Textos con lengua: encuentro de traductores

Por admin en Septiembre 15, 2015 , No hay comentarios

Textos con lengua: encuentro de traductores

 

Man and woman with thought bubbles that match each other's clothing --- Image by © Alberto Ruggieri/Illustration Works/Corbis

“Olvida a los traductores cuando escribes y olvida si estarán felices de traducirte, porque los verdaderamente talentosos no temen las dificultades”, dijo en 2014 el escritor chino Yo Man, premio Nobel de Literatura 2012, en una charla de traducciones del Centro Internacional Normal de Escritura de Beijing.

La dificultad principal en el oficio del traductor es mantener la esencia de un texto con el estilo más cercano al del escritor. Pero al desglosar esta profesión surgen detalles que nos acercan más a quienes nos permiten leer las grandes obras del mundo. Aspectos como ritmo, humor, sumergirse en la cultura de otra persona, cómo se preparan, cómo se acercan al país del texto que traducen, la revisión del texto original, el uso de todo tipo de diccionarios y la relación con los autores (en los casos en que se encuentran vivos) son algunos de los temas que se discutirán en la charlas Textos con lengua, que se llevarán a cabo el miércoles 16 de septiembre y el jueves 17 de septiembre a las 5 p.m. en la Sala 3D del Parque Explora.

Los escritores y traductores Juan Fernando Merino (Colombia) y Jozef Den Bekker (Holanda), dos de los invitados al encuentro de traductores, explican algunos de los pormenores de su trabajo como abrebocas a las dos charlas.

Ser traductor

Jozef Den Bekker: Lo que hago es seguir un camino de libre asociación hasta que encuentre lo correcto. No hay método fijo. Escribir literatura, tanto en prosa como en la poesía es, en gran medida, un proceso intuitivo y lo mismo pasa con las traducciones. Nosotros somos esencialmente escritores, sólo que escribimos “similar” a otra persona.

Juan Fernando Merino: Va más allá de traducir palabras. Hay Google y diccionarios pero la primera herramienta de un traductor es conocer su lengua materna al derecho y al revés. Todos sus dobleces. Además toda literatura parte de una historia, de una política, de una ciudad y hay que entender esa cultura y la lengua, sea viviendo en ese sitio o a través de otros mecanismos posibles para adentrarse de manera profunda en el texto.

Aliteraciones, rimas, métricas…

Den Bekker: La aliteración, la rima y la métrica son sin duda muy difíciles en la poesía. En la prosa no lo encuentro demasiado difícil, ya que te permite más libertad de acción, puedes divertirte y juguetear más con el texto, mientras que la poesía es como una camisa de fuerza, todo tiene que encajar en un espacio pequeño.

Merino: Aparentemente es muy diferente la traducción de prosa y de poesía. Digo aparentemente porque en realidad cualquier novela, cuento o prosa tiene su propia voz y uno debe tratar de entenderla hasta donde es posible. Inevitablemente hay cosas que se pierden, parte de las connotaciones, de la esencia. Hay que tratar de minimizar las pérdidas.

Humor, chistes puntuales y palabrotas

Den Bekker: Las palabras soeces no son un problema, siempre hay una gran variedad de ellas en cualquier idioma. En los chistes hay dos opciones si no puedes traducirlos: olvidarse de ellos o inventar uno propio que transmita el mismo significado. Hay puristas que condenan la segunda opción, pero yo no soy uno de ellos. Inevitablemente hay palabras, expresiones, giros de frases en cualquier idioma de origen que no tienen equivalente en el idioma de destino. Puedes insertar una frase explicativa, adaptar la redacción para transmitir el significado oculto o simplemente dejarlo. Eso significa tirar la toalla, por supuesto, pero a veces es inevitable y tal vez lo puedas compensar en otro lugar. Estoy a favor de lo que yo llamo “traducción compensatoria”.

Merino: En las cosas que no se pueden llevar en paralelo entre una lengua y otra hay que hacer cambios, usar dos palabras en vez de una, extenderse un poco más o hacer uso de las notas al pie de página.“A miserable day” no es “Un día miserable”, puede ser “Un día malo”. Lo mismo sucede con los insultos y las palabrotas; tienen un peso en un idioma que no se puede rescatar con la misma palabra en otro.

El texto original: volver a la fuente después del primer borrador

Den Bekker: Vuelvo a la fuente muy a menudo. Es necesario. A veces al revisar el primer borrador uno ve que se desvía lejos, demasiado lejos, del texto original y tienes que agarrarte a ti mismo por la muñeca y volver a la fuente. Uno puede haber sido demasiado entusiasta y exuberante o, por el contrario, haber bajado el tono mucho, sin atreverse lo suficiente.

Merino: A medida que uno se va adentrando en una novela va descubriendo cosas y va entendiendo el sentido que quería dar el autor. Entonces lo que hago es que escribo el primer borrador y luego regreso con lo que he aprendido para que eso se refleje desde las primeras páginas.

Diccionarios

Den Bekker: Los diccionarios vienen detrás de la actualidad, así que para estar realmente al día tienes que ver e investigar la forma cómo los nativos usan palabras y frases en tiempo real. El Internet es una gran ayuda en ese sentido: a menudo encuentras el tono adecuado del significado con sólo mirar cómo se expresan las personas de forma espontánea. Y, por supuesto, el autor, si todavía está vivo, es una ayuda invaluable.

Merino: Hace 30 años viajaba a todas partes con una mochila gigante con mínimo un diccionario, una enciclopedia, un diccionario de sinónimos y la obra original para hacer las traducciones. Desde hace ocho años no toco un diccionario físico, sólo viajo con un portátil. Trabajo con cinco ventanas del computador abiertas: tres diccionarios, una red de sinónimos y Google para cualquier cosa que se me escape.

Lo fascinante

Den Bekker: En mi oficio me siento como si tuviera un trabajo nuevo cada día. Nunca se pueden hacer las cosas de memoria. En cada libro, cada artículo, encuentras algún problema que nunca has abordado antes. Llevo 35 años haciendo esto y nunca he perdido la sensación de ser sólo un aprendiz.

Merino: Yo soy escritor de cuentos entonces para mí la traducción es casi como meterme en la piel de otros escritores, es como ser un actor de teatro y me imagino que ese escritor soy yo… es un juego literario para jugar a ser un escritor diferente.

Por: Maria Camila Vásquez

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