libro nace con un alma tan poderosa. Fiesta del Libro es el símbolo de una ciudad que renace de una manera muy especial, alrededor de unos nuevos valores. En Fiesta están todos los elementos del renacimiento de Medellín: mucha gente conviviendo, encuentro ciudadano, educación, cultura y renovación urbana”, dice David Escobar.

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adminHagamos Fiesta

La primera Fiesta

Por admin en Septiembre 1, 2017 , No hay comentarios

Ya son once años de ese viernes 7 de septiembre de 2007, cuando a las diez de la mañana nuestra Fiesta del Libro y la Cultura abrió sus puertas por primera vez. ¿Estuviste ahí? ¿Recuerdas esa primera Fiesta? ¿Viste al escritor italiano Alessandro Baricco pasearse por el Jardín Botánico? Definitivamente esta Fiesta ha sido una bella Fiesta desde su primera versión. Te invitamos a leer y a visitarla.

***

*Este capítulo hace parte del libro 10 años de Fiesta, historias de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín. Un libro que puedes descargar aquí.

las tres de la madrugada del viernes 7 de septiembre de 2007 Guillermo Cardona ya estaba en pie, mirando al cielo y pidiendo para que dejara de llover. Revisando fechas y pensando en que no se cruzara con otros eventos importantes de la ciudad ni con otras ferias del libro de la región, habían decidido hacer la Fiesta del Libro y la Cultura en septiembre. Y como en Medellín eso de la temporada seca y de lluvias no es algo tan preciso, solo esperaron tener suerte.

Pero no, cada mañana durante diez días Guillermo se levantó a las tres a ver llover y a las seis ya estaba en el Jardín Botánico montado en el shinkansen de director, examinando con el equipo que no hubiera libros dañados y un infinito etcétera de detalles. Del 7 al 16 de septiembre de ese año las lluvias estuvieron acompañando la primera Fiesta del Libro. Regándola, probando qué tan Fiesta sería Fiesta.

El Orquideorama estaba listo, pero otros espacios del Jardín, como el Edificio Científico, seguían en obra. Eso, más las dificultades logísticas por el clima, más el hecho de que lo nuevo y el cambio espantan a uno que a otro, hizo que algunos llegaran a pensar que la habían “embarrado”. En el sentido más amplio de la palabra, pues pantano también hubo.

“Llegó un momento en el que yo me dije: nos equivocamos. Fue cuando estábamos haciendo el montaje y la lluvia no cesaba y todo parecía desorden. Cuando caminaba y quería encontrar un lugar y no lo hallaba, pues al principio la demarcación y las rutas de tránsito fueron muy confusas. Era como un juego: pasabas y pasabas por un mismo lugar intentando encontrar otro”, recuerda Luis Bernardo Yepes.

En los primeros días se escucharon voces inconformes, una que otra conversación árida, uno que otro renegar, una que otra añoranza por la Feria del Libro del Palacio de Exposiciones. Eso, sobre todo, por parte de algunos editores y libreros, a quienes les preocupaba que los libros estuvieran tan expuestos y llegaran a deteriorarse.

Además, la Fiesta desde su primera versión tuvo como prioridad generar espacios de comercialización equitativos para todos, y en el Orquideorama, donde se organizó la muestra de libros, estuvieron los setenta expositores que participaron en esa ocasión. Todos con los mismos stands de 2×4 metros. Algo celebrado por unos y no tanto por otros.

“Hubo y sigue habiendo resistencias, pero una mayoría respaldó la iniciativa de que sacáramos el libro del recinto cerrado y lo lleváramos al espacio público, mucho más cerca de los ciudadanos. A algunos les interesaba regresar al Palacio de Exposiciones y tener ochocientos metros cuadrados para la exhibición de sus libros, pues era a lo que estaban acostumbrados. Pero si hay algo por lo que se caracteriza la Fiesta del Libro de Medellín es por abrirles la puerta a todos, a las editoriales grandes, a las pequeñas, a los libreros de nuevo, a los de libros leídos y saldos. Hicimos un gran esfuerzo por generar puntos de venta iguales para todos”, dice Guillermo Cardona.

Finalmente, y como si ni la lluvia ni el pantano fueran para tanto, la gente empezó a llegar, el Jardín a llenarse y el espíritu de Fiesta a moverlo todo. Los pequeños stands en el Orquideorama se veían bonitos, quienes llegaban se querían quedar y hasta hubo tardes en las que salió el sol.

“En esa primera versión llevamos el Café de Otraparte y convertimos la tarima del Orquideorama en un gran café y en uno de los escenarios principales de la Fiesta. Ahí estuvieron los invitados. Fue un espacio en el que se hicieron muy visibles la palabra, la conversación y los escritores”, recuerda Sergio Restrepo, director del Teatro Pablo Tobón Uribe y quien hizo parte del equipo organizador de Fiesta durante varios años.

Las personas de la ciudad, los visitantes de otros lugares y los escritores, sobre todo ellos, celebraron que los hubieran invitado a una fiesta. Al italiano Alessandro Baricco, quien tiene fama de esquivo, fue a uno al que se le vio sonriente yendo de aquí para allá. Participó en varias charlas, dictó un taller para promotores de lectura y cuando se despidió de la ciudad y un periodista le preguntó qué esperaba de la Feria del Libro de Frankfurt, que se realizaría a la semana siguiente, dijo que esos eran negocios, que él prefería una fiesta como la de Medellín.

“Estar en ese sitio tan lindo rodeados de árboles, que la gente se acercara a los libros, que los lectores se encontraran entre ellos. Eso fue una alegría muy grande. Hay eventos donde lo único que uno escucha son cajas registradoras, pero aquí lo que prima es el compartir. Un libro se escribe en la soledad, pero en estos espacios uno se ve cara a cara con los lectores, que son como amigos que uno no conoce. Fue una experiencia muy hermosa”, dice el periodista y escritor Juan José Hoyos.

Hubo un encuentro de bibliotecarios, encuentro de promotores de lectura, de talleres de escritura, de revistas literarias, de escritores antioqueños y de libreros. Actividades casi todas organizadas por diferentes entidades de la ciudad. También una programación sobre la lectura en la formación del actor, del académico, del escritor, del político, del militar, del empresario, del cineasta.

“Recuerdo el entusiasmo y el compromiso que tuvimos las entidades que comenzamos a trabajar en esa primera Fiesta del Libro, porque esa primera Fiesta se hizo con las entidades que ya veníamos trabajando la lectura, la escritura y la cultura en la ciudad. En lo que hoy es la zona de Jardín Lectura Viva éramos muy pocas carpas, pero ese espacio se movió muchísimo. Ahí hicimos lanzamientos de libros, encuentros con autores, promoción de lectura, porque esta Fiesta desde la primera versión recibió a una gran cantidad de gente. Sentimos como si la ciudad se hubiera volcado a visitarla”, dice Juan Pablo Hernández, director de la Fundación Taller de Letras.

Los árboles parlantes del Jardín susurraron cuentos y poemas, hubo una muestra fotográfica de treinta escritores antioqueños y una exposición sobre la obra de García Márquez, ‘Macondo: personajes y soledades’. Luz Estela Peña, líder del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, recuerda que también se creó una simulación de un Parque Biblioteca. “Apenas estábamos en el auge de los parques biblioteca, entonces montamos allá los servicios que había en ellos para que la gente los conociera. Fue una experiencia muy bonita y algo muy impresionante también fue poder ver ese Jardín Botánico abierto hasta las diez de la noche y las agendas culturales llenas a reventar. Era de verdad una fiesta ver el Jardín así”.

Llevar la Fiesta a ese sector de la ciudad y hacerla de forma gratuita también fue abrirla a muchas personas que de otra manera no habrían podido participar. Fue el regalo de ver llegar a niños, jóvenes, adultos, a familias enteras. Ver que cuando salía el sol se sentaban sobre la hierba a compartir conversaciones, lecturas, alimentos. Ver que la Fiesta sí podía llegar a ser Fiesta de muchos, no Fiesta de unos pocos. Una Fiesta para todos los que se quisieran unir a ella.

“Lo que nunca voy a olvidar serán los rostros de los niños sentados en el Bibliocirco. Sus rostros, sus risas, su asombro, eso me enterneció profundamente. Ver a un chico leyéndole a una chica o al revés. Y ver a familias enteras compartiendo”, dice Luis Bernardo.

Durante las más de 120 horas de apertura a esa primera Fiesta, a ese sueño que apenas se estaba inventando, asistieron cerca de 90 mil personas. Cosas por corregir y mejorar, muchas. Pensar en crecer, claro que sí, pues el Orquideorama y el Jardín Botánico tienen sus límites y la idea desde el principio era poder llevar la Fiesta a otros espacios de la ciudad.

“En esa primera Fiesta ver la respuesta de la ciudad, ver su acogida, fue muy bonito. Era una apuesta por un cambio, por eso queríamos aportar nuestro trabajo, nuestro amor por los libros desde donde más se necesitara. Hacer la primera Fiesta y ver que funcionó fue demasiado importante. Verla crecer es reconfortante porque son espacios para que la gente se encuentre con el libro y la cultura”, dice Luis Galar, librero cofundador de haylibros.com y quien hizo parte del equipo organizador de Fiesta por varios años.

“Y hay algo, que como indicador, ni sé cómo podría ponerlo en un informe, pero es que yo me detuve una vez con Jorge Melguizo a ver pasar la gente y la mayoría de los que pasaban, pasaban sonriendo. Eso también es un indicador. Una marca de Fiesta es eso, esa sonrisa en la gente”, dice Guillermo Cardona.

Fiesta fue Fiesta desde su primera versión. Fiesta fue Fiesta desde ese viernes 7 de septiembre de 2007, cuando, a las diez de la mañana, se abrieron sus puertas. Y desde entonces ha quedado claro que la ciudad estaba lista para enfiestarse con el libro y la cultura en su propio Jardín.

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adminLa primera Fiesta

Más de 26.300 visitantes tuvo la 9ª Parada Juvenil de la Lectura en Medellín

Por admin en Julio 17, 2017 , No hay comentarios
  • La asistencia a este evento que organiza la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín aumentó un 7,5 por ciento con relación al año anterior.
  • Los libreros y comerciantes de productos literarios obtuvieron ganancias cercanas a los 11 millones de pesos.
  • Desde las 2 de la tarde y hasta las 4 de la mañana se realizaron más de 15 debates que promovieron la conversación entre los jóvenes sobre Identidades (tema central de este año) y fomentaron el respeto por la diversidad y la diferencia, gracias a las palabras y los argumentos.

Concierto_ParadaJuvenil2017

Con los edificios del centro de Medellín como telón y atraídos por las fuerza de las historias, más de 26.300 visitantes,  aproximadamente, tuvo la 9ª Parada Juvenil de la Lectura que se realizó en la UVA La Imaginación. Hasta este lugar que se levanta entre las calles empinadas del barrio Villa Hermosa de Medellín, llegaron jóvenes y adultos de edades variadas para participar en 16 horas continuas de programación que se cumplieron a cabalidad desde las 2 de la tarde del sábado 15 hasta las 6:00 a.m. del domingo 16.

Ni el viento leve del amanecer, la llovizna o el cansancio natural después de las horas, detuvo a los asistentes que participaron en más de 8 conferencias, 12 horas de lectura, 8 conciertos, 90 talleres y más de 15 debates en una actividad denominada “Ring de Boxeo” y que promovió el diálogo con argumentos y sin golpes frente a temas opuestos como Facebook versus Twitter, poesía versus prosa o relaciones personales versus virtuales.  Además de esto, los asistentes fueron espectadores de 6 películas y 2 cortometrajes y participaron en la entrega de alrededor de 4.500 “Libros Libres”. Estos últimos se entregan a una persona libremente y con el compromiso único de que al terminar la lectura lo pase a otra persona o lo deje abandonado en un lugar público para que sea encontrado por otro lector y de esta forma las historias y las letras vayan llegando a todos los lugares de la ciudad.

Cine a aire libre_ParadaJuvenil2017

 

La proyección de la película “Los Nadie” del director Juan Sebastián Mesa que fue ganadora de la Convocatoria de Estímulos en la línea de Agenda Cultural de la Alcaldía de Medellín y ganadora del Premio del Público en la Semana de la Crítica del Festival Internacional de Cine de Venecia, fue otra de las actividades más concurridas al haber sido vista por decenas de personas desde la zona de Cine al Aire Libre.

Entre la programación también se destacó la intervención de la Pulla, el equipo de jóvenes de El Espectador que opina de forma directa sobre temas actuales y quienes al llegar al auditorio fueron recibidos con una ovación por el público de jóvenes que los esperaba, sobrepasando la capacidad del lugar.

Al respecto, María Paulina Baena, productora y presentadora de La Pulla se pronunció sobre el aporte de su equipo a la Parada y las razones para participar:

“La Pulla es clave para los jóvenes y nosotros hemos descubierto ahí una audiencia linda con la que nos atamos a través de un lenguaje y una imagen (la nuestra) que es descomplicada y muy fresca. Vemos (con nuestra propuesta) la posibilidad de que los jóvenes puedan tomar decisiones mejores. Estamos acostumbrados a ver la política como algo que está ahí en un espacio cerrado donde deciden unos señores y señoras con mucho poder. La política la construimos todos en el día a día y si La Pulla puede servir para tomar mejores decisiones, eso es un aporte. La política parece lejana pero nosotros somos seres políticos. La Parada Juvenil es un evento de mucha trayectoria en el que se mueve todo este universo de mucha gente charlando, leyendo libros, estando en talleres. Y nosotros podemos ser un aporte a este universo tan magnífico de ideas”.

La Pulla_ParadaJuvenil2017

 

Dentro de la Parada Juvenil, una de las actividades que más fuerza aporta a lectores en la ciudad son los talleres de la zona de Jardín Lectura Viva, donde participó el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, al que pertenece Andrés Delgado, gestor de lectura y escritura de la Biblioteca Público Barrial La Floresta, quien expresó:

“Realicé un  taller de escritura creativa llamado ‘Rostro Oculto’ y otro llamado ‘Disparadores Creativos’. La gente estuvo atenta y a partir de instrucciones que les dimos escribió unos textos muy divertidos. Nos pareció muy importante el evento. Fue la oportunidad de conocer un lugar diferente en Medellín y la asistencia estuvo muy buena. Los talleres de escritura fueron pertinentes a través del tema de identidades. La escritura es un componente muy importante a través del Plan de Escritura de la ciudad. Quedé muy contento con la participación”.

Libros Libres_ParadaJuvenil2017

Para Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro el balance de esta novena edición fue muy positivo:

Cada una de las actividades que programamos como Cine al Aire Libre, Literatura a Manteles, Ring de Boxeo o liberación de Libros Libres tuvo una fuerza casi mágica porque los jóvenes se apropiaron de las actividades. Me impresionó ver la liberación de “Libros Libres” porque desde antes de abrir ya había gente esperándolos. Esto demostró que los jóvenes sí leen y leen mucho. Solamente hay que abrirles las páginas de los libros para que ellos los acojan. Me encantó ver la proyección de “Los Nadie” repleta de gente y luego la conversación con el director y guionista. Me encantó la intervención de La Pulla y ver la gente como los acogió. Me encantó el Ring de Boxeo con las conversaciones espontáneas que se dieron entre los jóvenes y me gustó la programación musical. El show de Velandia fue asombroso, los jóvenes se reían, estaban conectados. Literatura a Manteles fue muy bonito. El resultado es más que maravilloso y es una buena antesala para lo que va a ser la Fiesta del Libro y Cultura en septiembre. Seguimos conectados con las páginas abiertas para que Medellín siga siendo una ciudad donde la cultura se respira”.

Ring de Boxeo_ParadaJuvenil2017

Para el cierre de la jornada, la evaluación fue muy positiva, desde la parte comercial las ventas ascendieron a $11.380.000 y el número de visitantes fue de 26.300 aproximadamente, un aumento del 7,5% con relación al año anterior.

La 9ª Parada Juvenil de la Lectura es un evento de la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín en asocio con la Biblioteca Pública Piloto.


Información para periodistas

Adriana Cooper
Jefa de Prensa Eventos del Libro 2017
Celular: 3006030040
Mail: prensa@fiestadellibroylacultura.com

 

Jonatan Cuadros
Coordinador Comunicaciones Eventos del Libro 2017
Secretaría de Cultura Ciudadana
Celular: 3128413552
Mail: comunicaciones1@fiestadellibroylacultura.com

 

 

 

 

 

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adminMás de 26.300 visitantes tuvo la 9ª Parada Juvenil de la Lectura en Medellín

La escritora Luisa Valenzuela recibirá el Premio León de Greiff

Por admin en Agosto 24, 2017 , No hay comentarios
  • La autora argentina recibirá el galardón el 14 de septiembre en la Fiesta del Libro y la Cultura.

Luisa Valenzuela - Foto de Hugo-Passarello-1
Realista y apasionada. Así define su literatura Luisa Valenzuela, quien obtuvo el II Premio León de Greiff al mérito literario, cuyo nombre se anunció la tarde de este jueves 17 de agosto en EAFIT. La argentina dice que en su obra escarba en su pensamiento, en lo que cree estar viendo, porque lo que no pretende es ser una simple narradora de anécdotas.

El nombre de la autora fue anunciado por el mexicano Jorge Volpi, jurado de esta edición del Premio que entregan EAFIT, el Grupo Argos y sus filiales Celsia y Argos, y la Fiesta del Libro y la Cultura de la Alcaldía de Medellín. En el desarrollo de la Fiesta, Luisa Valenzuela recibirá el próximo 14 de septiembre a las 6:30 p.m., en el Auditorio Parque Explora, este reconocimiento que se creó para resaltar la vida y obra de un escritor iberoamericano con producción en español.

En la ceremonia se leerá el acta del jurado firmada el 17 de agosto, en la que se le reconocen, entre varias cualidades que tiene, “una obra de gran variedad, éticamente comprometida, que se manifiesta con igual solvencia en la novela, el centro e incluso en las narraciones híper breves”.

“Es contestataria”, resalta el acta, en la que se agrega que “sus obras cuestionan la realidad desde el lenguaje mismo. En casi todos sus cuentos y novelas Buenos Aires y Argentina son el centro de reflexión, de la que no escapan el tiempo de la dictadura ni la experiencia de más de diez años fuera del país”. Esas cualidades las ha demostrado en su ejercicio como periodista en medios como el Suplemento Gráfico del diario La Nación y la revista Crisis, así como todo el reconocimiento que ha logrado desde que escribió su primera novela, titulada Hay que sonreír (1966).

Toda la obra de esta escritora de 78 años de edad está marcada por una frase poderosa que resalta en su sitio web: “No hay patrones ni moldes si se quiere escribir distinto: escribir de verdad”. Por escribir de verdad ha recibido destacados reconocimientos como el Gran Premio de Honor de la SADE, el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Knox (Illinois) y de la Universidad Nacional de San Martín (Provincia de Buenos Aires), la Medalla Machado de Assis de la Academia Brasilera de Letras, el premio Astralba de la Universidad de Puerto Rico y el premio Esteban Echeverría de la Asociación Gente de Letras.

Esta es la segunda vez que se entrega el Premio León de Greiff al Mérito Literario, que nació en el 2015 durante la Fiesta del Libro y la Cultura, un premio que tiene establecido entregar los años pares el galardón a un poeta y los impares a un narrador. En la edición de 2016 el elegido fue el poeta venezolano Juan Calzadilla. En esta ocasión el ganador recibirá un estímulo de 30 millones de pesos.

El galardón hace honor a León de Greiff, explica Héctor Abad Faciolince, del comité organizador del Premio, porque tiene una obra vital y es respetado y querido por quienes se dedican al arte de las palabras y merece un reconocimiento. “Es el mayor poeta de Medellín; porque su hijo Hjalmar le ha hecho a la ciudad -y a EAFIT- las donaciones más importantes de la biblioteca y los objetos privados del gran poeta; y porque hubo en Venezuela un Premio León de Greiff que desapareció. Queríamos revivir todo esto y celebrar su memoria”.

Para Diego Aristizábal, Director de los Eventos del Libro de la Alcaldía de Medellín:

La importancia de este premio León de Greiff en la Fiesta del Libro y Cultura es que justamente sea en este espacio de la Fiesta, porque es importante que las ferias del mundo y en esta caso nuestra Fiesta, como decía Héctor Abad, que gana cada vez más reconocimiento, tenga un premio donde se reconozcan a escritores como Juan Calzadilla el año pasado y Luisa Valenzuela de Argentina, que son autores importantes pero que la gente no los reconoce como tales, entonces darles voz a estos autores cuya literatura es fuerte es también volver los ojos sobre ellos, que las generaciones estén pensando en estos autores que un jurado calificado selecciona. Así, este Premio en la Fiesta, como centro donde provocamos la lectura, se convierte en una oportunidad para que la gente tenga un libro más en el bolsillo para leer.

En esta oportunidad el jurado estuvo conformado, además de Jorge Volpi, por los escritores Santiago Gamboa y Octavio Escobar, Claudia Ivonne Giraldo, jefa de la Editorial EAFIT y Clemencia Ardila, profesora del Departamento de Humanidades de la Universidad.

 

Información para periodistas

Adriana Cooper
Jefa de Prensa Eventos del Libro 2017
Celular: 3006030040
Mail: prensa@fiestadellibroylacultura.com

 

Jonatan Cuadros
Coordinador Comunicaciones Eventos del Libro 2017
Secretaría de Cultura Ciudadana
Celular: 3128413552
Mail: comunicaciones1@fiestadellibroylacultura.com

 

 

 

 

 

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adminLa escritora Luisa Valenzuela recibirá el Premio León de Greiff

Llega la noche cultural más joven y extensa del año en Medellín

Por admin en Julio 14, 2017 , No hay comentarios
  • La 9ª Parada Juvenil de la Lectura será en la UVA de La Imaginación. Este evento es organizado por la Secretaría de Cultura Ciudadana.

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Serán miles los jóvenes de edad o espíritu quienes se acerquen a la Uva de La Imaginación de Medellín a partir de este sábado a las 2 de la tarde y hasta las 6 de la mañana del domingo 16 para vivir un evento que ocurre una vez en el año: la Parada Juvenil de la Lectura. Esta jornada busca que los jóvenes exploren la literatura a su modo, hablen sin tabúes sobre las identidades, (tema central que este año los Eventos del Libro y el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad le proponen a los medellinenses tratar desde diferentes espacios y visiones), y exploren otras formas de expresión que han ido ganando fuerza: las redes sociales, los blogs o la autoedición.

Los asistentes podrán ver caer la tarde y amanecer en este lugar mientras participan de la programación que incluirá varios ambientes como Zona de Camping Literario, cine, Libros Libres, tarima, auditorio, Jardín Lectura Viva o Ring de Boxeo.

Sin solemnidades, esta Parada Juvenil tendrá más de 50 invitados que hablarán de cine, literatura, prosa, redes sociales, películas, relaciones personales o virtuales. A ellos se suman 8 agrupaciones musicales y las entidades que ofrecerán más de 90 talleres de promoción de lectura, escritura y oralidad.

Entre los invitados se destaca el equipo de La Pulla de El Espectador que ha ido ganando cada vez más seguidores en la edición digital. A ellos se suman los narradores Juan David Pascuales y Yesid Castro de Morenito Inc, la escritora Carolina Andújar, los caricaturistas Beto y Gova de El Espectador, José Villa de Gordo’s Project y las agrupaciones musicales Velandia, Siguarajazz y otros más.

Amalia Londoño, secretaria de Cultura Ciudadana de Medellín resalta la realización de un evento dirigido a este público:

“Nos parece importante porque es un espacio para los jóvenes. Usualmente los eventos son para familias o niños y fuera de la Semana de la Juventud, los jóvenes tienen pocos espacios donde estar. Para nosotros el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad y los Eventos del Libro hacen parte de un proyecto en el que no solo buscamos que las palabras sean parte de la solución sino que también la literatura, las conversaciones y las historias hagan parte de la transformación. La Parada Juvenil es un evento que cuidamos, se mantiene y al que esperamos que vayan los jóvenes y también familias para que disfruten”.

Sobre las actividades de la Parada Juvenil, Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro de Medellín, opina:

“Destaco la diversidad de la programación. Está pensada para que el tema de identidades lo abordemos desde diferentes propuestas culturales. Por ejemplo, la propuesta de cine es importante porque tenemos películas que tienen que ver con el tema de los jóvenes y la ciudad, y es un abrebocas al país invitado este año que es Brasil. El Ring de Boxeo por el tipo de temáticas que tenemos y porque es un pretexto para discutir con argumentos y pensar distinto la ciudad. Otra actividad interesante es ´Hablalo´ donde lo relevante es el tipo de personajes que tenemos y ahí destaco a Carolina Andújar quien va a tener una conversación muy llamativa sobre la literatura fantástica. También destaco la participación de La Pulla, una forma interesante de hacer periodismo de opinión al igual que la charla de publicaciones independientes, especialmente por Marcos Sosa que tiene una propuesta de biblioteca muy interesante que vale la pena conocer porque revitaliza la manera como percibimos las librerías. Una de las propuestas más llamativas de la Parada es ´Libros Libres´ que es una demostración de que los jóvenes sí están leyendo, justamente porque cuando se abre este espacio las filas de jóvenes ansiosos por elegir un texto dan esperanza”.

A propósito de invitados, la escritora Carólina Andújar, autora de Vampyr, Pie de bruja y El despertar de la sirena, manifiesta su entusiasmo por participar en la Parada Juvenil:

“La Parada es el evento literario juvenil más chévere que hay en el país. Me siento honrada de ser invitada y me gustan los quioscos y actividades que hay para todos los gustos. Me llama la atención el estilo relajado y fresco y que tengan en cuenta todos los detalles. En versiones anteriores me ha alegrado ver que la gente la pasa bien durante la noche. En esta oportunidad me gusta saber que voy a charlar y a estar con gente que quiero mucho. Este tipo de eventos une a la comunidad joven, recuerda que existe la literatura y  ayuda a que esta no se desplace por otras actividades”.

Para conocer toda la programación, los interesados pueden visitar: http://www.fiestadellibroylacultura.com/manifiesto-parada-juvenil-2017/

La 9ª Parada Juvenil de la Lectura es un evento realizado en asocio con la Biblioteca Pública Piloto.

 

Información para periodistas

Adriana Cooper
Jefa de Prensa Eventos del Libro 2017
Celular: 3006030040
Mail: prensa@fiestadellibroylacultura.com

 

Jonatan Cuadros
Coordinador Comunicaciones Eventos del Libro 2017
Secretaría de Cultura Ciudadana
Celular: 3128413552
Mail: comunicaciones1@fiestadellibroylacultura.com

 

 

 

 

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