Una Fiesta para todos

Por admin en Septiembre 1, 2017 , No hay comentarios

Desde el año 2014 el miércoles de Fiesta es el día de la Jornada Accesible, un espacio para celebrar nuestras capacidades plurales y diversas. Si bien la Fiesta del Libro está preparada y feliz de recibir durante todos sus días a todo tipo de públicos, en la Jornada Accesible la prioridad son las personas en situación de discapacidad. Te invitamos a conocer esta historia.

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*Este capítulo hace parte del libro 10 años de Fiesta, historias de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín. Un libro que puedes descargar aquí.

Yeison no oye, Yeison no ve, pero las manos de Alejandra le narran la historia que Silvia Congote y Luz Estela Gómez, dos mujeres ciegas, están leyendo en braille para un público que las escucha con los ojos vendados. Son las cuatro de la tarde del miércoles de Fiesta. Afuera llueve y las gradas del Bibliocirco están llenas de videntes e invidentes, de oyentes y sordos, y de otros que como Yeison no escuchan ni ven, pero siguen conectados al mundo a través del tacto. Este es el Teatro en la oscuridad.

“La Jornada Accesible ha sido muy importante para nosotros. Hemos vinculado personas con discapacidad a nuestro equipo de trabajo, también guías que manejan el lenguaje de señas. Y aunque durante los diez días de Fiesta tenemos cómo atender a todos los públicos, incluidas las personas en situación de discapacidad, siempre organizamos una jornada especial en la que ellos son prioridad”, afirma Liliana Echavarría.

En febrero de 2010 Nelson Pérez, promotor de lectura de Comfenalco, creó el Teatro en la oscuridad. Era su primer año trabajando con población en situación de discapacidad, pero desde entonces se convirtió en un batallador de ideas y gestor de espacios incluyentes. Fue él quien hace seis años propuso que se hiciera una Jornada Accesible en el Bibliocirco y fue él quien animó e inspiró al gran equipo de instituciones que hacen parte de Jardín Lectura Viva para que ésta se extendiera a toda la Fiesta. Ya son tres años en los que el miércoles de Fiesta es miércoles accesible.

“La propuesta inicial del Teatro en la oscuridad fue que los videntes les leyeran a los invidentes textos dramáticos breves, esto se sigue haciendo, pero con el tiempo evolucionó y ahora hay personas ciegas que leen en braille para públicos videntes que se cubren los ojos. La idea de este año era que no fuéramos nosotros quienes hiciéramos una programación para ellos, sino que ellos prepararan algo para nosotros. Por eso hemos tenido chicos down bailando y tocando chirimía, chicos sordos actuando y gente ciega leyendo obras de teatro”, dice Nelson Pérez.

Hay varias intérpretes de lenguaje de señas dibujando ideas en el aire para grupos de adultos sordos. Ellos, los únicos en todo el Bibliocirco que permanecen con los ojos abiertos, las siguen con la mirada. “Imaginen una prisión, imaginen una celda”, dice Silvia. Y un diálogo agridulce entre dos presas empieza a desarrollarse. Minutos después una broma hace estallar una carcajada en tres tiempos: primero ríen quienes escuchan, luego quienes ven, más tarde Yeison.

Yeison Ospina tiene 27 años. Nació sordo, pero alcanzó a aprender el lenguaje de señas antes de quedarse también ciego. Por eso Alejandra Molina, intérprete del club de lectura para personas sordas de Comfenalco, se comunica con él a través del tacto. Ella hace con sus manos las señas y él va siguiendo con las suyas los movimientos de Alejandra.

“A mí me gusta venir aquí, compartir con la gente, con mis compañeros y con las intérpretes. Pero lo que más me gusta es que la gente me pregunte cosas, me gusta que aprendan sobre las personas sordo ciegas. Que sepan que existimos y que la comunicación con nosotros es diferente, eso es lo más importante”, dice Yeison con sus manos.

El Teatro en la oscuridad es solo una de las muchas propuestas que se desarrollan en Fiesta del Libro para compartir con las personas en situación de discapacidad. Pero también es una de las más contundentes e inspiradoras, pues no solo apunta a la recreación y sensibilización, sino también a la alfabetización y a la especialización, pues esos lectores invidentes se están formando para leer en braille teatro en voz alta.

“En este tema de accesibilidad y lectura los retos son enormes, pues muchos de ellos son analfabetas en el español escrito. Además está el asunto de la disponibilidad de materiales. Para las personas ciegas hay libros en braille y audiolibros, pero para las personas sordas es más complejo. Que rico tener libros en lenguaje de señas para que un sordo los pueda ver. ¿Te imaginas Harry Potter en lengua de señas? Pero lo único por ahora es la Biblia y uno que otro cuento, es un panorama muy limitado para ellos”, expresa Alejandra.

Si hay algo de lo que son conscientes las diferentes entidades de la ciudad que participan de Jardín Lectura Viva y los miembros del equipo de Fiesta, es del gran desafío que implica el tema de promoción de lectura con estos públicos. Aunque año tras año se avanza en la creación de propuestas incluyentes como el cuentico amarillo en braille y otras iniciativas, reconocen que falta mucho por aprender e integrar.

“Con la Jornada Accesible hemos ganado en respeto hacia las personas en situación de discapacidad, pero es un camino por recorrer. No hay prejuicios y sí hay muchos deseos de compartir con todo tipo de públicos la experiencia de la lectura. Pero sabemos que lo que se ha hecho es poco en comparación de lo mucho que se necesita”, dice Diego Alejandro Ruiz.

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