Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura

Las diásporas: Dispersiones que reúnen

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Abril 30, 2020 , Los comentarios están deshabilitados en Las diásporas: Dispersiones que reúnen

Guillermo Cardona

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Cada cuerpo guarda bajo su piel una historia común de la humanidad: somos nosotros al tiempo que somos los otros. Venimos de migrantes africanos que hace sesenta mil años se aventuraron a recorrer el mundo en búsqueda de paisajes desconocidos y después de una larga travesía en la que por periodos se dispersaron, volvieron a encontrarse para dar origen a generaciones que son la cosecha de los aprendizajes culturales y biológicos sembrados en el camino. Hoy, hombres y mujeres, continuamos la marcha esperando hallar en ella una nueva posibilidad de ser, de pertenecer, de volver a inventar la vida que nos fue entregada.

Los humanos migramos física y simbólicamente porque en el desplazamiento anida nuestra esencia. Nos mudamos de barrio, de ciudad, de país. En ocasiones abandonamos lo que nos fue dado per se, porque sabemos que ya no estamos obligados a conformarnos con ello. Ahora nos exiliamos de nuestro sexo, abandonamos antiguas maneras de pensar, invertimos el orden establecido; nos hicimos conscientes de que podemos tener uno propio.

El equilibrio universal está en el movimiento. Desde el microorganismo más pequeño hasta el planeta más enorme que orbita en el espacio, existen gracias a que siempre cambian de posición, y aunque por momentos parecen inertes, nunca se quedan quietos. En ese ir y venir de habitantes de la naturaleza, también nos relacionamos para armar este conjunto de seres diversos que al final se convierte en una unidad donde dependemos todos de todos.

¿Hacia dónde será el próximo viraje nuestro y de aquello que nos rodea? ¿Cuál es la razón por la que las personas renuncian a sus territorios? ¿Qué puede aportarle esto a las sociedades actuales? ¿Cómo será el futuro si pensamos en las transformaciones que están por venir? En los Eventos del Libro 2020 seremos una polifonía de voces unidas para narrar un relato en el que cada individuo es protagonista.

Y como siempre, la invitación a sumergirnos en el universo paralelo de los libros que son, por demás, la más afortunada metáfora de cualquier viaje, sea diáspora, excursión, turismo, conquista espacial o un simple cambio de casa. Un curioso vehículo que nos lleva por encima del tiempo y la distancia y que muchas veces, aún después de terminar su lectura y dejarlo de nuevo quieto en el anaquel, nos deja esa grata sensación de que la aventura no ha terminado.

 

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Felicidad

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Abril 30, 2020 , Los comentarios están deshabilitados en Felicidad

Lucas Vargas Sierra

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En el sexto almacén encontró el que buscaba. Había visto otros, en los almacenes anteriores, pero se veían baratos, infames. Uno, incluso, tenía las piedras de plástico, y la arena parecía harina de trigo. Terrible. Éste era perfecto. La base de madera de verdad, arena blanca resplandeciente, cinco piedras distintas (gris, blanca, marrón, veteada, coralina), un puente de porcelana mate con detalladas balaustradas, el rastrillo delicado y sutil. Y el buda, el buda tallado en piedra, con el rostro levemente asimétrico delatando las manos de un artesano en el proceso. Perfecto, en su imperfección, claro. Perfecto.

Se acercó a la caja para preguntar el precio, la mochila estratégicamente colgada para tapar el escudo del colegio en la camisa del uniforme. No creía que nadie le preguntara nada, pero en las películas gringas siempre le ponían problema a los pelaos que se volaban de clase, y era mejor prevenir. La cajera no pareció darle importancia, revisó el sistema y le regaló la cifra. Alta, claro. Hizo cálculos mentales. Llevaba ocho meses, tres semanas y cuatro días ahorrando, y así y todo el gasto iba a sentirse. Siempre estaba, claro, la posibilidad de usar algo de la plata que Raúl le había dado…

Agitó la cabeza, descargó la mochila sobre el mostrador y contó la plata sin sacarla del todo antes de entregar una cifra un poco mayor. Al hacerlo vio los aretes colgados junto a la caja. “Son piedras para la protección”, contestaron a su pregunta. Pidió una sin preguntar el precio. No estaban caras, no tuvo que poner sino cinco mil pesos. Le entregaron los aretes en una bolsa blanca de papel que se metió al bolsillo, y la caja con el jardín la acomodó entre el libro de química y el de matemáticas. Miró la hora, iba bien, todavía podía volver a casa y disfrutar de un momento en calma.

Antes una última parada. En el puente que va a la estación y cruza sobre el río. Pone la mochila a sus pies y la abre. Revisa que no haya nadie. Saca la cartuchera donde tiene la plata de Raúl. Mira los billetes. De cincuenta, de veinte, de diez los más bajitos. Un montón. Mira el curso del río abajo, se imagina cómo se vería un cuerpo al chocar con la corriente. Un splash ligero y ya, luego nada, luego nada, luego nada. Aprieta entre los puños el montón de billetes antes de soltarlos. La luz de la mañana regala un espectáculo de espejos. Parecen aleluyas y, cómo si fuera una fiesta, siente unas tremendas ganas de reír. Hace mucho que no se reía. Le da miedo que alguien lo escuche y venga a ver qué le pasa, pero no puede parar de reírse. Se siente ligero, y podría seguir riendo, pero le duelen las costillas de la izquierda. Recoge la mochila y entra a la estación. El peso del jardín en su espalda lo reconforta. Falta poco.

El apartamento les gustó desde la primera visita. A él lo que más le emocionaba era que por primera vez iba a tener una pieza propia. Luego de tanto vivir en apartaestudios, compartiendo la pieza con su mamá, tener su propia ventana, y que por la ventana se viera una quebrada, era un milagro. La primera noche, estrenando la cama que había armado con ayuda de Raúl, creyó que su dicha era mayor a la que nadie nunca hubiera experimentado. Durmió con la ventana abierta.

Recuerda mientras pasea entre los muebles, mientras recorre la cocina, mientras se sienta en la sala. Sobre la mesa de centro hay una foto de los tres. Están sonriendo. La tomaron poco después de la mudanza. Su mamá se ve feliz. Su mamá es feliz, todavía. Muchísimo. Incluso ahora hace más tranquila los turnos de noche porque sabe que él no se queda solo en la casa. Pone de vuelta la foto porque no es esa la que quiere, sino lo que hay al lado. Su mamá jovencita con un bebé en los brazos. La saca con cuidado y regresa el marco vacío a su sitio. Camina a su pieza y se queda de pie escuchando la quebrada. Respira profundo antes de cerrar la ventana.

Ya vació la mochila. Mete la foto dentro de la libreta que le sirve de diario. La caja con el jardín está junto a la pila de ropa doblada y sobre la caja el sobre blanco con los aretes. No está en sus planes, pero sabe que no le tomará mucho tiempo. Busca apresurado el kit de costura y elije una de las agujas. Calienta el metal, lo desinfecta con alcohol. Leyó en alguna parte que intentar volver a abrir un piercing que se cierra es más complicado que abrir otro, y entonces hunde la aguja junto a la cicatriz. Debería dolerle, pero no le duele. Con cuidado, para no perder la perforación, se pone la areta. La piedra cuelga y ahora sí duele, pero solo un poco.

Sale para mirarse en el espejo de la pieza de su mamá, que es el único de cuerpo entero en toda la casa. Gira el rostro para verse mejor. Sí, ha crecido mucho el último año, se le alargaron los huesos y por eso se ve todavía más delicado, también es cierto que hay algo de femenino en sus facciones. Bajo el lóbulo blanco la amatista resplandece. “Para protección”, le dijeron, y entonces se le ocurre el otro regalo, y al poco está de nuevo frente al espejo, y abre el cajón de las joyas de su mamá, puras piezas de fantasía. Entre los de ella cuelga el que a él le sobra. “Para protección”, susurra a las joyas, y se emociona al oír su propia voz. Se escucha feliz. Se imagina verse junto a su mamá, ambos con aretas iguales, como cuando a los quince lo acompañó a hacerse el piercing.

Si piensa en eso corre riesgo. Lo sabe. Va a su pieza y mete la ropa en la mochila, luego la agenda con la foto adentro. Ha llegado el momento. Cierra los ojos para prepararse. Esa mañana despejó el escritorio, que armó él solo, para que nada interfiriera. Se sienta con la caja del jardín sobre las rodillas y lentamente empieza a desempacarlo. Primero la base de madera. Luego la arena blanca, brillante, que derrama despacio para no botar ni una pizca. Agita la base para que la arena se convierta en un manto uniforme. Una por una ubica las cinco piedras (gris, blanca, marrón, vetada, coralina) y luego traza entre ellas, usando con cuidado el rastrillo, un río tenue. Pone el rastrillo apoyado en un costado antes de seguir. Duda si poner el puente justo en el centro del río o hacia alguno de los extremos, se decide por lo último. Finalmente, el buda —el precioso buda de rostro levemente asimétrico— ocupa un lugar destacado en la esquina superior izquierda de la composición.

Con las manos en las rodillas observa el resultado. Es perfecto, absolutamente perfecto. Hizo bien en no comprar el primero que vio, hizo bien en buscar este, hizo bien en no preocuparse de que fuera un poco costoso. Qué importa, la plata viene y se va, es lo de menos. Mira el reloj. Se levanta. Revisa en su bolsillo y saca las llaves de la casa, las pone junto al jardín. Solo el jardín y las llaves sobre el escritorio. Así debe ser. Se echa la mochila al hombro y cierra su pieza al salir. Sin mirar nada más sale del apartamento. En el ascensor se imagina que el portero le dirá a su mamá que lo vio volver, y volver a irse, y eso es todo.

También imagina la cara de sorpresa que pondrá cuando entre a su pieza y vea el jardín. Ella se lo había dicho una vez y él siempre lo había pensado desde entonces. Que era imposible que alguien con un jardín zen en casa fuera infeliz.

 

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Una luz literaria que brilla en la ciudad

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Abril 8, 2020 , Los comentarios están deshabilitados en Una luz literaria que brilla en la ciudad

Por: Olga Lucía Pérez Molano

El resplandor es el brillo diáfano que emana de los cuerpos luminosos e irradian los senderos después de una oscura noche. Lina González, luego de vivir un momento de crisis en el que todo se le vino abajo, encontró un destello de luz que le dio toda la vitalidad para seguir adelante y la guió hacia la creación de su librería. La superación de sus dificultades, a pesar de las dudas, le dio la certeza de que el nombre debía ser Resplandor.  

Dentro del centro comercial Unicentro, cerca de la entrada principal, por la avenida Bolivariana, se encuentra la librería Resplandor. Un lugar iluminado en el que prepondera el color blanco que transmite un deseo por permanecer. Lo primero que se vislumbra a la entrada es un octágono con las novedades que llegan sin falta, cada mes del año; al fondo, en la recepción, está Lina, la persona que con libros le dio vida a esa esquina.

Ella, a pesar de llevar dos años con la librería, tiene una amplia experiencia en el sector. Desde los 16 años está vinculada con el medio, cuando le colaboraba a su novio, hoy esposo, en su local en el Centro Comercial del Libro y la Cultura. Allí le cogió amor a los libros y adquirió un amplio conocimiento, hasta que entre muchas dudas y miedos se le cumplió el sueño de tener su propio espacio en un centro comercial. Sabía que el camino no iba a ser fácil porque implicaba nuevos proveedores, enfrentarse a otro público, buscar ingresos, conseguir otro espacio… pero decidió seguir adelante.

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Con su esposo empezaron a buscar lugares en la ciudad, les ofrecieron segundos pisos, pero no se atrevieron, era una nueva aventura y no sabían qué tal iba a ser el resultado. De tanto averiguar, les llegó el rumor que iban a cerrar la Librería Científica; un año después, recibieron una llamada que les confirmó lo que habían escuchado y con mucho trabajo se abrieron un espacio en el lugar donde esta no dejó rastro.

Los comentarios que más escuchaban eran: “muy verracos ustedes meterse en este proyecto, sabiendo que los libros ya nadie los compra”, también les dijeron: “los primeros seis meses van a ser llenos de pérdidas, porque a un emprendimiento nuevo hay que tenerle mucha paciencia e incluso algunos nunca prosperan”. Eso los llenó de miedo, pero finalmente decidieron seguir adelante; después de dos años han demostrado lo contrario.

Uno de los factores de éxito ha sido la atención de Sebastián, Alexander y Lina con los clientes, respetando a los que ya saben qué quieren, dándoles la posibilidad de abrir el texto para ojearlo. A los que llegan como una tabula rasa, les aplican el método mayéutica, a través de hábiles preguntas los inducen a escoger los libros según sus preferencias.  

Cuando no está la referencia por la que alguien llega preguntando, ellos brindan la asesoría al cliente y lo buscan en las editoriales hasta encontrarlo. En cualquiera de los casos ellos dan la posibilidad de reclamarlo en la tienda o enviarlo hasta un destino.

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En el camino se han encontrado personas que más que clientes se han hecho amigos de la librería. Un señor que va al lugar cada cierto tiempo, se queda observando los libros hasta que compra, cuando lo hace, los deja en Resplandor para que los colaboradores lo lean, luego vuelve y los reclama.

Otro cliente fiel es un chico que va a la librería con cierta periodicidad, todos creían que era un estudiante de filosofía, pero luego se dieron cuenta que era un ejecutivo importante. También va con frecuencia un profesor de la Universidad de Medellín, quien a pesar de tener librerías cerca, prefiere ir hasta Resplandor, pasa horas mirando qué hay, pero lo que más pregunta es por la editorial Gredos, que cuenta con libros de filosofía.

Además de temas humanísticos, ha empezado a crecer el público para las ciencias de la salud e ingeniería, principalmente estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana, por eso cada vez se va haciendo más necesario que esos libros estén en las repisas, al igual que las joyas literarias, que para Resplandor son: Estambul, ciudad y recuerdos ilustrado; El Principito; textos de Leonardo Da Vinci en las diferentes áreas de estudio y Cien años de soledad que incluye el árbol genealógico.

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Aunque es poco lo que llevan en esta nueva experiencia, se han ido transformando y han comprendido que una librería no solo se debe limitar a vender libros, también debe ofrecerle al cliente nuevos espacios de interacción, adaptándose a los cambios que ha tenido el sector. Actualmente han venido desarrollando actividades como el apoyo a escritores independientes, dándoles la posibilidad de promover su libro, realizando conversatorios y abriéndoles espacio en la vitrina.

A futuro, Resplandor pretende convertirse en un centro cultural, quieren acercar al público infantil, juvenil y adulto en más conversaciones que también incluyan al centro comercial. De igual manera, realizar concursos literarios y establecer un día a la semana para un club de lectura. En el mediano plazo la idea es abrir más sucursales en la ciudad.

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Comunicaciones Fiesta del Libro y la CulturaUna luz literaria que brilla en la ciudad

¡Compra un libro, salva una librería!

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Abril 6, 2020 , No hay comentarios
  • Eventos del Libro lanzó la campaña #SalvaUnaLibreríapara apoyar a los libreros y a las librerías del Área Metropolitana, invitando a todos los ciudadanos a la solidaridad con  esta industria. 
  • Durante todo el mes de abril los canales digitales de Fiesta del Libro y la Cultura promoverán esta campaña y compartiremos el directorio digital en donde podrán conocer cada una de las librerías.

 

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Los Eventos del Libro de la Alcaldía de Medellín invitan a sus públicos a abrazarse desde la virtualidad a través de una amplia programación literaria y cultural desde nuestras redes sociales, incentivando en los ciudadanos todos los ejercicios relacionados con la lectura, la escritura y la oralidad, y la compra de libros para apoyar a este afectado sector de la economía, ¡Compra un libro y apoyemos nuestras librerías! 

#SalvaUnaLibrería busca incentivar la compra para así evitar un cierre masivo de librerías. Esta campaña fortalece las acciones que desde el equipo de los Eventos del Libro ya se han venido realizando para apoyar a este sector a través de las actividades que se realizan cada año.

Las librerías son espacios acogedores, nos recuerdan nuestra casa con sus muebles, plantas y el extraordinario olor a libros. Lectores, libreros, ilustradores, editores, escritores y curiosos dan vida a estos hogares de la palabra. Durante todo el mes de abril estaremos generando en nuestras redes sociales diferentes contenidos para que la ciudadanía las reconozca y entre en contacto con ellas. La estrategia de venta estará orientada a la compra online de los libros que serán entregados cuando todo esto pase. Pueden consultar el directorio de librerías en  bit.ly/DirectorioLibrerías 

 

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La invitación de  la Subsecretaría de Bibliotecas, Lectura y Patrimonio de la Alcaldía de Medellín a todos los amantes de los libros es  apoyar a este sector, para que ninguna librería cierre sus puertas.

Cerramos los espacios, pero no las posibilidades de vivir la cultura porque #NosMueveLaCultura.

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Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura¡Compra un libro, salva una librería!

Charlas de la tarde, desde la comodidad de tu hogar disfruta de todo lo que tenemos para ti

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Marzo 31, 2020 , No hay comentarios

 

La segunda Charla de la Tarde llega con Memo Ánjel para hablar de la temática central de Los Eventos del Libro 2020.

Abordaremos las diásporas como esas migraciones que se pueden vivir en el propio ser humano sin salirse de su cuerpo, movimientos que se dan en otros seres vivos, micronomadismos dentro de las mismas ciudades, migraciones virtuales, entre otras maneras simbólicas de tocarlo.

Con esta Charla de la Tarde invitamos a todos los ciudadanos para que nos abracemos en la virtualidad.

El martes 31 de marzo a las 6:00 p. m. vuelven la Charlas de la Tarde mensuales, esta vez con el escritor, periodista y doctor en Filosofía Memo Ánjel, quien nos hablará de las diásporas: esas dispersiones que reúnen, que es la temática central que abordarán los Eventos del Libro en este 2020. En el Facebook-Live, Ánjel abordará las diásporas como esas migraciones que se pueden vivir en el propio ser humano sin salirse de su cuerpo, migraciones que se dan en otros seres vivos, micronomadismos dentro de las mismas ciudades, migraciones virtuales, entre otras maneras simbólicas de tocarlo.

Estas Charlas, que hacen parte de una de las franjas más reconocidas por los asistentes a la Fiesta del Libro y la Cultura, son itinerantes y llegaron el 22 de febrero del  2020 con temáticas como: De Aldea Anápolis a epicentro cultural de Medellín. Las diásporas que poblaron San Germán y Robledo. Esta conversación se llevó a cabo en la Casa de la Literatura San Germán, allí se hizo un acercamiento a la historia de lo que pasó en el barrio en donde está ubicada la nueva Casa de la Literatura, la única en nuestro país.

La Charla de la Tarde será transmitida por la página en Facebook de la Fiesta del Libro y la Cultura  para todas esas mentes ávidas de historias que esta vez se conectarán para conocer más acerca de las diásporas, un concepto que vale la pena abordar desde todas las posibilidades reales e imaginarias, que nos permiten a diario reconocer en estos movimientos muchas maneras de vivir el inicio de nuevas situaciones personales y sociales

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Comunicaciones Fiesta del Libro y la CulturaCharlas de la tarde, desde la comodidad de tu hogar disfruta de todo lo que tenemos para ti

En busca del instante literario. “Lo que mis ojos ven cuando retrato a los escritores”

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Marzo 30, 2020 , No hay comentarios

Por: Valentina Correa Restrepo

Si le hubieran dicho en la universidad que podría ser fotógrafo de escritores, jamás lo habría creído. Durante sus 5 años de carrera nunca se imaginó que esto se iba a volver “su amor a primera vista, eso que uno siente cuando se enamora por primera vez”, así lo describe él, con un brillo en los ojos que demuestra la ilusión y la pasión de un trabajo que se mezcla entre la imagen y la narrativa.

Isaac Meneses Roldán es Comunicador Social-Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, siempre fue un apasionado por la fotografía, la cual lo eligió a los 7 años cuando su mamá lo inscribió a un taller de fotografía estenopeica y su profesor “el renegado” como lo llamaba Isaac, logró con una pequeña cajita de cartón que se enamorará de la imagen y lo que se puede hacer y transmitir con ella.

“Hacer retrato de escritores también es hacer promoción de lectura, en la que se crea un universo literario de esa muestra”. Isaac Meneses

Todo empezó hace unos años en una Fiesta del Libro y la Cultura, Meneses estaba encargado durante el Evento de acompañar al fotógrafo Daniel Mordzinski a capturar a diferentes autores que iban a participar en las charlas y conversatorios que se hacen alrededor de la Fiesta… pasaron varios días y el trabajo cada vez cautivaba más la atención de Isaac, ver cómo la imagen se mezclaba con las letras lo hacían devolverse a libros y momentos que lo habían marcado durante los años de academia.

“Después de terminar la Fiesta, Daniel me dijo que había quedado muy contento con mi trabajo y me propuso que lo acompañara al Hay Festival de Cartagena a hacer cubrimiento: y es ahí, en ese momento en donde nace precisamente mi trabajo y mi vida como fotógrafo de escritores. Empiezo a hacer mi propio trabajo en La Feria de Manizales, donde fui invitado por Octavio Escobar, su director, para que fuera el encargado del cubrimiento”. Nos cuenta Isaac.

Muchas historias pasan alrededor de la imagen, un par de viajes que hicieron que Meneses fuera más seguro y adquiriera mucha más confianza de su trabajo. Su vida en el medio cultural también le permitió crear parte de su arte y poderlo compartir con muchas personas, como lo ha hecho con su exposición En Busca del Instante Literario, una co-creación junto al naciente escritor Lucas Vargas, en la que ambos mezclaron su amor por la fotografía, las letras y los escritores; un juego común que se fusionó con un panorama que iba incluso más allá del plano literario de cada autor: una mirada profunda de sus vidas, de sus mundos, de sus miedos y de lo que representa cada uno de ellos. La exposición tiene una intencionalidad narrativa en la que se puede apreciar un contraste entre la literatura de un escritor nuevo, como es el caso de Santiago Rodas, que es precedido por Héctor Abad Faciolince, un escritor más veterano, pero no menos importante, afirma Isaac.

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“La fotografía tiene alma propia porque cada encuentro y cada espacio tiene su esencia y su momento”. Isaac Meneses Roldán.

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Lo más importante de hacer una exposición es buscar una sucesión de historias, es realizar una lectura a través de imágenes disruptivas. Es llevar al escritor a un papel más allá del contexto literario. En esta pequeña muestra se aprecian autores como: Alberto Salcedo Ramos, a quien Isaac para hacerle la foto le pide que se quite las gafas, pero a él le da pena y queda tapándose los ojos, porque nunca está sin gafas y eso lo hace sentir incómodo, o ver a Rodas, con quien no se tiene una intención diferente que mostrar sus facetas, esas que están entre el arte, la poesía y la literatura. También nos encontraremos con autores como: Ray Loriga, Luis Pescetti, Alejandra Omaña, entre otros muchos reconocidos en nuestro país y fuera de él.

En los siguientes botones encuentra la exposición completa de Isaac Meneses y Lucas Vargas:

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Comunicaciones Fiesta del Libro y la CulturaEn busca del instante literario. “Lo que mis ojos ven cuando retrato a los escritores”

Raúl Orozco: el ilustrador de ratas blancas y conejos azules

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Febrero 24, 2020 , No hay comentarios

RAEIOUL

Por: Dayana Agudelo Meneses – Eventos del Libro

A Raúl Orozco nunca le dijeron en la universidad que en las empresas había lugar para ilustradores. Cuando comenzó a trabajar en publicidad aspiraba a ser redactor, y al graduarse en 2007, se dio cuenta de que Tribal Worldwide, una de las mayores redes de compañías digitales y creativas del mundo, buscaba a un ilustrador. “Para mí fue como una epifanía darme cuenta que podía vivir de hacer ilustración”, dice Raúl, publicista de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Comenzó su vida laboral como diseñador, pero no le gustó. Luego, trabajó como ilustrador en agencias de publicidad en las que estuvo cinco años. Desde 2011 trabaja de manera independiente pero sigue ilustrando para campañas publicitarias y editoriales. “He trabajado en proyectos para revistas, animación, merchandising, he hecho mapas, de todo. Afortunadamente tengo una línea muy versátil. A veces la gente conoce mucho lo que publico en redes sociales, pero hay un trabajo comercial”.

Luego de la epifanía, Raúl empezó a interesarse más por lo que pasaba en la industria. Un año después de empezar a trabajar, estuvo en Argentina. Ahí se dio cuenta de todos los proyectos que se podían hacer con la ilustración. Entonces nació una idea.

“Me di cuenta que puedo ser ilustrador y que puedo hacer muchos estilos de ilustración. Tengo esa ventaja frente a otros ilustradores que conservan su estilo siempre. La publicidad me aportó eso, la posibilidad de ser versátil y poder habitar varias líneas de ilustración”.

Raeioul Incorporated es la marca que reúne los productos con las ilustraciones de Raúl. Lleva dos años pensándose como editorial, en los que ha autopublicado cuatro libros: Aeiou, Guau, Abecedario animalario y Consejos prácticos para creativos. Este último es su primer libro no infantil, una compilación de historietas que hizo en colaboración con Bacánika, una revista de cultura y tendencias.

Raúl luce callado y serio. Desvía la mirada cuando habla y mira a los ojos cuando escucha. Alguna vez se dibujó como el tipo de ilustrador que todos imaginan simpático y chistoso como sus dibujos, pero que no lo es en realidad. En su biografía de Facebook dice que es un publicista que decidió dedicarse a la ilustración por ser, tal vez, la única cosa que sabe hacer. En su trabajo hay comida con brazos y piernas, conejos azules y ratas blancas. Estas últimas, según él, son los animales de poder de Raeioul. Su ilustración parece tierna, y a pesar de ser catalogado comúnmente como ilustrador infantil, no lo es tanto y no lo es siempre. En Consejos prácticos para creativos trata de desmarcarse un poco de esa categoría. “Yo sí quiero ser ilustrador infantil, me gusta hacer libros para niños, pero no es todo lo que hago en la vida”, cuenta Raúl.

Lo que es y hace hoy es resultado de una mezcla de influencias y referencias que ha tenido a lo largo de su vida, entre las que destaca los dibujos animados, el cómic y el humor gráfico. Además, es resultado de mucho trabajo, “tener muchos proyectos en los que uno pueda equivocarse y probar cosas nuevas. Con el tiempo uno va definiendo una paleta de color, una identidad”.

 

A pesar de que la marca lleva diez años haciendo producto ilustrado (postales, cuadros, stickers, camisetas, tatuajes, imanes, libretas y pines), los libros han sido referentes importantes en su vida. Los libros infantiles que ha publicado han sido escritos para Lucía, su hija de seis años. Guau, por ejemplo, fue un libro que hizo porque a ella le gustan los perros. Aeiou, un libro para colorear, fue para enseñarle las vocales. El Abecedario animalario lo hizo cuando ella estaba empezando a escribir, para enseñarle las letras de manera divertida. “Digamos que sí, ella es el centro de los libros, sea por algo que yo quiera enseñarle o por algo que a ella le guste mucho”.

Los juegos de Raúl con Lucía, cuando aprendía la “d” dibujando a un dinosaurio diseñador, se trasladaron el año pasado a la 13.ª Fiesta del Libro y la Cultura, donde Raeioul Incorporated, además de participar por segunda vez con su producto ilustrado en la muestra comercial de Cómic e Ilustración, estuvo en Jardín Lectura Viva. Con Melissa Cardona, psicóloga, montaron talleres a partir de cada libro. “Era algo que yo ya hacía con Lucía: nos poníamos a dibujar juntos cosas sobre un libro. Hablé con Melissa, que también tiene una hija de cinco años que se llama Antonia, nos juntamos con más niños y empezamos a pensar qué podíamos hacer. Que nazca del libro pero que se vuelva algo más interactivo, que no se quede solo en un ejercicio de lectura. Ahí nacieron los talleres”.

En Jardín Lectura Viva descubrieron, en primer lugar, que podían hacer los talleres para muchos otros niños. Además, que recibieron muy bien la lectura de los libros, a pesar de que no todos se sentían buenos dibujantes. “Nos enseñan una forma de dibujar bien y a veces me pongo a pensar cuando yo era niño. Uno siente que no dibuja bien, pero no se trata de eso, sino de dibujar siempre o dibujar todos los días. Si dibujas siempre es inevitable que seas bueno algún día. Con los niños vimos eso, que estaban interesados por aprender, que disfrutaban el momento en que estaban en los talleres”, recuerda Raúl.

Hoy Raúl vive de dos cosas: prestar servicios de ilustración a clientes, sea ilustración para publicidad, libros o contenidos para merchandising, y vender los libros y los productos ilustrados. “Le estoy metiendo mucho tiempo y muchos recursos a eso”.

Este ilustrador sueña con una tienda donde estén sus productos y libros, pero aún no sabe si eso sea algo lejano o cercano. Por ahora seguirá autopublicando, además de seguir trabajando para sus clientes. Sueña también que en un par de años publique muchos más libros, de los que muy seguramente, Lucía seguirá siendo no solo su “editora en jefe”, sino su inspiración.


 Conoce más sobre Raúl y su marca en:  raeioul.com

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Comunicaciones Fiesta del Libro y la CulturaRaúl Orozco: el ilustrador de ratas blancas y conejos azules

Tres invitadas que defienden sus causas

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Julio 3, 2019 , No hay comentarios

¿Qué tienen en común una bloguera activista y ambientalista, una cantante de hip hop y una fanática del cómic japonés que se convirtió en cosplayer? Las tres estarán bajo el mismo cielo en la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura.

Mariana Matija, Mary Hellen y Laura Uribe son tres mujeres que representan universos diferentes y que están inmersas en dinámicas ambientales, artísticas y literarias. Ellas, que han defendido sus causas con persistencia desde hace varios años, demostrarán en la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura que todos, con nuestras diferencias que hacen parte de la riqueza de las sociedades, tenemos espacio bajo un mismo cielo. Pero ¿quiénes son ellas?

 

Mariana Matija
Mariana Matija

Bloguera, activista y ambientalista

Invitada al laboratorio Astrolabio, 8:00 p. m. Acompañará ¡Manos a tu causa! Acciones sencillas para crear el mundo en el que quieres vivir.

Su historia de amor con el medio ambiente es de vieja data. Siempre sintió afinidad por temas relacionados con la sostenibilidad y desde muy pequeña tuvo su propio club ecológico en el que organizaba caminatas y escribía notas para invitar a cuidar el planeta que luego dejaba bajo las puertas de sus vecinos.

Pero fue hasta hace un poco más de 10 años cuando esa pasión que la movía se hizo más fuerte. “Comenzar a vivir una vida adulta e independiente me hizo consciente sobre mis decisiones de consumo, ahí fue que empecé a preguntarme qué estaba comprando, por qué lo compraba y de qué estaba hecha cada cosa que compraba”.

Las actividades del club ecológico dejaron de ser un juego de niñez y se convirtieron en el blog animaldeisla.com, en el que al principio compartía con amigos sus preocupaciones sobre el planeta. Aquí ocurrió el “efecto dominó”. Así define Mariana su experiencia como bloguera y activista, pues escribir sobre un tema particular la llevó cada vez a hacerse nuevas preguntas y a darse cuenta de que todo se conectaba en torno a la sostenibilidad y a cómo nuestra presencia afecta y modifica el hábitat de las generaciones futuras. El blog se convirtió en el punto de partida oficial como ambientalista, un título que define su quehacer profesional y personal. Es su propósito de vida.

Mariana valora los avances que en los últimos años se han dado en torno a la sostenibilidad, pero también reconoce que no son suficientes, “Ser conscientes del uso del plástico es un avance muy grande, pero en términos generales, estamos muy cogidos de tiempo para hacer los cambios que el entorno necesita. Hoy no estamos reaccionando con la urgencia que el tema merece y para ponernos al día con la huella ambiental no podemos hacer transiciones lentas ni seguirnos tirando la pelota de la responsabilidad los unos a los otros”.

Como buena ambientalista, es amiga de la bici y encuentra en ella una herramienta saludable para aportar a la sostenibilidad urbana. Pero, dice, no es la única forma de cuidar el planeta, “cada uno tiene que encontrar en su vida el ‘manos a tu causa’, que es eso que realmente nos importa en la vida y nos puede llevar a reevaluarnos la forma en que vivimos y cómo podemos hacerlo con un menor impacto en el ecosistema”.

Mariana defenderá su causa en la Parada Juvenil de la Lectura para demostrar que con acciones sencillas se pueden lograr grandes cambios, su espacio de conversación será una invitación a 

“No quedarnos sentados esperando a que otros hagan lo que nosotros podemos hacer”.

Mary Hellen
Mary Helle
Artista hip hop

Invitada a la tarima Sonamos Así a las 8:00 p. m.

 Quienes saben de géneros urbanos en Medellín reconocen su nombre, pero sobre todo su valentía y su liderazgo en un medio en el que abundan los artistas masculinos.

Mary Hellen creció influenciada por géneros como la salsa, el rock, el jazz y la guasca. Tenía solo 18 años cuando consiguió lo que para muchos fue una hazaña pero que, para ella, simplemente representa el comienzo de un movimiento cultural que va mucho más allá de la música: grabar un disco compacto como mujer solista y rapera.

“El disco Hora del Tiempo, que salió en el año 2003, fue la recopilación de muchas ideas en las que yo trabajé durante varios años. Este disco tuvo 25 pistas, 13 productores y 18 invitados, cifras impensables para ese momento y que, sin duda, ayudaron a que fuera tan exitoso”, recuerda la artista.

Hora del Tiempo fue reeditado para el mercado estadounidense tres años después, con variaciones musicales que incluyeron otros géneros como el reguetón. La propuesta fue sorpresiva para algunos raperos que manifestaban rivalidad con los exponentes de otros ritmos urbanos, pero Mary también se ha caracterizado por explorar fusiones con músicas tan diversas como el bambuco o la cumbia, así que, para ella, que sus letras fueran llevadas al reguetón también fue una ganancia. “Los artistas del reguetón, a diferencia de otros géneros urbanos, apostaron por un proceso comercial que es tan válido como los procesos sociales que se han desarrollado en la ciudad a raíz del rap o del hip hop”, asegura.

Esta rapera que sonríe todo el tiempo y que transmite alegría con sus palabras, recuerda con cariño el momento en el que vio y escuchó por primera vez una canción de hip hop. Fue hace 25 años, su prima le enseñó un video en formato VHS y fue amor a primera vista,

“Todo me encantó, la ropa que usaban, el ritmo, la expresión facial y la cantidad de letra que tenía. En ese momento no entendí nada, pero en la medida en que pude traducirla, me impactó mucho descubrir que estaban contando la historia de personas que eran agredidas en su comunidad. Desde ahí sentí que yo también, a través de este género, le podía dar voz a lo que vivíamos los jóvenes de la ciudad en ese momento”.

Mary Hellen defenderá su causa y exaltará el género musical que representa con un montaje en la tarima de la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura, en la que por primera vez cantará en vivo y acompañada de otros músicos, su más reciente sencillo Esta vida, una canción que invita a vivir plenamente, a vivir con amor.

Laura Uribe (Arual Ebiru)
Laura Uribe
Cosplayer

Invitada al laboratorio Astrolabio, 2:00 a. m. Multiversos del manga. Un encuentro con cosplayers, creadores de manga y otakus para ir más allá de las viñetas del cómic japonés.

 Laura era apenas una niña cuando veía las series de anime traducidas al español que presentaban en televisión. Jamás se le pasó por la cabeza que Sailor Moon, Dragon Ball o Las Guerreras Mágicas estarían presentes en su vida personal, social y profesional tal y como ocurre hoy.

Arual Ebiru, como se le conoce en este mundo de cosplayers, otakus y fans del cómic japonés, es reconocida como una de las mejores cosplayers de Colombia. Ella tiene un plus: también es cosmaker, es decir que además de personificar, también se encarga de fabricar los trajes.

Las series dejaron de transmitirse en televisión nacional unos años después, pero Laura ya estaba contagiada por la fiebre de estas producciones y encontró en internet algunas otras traducidas.

“Internet me abrió las puertas a este universo del manga, también ahí fue donde me di cuenta de que en Medellín existían grupos de fans que se reunían y que hacían fiestas temáticas”.

El primer disfraz de Laura fue de Kanu Unchou, de la serie Ikkitousen, una diosa de las artes marciales que usaba una camisa ombliguera blanca y rayas azules en la manga, minifalda azul y medias blancas a la rodilla, un disfraz perfecto para ella, quien en ese momento también entrenaba artes marciales.

Su experiencia en esta primera fiesta de disfraces cosplay la animó a seguir participando en eventos similares, hasta que el hobby se le convirtió en una profesión. En poco tiempo pasó de buscar fiestas a las que pudiera asistir, a ser la gran invitada a otras ciudades, no solo a este tipo de celebraciones, sino también a convenciones y ferias alrededor de varias tendencias asiáticas.

Laura defenderá su causa en una conversación con Juan Pablo Castilla, cosplayer colombiano, y otros creadores de manga para demostrarnos que jugar a ser otro no es un juego, es todo un movimiento cultural, literario y estético.

Qué opinan las invitadas sobre la 11.ª Parada Juvenil de la Lectura

“Concibo la Parada como un espacio de encuentro para conectar con muchos públicos diferentes, un espacio en el que podemos conversar sobre temas vigentes y urgentes como la sostenibilidad y el cuidado del planeta. Lo novedoso de este evento es que trasciende el concepto tradicional del libro y le permite al público explorar otras lecturas sobre su entorno”. Mariana Matija, bloguera y ambientalista.

“La Parada es una oportunidad muy grande para compartir con públicos que no necesariamente son seguidores de la música y eso significa que es un espacio diverso en el que, además de literatura, tienen cabida otras expresiones artísticas. Valoro mucho que en la ciudad existan espacios en los que conjugamos el disfrute y el pensamiento en un solo lugar, y en el que incentivamos a los jóvenes a ser lectores y a educarse para que puedan transformar su mundo”. Mary Hellen, cantante de hip hop.

“Una de las cosas más valiosas en el cosplay es que transmitimos una idea o un sentimiento a través de la lectura; interpretamos personas, pero también textos, lo que hacemos es abrir perspectivas sobre otros universos literarios y nuevas estéticas que van más allá de las novelas de amor”. Laura Uribe, cosplayer colombiana.

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Comunicaciones Fiesta del Libro y la CulturaTres invitadas que defienden sus causas

La espera de los que leen

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Octubre 8, 2018 , No hay comentarios
an Palomino recibe el primer regalo de los niños de la Institución Educativa La Isaza.

Juan Palomino recibe el primer regalo de los niños de la Institución Educativa La Isaza.

José Daniel Palacios

Todos esperamos algo. Hay quienes esperan un golpe de suerte, un cambio de vida. Otros se hacen a la idea de esperar el amor, la felicidad o la bonanza. Pero también hay quienes esperan a alguien.

El mundo de hoy pareciera obligarnos a vivir en medio de la espera. Aún cuando no sabemos lo que vendrá, esperamos. Nos hacemos a la idea de que el tiempo nos dirá qué carrera elegir, qué escritor leer, o algo tan simple como el camino que debemos recorrer hasta la universidad, el trabajo o el colegio.

En la vereda Isaza, más allá de la frontera de Medellín, y en los terrenos del municipio de Barbosa, hay una escuela. Allí, decenas de niños que cursan entre preescolar y quinto de primaria corren de un lado a otro todos los días en el fragor del estudio. Las profesoras, por su parte, trabajan para hacer del suyo un espacio que valga la pena. Así fue como se embarcaron en un viaje de espera con fecha límite. Una llamada sería el primer paso para que la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín abriera la puerta a vivir lo que para tantos escritores es la experiencia más invaluable de su oficio: el encuentro con sus lectores.

Semanas atrás, cuando todavía no podían creer que a su casa llegaría un invitado, en el Centro Educativo Rural la Isaza ya corría por todas partes la voz de que a su escuela arribaría Juan Palomino, un mexicano que ilustraba textos. Lo primero, en el orden de prioridades, fue entender qué significaba eso de adoptar a alguien, resolver la pregunta que en otro contexto se hizo Laura Restrepo, cuando se cuestionaba si un escritor puede ser adoptado, “como si se tratara de un huérfano, o de un animal en vías de extinción”.

La profesora María Yeni Betancur, de preescolar y segundo de primaria, dijo que cuando se adopta, aunque el hijo no haya nacido del cuerpo, nace en el corazón, y entendiendo lo que significa eso de adoptar a alguien, se adentraron en la aventura de descubrir a un ilustrador que le ha puesto rostro a historias como Manuela color canela, de Elena Dreser, y Letras al carbón, con Irene Vasco; al mismo tiempo que investigaban cómo lucía: si  alto o bajito, o si tendría novia. Los estudiantes de Isaza pretendían que nada se les escapara, ni siquiera lo que podría ser más privado, aprovechando esa única posibilidad de conocerlo antes de adoptarlo definitivamente.

En el trabajo diario, que los fue acercando cada vez más al encuentro con el autor, las profesoras y los alumnos de esta escuela en Barbosa lo hicieron todo: su propio Cuentico Amarillo, que cambiaron por naranja; un diccionario temático; una tienda extraída de uno de sus cuentos para explicar matemáticas;  le cambiaron el final a un texto, lo volvieron teatro, danza, literatura, recreo. Todo con la finalidad de acercar la literatura a los únicos que pueden perpetuarla: los niños, y para que cuando dejen la infancia, y de pronto ya no se acuerden más de las aventuras de los personajes que se escondían en los libros de su escuela, tengan otras letras en su memoria y adopten desde lejos a cualquiera de sus escritores.

La estrategia Adopta a un Autor de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín llegará este año a más de 90 instituciones educativas que, como la Isaza, planearon por semanas su encuentro, buscando hasta el último detalle para que el escritor que estaba pegado en las paredes del colegio, dibujado en las carteleras o hablando en el audio del parlante institucional, se sintiera como en casa. El resultado final de adoptar a un escritor puede ser muchos, casi tantos como es posible imaginarse. Cuando en La Isaza se acabe la espera de los meses previos a la llegada de Juan Palomino, a su escuela llegará el mensaje que deja la lectura, ese que dice que tal vez lo que cambia la vida no es conocer al escritor, sino leer. 

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Comunicaciones Fiesta del Libro y la CulturaLa espera de los que leen

Cuentos escritos desde la realidad

Por Comunicaciones Fiesta del Libro y la Cultura en Septiembre 15, 2018 , No hay comentarios

Morabito-baja

Mariana Upegui Berrio

Sin importar si el lector es un niño, un joven o un adulto, lo que ambEn la voz del escritor Fabio Morábito se escuchó la historia de la triste Llorona que pide a gritos que se acabe la existencia de la humanidad para descansar. Por su parte, de su más reciente libro, Hay días en que estamos idos (2017), Andrés Mauricio Muñoz leyó dos páginas del cuento Lore, el niño no aparece. A la sazón de narraciones extraordinarias transcurrió la Charla de la Tarde Cuentos populares, cuentos de leyenda, cuentos de amor y de vida, realizada en la 12.ª Fiesta del Libro y la Cultura. Los autores compartieron las anécdotas y memorias que los impulsaron a escribir historias y a aprender a ver la vida a través del filtro de las letras.

Morábito y Muñoz intentaron explicar el poder que tienen los cuentos para acoger tantos elementos de la vida. Cada uno tiene sus modos de concebir una historia y sus estrategias para contarla. Una de ellas es la tendencia de Muñoz de levantarse a las cuatro de la mañana para escribir antes de irse a trabajar. Morábito madruga a las 5:30 a. m., una hora que en su libro El idioma materno define como la hora de los centinelas y los ladrones. Aprovechar las primeras horas del día es solo una primera estrategia que de cierto modo vincula a los dos escritores. Aunque, según dijo Muñoz, de ahora en adelante, lo primero que pensará cuando se despierte será: “Bueno, ¡le llevo hora y media de ventaja a Fabio Morábito!”.  

Muñoz habló acerca de la dualidad de su vida profesional: ser ingeniero electrónico y escritor: “Fiestas del Libro como estas me hacen creer, o por lo menos me dan una certeza momentánea, de que el escritor va a devorar al ingeniero. Siento que mi espíritu está más ligado a ser un escritor, a trabajar  la palabra, aunque no me atormenta ser ingeniero”. También, resaltó lo mucho que contribuye la Fiesta al fomento de la creación de nuevos relatos y el poder que pone en manos de los asistentes de confiar en sus propias historias.

Declarándose como un novato en cultura popular, Fabio Morábito, escritor nacido en Egipto y criado en México, habló acerca de la recopilación de 150 cuentos que realizó en cuatro años. Intentando ser fiel a la verdad oral de cada una de esas historias, sus esfuerzos se vieron dirigidos a darle la imagen literaria que estos necesitaban y quedaron plasmados en Cuentos Populares Mexicanos, que fue publicado en el año 2014. “Lo que hice yo, lo han hecho muchos escritores, en muchas partes, en muchas lenguas, esa misión de recopilar historias. Pero en ese trabajo no hay solo que trasladar de la dimensión oral a la tradición escrita, de por sí, supone cambios estilísticos y, además, la intervención del estilo de quien lo hace. De manera que uno tiene que aprender a traicionar esas leyendas para poder devolver esos documentos antropológicos porque, finalmente, son interactivos, son cuentos que se han narrado durante siglos porque entretenían a las personas”, comentó Morábito.

Uno de los retos más grandes para el escritor fue pensar quiénes serían los lectores de estos cuentos. El libro, en su segunda edición, tiene un estilo que se puede asociar con la literatura infantil. Está bellamente ilustrado y la mayoría de los cuentos obedecen a ese mundo fabuloso que atrae tanto a los niños. Para Morábito, “establecer la línea divisoria de hacia quién van dirigidos los cuentos es una decisión editorial, muchas veces mal tomada. Mucha literatura infantil es mala porque se cree que basta simplificar el lenguaje o llenarlo de diminutivos, cuando los niños son, no solo más listos, sino más perversos también”.

os escritores concluyeron es que el poder de los cuentos es que narran situaciones que reflejan lo cotidiano, intentan hacer un mapa del espíritu humano y que ese debería ser el único propósito de quienes se dedican a la escritura. “Caemos en el equívoco de pensar que escribir va a llevar a ser un gran escritor. Hay personas que solo quieren escribir una historia que las mueve sin buscar fama”, afirmó Muñoz.

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Comunicaciones Fiesta del Libro y la CulturaCuentos escritos desde la realidad