admin

Ser femenino no es color de rosa, la Charla de la Tarde de octubre

Por admin en Octubre 23, 2018 , No hay comentarios

• Los Eventos del Libro continúan llevando las Charlas de la Tarde a museos, casas de la cultura, bibliotecas y otros espacios de Medellín, para que la ciudadanía se conecte con Las formas de la memoria, tema de este año.


• El miércoles 24 de octubre la invitación es a participar en la octava Charla de la Tarde de 2018, llamada Ser femenino no es color de rosa, en el Parque del Periodista, a las 6:00 p. m., con ingreso libre.

El Parque del Periodista será el escenario para la Charla de la Tarde de este mes, que se realizará el próximo 24 de octubre, a las 6:00 de la tarde, con un tema actual, necesario y que abre un mundo de posibilidades: Ser femenino no es color de rosa, con Safari y Marta Restrepo, quienes conversarán con el director de Universo Centro, Juan Fernando Ospina.

Safari, quien ha luchado por hacer visibles los asuntos de género en el Centro de Medellín, manifiesta que es importante reconocer los pasos que se han dado y que no se olvide “lo vivido para no repetirlo. Es decir, hubo un pasado, una lucha, dentro de nuestro movimiento que es fundamental para este presente, para tener un referente”.  

Marta Restrepo, en sus propias palabras, es “activista feminista, de formación trabajadora social y por deformación militante de la política y de la libertad. Llevo 25 años comprometida en la lucha feminista y, en ella, con la memoria de las mujeres, negras, urbanas y populares que la anteceden”.

Sobre la temática que será eje de este diálogo, agrega que “más allá de las identidades, está la necesidad de articular la multiplicidad de sentidos de la vida y la libertad que compartimos”.

La anterior Charla de la Tarde mensual se realizó en el marco del lanzamiento de la 12.ª Fiesta del Libro y la Cultura, el 16 de agosto, en el Puente de Guayaquil, y se denominó Historias que nacen en las riberas y navegan de sur a norte. La orientaron Luis Fernando González, arquitecto y profesor de la Universidad Nacional de Colombia; y Jorge Vásquez, economista, escritor y poeta.  

En julio, Ramiro Delgado, docente del Departamento de Antropología de la Universidad de Antioquia y director del Laboratorio de Comidas y Culturas; y Juan Pablo Tettay, periodista gastronómico del periódico Vivir en El Poblado, se reunieron alrededor del tema Sabores, memoria y antropología: relatos desde la cocina, en el Mercado del Tranvía, en Buenos Aires.

Y es que, desde febrero, los Eventos del Libro han llevado las Charlas de la Tarde, una de las franjas más queridas y reconocidas de la Fiesta del Libro y la Cultura, por diversos sectores de la ciudad, como Aranjuez, Doce de Octubre, la Comuna 13 y el Centro de Medellín, como una propuesta itinerante para desarrollar, desde varios ángulos, con la ayuda de académicos, artistas y escritores, el tema de este año: Las formas de la memoria.   

Las Charlas de la Tarde, hacen que la Fiesta del Libro y la Cultura, un encuentro ciudadano organizado por la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, perdure todo el año y llegue al corazón de la ciudad, sus barrios.   

Información para periodistas 

Paola A. Cardona Tobón
Jefa de Prensa Eventos del Libro 
Celular 318 311 3147 
prensa@fiestadellibroylacultura.com

Jonatan A. Cuadros Rodríguez
Coordinador de Comunicaciones Eventos del Libro 
Celular 312 841 3552
comunicaciones1@fiestadellibroylacultura.com

read more
adminSer femenino no es color de rosa, la Charla de la Tarde de octubre

La escritura detrás del miedo, la nostalgia y el dolor

Por admin en Octubre 22, 2018 , No hay comentarios

martha-sanz1

Describir el dolor como una garrapata aferrada al cuerpo y no como otra cosa, fue lo único que le llegó a la mente a la escritora española Marta Sanz a la hora de describir al doctor el dolor que sentía entre su cuello y su hombro, un dolor que retrató en su obra Clavícula.

La escritora Gloria Susana Esquivel, autora de Animales del fin del mundo, utilizó, de una forma similar, animales como un medio para desplegar la realidad de su novela, la realidad de una niña de seis años que intenta crecer en el entorno que planteaban los violentos años ochenta en Colombia. La presencia de los animales, explicó, fue necesaria en el momento de darle al lector una manera apropiada de entender el contexto social en el que crecía.

Ambas escritoras intercambiaron anécdotas y pensamientos en la Charla de la Tarde De garrapatas y otros animales de ficción. La mirada femenina sobre el miedo, la nostalgia y el dolor, en la que conversaron con Esteban Duperly, en el marco de la 12ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, y en la que temas como la creatividad, el miedo y la memoria cobraron protagonismo.

Marta Sanz, doctora en Literatura Contemporánea y también profesora, habló sobre el miedo y de cómo este se relaciona con la vida del individuo constantemente. Para ella, este tiene tres vertientes muy claras, que ella misma ha logrado retratar en sus obras: la primera es el miedo a la conciencia política o a lo que la gente teme y que afecta su situación; el miedo a lo siniestro en lo familiar, como ese temor a encontrar lo macabro y extraño en lo conocido o considerado normal; y el miedo en la forma humorística, como una resistencia a la realidad. “Implantamos un miedo gracioso en cosas sencillas para no atemorizarnos de cosas más grandes”, agregó Sanz.

Sobre este mismo asunto, la escritora Gloria Susana Esquivel, literata de la Universidad de Los Andes, relató que, en su caso, el miedo es una proyección de la imaginación. En Animales del fin del mundo, Inés, su protagonista, utiliza su imaginación para asociar su realidad con animales y así llenar los huecos de su memoria. “Es por eso por lo que le tiene miedo al Lobo, quien realmente es un hombre malo que ella no recuerda como tal”, explicó. Y complementó que una “animalización” de los personajes se plantea como una forma satírica muy eficiente.

La imposibilidad de nombrar aquello que duele justifica también el uso de las metáforas en las obras de ambas escritoras, pues como afirmó Marta Sanz, finalmente, todos los escritores intentan “dar un lenguaje al dolor”.  

read more
adminLa escritura detrás del miedo, la nostalgia y el dolor

El Tren de la Cultura rueda por Medellín con el Nadaísmo a bordo

Por admin en Octubre 11, 2018 , No hay comentarios

• Desde el 7 de septiembre, en el marco de la 12.ª Fiesta del Libro y la Cultura, un tren del Metro de Medellín circula con una exposición viajera que rinde homenaje a los 60 años del Nadaísmo.

• Pensamientos y fotografías de los principales representantes de este movimiento hacen parte de la muestra.

• El Tren de la Cultura rodará hasta diciembre, como una oportunidad para seguir conversando sobre Las formas de la memoria, tema de los Eventos del Libro 2018.

 

Desde Niquía hasta La Estrella, el Tren de la Cultura sigue recorriendo el Valle de Aburrá con una exposición viajera que rinde homenaje a los 60 años del Nadaísmo.

La muestra, que reúne textos y fotografías de los autores que pertenecieron a ese movimiento cultural y literario, es vista cada día por los miles de usuarios que viajan en el Sistema Metro.

Desde el 7 de septiembre, día en el que se inauguró la 12.ª Fiesta del Libro y la Cultura, este Tren, consagrado al poder de las palabras, rueda por la ciudad, fortaleciendo la promoción de la lectura entre los pasajeros y resaltando la importancia de una generación de artistas cruciales para la historia cultural del país.

El Nadaísmo surgió en Medellín en 1958 como un movimiento literario y cultural que buscaba revolucionar las costumbres y tradiciones de una sociedad conservadora, cuyos principios morales y religiosos fueron cuestionados desde la poesía y otros géneros como el cuento, la crónica y el ensayo.

Gonzalo Arango, Eduardo Escobar, Jaime Jaramillo Escobar, Jotamario Arbeláez, Amílcar Osorio, entre otros, crearon todo un manifiesto ideológico y artístico que enaltece la libertad, la rebeldía y el amor. Fragmentos de ese pensamiento hacen parte de la exposición que viaja en los horarios habituales del servicio de transporte y estará circulando hasta el mes de diciembre.

“Lo que queremos es un mundo sin represiones y sin venganza, donde se pueda respirar sin remordimientos”.

Esta es una de las frases que definen la línea de pensamiento de los nadaístas. Fue escrita por Eduardo Escobar y hace parte de los fragmentos de esta exposición viajera.

El material fue curado por Carlos Uribe, de Gestión y Curaduría de Contenidos Patrimoniales Sala Antioquia, de la Biblioteca Pública Piloto, cuya colección fue una de las fuentes más importantes para consolidar la muestra. La Corporación Fernando González-Otraparte también aportó parte de la documentación; además, escritores como Eduardo Escobar y las familias de los integrantes del Nadaísmo brindaron acceso a sus archivos personales.

Según Uribe, se están divulgando contenidos

“que son de todos y que son literatura viva, porque están circulando permanentemente. Esa generación que irrumpió en los años sesenta, seguramente, va a tener una relectura por parte de las nuevas generaciones y de ciudadanos que no la conocieron”.

 

Espíritu vivo

El equipo de diseño de los Eventos del Libro de la Secretaría de Cultura Ciudadana propuso un montaje moderno que combina ilustración, collage y tipografías que conservan el espíritu rebelde y juvenil del movimiento. Un espíritu que se resume muy bien en estas palabras de Gonzalo Arango: “Porque no es el combate el que hace de nosotros artistas, sino el arte lo que nos obliga a ser combatientes”.

Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro, comentó que el Tren de la Cultura “es una exposición maravillosa de un movimiento aún vigente, un movimiento que en el momento fue rebelde, que zarandeó a la sociedad, pero cuyo mensaje aún sigue vivo, porque es una manera de pensar distinto, de no conformarse ante las cosas que pasan”.

Juan Correa, jefe de Gestión Social del Metro de Medellín, resaltó que el Tren de la Cultura es un escenario fundamental para exposiciones que visten sus vagones con diferentes manifestaciones artísticas. Esta vez, gracias a la unión de entidades, se logra

“que muchas personas conozcan sobre un movimiento que, sin duda alguna, ha marcado nuestra sociedad (…) Quisimos darle toda la fuerza para poder, de una manera importante, hacerles un reconocimiento a sus grandes exponentes”.

Como parte de las estrategias de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, de la Secretaría de Cultura Ciudadana, se promovió esta muestra que cada año marca el inicio de una actividad que dura diez días pero que permanece en la memoria de la ciudad.

De hecho, para Diego Aristizábal, el Tren de la Cultura con el Nadaísmo es una prolongación de la Fiesta:

“Siempre se ha querido que la Fiesta sea una fiesta eterna. Que a pesar de que termine después de diez días, siga rondando en las cabezas. Creo que el hecho de que el Tren de la Cultura, con los 60 años del Nadaísmo, esté todavía circulando es una manera de evocar lo que cada uno lleva en su memoria de esos días vividos. También, es el pretexto para seguir creyendo que la literatura puede llevarse y sentirse en cosas muy sutiles como estar sentado y regocijarse observando una ilustración o una frase. Es una manera de que la Fiesta siga viva, de que tengamos exposiciones abiertas, versátiles, bellas, para seguir creyendo que la lectura nos puede hacer sentir muchas cosas en un corto trayecto”.

Información para periodistas

Paola A. Cardona Tobón
Jefa de Prensa Eventos del Libro
Celular 318 311 3147
prensa@fiestadellibroylacultura.com

Jonatan A. Cuadros Rodríguez
Coordinador Comunicaciones Eventos del Libro
Celular 312 841 3552
comunicaciones1@fiestadellibroylacultura.com

read more
adminEl Tren de la Cultura rueda por Medellín con el Nadaísmo a bordo

Hinojosa, un personaje entrañable

Por admin en Octubre 9, 2018 , No hay comentarios
Francisco Hinojosa

Francisco Hinojosa

Juan Pablo Patiño

 

El Salón Restrepo del Jardín Botánico de Medellín se convirtió aquel día de septiembre en una especie de aula de clase. La presencia de profesores, niños y padres de familia parecía indicar que se acercaba, quizá, la inevitable entrega de los boletines académicos. Lo raro de esta historia es que en el ambiente no había tensión; por el contrario, todos estaban felices. ¿Sería que estos muchachos se habían portado bien?, ¿ninguno reprobó materias?, ¿no habría necesidad, entonces, de aplicar el Manual para corregir a niños malcriados?

El panorama se aclaró cuando al recinto entró un hombre delgado y de caminar lento. Ahora se podía entender todo. La figura correspondía a Francisco Hinojosa, mexicano, creador de tantos seres que se han quedado en la memoria de los niños y de otros que, ya adultos, siguen sus relatos. Él fue el invitado de honor a la charla Personajes entrañables de la literatura infantil, del pasado 11 de septiembre, en el marco de la 12.ª  Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.

Francisco Hinojosa abrazó a sus pequeños lectores y les firmó sus libros. De pronto se encontró con un ejemplar de La peor señora del mundo, con cuatrocientas mil copias vendidas, lo tomó en sus manos y se dirigió al público con gracia: “¡Quién lo creería! Está inspirado en mi vecina”.

Los asistentes hicieron silencio para escuchar al hombre de esos cuentos extraordinarios. La primera pregunta de Lina Pulgarín, encargada de moderar la conversación, fue sobre los personajes que acompañaron a Hinojosa en sus viajes literarios de la infancia. El autor respondió que “de niño no leía nada de nada” y agregó que sus inicios en el mágico mundo de las letras fue tardío: “Llegué a un café y un par de amigos estaban escribiendo, me pareció curioso y les pregunté que si yo también podía, me respondieron que sí y desde entonces no he dejado de hacerlo”.

Los comienzos de Hinojosa como escritor fueron en la poesía y los libros de viajes. Su primera obra infantil fue La vieja que comía gente, de 1981. Aseguró que estuvo a punto de renunciar a este tipo de literatura, pero que una de las cosas que lo impulsó fue la Medellín de los años ochenta y noventa, “esta ciudad me marcó mucho para continuar escribiendo mis libros. En ese entonces había mucha violencia, no solo social, también familiar. Los rostros de esos pequeños de los barrios marginales que veían la literatura como un aliciente fue lo que me convenció. Escribir es generar paz. Me alegra que hoy la ciudad esté tan diferente”.

Después de escribir 57 libros, Hinojosa anunció que a sus 64 años será “rockstart”, pues desde principios de septiembre incursionó en el teatro, aunque se le olvidan sus diálogos, y en la música, como miembro de la Orquesta Basura.

Aseguró que “juego, risa y humor” son las palabras que lo definen y que cuando le preguntan cuánto se tarda en escribir un libro dice: “Entre cinco horas y catorce años, ese es el promedio. Hay cuentos que los escribo en muy poco tiempo y otros en los que me tardo un ratito más”.

Francisco Hinojosa, el que cree que “la memoria tiene aroma a café, a café colombiano”, compartió, a veces con voz pausada, sus anécdotas.

Y, al finalizar la charla, Fabián Puerta se le acercó al autor para manifestarle: “Maestro, yo lo leía a usted de niño y hoy quiero presentarle a mi hija, ahora es ella quien lo lee a usted”.

read more
adminHinojosa, un personaje entrañable

Granta publicará en 2020 una nueva selección de los mejores narradores jóvenes en español

Por admin en Octubre 8, 2018 , No hay comentarios

Así lo dio a conocer Valerie Miles, editora y fundadora de la edición en español de esta reconocida revista, en la 12.a Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, que acaba de finalizar.  

Valerie Miles anunció la noticia en el marco de la 12.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

Valerie Miles anunció la noticia en el marco de la 12.ª Fiesta del Libro y la Cultura.

 

Timoteo Giraldo Correa 

La reconocida revista literaria Granta en español publicará en 2020 una nueva selección de los mejores narradores jóvenes de habla hispana, según lo anunció su editora, la neoyorkina Valerie Miles, durante la 12.a Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, que finalizó el pasado 16 de septiembre.

Miles aseguró que el próximo año iniciará esa búsqueda de las jóvenes promesas. Aunque aún no se conocen los detalles de esta nueva convocatoria, se seguirán los lineamientos tradicionales que ha manejado la revista: tener menos de 35 años a enero o marzo de 2020, y deberán haber publicado por lo menos una obra o tener un contrato de publicación vigente con una editorial. Los interesados podrán conocer, próximamente, a través del sitio web de Granta los pasos que deben seguir para postularse. 

“Buscamos ficción, no poesía ni ensayo. Lo que queremos hacer es buscar obras de imaginación que demuestren originalidad y creatividad. Queremos que sea muy interesante, porque serán de una generación de millennials, que han crecido en un entorno digital, por lo cual será muy interesante ver cómo estos jóvenes están narrando una actualidad virtual”, afirmó Valerie Miles. 

La primera lista, realizada en 2010, incluyó, entre otros, a autores como los argentinos Andrés Neuman y Samanta Schweblin, el colombiano Andrés Felipe Solano, el mexicano Antonio Ortuño, el español Andrés Barba y el peruano Santiago Roncagliolo, quienes desde entonces han construido una obra sólida, aclamada por los lectores.  

La Charla de la Tarde A la cacería de nuevos autores, que se llevó a cabo en el marco del Salón de Editoriales Independientes, fue el escenario escogido por Miles para dar a conocer esta noticia. “Ahora mismo es un secreto a voces, pero, yo quería estar en Medellín y dar esta noticia”, aseguró la editora y gran conocedora de la obra de Roberto Bolaño.

read more
adminGranta publicará en 2020 una nueva selección de los mejores narradores jóvenes en español

Cuando Letras al carbón llegó a Barbosa

Por admin en Octubre 8, 2018 , No hay comentarios
La escritora colombiana Irene Vasco y el ilustrador mexicano Juan Palomino conocieron los cuenticos naranjados que los niños de El Hatillo escribieron inspirados en sus obras.

La escritora colombiana Irene Vasco y el ilustrador mexicano Juan Palomino conocieron los cuenticos naranjados que los niños de El Hatillo escribieron inspirados en sus obras.

María Isabel García

También le puede interesar: La espera de los que leen

Entre las montañas verdes y el sonido de los pájaros, en el municipio de Barbosa, Antioquia, en la vereda Isaza, unos niños y sus profes conocieron a un ilustrador y a una escritora. Todo ocurrió el 12 de septiembre, después de semanas y semanas de preparación, de expectativa, de emociones.
Aguardaban por los creadores del libro que habían estado leyendo: Letras al carbón. Uno de ellos era el mexicano Juan Palomino, de quien lo sabían casi todo por su investigación preliminar; la otra, era la colombiana Irene Vasco, que escribe muchas historias y a la que le encanta viajar por Colombia, a los lugares más recónditos, para compartir relatos con los niños. Esta vez, conversaron sobre ellos, su obra y sobre Palenque, lugar donde ocurre el cuento.

Cantando el Himno Nacional de México, y sosteniendo el escudo y la bandera de ese País Invitado este año a la Fiesta del Libro y la Cultura, les dieron la bienvenida. Docentes, madres, abuelas y alumnos habían planeado juntos una mañana llena de sorpresas. Convirtieron esta jornada de Adopta a un Autor en un encuentro que se quedaría grabado para siempre en la memoria. Como muestra del reconocimiento al trabajo y esfuerzo de los autores del libro, les entregaron un poncho bordado, un sombrero aguadeño y otros objetos simbólicos.
Las profes guiaron a los niños y a los invitados hacia un salón que tenían ambientado para ellos y las familias. Presentaron un video en el que vincularon el trabajo de Juan Palomino e Irene Vasco con la historia de la institución, en el que repasaron el proceso de espera y todo aquello que desarrollaron antes de tenerlos allí, en vivo y en directo, incluyendo la creación de un lema: “La lectura inculcando y las culturas fusionando”.
Los autores recorrieron la escuela para ver la exposición de los trabajos elaborados por los niños. Había fotografías de obras de teatro, cuentos, ilustraciones y representaciones físicas de los libros que imaginaron; muñecos de tela de los personajes y un bordado con las escenas del relato, hecho a mano por las madres.
“Estoy muy conmovido, muy agradecido, y creo que, sobre todo, me gusta la parte en la que de las cosas que yo hago disparan nuevas creaciones e invenciones, porque considero que eso es lo que tiene que hacer un libro y, también, una imagen”, afirmó Juan Palomino.
En esta experiencia, cada alumno se convirtió en el autor de su propia historia y cada familia pudo recrear, por medio del arte, sus emociones y pensamientos. Letras, trazos y risas llenaron el espacio. Y es así como el conocimiento se abre paso a través de las barreras, a través de los kilómetros, a través de las montañas. Cada autor se llevó, en esos regalos, una parte del corazón de Isaza, una muestra de agradecimiento.
Con el poncho que se pusieron Irene y Juan, experimentaron el abrazo cálido de los niños, el mismo abrazo que ellos dejaron en la escuela a través de sus frases y de las imágenes de su libro que los hizo viajar más allá de su vereda.

read more
adminCuando Letras al carbón llegó a Barbosa

Marta Quiñónez: Un grito de guerra y amor

Por admin en Septiembre 27, 2018 , No hay comentarios

“Arcanos
que saben de mi historia
díganme de dónde vengo
cuál es la calle
o la ciudad
que no debo transitar”

Adentrarse en la poesía de esta autora es ir al encuentro desnudo de las paradojas más íntimas. Las imágenes que ella crea son una confrontación para los lectores; un espejo del que muchos pretenden huir pero al intentarlo, se encuentran de frente con el escrutinio de sus ojos.

Crea imágenes que toman lo convencional para re-crearlo, y así mismo, crear en nosotros otras miradas, otros silencios, fruto de contemplaciones recién nacidas a nuestros sentidos después de la lectura de sus poemas, apariciones, o reconocimientos de nuevas inquietudes ante las que es imposible ser indiferente, como humanos que somos, siendo atravesados por sentimientos, recuerdos, vivencias.

Esto es lo que hace la poesía de Marta, atravesarnos. Jorge Larrosa habla de la literatura como “experiencia que nos atraviesa”, y así resultan siendo los poemas de esta autora. Palabras hiladas como espadas a las que no podemos ser ni hacernos inmunes, porque sin ninguna duda nos hemos visto, y nos veremos, al encontrarnos con estas palabras, al menos en momentos inolvidables de nuestras vidas, radiografiados en ellas.

Pero además de atravesarnos, nos saca de nuestra “zona de confort” para llevarnos más allá de la mera percepción, más allá del deseo, más allá de la ironía, más allá de lo imaginado. Lo que para unos es abundancia y para otros es carencia, lo que para unos es sed y para otros es hastío, en la poesía de Marta Quiñónez se convierte en ese filo del cuchillo que rasga nuestra conciencia y no nos perdona la postura de simples espectadores.

Sus palabras nos convocan a ponernos en la piel de ese poema que ha llegado a encontrarse con nosotros para sembrarnos una pregunta por lo que somos o no, y lo que estamos o no dispuestos a ser.

Los seres humanos hemos sido depredadores de nuestros espacios, de nuestro aire, de nosotros mismos, y de forma cada vez más irónica y viciosa, nos hemos venido quejando de esta devastación. Somos nuestra propia caricatura ante nuestros propios ojos.

Esta obra también nos lleva a escenarios de escritores que han nombrado las formas del miedo, la desolación, el desengaño, la aridez, el letargo, como el Comala de Rulfo, entre otros que evocan sensaciones de una pesadumbre de quien ve ante sus ojos, pasar vitales incoherencias. La humanidad extinguiéndose a sí misma ante su propia impasividad hasta el punto de no saber si es ya un espíritu fantasmal o aún le quedará algo de vida para hacerle caso (si quisiera) al soplo de luz del que fue hecha.

Los caminos que propone la autora podemos transitarlos en obras como Continente Mohino(1996), Noctivago(1998), Acantilado(1999), Eva(2001), Arcanos(2006) y El rostro del pan(2014), entre otros. Estas obras son una ruta hacia nuestras batallas interiores y exteriores para abrazarlas como compañeras de viaje y escuchar sus lenguajes.

“Soy Marta, mi nombre es grito de guerra y amor”.Tanto el autor como el lector son creadores de las palabras que se encuentran en un momento fortuito en actos de creación, cada uno a su manera.

Desde esta perspectiva también son, escritor y lector, esa correspondencia entre lo que llega para sembrarse, y en el caso particular de Marta Quiñónez, germinar en algo dentro de un lector dispuesto para ello. En el acto de esta siembra, estos poemas no son para una tierra (un lector) estéril. Cuando ellos, los poemas, te hayan encontrado, es porque eres tierra fértil para sus semillas. No en vano dice la autora: “A ti te elegí como salvación de mis versos”.

Te invitamos a conocer a Marta Quiñónez, a través de sus obras, que por suerte puedes encontrar en las bibliotecas del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín.  

Título: Eva

Autora: Marta Quiñónez

Clasificación Dewey: C861 Q7e

 

¿Quién te invita a acercarte a los versos de esta autora?

Ana Carolina Montoya M.

Exploradora de “todos los universos posibles e imposibles” y de sí misma a través de las palabras y de las múltiples formas de leer. Actualmente labora como promotora de lectura de la Biblioteca Pública Piloto, y a la vida le agradece haber tenido la oportunidad vivir experiencias gratas con su amor por literatura y la lectura como pretexto en varias ciudades, instituciones, con muchas personas, haciendo amigos y conociendo maestros en todo sentido. Se considera privilegiada por ello. Para ella es una gran suerte que le haya tocado tener como hijo a Juan Miguel, un grato compañero de viaje.

read more
adminMarta Quiñónez: Un grito de guerra y amor

La transmigración de los cuerpos

Por admin en Septiembre 27, 2018 , No hay comentarios

Sea una ciudad cualquiera y de un país cualquiera, aunque a todas luces sea una ciudad mexicana. Luego una epidemia, un contagio que se expande por las calles de esa ciudad cualquiera. El miedo se calcula gota a gota desde los medios de comunicación y todos quieren salvarse el pellejo, bien guardados entre las cuatro paredes de sus casas. Afuera va la muerte en forma de mosquito. Se le parte la cara al que tosa en la cara del otro. En una gota de baba hay un millón de virus, un millón de posibilidades. Y en ese escenario del fin del mundo: una historia, el verbo. Los Castro y los Fonseca, dos familias enfrentadas, cual Montescos y Capuletos, en un odio que no termina de sanarse y que solo pareciera saldar el mismo odio, se ven envueltas en una situación imposible: cada una, por accidente, termina con el cadáver de uno de los primogénitos de la familia enemiga. El Alfaqueque, protagonista de esta novela, aparece para guardar las buenas formas, aunque para hacerlo tenga que interrumpir su momento glorioso con la mujer que siempre ha deseado: La Tres Veces Rubia, la vecina con la que nunca ha podido intercambiar palabra y ahora, por fin, está intercambiando caricias. Porque esa es su ética: en medio de todo ese mugrero algo de luz tiene que brillar.

El Alfaqueque va, mira, escucha y luego habla. La palabra precisa. El verbo ajustado a las dinámicas del momento, de la situación. Resignifica el discurso y lo usa como una herramienta de poder: Ser humilde y dejar que el otro pensara que las palabras que decía eran las suyas propias.Su trabajo, entonces, es ser el mediador, el que le baja el calibre a los enconos y mal entendidos y deja a todos tranquilos haciéndoles creer que salieron airosos de la afrenta sin que su honor se vea manchado. ¿A quiénes? A los personajes más turbios, los de los bajos fondos, los criminales más curtidos. Con ninguno falla: El verbo es ergonómico, decía, Solo hay que saberlo ajustar con cada persona. Ahora debe mediar el intercambio de cadáveres sin que ya lo malo termine peor. Insiste en respetar a los muertos en un universo en el que la muerte ya se ha normalizado, banalizado y estandarizado. Está dispuesto a cuidar y arrullar esos cuerpos como si fuesen suyos. Por supuesto, la nominación de este personaje no es gratuita. Alfaqueque:conocedor de la lengua arábiga designado en la alta Edad Media para intermediar la liberación de cautivos en los periodos de paz entre cristianos y musulmanes.

Yuri Herrera ha hecho algo parecido con su escritura, aunque con algunas variaciones: va, mira, escucha y luego habla. La palabra precisa. El verbo ajustado. El verbo como una herramienta de resignificación que nombra para volver a mirar, pero de otra manera. Porque así es su mirada: desplazada, dislocada, torcida. Se ubica desde ángulos imprecisos, improbables si se quiere, y cuenta las aristas de las mismas historias que uno ha escuchado ya variadas veces. Hizo una maestría en Creación Literaria en la Universidad de El Paso, Texas, urbe separada de la mexicana Ciudad Juárez solo por el río Bravo. Durante el tiempo que estuvo allí, recorriendo las calles de ese mundo fronterizo, mutable, escuchó y vio lo suficiente para hablar en la trilogía que lo hizo sonar como una promesa y luego como una constatación: Trabajos del reino (2004),Señales que precederán al fin del mundo(2009)y La transmigración de los cuerpos(2013).En cada una de sus novelas los personajes principales usan la labia para vivir y sobrevivir: cantan, llevan mensajes o tranzan las paces. El verbo ajustado a las dinámicas del momento, de la situación. Herrera, en cambio, dice que antes de escribir una novela, antes de organizar su trama, arma un listado de palabras que quiere que aparezcan en la misma. Luego, alrededor de ese listado, construye la historia y lo demás se va dando. Hace el camino inverso: el lenguaje no como un vehículo que se acomoda a las necesidades de la historia, sino como la fuente de la misma historia. Es decir, hay una génesis de mundo.

Efectivamente, en esta historia con visos de ciencia ficción y novela negra, Yuri Herrera vuelve a crear un mundo tal como lo hizo en sus dos trabajos anteriores. En el fondo, como toda buena obra que linda estos géneros, esta es una novela realista, solo que hecha con un realismo distorsionado, brumoso. Un realismo al borde de otra cosa, de otro mundo. Un mundo que es el nuestro y que al mismo tiempo no lo es. Las cosas contadas como si fuesen una fábula, un mito o una tragedia shakesperiana. Y es tal la delicadeza de Herrera y el cuidado con el que trata el lenguaje, que en sus páginas pueden resonar palabras cultas, palabras burdas y palabras inventadas como si siempre hubiesen estado hechas para sonar al mismo tiempo. Fluyen como si nunca hubiesen estado lejos la una de la otra. Pura poesía. Así, Yuri Herrera narra mundos espantosos con una potente belleza. Pareciera que, al igual que el Alfaqueque, cree que en medio de todo ese mugrero algo de luz tiene que brillar. ¿Cómo?, repito: volviéndolo a nombrar. El autor dijo en una entrevista: Creo que quien escribe literatura está permanentemente rehaciendo la lengua. También está rehaciendo el mundo. Esta es su forma de comprenderlo.

En la 12.ª  edición de la Fiesta del Libro y la Cultura, tuvimos el privilegio de conocerlo y hablar con él sobre su obra, también sobre El poder de la lengua. Palabras que nacen en la marginalidad de la calle.

 

¿Quién te invita a conocer a este autor y a leer su obra?

Cristian Romero

Estudió comunicación audiovisual y multimedial en la Universidad de Antioquia. En el 2015 ganó la Beca de Creación de la Alcaldía de Medellín en la categoría libro de cuentos – autor revelación. En el 2016 publicaría el libro escrito gracias a esa beca: Ahora solo queda la ciudad(Hilo de plata editores). Ha publicado cuentos en la Revista de la Universidad de Antioquia, es uno de los escritores seleccionados por el Hay Festival Imagina el Mundo en la segunda generación de #Bogotá39, es decir: uno de los 39 mejores escritores menores de 40 años de habla hispana. Hace poco publicó la novela Después de la ira, (Alfaguara). Actualmente es gestor de lectura y escritura de la Biblioteca Pública de El Poblado.

read more
adminLa transmigración de los cuerpos

Medellín es así o así es Medellín

Por admin en Septiembre 27, 2018 , No hay comentarios

RICARDO ARICAPA

“Prefiero asomarme a la anomalía, meterme por los vericuetos para ver el lado oculto de la luna”

Ricardo Aricapa

Una buena amiga –de quien me reservo el nombre, pero ella se reconocerá cuando lea este texto–, me contaba una anécdota terrible y risible: una amiga de ella que vive en el exterior, vino de visita a Medellín después de estar por fuera muchos años. El último día y con las carreras que traen las despedidas, le pidió que le recomendara un libro que hablara de estas tierras y que hubiera sido escrito por alguien de estas tierras. El recomendado fue algún texto de Helí Ramírez. Tiempo después, esta persona se comunicó de nuevo con mi amiga para expresarle su indignación porque la Medellín de ese libro, no es Medellín.

Los que han leído a aquel autor saben que Medellín también es así y también saben que él no es el único que ha contado la ciudad. También hay otros escritores que nos dicen que Medellín es así: gigante, inabarcable, incomprensible y enigmática, a pesar de no ser muy grande. Medellín es así:laberíntica, apelmazada, bella, primaveral, extramural, saturada de historias incógnitas, encubiertas y olvidadas. Medellín es así, porque no es una ciudad construida de ciudades invisibles, sino tal vez, de ciudades silenciadas. En fin, sería interesante hacer un rastreo de los libros que hablen de Medellín para ver cómo es Medellín.

Medellín es asítambién es el libro del periodista Ricardo Aricapa, editado por primera vez en 1998 por la editorial de la Universidad de Antioquia y reeditado en 2016 por Ediciones B. Recoge 32 escritos, entre crónicas y reportajes, realizados entre 1986 y 1996, cuyo tema central es una Medellín de muchas facetas y muchos rostros.

El libro se compone de 4 partes:

1. Mujeres: siete reportajes cuyos testimonios centrales y voces principales son de mujeres. Va desde la configuración de las milicias en la comuna nororiental, pasando por el punk en la ciudad, recorriendo los striptease, la luz y el declive de Lovaina, las muchachas del Chocó internas en casa de ricos, y llega a los reinados comunitarios.

2. Lugares: allí el rostro está en la transformación de los espacios y a su vez estos cómo transforman sus dinámicas. Los cementerios, el parque Lleras, la sociedad de los gamines, y Tallerarte, que hace frente a la violencia con el arte. Remata en la Tangovía como un hecho revolucionario en la recreación de la urbe.

3. Hechos: inicia con la pregunta frente al lenguaje que emerge entre los jóvenes y entre el barrio, el parlache. Pasa por la propuesta de Barrio Comparsa, quienes hicieron del juego y la comparsa callejera una posibilidad de socialización de los jóvenes de los barrios populares. Se monta al último viaje que hace el bus 246 a Manrique. Mira desde adentro el ser hincha de el Poderoso. Se escuchan las serenatas que han sonado en la ciudad. Cuenta las vicisitudes de un hombre que cuando compró la lotería por primera vez, ganó, perdió el billete y luego lo encontró. Pasa por el poder político de los convites, los sancochos y otros hechos extraordinarios ocurridos en la ciudad, como el del tigre que devoró a su cuidador en el zoológico Santa Fe.

4. Gentes: comienza con la historia y lucha por la preservación del río que hace Bernardo Quiroz, el hijo mayor del río Medellín. Se monta a las caravanas y a los asentamientos de esos seres misteriosos y hermosos que son los gitanos. Da voz a personas de la cárcel Bellavista. Cuenta la historia de amor y aventuras del agente Quijano, que se fue diluyendo por una amante a la que le temía. Recorre la ciudad tras las rosas que venden los niños en las calles. Desde dos payasos que se quedaron sin nada cuenta la catástrofe de Villatina donde 5.000 metros de tierra sepultaron el barrio. Remata con la historia de esa rara costumbre de llenar el cielo de colores con cometas.

Así es el Medellín de Medellín es así. No es solo la cara rosa y aséptica. Es una ciudad crónica, llena de rostros, voces, verdades difíciles, vidas que rayan con lo incómodo, historias que cuestionan, incluso, lo político. En palabras de Ricardo Aricapa, este “es un libro que cuenta secretos del alma bien narrados, con la precisión del periodismo, pero también con la fuerza vital de la novela”.

En la 12.ª  edición de la Fiesta del Libro y la Cultura, tuvimos el privilegio de conocerlo y hablar con él sobre este libro y sobre Ser testigo, retratar con imágenes y con palabras el conflicto colombiano para que las víctimas no queden en el olvido.

También puedes encontrar este libro en las bibliotecas públicas de Medellín

Título: Medellín es así

Autor: Ricardo Aricapa

ISBN: 9789588951980

Clasificación Dewey: 070.449 A697m

 

¿Quién te invita a leer esta obra y a conocer el autor?

Juan Henríquez Barrera (Medellín 1986). Egresado de comunicación social y periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana, donde también realizó estudios de filosofía y letras. Ha publicado el libro Un árbol que todo lo mira(2017) editado por El Patio Editorial, y ha participado de recitales a nivel regional e internacional.  Actualmente es gestor de fomento de lectura, escritura y oralidad en el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín. 

read more
adminMedellín es así o así es Medellín

Voces de la clepsidra

Por admin en Septiembre 27, 2018 , No hay comentarios

OLGA ELENA MATTEI

Me gusta la poesía, me encanta leerla y este gusto me alienta y me remite constantemente a… ¡Leer poesía! En el transcurso de mi vida la he abordado por diversos motivos: inquietudes, intereses personales, recomendaciones, regalos…

Por esto, cuando me encomendaron escribir una reseña literaria de la poeta antioqueña, Olga Elena Mattei, sentí que tenía una enorme responsabilidad, porque ella es, sin temor a equivocarme y dicho por hombres de letras como Rafael Mayo, “la primera poetisa colombiana”.

Es de nacionalidad boricua y colombiana, y por decisión personal es ciento por ciento una mezcla de ambas. Esta mujer, que hoy tiene 82 años de edad, confirmó que sería escritora desde los 11 años cuando en esas primeras letras de adolescente, escribió una nota sobre el recuerdo que tenía del barco que cruzaba el mar caribe desde Puerto Rico, país donde nació, hasta Venezuela. El recuerdo de un mar con espuma de colores y de los pequeños surcos en el mar que hacía mientras avanzaba, quedaron en esa nota.

Al año siguiente y ya internada en el colegio, La Enseñanza de Medellín, encontró por casualidad aquel papelito donde había consignado ese recuerdo. Se le iluminó la mente y tuvo la genial idea de consultar con una monja si en su colegio se publicaban escritos o algo así. La respuesta fue “sí” y su texto fue aceptado por el comité editorial. Esto llenó de una inmensa alegría a nuestra poetisa antioqueña, Olga Elena Mattei.

Expresa ella en una entrevista del año 2014 en el programa Habla la experiencia, que el día de su publicación en el colegio supo que “era una escritora. En su familia conformada por intelectuales y lectores, se decía que los escritores eran las personas más importantes de la sociedad y ella quería ser importante”.

Y sí que lo es. Olga Elena Mattei logró sacar la cultura y la poesía del ámbito local al internacional. Sus creaciones literarias se ha escuchado en muchos países y ha sido galardonada por su obra y porque en su condición de filósofa y crítica de música, de arte y de cultura, ha traspasado las fronteras y se ha convertido en una poeta universal, en un orgullo antioqueño.

Uno de sus maestros, por así decirlo, fue el escritor Manuel Mejía Vallejo, quien marcó una influencia notable en su carrera literaria.

En su libro Voces de la clepsidra, cuyo título proviene de voces del viento como los clamores de los seres frágiles y la clepsidra como el reloj que mide el tiempo en agua, Olga Elena, en trece maravillosos capítulos, nos comparte su poesía; una poesía lírica, una poesía que, en coherencia con sus postulados literarios, se fundamenta en la lógica y deja de lado lo meloso y lo nostálgico para adentrarse en lo humano, en lo contestario, en lo real. Por esto, nuestra poetisa fue llamada alguna vez, anti poeta.

En una sociedad de una cultura tan conservadora como la antioqueña, Olga Elena Mattei fue apoyada por dos intelectuales y hombres de letras, el Dr. Jaime Sanín Echeverry y el Dr. Gonzalo Restrepo Jaramillo. Ambos, al conocer su obra, conceptuaron que tanto ella como muchos otros jóvenes tenían un gran talento para la literatura, pero no tenía quién los impulsara en sus proyectos y por eso crearon la Tertulia de Medellín, un espacio que se volvió tan popular que, incluso, era referido en artículos extranjeros como ejemplo.

Este libro y sus trece capítulos nos muestran la riqueza literaria de esta escritora paisa, que cruzó las fronteras y posicionó sus obras retando el conservatismo regional. Las mujeres sí pueden ser escritoras y ella lo ha demostrado ampliamente a lo largo de su vida y de su obra.

Aquí comparto uno se sus poemas publicado en el libro Voces de la Clepsidra,en el capítulo IX

Buscando a quien amar

Escogeré a mi amado entre estos hombres

Pasaré lentamente

Frente a cada fila, línea por línea,

Mirando detenidamente

Cada rostro y cada sonrisa

Las fisonomías, las facciones,

Todas distintas.

Y este poema continúa… Los invito a leerlo y a conocer la maravillosa obra de esta mujer que, aunque ha recibido muchos premios y galardones, aún le falta uno que anhela profundamente: el Premio de Cultura de la Universidad de Antioquia.

En la 12.ª  edición de la Fiesta del Libro y la Cultura, tuvimos el privilegio de conocerla y hablar con ella sobre su obra.

También puedes encontrar su obra en las bibliotecas públicas de Medellín

Título: Voces de la clepsidra

Autora: Olga Elena Mattei Echavarría

ISBN: 9789588794549

Clasificación Dewey: C861 M435v

 

¿Quién te invita a leer a esta poetisa?

Gladys Manrique Gómez

Licenciada en Educación Infantil de la Universidad Cooperativa de Colombia, 1989. Actualmente gestora de fomento de la lectura y la escritura, de la Biblioteca Popular N° 2.

read more
adminVoces de la clepsidra