Muerte, vístete de Fiesta

Por admin en Septiembre 17, 2015 , No hay comentarios

Muerte, vístete de Fiesta

Foto muerte adentro

Las despedidas pueden dejar de ser un asunto tenebroso. En Los dones de la muerte, conversación entre Juan Manuel Roca y Rómulo Bustos, ambos poetas colombianos, y Jorge Boccanera, poeta argentino, en compañía de la periodista Ana Cristina Restrepo, se abordó ese tema doloroso y lleno de angustia que es la partida.

Aunque hemos entendido la muerte como la que roba, esa experiencia desagradable de sentir desconsuelo, para Bustos es la posibilidad de entender la pérdida como la gran donadora, eso que se puede observar desde la vida misma y así como “las cosas sobreviven a sus dueños”, también la muerte resiste a sus muertos cuando parece seguir habitando el espacio.

Si bien resulta difícil imaginarse lo lúgubre vestido de fiesta, Boccanera lo hizo posible en la charla -que se llevó a cabo el pasado sábado 12 de septiembre- al mencionar la canción de Antonio Aguilar donde ésta aparece “luciendo mil llamativos colores”, frase que proviene de un país donde irse a ‘la nada´, como lo nombra Roca, tiene un significado más allá del dolor.

Por lo anterior, tal vez la ausencia que sienten las personas después de enterrar a sus vivos, hace pensar que hay algo más que tristeza y como una respuesta a ese momento en que se apaga la luz, surgió la frase que utilizó Porfirio Barba Jacob en la Canción de la soledad: “Contra la muerte, coros de alegría”.

Ana Cristina Restrepo dirigió el diálogo a un lugar donde la vida también tuvo espacio. La periodista provocó en los tres autores la afirmación de que eso que podría ser la promesa de la vida eterna, es una amenaza.

“A la muerte le falta baile”, dijo Bustos para solucionar el problema de la tristeza frente a los que se van y propuso la danza como el centro de la fiesta, una ceremonia apacible que tenga ritmo en sus adentros, porque el rito de bailar transforma la despedida. Por ejemplo, en la tradición mexicana del Día de los muertos, los caminos están decorados con pétalos de la flor cempasúchil y culminan en un altar con el nombre de los fallecidos. Así las cosas, en la conversación, México obtuvo un puesto de referencia como uno de esos países donde ver con otros ojos lo que tanto hemos visto, hace que la festividad tenga otra mirada que no invade el sentimiento sino que lo recrea para que sea algo nuevo.

El negro interrogante del dolor se resume al final con alegre complacencia, en el verso preferido de Roca, escrito por Francesco Petrarca que ante la partida de Laura, en uno de sus poemas, escribió: “en su rostro la muerte se hizo bella”.

Por: José Daniel Palacios

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