La cultura en la periferia: una adopción en cada borde

Por admin en Septiembre 20, 2015 , No hay comentarios

La cultura en la periferia: una adopción en cada borde

 

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Alberto Barrera Tyszka, guionista venezolano y Maria Alejandra Daza, ilustradora y escritora, participaron de la estrategia Adopta a un autor que los llevó a un encuentro con sus lectores en dos colegios públicos de la ciudad que prepararon todo para recibirlos.

El espectáculo y el dios rating

Alberto Barrera, reconocido autor de telenovelas, visitó la Institución educativa Villa del Socorro, donde fue recibido por el cuerpo directivo y un grupo de estudiantes que tuvieron la oportunidad de ver con sus propios ojos a la persona que estudiaron durante más de dos meses.

El evento, organizado por el área de Públicos Dirigidos de la Fiesta del libro y la cultura, en compañía de docentes y directivos, convirtió a los estudiantes en los impulsores del éxito del encuentro. Carteles, dibujos y teatro, fueron los protagonistas de una mañana llena de palabras alrededor de “Rating”, obra publicada por Barrera sobre la vida de quienes trabajan con la información y que pretende mostrar, según él, una perspectiva de la televisión desde adentro. Para los estudiantes, conversar con Alberto fue fácil después de superar los nervios. La conversación se fue acomodando entre las preguntas y las dos horas de risas fueron testigo del intento por desmitificar a un escritor que puede parecer lejano, pero que se muestra, para la fortuna de la estrategia, como el poeta humano que es.

Durante el encuentro, el autor, entre preguntas y actuaciones, habló de su faceta poética que lo constituye de una manera distinta a como lo hace su labor como guionista. Para Barrera la poesía cuesta más y por eso prefiere, antes de arriesgarse a hacer mala poesía, ser cuidadoso con detalles como los adjetivos que, según citó: “cuando no dan vida, matan”.

Entrando a la conversación, Alberto ahondó en detalles que conectaron la realidad colombiana con la venozolana, al igual que sus perspectivas sobre la novela sicaresca, nacida desde la violencia en ciudades como Medellín. Posteriormente, habló del inevitable tema de la política entre países hermanos y aunque actualmente Barrera reside en México, piensa en su país y especialmente en la libertad de su escritura que se ve limitada y cohibida por la ley.

El autor fue transportado, en medio de las preguntas que indagaban sobre sus inicios, al patio de su casa donde escuchaba a su padre recitar poemas que lo llevaron a intentar entablar, en sus palabras, “una conversación consigo mismo” y que hace parte de las bases de lo que él define como una técnica terapeútica.

Al final del encuentro, un retrato dibujado a lapiz dio por concluida la visita de un hombre que, al trabajar en televisión vive pensando, como dijo, en el memorioso ‘dios rating’.

Daza en su casa

Maria Alejandra Daza, ilustradora y escritora colombiana, fue adoptada por la Institución Educativa Joaquín Vallejo Arbeláez, al igual que más de 80 autores que participaron de la estrategia de promoción de lectura de la Fiesta del libro y la cultura.

En la visita, que debió llegar hasta la cima del Barrio Enciso, el colegio hizo sentir a Maria Alejandra como en casa, Daza afirmó, así como el título de su libro, que entró en los salones Como pedro por su casa al sentir la acogida de los estudiantes que la recibieron. La organización del encuentro estuvo a cargo de  la bibliotecaria de la institución quien convirtió los escenarios del colegio en un completo museo de casas referentes a la obra de la autora.

Durante el encuentro la autora recorrió todos los salones de la sede golondrinas de la institución donde tuvo la oportunidad de encontrarse con estudiantes de preescolar, tercero y quinto de primaria, quienes prepararon diversas manifestaciones artísticas referentes a la obra que, como dice Alejandra “tiene como centro la familia”.

En el proceso de estudio que realizó el colegio, la lectura en voz alta y el origami se convirtieron en estrategias efectivas para disfrutar de la literatura infantil, que si bien está dirigida a un público menor, todos los grupos de la institución participaron de las lecturas en voz alta y otras estrategias adoptadas por el Colegio.

Un álbum ilustrado por los estudiantes, entre flores, chocolates y cartas, fueron los encargados de finalizar un día que Daza condensó en una sonrisa.

Por: José Daniel Palacios
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